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BOLETÍN SEMANAL nº 231
Del 25 al 31 de julio de 2003

OFF LINE
Emilio Aragón: «La libertad comienza donde nace lo maravilloso»

TECNOSOCIEDAD

Computerfobia
Cuando el enemigo es el teclado
Por Rodrigo Prieto

RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS
Informática y mayor esperanza de vida
Virginia V. de Viguera

UNA LECTURA SUGERENTE…
«Guía del uso del ordenador en la creación literaria»
De Berna Wang y José Carro

PERSONAJE DEL MES

Vladímir Serguéievich Soloviov: El filósofo ruso que más habló de ecumenismo e intentó reconciliar las Iglesias
Por Carles Llinàs i Puente

APUNTE RELIGIOSO

El Ciberevangelio

BREVES

POR THELMA GILSAMANIEGO Y MARTA MIQUEL

Medisalud en Red: los pies

Hoy comemos en…España

Esta Semana: ¿Tienes un courriel?

 
   TECNOSOCIEDAD  

Computerfobia
Cuando el enemigo es el teclado

Por Rodrigo Prieto


Me sentía muy agobiada. Tenía un alto de cartas que pasar en limpio sobre el escritorio, pero no me atrevía a hacerlo. Me daba miedo sólo pensar en apretar una de esas teclas. ¿Y si me equivoco?, ¿y si se me apaga?, ¿y cómo la imprimo después?, ¡uuuyyy!, ¡qué susto!, prefiero hacerlas en mi antigua y fiel "Remington", pero el gerente ya me había advertido que no había hecho esa tremenda inversión para que yo siguiera con mis "ataques de vieja", como dice él, así que no tenía alternativa... me sudaban las manos. Estaba a punto de apretar el «Power» cuando desperté...

No, no es broma. Por extraño que parezca, no todo el mundo se siente cómodo entre los ALT, SHIFT, WEB, F5, IP y HTTP que proliferan por estos días; al contrario, hay muchos que les tienen fobia o -para no exagerar tanto- a quienes les cuesta adaptarse a la masiva presencia de estos bicharracos electrónicos que hoy nos ayudan a «ordenar» el mundo.

. La resistencia

La psicología le llama «Resistencia al cambio tecnológico», o más específicamente en relación al mundo de los ordenadores, «Computerfobia», pero eso es cuando alcanza niveles demasiado altos en los cuales, quienes la sufren, prácticamente se paralizan frente a estas máquinas. Pero eso no es muy frecuente. Lo más habitual es que todos tengamos -o hayamos tenido- como mucho algún tipo de resistencia a utilizar las nuevas tecnologías que se nos cruzan en el camino.

Habitualmente se asocia esta resistencia con personas de edad avanzada o intelectuales de las ciencias sociales o la literatura, que prefieren la pluma y el papel, antes que el teclado y la pantalla. Es posible que haya menos disposición de éstos hacia las nuevas tecnologías, pero probablemente no sean los únicos, pues ¿quién no se ha sentido alguna vez un poco ansioso o turbado al no saber cómo hacer funcionar algún nuevo aparato que llega a la oficina o que vemos en casa de algún amigo?

Tal como dice un artículo en México Extremo, «desde que el mundo es mundo y el hombre es hombre», las cosas están en un permanente cambio que obliga a desarrollar la capacidad de adaptación; pero al mismo tiempo, también es cierto que al ser humano le gusta la estabilidad y el estatus quo. Así, no resulta difícil imaginar que incluso cuando se descubrió -o inventó- la rueda, no faltaron los temerosos o desconfiados que miraban con recelo a quienes se beneficiaban de sus virtudes... ¡con mayor razón ahora con los ordenadores!

Esta resistencia se transforma en fobia cuando la ansiedad que genera una determinada situación -en este caso, las novedades tecnológicas- es «excesiva, persistente y nada razonable». Desde los años 80, en que el uso de los ordenadores comenzó a masificarse, los investigadores del comportamiento humano han prestado especial atención a esta ansiedad, a la que han bautizado de diversas maneras.

Una investigación del psicólogo Juan Alberto Estalló, de la Universidad de Barcelona, señaló que al menos un 25% de los usuarios tendría algún nivel de fobia leve a los ordenadores, mientras que un 5% sufre de una variante más fuerte de esta anomalía.

En la década de los 80, en el ámbito de lo empresarial es donde surgieron las primeras investigaciones y análisis de esta resistencia al cambio tecnológico. Tal como señala Luis R. Becerra en Ciberimpactos, a partir de la experiencia de los ejecutivos mayores, es posible identificar diversas causas que van desde el temor a la ignorancia personal, hasta el miedo a perder el control.

Aunque con frecuencia pasan inadvertidos, los efectos de esta ansiedad son simples de reconocer: 

·         . Evitar los ordenadores y las áreas donde están colocados.

·         . Tomar excesivas precauciones al utilizar un ordenador.

·         . Quejarse frecuentemente contra el ordenador cuando se está utilizando.

·         . Intentar reducir al máximo el tiempo de utilización del ordenador.

. ¿Cómo revertirla?

Considerando que la mayoría de las veces esta resistencia no tiene carácter patológico, anularla o revertirla no requiere tampoco de demasiados ni muy complejos esfuerzos; más bien se trata de favorecer un cambio de actitud respecto de el o los objetos que provocan la ansiedad.

En otras palabras, se trata de aprender a mirar los ordenadores (y las nuevas tecnologías en general) como objetos no amenazantes, sino como herramientas que pueden facilitar en gran medida muchas de nuestras actividades cotidianas, permitiéndonos ahorrar esfuerzos, tiempo y dinero y potenciando a la vez, la creatividad e inventiva.

Desde el marketing se han desarrollado muchas formas de favorecer una apertura al cambio tecnológico, como estrategia empresarial para adecuarse a los mercados. Aprovechando ese conocimiento, recogemos un artículo de Mercadeo.com para señalar que ese cambio de actitud suele pasar por cuatro etapas: identificar objetivos específicos, establecer nuevas relaciones, favorecer la autoestima e internalizar el cambio. Añade el artículo que esto no se trata de una fórmula infalible, pues siempre existen implicaciones sociales -del contexto- que pueden favorecer u obstaculizar este proceso.

Más concretamente, el psicólogo Juan Alberto Estalló apunta que para reducir la ansiedad ante los ordenadores es bueno ejercitar técnicas simples de relajación antes de comenzar a utilizarlos y por supuesto, capacitarse, aprender más sobre su funcionamiento y utilidades, de modo de despejar los temores ante situaciones desconocidas al que éste nos pueda desafiar.

En términos conceptuales -y recogiendo los aportes de Joan Pujol publicados en el boletín anterior- podemos decir que este cambio de actitud puede suponer también, el comprender que las tecnologías son parte constituyente de cada uno, de modo que incorporarlas en el propio quehacer cotidiano es una forma de crearnos como personas tecnológicas o ciborgs, en palabras de Pujol.

. Páginas de Interés

Una veta importante en el tema es la forma en que alumnos y profesores se vinculan con el ordenador en el aula. Algunas páginas de referencia son:

¿Lápiz u ordenador? Responden los escritores

Otros

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RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS

«Quizá dos de los productos más relevantes que nos dejó el siglo XX, hayan sido la informática y la mayor esperanza de vida, productos que se unen en este trabajo que presento; sin duda ambos nacidos de los avances de las ciencias y la vertiginosa revolución tecnológica. Si estamos en la Era de la Informática, todos pertenecemos a ella y los Adultos Mayores, como un gran desafío pretenden no quedar afuera y utilizar en su beneficio estas nuevas herramientas como ya lo hicieron con la TV, la telefonía, las procesadoras, las video caseteras, los lavarropas y tantos otros instrumentos que a lo largo del siglo XX se pusieron a su disposición y de cuyo uso fueron protagonistas». 

De Virgina V. de Viguera 

Extraído del artículo «Internet: un desafío para los adultos mayores»
en
http://psicomundo.com/tiempo/educacion/cive2001.htm

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UNA LECTURA SUGERENTE...


«Guía del uso del ordenador en la creación literaria»
De Berna Wang y José Carro
Colección Herramientas
304 páginas

Todos aquellos que utilizan el ordenador para teclear sus textos saben que este es mucho más que una máquina de escribir. Pero, ¿saben realmente todas las ventajas que ofrece?, ¿conocen hasta dónde facilita la tarea de escribir? y aún más, ¿qué nuevos objetivos puede abrir al creador?

Esta guía pretende rastrear toda la información que pueda interesar a los escritores, aficionados o profesionales y exponerla de forma ágil y digerible. No es un libro escrito y organizado por informáticos sino por escritores que hacen el esfuerzo de explicar a otros escritores todas las ventajas que pueden sacar a su ordenador.

Extraído de http://www.fuentetajaliteraria.com/editorial/libros/ordenador.asp

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PERSONAJE DEL MES    

Vladímir Serguéievich Soloviov:
El filósofo ruso que más habló de ecumenismo e intentó reconciliar las Iglesias

Por Carles Llinàs i Puente
Profesor de Filosofía de la Universidad Ramon Llull de Barcelona


Vladímir Serguéievich Soloviov nació en Moscú en enero de 1853. Su abuelo paterno fue sacerdote y profesor de religión; su padre, Serguei Mikháilovich (1820-1897), fue profesor de historia en la universidad de Moscú y autor de una monumental «Historia de Rusia desde la época más antigua» en 29 volúmenes. La madre, Polixena (Romanova era su apellido de soltera), procedía de una familia ucraniana, y estaba emparentada con el filósofo Grigor S. Skovoroda. Por el mismo lado materno, la familia tenía también ascendencia polaca. Vladímir fue el cuarto hijo de doce que tuvieron sus padres (sólo sobrevivirían ocho). Los primeros años de este pensador, así como su juventud, transcurrieron sobre todo en Moscú y en la hacienda familiar de Pokrovskoe, cerca de la capital.

Con tan sólo nueve años tuvo ya su primera visión de una mujer «inundada de azul dorado». Más tarde reconocería en ella a la sabiduría divina, la Sophía.

En 1864 se inscribe en el Quinto Instituto Humanista de Moscú, donde realiza sus primeros estudios. Durante unos años, entre los 13 y los 18, pasa por una profunda crisis religiosa, que lo acerca a una cierta especie de ateísmo nihilista.

Superada brillantemente la prueba de madurez, en 1869 ingresa en la universidad. Comienza estudios en la facultad de historia y filología, pasa después un tiempo en la facultad de física y matemáticas y vuelve finalmente a las humanidades, que era lo que más le interesaba. Entre sus primeras lecturas filosóficas destacan Platón y Spinoza, así como Kant, Kuno Fischer, Hegel, Feuerbach y Eduard von Hartmann. Progresivamente, también, se produce durante estos años la evolución religiosa que lo llevará de nuevo al cristianismo, aunque muy mezclado inicialmente con especulaciones místicas y esotéricas (lee también durante estos años y entre otros, las obras de Böhme, Leibniz, Swedenborg y el primer romanticismo alemán).

En 1873 comienza a trabajar en su disertación magistral, «La crisis de la filosofía occidental. Contra los positivistas», que es publicada en 1874. Durante ese mismo curso académico asiste también a las lecciones de la Academia Eclesiástica, donde se inicia en el conocimiento de la patrística y la teología ortodoxa en general, en el neoplatonismo y en la filosofía de Schelling. Con la defensa en San Petersburgo de la mencionada disertación magistral, se gana el apoyo de los círculos eslavófilos conservadores y el rechazo de los círculos liberales occidentalistas. Ingresa a continuación como docente en la universidad de Moscú. En esta época comienza también su producción poética, que se prolongará hasta su muerte.

En 1875, Soloviov emprende un viaje de estudios que lo llevará, pasando por Varsovia y Berlín, hasta Londres y, de aquí, a El Cairo; después, ya en 1876, irá a Sorrento (Italia), donde escribirá el diálogo esotérico Sophía. Tras una breve estancia en París, vuelve a Moscú, donde se reincorpora a la universidad. Es importante este viaje, porque fue entonces, concretamente durante los días de investigación en el British Museum de Londres, cuando experimenta la gran visión de la sabiduría (Sophía) que tan definitivamente marcaría todo su desarrollo posterior. De hecho, su marcha a Egipto tuvo que ver con este acontecimiento. En el desierto renovará su visión y, de vuelta a Italia junto con su amigo Tsertelev, escribirá el diálogo antes mencionado, una de las obras más herméticas de Soloviov que, afortunadamente, nunca llegaría a publicar (le habría costado la hostilidad de los círculos que tan bien habían recibido su disertación magistral y, además, difícilmente él mismo habría podido aceptar y justificar años después el aire esotérico, medio gnóstico medio místico, de esas páginas).

En el año 1876 es preciso tener presente otro encuentro importante para la vida y la obra (sobre todo poética) de Soloviov: conoce a Sophía Petrovna Khitrovo, de soltera Bakhmatieva, esposa de un diplomático, en la cual Soloviov presentirá, encarnada en su concreta feminidad, la claridad de la Sophía eterna. Sin duda, se trata de la relación amorosa más importante de la vida de nuestro autor: sufrirá mucho, sobre todo por tratarse de una mujer casada, y su pasión no entrará en una fase de relativa paz interior hasta diez años después.

Durante 1877 trabaja en dos obras importantes, «Los principios filosóficos de un conocimiento integral», que deja inacabada, y la tesis doctoral «Crítica de los principios abstractos», que completará en 1880. Junto con la «Crisis de la filosofía occidental», estos libros constituyen un tríptico gnoseológico importante de la primera época de Soloviov: contra las formas unilaterales del saber, que él ve representadas sobre todo en el pensamiento de la modernidad occidental (racionalismo y empirismo), consumada en el positivismo, Soloviov opone la necesidad de un pensamiento íntegro, ya presente ingenuamente en la grandes obras patrísticas y medievales, pero que él creerá necesario desarrollar «críticamente», liberando las grandes aportaciones de la modernidad de sus parcialidades y, a la vez, incorporándolas. Se trata de la base «formal» de aquello que Soloviov desplegará en parte, pero ambiciosamente, en sus «Lecciones sobre la divinohumanidad» de 1877-78, cima de la primera fase de su pensamiento (la fase teosófica).

Estas lecciones públicas sobre filosofía de la religión fueron impartidas al gran público por el joven profesor entre los meses de enero y abril de 1878 en San Petersburgo. Entre sus oyentes se encontraban muchos de los representantes más importantes del mundo cultural ruso, como F. Dostoievski (quien quedó encantado y con el cual iniciará desde entonces una buena amistad) o L. Tolstoi (que las rechazó con disgusto y con el cual se establecería una relación de hostilidad mutua que duraría hasta la muerte de Soloviov).

En el otoño de 1879 muere su padre. Parece ser éste el momento en que Soloviov abandona definitivamente su interés por los temas esotéricos que tanto había mezclado con sus sentimientos religiosos. Aun así, es evidente que algunos de estos temas, muy purificados, permanecerán por siempre integrados en su pensamiento. Parece, por otra parte, que es también en esta época (entre 1878 y 1880) que, de la mano de Dostoievski, conoce el inmenso libro «Filosofía de la obra común», de Fedorov, que lee con entusiasmo, a pesar de sus dimensiones, en una sola noche y parte del día siguiente.

En 1880, y después de la defensa de su tesis doctoral (Crítica de los principios abstractos), estabiliza provisionalmente su situación en la universidad, ahora la de San Petersburgo. Provisionalmente he dicho, porque al año siguiente deja de motu propio la docencia universitaria. Vale la pena mencionar algunos detalles adicionales: El 1 de marzo de 1881, el Zar Alejandro II fue asesinado por un grupo revolucionario; el día 28, en una lección pública, Soloviov pide a su sucesor, Alejandro III, que no se aplique la pena de muerte a los asesinos; al no recibir ninguna respuesta, Soloviov opta por presentar su dimisión y abandona la educación universitaria. Esta dimisión nunca le fue exigida por las autoridades, pero la incomodidad que su propio gesto causó en Soloviov (llegó a escribir una carta personal al monarca explicando sus razones) le impulsó a dejar una carrera que, según su sobrino, tampoco nunca le llegó a entusiasmar. En cualquier caso, y hasta su muerte, este «accidente» hizo que la situación económica de Soloviov fuera muy precaria. Vivirá en delante de sus limitados ingresos como escritor y, sin residencia fija, llevará una vida itinerante de hotel en hotel, pasando a menudo largas temporadas en las casas y las haciendas campestres de sus amigos.

Dos acontecimientos importantes se suceden en 1881. A finales de enero muere Dostoievski. Soloviov pronuncia un discurso en su memoria, cosa que vuelve a hacer a comienzos de 1882 y 1883, en los dos primeros aniversarios de la muerte del novelista. Estos discursos son importantes para comprender la evolución espiritual de Soloviov, ya que reflejan de forma muy concreta los cambios que se producen en esta época, y que van ligados al segundo de los hechos de 1881: a finales de ese mismo año, Soloviov conoce al rabino Faivel Götz, quien le introducirá en el hebreo, en la teología judía y, en general, en la cuestión del judaísmo. El tema del antisemitismo, así como el de los polacos (y, por tanto, el del catolicismo), se convertirá para Soloviov en la base desde la cual iniciará su distanciamiento de los eslavófilos «oficiales». En la actitud negativa de la Rusia zarista con respecto al judaísmo y con respecto a la autonomía polaca (y su catolicismo), Soloviov verá el principal «pecado» que impide a Rusia realizar su «idea», que no puede ser otra que la de dar al catolicismo romano un cuerpo secular, pero profundamente fiel al cristianismo, para realizar sin parcialidades ni coacciones una aproximación mundana del Reino de Dios (la «Libre Teocracia»). He aquí la esencia de la nueva etapa (la teocrática) del pensamiento de Soloviov.

Evidentemente, la «idea teocrática» de Soloviov se fundamenta en su convicción, que parece no abandonará en adelante, de la unidad profunda (mística) de las Iglesias latina (romana) y oriental (ortodoxa, sobre todo la Rusa).

A partir de los años 1883-84, estará Soloviov intensivamente ocupado en las nuevas dimensiones de su obra. En los años sucesivos publicará algunos de los libros más importantes de la etapa teocrática: La gran controversia y la política cristiana (1883), El judaísmo y la cuestión cristiana (1884), El desarrollo dogmático de la Iglesia (1886), Historia y futuro de la teocracia (del cual sólo se publicará un volumen y en el extranjero, a causa de la censura rusa, en el año 1887) y, sobre todo, Rusia y la iglesia universal (1889), escrita y publicada en francés. También en esta época conoce algunos personajes que tendrán un peso específico en los siguientes años: profundiza su reciente amistad con el poeta Afanasi Fet (1820-1892) y establece una fecunda relación con el obispo católico croata Josip  Strossmayer (a partir de 1885). Este prelado, entusiasmado con los proyectos de Soloviov, llegará a hacerlos conocer al papa León XIII que, al parecer, respondió con realismo: «bella idea, ma fuor d’un miracolo è cosa impossibile».

Hasta aquí hemos repasado 2 de las 4 grandes fases o períodos del pensamiento de Soloviov:

a. El período teosófico (1873-82). El acento se coloca en el pensamiento, es decir, en la elaboración especulativa de la idea de la unidad integral de todas las cosas. Los temas básicos de esta integración son el de la unitotalidad, el de la Sophía (Sabiduría) y el de la Teandria (literalmente «divinohumanidad»).

b. El período teocrático (1883-89). La unificación de todas las cosas en la divinohumanidad no puede quedar en una mera idea, sino que ha de realizarse concretamente en la historia, en la carne de las relaciones sociales y políticas de la humanidad. Los temas de la etapa anterior, por tanto, no pierden su vigencia, sino al contrario, la amplían al terreno de la praxis.

Acabamos muy brevemente, por razones de espacio, con las dos fases restantes:

c. El período teúrgico (1889-99). La realidad de las escisiones mundanas, trágicamente visible aún y sobre todo en la división de las Iglesias, que no parece tener una solución inmediata, impulsa a Soloviov a centrarse principalmente en las realizaciones parciales y particulares de la unidad divino-humana que, a su parecer, tienen lugar en el amor y en el arte (teúrgicamente concebidos).

d. El período apocalíptico (1899-1900). El imperativo, sin embargo, de que aquella integración se lleve a cabo plenamente, como también la creciente conciencia por parte de nuestro autor de la imposibilidad de su realización histórica, hacen que Soloviov se convenza cada vez más del carácter escatológico y transhistórico que, para el cristianismo, tiene aquella plenitud, así como del combate radical que la Iglesia ha de sobrellevar con tal fin en este mundo contra el espíritu del mal.

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APUNTE RELIGIOSO      

El ciberevangelio


La Biblioteca Electrónica Cristiana ha elaborado un programa denominado «Comentarios a los evangelios», que pretende ser una ayuda a todos quienes trabajan con el contenido de estos documentos en distintas instancias de reflexión y análisis.

El software contiene 13 mil comentarios de los padres de la Iglesia Católica, sobre los evangelios, además de una selección de imágenes y música relacionada con los pasajes más representativos de ellos.

Más información en http://www.vemultimedios.org/programas/comentarios

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BREVES


Una parte muy importante de nuestro cuerpo son los pies, ya que sostienen todo el peso de nuestra humanidad. Sin embargo, a veces nos olvidamos de ellos y los mantenemos encerrados en zapatos no siempre muy cómodos, sin que les dé el sol ni puedan tocar el suelo.

Sobre todo en verano el calor puede ser fatal para ellos: sol en exceso, cloro de las piscinas, sal de mar, sandalias, sequedad, sudor, etc. Por eso conviene cuidarlos con algún masaje balsámico o sales relajantes a base de óleos y esencias emolientes, que ayudan a combatir la sequedad. Las sales eliminan las asperezas de los pies, talones y tobillos, además de embellecer piel y uñas.

http://jose78.tripod.com.mx/clinicadelpie/id10.html Clínica mexicana de los pies.

http://www.enbolivia.net/comunifen/belleza/cuerpo/pies.html página boliviana que ofrece consejos prácticos sobre la higiene y el calzado más adecuado.

http://www.diabetesaldia.com/este_mes/enero/
edicion_anterior/abril/articulos.htm
Averigüe cuánto sabe sobre el cuidado de los pies de las personas diabéticas, a través de un práctico test.

http://www.ua-ambit.org/ea-175.htm#Descalzos página del Ámbito María Corral que ofrece un artículo sobre el «ir descalzos por el mundo».

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Hoy comemos en… España


Uno de los atractivos de España es sin duda su gastronomía. Esta se
caracteriza por ser un conglomerado de distintas cocinas regionales
influidas en cada caso por la climatología y las formas de vida
autóctonas: la cocina del norte, la mediterránea, la de la meseta y la
sureña.

El norte es una región húmeda y lluviosa que otorga una gastronomía muy
rica y variada tanto en carnes como en pescados. Algunos de los platos
típicos son el
marmitako en el País Vasco, las caldeiradas en Galicia,
y la fabada en Asturias.

La cocina mediterránea se basa en la trilogía del trigo, el olivo y la
viña, con otras aportaciones notables como las del arroz, el ajo, las
verduras, las hortalizas y las frutas, el queso, los pescados, las
carnes, etc. En Cataluña podemos hablar de la
escudella como uno de los
platos típicos; en Valencia, de la
paella; y en las Islas Baleares, de la
ensaimada y la sobrasada.

La cocina de la Meseta es producto de una climatología extremada que
exige del hombre un esfuerzo duro y continuado en su labor. Castilla y
León ponen sus bases en las legumbres y la matanza del cerdo; el
lechazo, el cabrito y el
cochinillo asado son platos de gran calidad.

En Extremadura abunda el cerdo ibérico y una gran variedad de quesos
artesanos. Y en la cocina de Castilla-La Mancha, la de Don Quijote,
podemos encontrar entre otros alimentos el
gazpacho -totalmente
distinto al que se conoce en el sur- y el cordero y el cabrito asado al
sabor aromático de sus montes.

Y la cocina del sur, de Andalucía, disfruta del crisol de un conjunto
de culturas que la habitaron y forjaron su patrimonio gastronómico.
Gazpachos, sopas, frituras y guisos variados particularizan una cocina
de gran acervo popular.

Más recetas típicas españolas se pueden encontrar en Cocina del mundo, Gastronomía y Cerespain.

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Esta semana... ¿Tienes un courriel?


El gobierno francés, mediante una iniciativa del Ministerio de Cultura, ha anunciado una próxima eliminación del término «e-mail» en todas las dependencias del gobierno, documentos y publicaciones oficiales como medida para evitar la incorporación masiva de términos anglosajones al idioma galo. La palabra sustituta será «courriel».

La Comisión General de Terminología y Neologismos francesa asegura que la mayoría de internautas del país utilizan el término «courrier électronique», (correo electrónico), en lugar de «e-mail», hecho que algunos miembros de la industria discuten. Para solventar este dilema, las autoridades francesas han adoptado una palabra híbrida, «courriel», fusión de ambos términos. Según la Comisión, se trata de «una palabra evocadora, con un sonido francés». Se trata de un término que ya se utiliza ampliamente en medios de comunicación y compite con la anglosajona «mail». 

Extraído de http://www.noticias.com/noticias/2003/0307/n0307221_1.htm

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