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BOLETÍN SEMANAL nº 236
Del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2003

OFF LINE
Jean de la Bruyere: «Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca»

PERSONAJE DEL MES

Ken Saro Wiwa
Nigeriano. Mártir de los Derechos Humanos desde la No Violencia

Por Mauricio Chinchilla


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS
«Tal vez sea tiempo de…»
De Lilí Hernández

UNA LECTURA SUGERENTE…
«Cibersociedad. Los retos sociales ante un nuevo mundo digital»
De Luis Joyanes

 

FENÓMENO RELIGIOSO

La religiosidad africana:
Islam, cristianismo y tradición conviven en la hibridación

Por Olga Cubides

 

BREVES

POR THELMA GILSAMANIEGO Y MARTA MIQUEL

Peques online

Medisalud en red

Esta Semana: «Chat» fue clave en detención del sospechoso de un crimen

   PERSONAJE DEL MES  

Ken Saro Wiwa
Nigeriano. Mártir de los Derechos Humanos desde la No Violencia

Por Mauricio Chinchilla


«Los hombres que ordenan y controlan este teatro ignominioso y esta farsa engañosa temen la palabra libre, el poderío de las ideas, la fuerza de la pluma, las reivindicaciones de justicia social y de los derechos humanos. Sienten tanto miedo y pavor ante la fuerza de la palabra que, incluso, se niegan terminantemente a leer.»

Ken Saro-Wiwa

Saro-Wiwa nació un 10 de octubre de 1941 en Boris, estado de Rivers en la costa sur de Nigeria. Pertenecía a la comunidad de los Ogoni, etnia minoritaria situada en el Delta del río Níger, zona muy empobrecida a causa de las multinacionales petroleras como la Shell –en inglés-, Elf, Agip –en italiano-, Chevron –en inglés-, Mobil –en inglés-. Creció en el seno de una familia muy unida con fuertes vínculos culturales en la zona: su padre, anglicano, interpretó el cristianismo teniendo en cuenta la cultura. Saro-Wiwa contaba que de pequeño jugaba al fútbol en los terrenos contaminados por el petróleo que despedían un olor fuerte y que de noche los lugareños no dormían debido al ruido de las refinerías.

Estudió en la Universidad de Ibadan –en inglés-. Fue profesor de Secundaria en el mismo colegio donde se formó y luego dio clases en las universidades de Nigeria y Lagos. Más tarde ingresó en la política ocupando cargos en diversos ministerios, como el de educación. Llegó a fundar una editorial "Saros International Publishers" donde publicó sus obras literarias. A principios de los 80 empieza a escribir y en 1983 publicó su primera novela. Llegó a escribir series para televisión alcanzando gran fama como escritor. 

Le preocupaba mucho la situación de precariedad en que vivía su pueblo debido a las extracciones de petróleo que se estaban llevando a cabo en la zona, contaminando y poniendo en peligro el ecosistema, empobreciendo y reduciendo las tierras cultivables. En 1990 fundó -junto con otros- el Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni –en inglés- (MOSOP), desde el cual reclamaban autonomía política; participación en las riquezas petroleras extraídas de sus tierras; y el derecho a controlar su entorno ecológico. Saro-Wiwa fue su portavoz; aprovechando su fama de escritor y sus relaciones con otros autores quiso atraer la atención del mundo sobre la situación de su pueblo. Denunció al gobierno y a la Shell de ser los culpables de la destrucción del ecosistema de la región reclamando indemnizaciones a dicha empresa, esto le llevó a tener conflictos con el gobierno y la Shell, siendo encarcelado varias veces; durante una de sus estancias en la cárcel (1993) escribió, entre otras cosas:

«Todos dormían, menos yo. Mis pensamientos fueron para la gente ogoni y el compromiso que había adquirido para aliviar su sufrimiento durante el resto de mi vida… 

El escritor debe ser l´homme engagé, el hombre intelectual de acción. Debe establecer contacto directo con la gente y ser un recurso para el reforzamiento de la literatura africana a través del lenguaje... En una situación tan crítica como la de Nigeria, es completamente inútil sentarse y ver pasar a los terroristas y patanes que arrasan el país y tratan a la gente de forma inhumana». 

En Mayo de 1994 son asesinados durante una manifestación en la calle cuatro jefes tradicionales Ogoni. Saro-Wiwa es nuevamente arrestado junto con ocho compañeros culpados por incitación a la violencia. Fue juzgado por un tribunal militar especial y acusado de complicidad en estos asesinatos sin posibilidad de defensa. Sentenciado a muerte y posteriormente ahorcado el 10 de noviembre de 1995 en Port Hacourt con sus compañeros Ogoni. 

Saro-Wiwa pretendía pronunciar como alegato final de su defensa un texto que no pudo leer:

«No albergo ninguna duda del éxito de la causa por la que decidí batirme, sean cuales fueren los procesamientos que nos sean entablados, a mí y a los que creen en nuestra causa y los obstáculos que podamos encontrar en nuestro camino. Ni nuestro encarcelamiento ni nuestra muerte podrán frenar nuestra victoria.  

Profundamente convencido de mi inocencia frente a los falsos cargos de los que se me acusa, hago un llamamiento al pueblo ogoni, a los pueblos del Delta del Níger y a las minorías oprimidas de Nigeria a que se levanten y luchen pacíficamente por sus derechos, Dios y la historia están de su lado». 

El "delito" de Saro-Wiwa fue luchar por la protección de su hábitat, deteriorado por las multinacionales petroleras durante 30 años. Su voz era demasiado molesta tanto para las multinacionales como para el régimen militar. Ken Saro-Wiwa creía en un solo combate: el de las palabras y la voz. Insistía siempre a su pueblo que hiciesen valer sus derechos de manera pacífica. Tuvo el valor de desafiar con su voz y su pluma y se montó un sistema de vigilancia a sus actividades a escala mundial, llegando a ser cómplice de su muerte.  

Ken Saro-Wiwa era un hombre de paz, que desde su posición de escritor fue un gran defensor de los derechos humanos. Luchó de forma no-violenta por la dignidad de los pueblos del Delta del Níger. Le fue concedido el premio alternativo al Nobel de la Paz en 1994 por "el correcto modo de vivir" y Amnistía Internacional le otorgó el estatuto de preso de conciencia. En 1995 fue galardonado con el premio Ambiental Goldman por la defensa del Medio Ambiente. 

Los cuerpos se han multiplicado
Y cubren la tierra
El xilófono del jefe muerto
Ahí continúa, ha olvidado el pasado.
Los espíritus ancestrales caminan a casa
Caminan llorando
Las tierras huérfanas se lamentan.

 . Páginas de interés:

Discurso con motivo de la concesión del Premio Nobel de Literatura en Estocolmo de Günter Grass en 1999 y donde hace una reflexión sobre Ken Saro-Wiwa:
http://www.el-mundo.es/cultura/grass/discurso3.html

Informe de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU sobre Nigeria

Declaración de prensa de Pierre Sané, secretario general de Amnistía Internacional Johannesburgo.

Donación del Consejo Mundial de Iglesias al pueblo Ogoni en diciembre de 2000: http://www.wcc-coe.org/wcc/news/press/00/39prs.html

El Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales expresa sus reparos ante la construcción de oleoductos en África: http://www.wrm.org.uy/publicaciones/petroleo3.html

Artículo de Eduardo Galeano sobre la cruzada de Saro-Wiwa.

Ken Saro-Wiwa y el ecologismo de los pobres de la tierra:

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RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS

«¿Podemos seguir hablando de tecnologías de comunicación a escala global? Tal vez sea tiempo de volver nuestros ojos hacia lo local y de dejar de lado el ideal de la globalización. Es indudable que las tecnologías de la información han avanzado y seguirán avanzando, sin embargo, lo importante no es que la tecnología pueda o no satisfacer las innumerables expectativas. Lo realmente preocupante es que esto pueda distraernos de la realidad; que al estar tan ocupados descubriendo y beneficiándonos de la tecnología podamos olvidar que la mayor parte de la raza humana está más preocupada por sobrevivir que por trascender».

De Lilí Hernández, extraído de su artículo «Las Computadoras y el Internet en la Vida Cotidiana: de los Ideales a los Hechos» disponible en http://www.nottingham.ac.uk/critical-theory/papers/Hernandez.pdf


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UNA LECTURA SUGERENTE...


«Cibersociedad. Los retos sociales ante un nuevo mundo digital»
De Luis Joyanes
Editorial McGraw-Hill, 337 pp. Madrid, 1997.

A través del texto, el autor se propone analizar la repercusión de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información (NTCI) en el ámbito social. Joyanes aborda esta tarea desde una mirada social y tecnológica, considerando que la irrupción de las NTCI ha generado una revolución de la información. Particularmente, el autor pone énfasis en los factores causantes del cambio, entre los que señala las nuevas tecnologías multimedia, la realidad virtual, Internet, la infomedia, la sociomedia y la cibercultura. Cierra el texto con una reflexión sobre los valores éticos y sociales de la información ante los retos del nuevo siglo.

Extraído y adaptado de
http://www.areas.net/leernet/home.htm

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FENÓMENO RELIGIOSO   

La religiosidad africana:
Islam, cristianismo y tradición conviven en la hibridación

Por Olga Cubides


«La divinidad, bajo la forma de una pitón, vomitó la creación: vomitó 7+2 personas. Estos primeros hombres-espíritu recorrieron el universo, pero todavía no había luz. A su muerte fueron llevados al cielo. Y estos hombres-espíritu son los 7 planetas más la luna y el sol. La pareja engendró 2 pares de gemelos de sexo diferente, que a su vez engendraron a seres únicos.» Esta es la leyenda de los Vendas en África acerca de la creación. Otros, como los negrilles de Gabón o los Dogon de Mali, creen que el hombre fue modelado con arcilla por la divinidad; o que surgió de una caña, como aseguran los Tonga, de Mozambique (
http://www.fortunecity.es/sopa/hormiga/66/religiones.html).

Son relatos, mitos, historias orales que han ido pasando de generación en generación, y que pretenden explicar lo inexplicable: una creación perfecta y una humanidad imperfecta.

Dicen que el africano es religioso incluso antes de nacer. Quizá como sucede con todo ser humano, que lleva una fortísima impronta de su alma, de su espíritu, aunque hoy muchos –especialmente en los países occidentales– se nieguen a reconocerlo.

En África, el niño desde su nacimiento vive en un medio que le proporciona una educación totalizadora basada, ante todo, en la familia, en el dominio de su cuerpo y por lo tanto de sí mismo; dominio que introduce en la interioridad. La primera vez que se le coloca en la espalda de la madre, la aparición del primer diente, el destete, son motivo de ceremonias que imprimen la noción de lo sagrado incluso antes de que el niño tenga conciencia de ello (http://www.fortunecity.es/sopa/hormiga/66/ritos1.html).

Algunos autores hablan de la «religión africana», mientras que otros se refieren a «las religiones africanas». Los primeros ponen de relieve factores comunes a todas las creencias y prácticas, mientras que los segundos manifiestan que cada etnia, incluso cada grupo, tiene sus propios cultos y ritos.

Por ello, para hablar de la religiosidad africana, no se puede ir con prisas. No se puede simplificar, ni ofrecer una visión reduccionista. De entrada hay que saber que todo intento es un mero acercamiento a una realidad marcada por la hibridación, la diversidad y la complejidad; una realidad muchas veces no bien entendida cuando se mira con ojos occidentales.

Para los africanos, todo entra en el ámbito religioso y sagrado; incluso la vida política está marcada por el hecho religioso. Hablar de religiosidad africana es hablar de la vida africana, porque la religiosidad es una manera de ver y de concebir el mundo y la propia existencia.

El último número de la revista Mundo Negro, de mayo-junio de 2003, ofrece un amplio informe sobre la situación global de África, que aborda también el aspecto religioso. El editorial, muy sugerente, se titula «Otra África es posible», y asegura que «África afronta estos comienzos del siglo XXI abrumada por un doloroso contraste. Por una parte, posee un enorme potencial de desarrollo debido a sus abundantes recursos naturales –hidrocarburos y minerales, principalmente– y a la juventud de su población. Por otra, la mayoría de sus países no consiguen salir de los últimos puestos del índice de desarrollo humano en el mundo.» 

Enrique Javier Rosich asegura que «El África subsahariana es una y plural. Sujeta a profundos cambios por la disyuntiva entre tradición, modernidad y globalización, sus culturas siguen siendo diversas, pero responden a patrones de unidad. Una unidad continental visible desde el punto de vista antropológico, etnolingüístico y socioeconómico.»

De los ochocientos sesenta y un millones de africanos, trescientos cuarenta y cuatro millones son musulmanes (el 40 %), doscientos ochenta y seis millones son cristianos (el 33 %) –de ellos, ciento cuarenta y dos millones son católicos (el 16,5 %)–, y doscientos treinta millones siguen religiones tradicionales o iglesias independientes (el 27 %). Según datos del año 2000, el porcentaje de practicantes de las religiones tradicionales en África va desde el 0,7 % de Congo Kinshasa hasta el 51,4 % de Benin (ver tabla)

. Religiones tradicionales

Rosich asegura que el pueblo africano «es profundamente religioso y vio en las religiones que llegaron de fuera muchos aspectos de sus creencias tradicionales: un Ser Supremo, el culto a los difuntos, la existencia del bien y del mal, una profunda conciencia de la debilidad humana y la necesidad de un poder superior para ser felices. Lo religioso forma parte todavía hoy de la vida diaria de los pueblos africanos. Por eso, las religiones están llamadas a cooperar para que la vida sea mucho más fuerte que la muerte.»

En lo religioso, también son características la visión de una necesaria purificación de las faltas; la dignidad de las personas y de la naturaleza; la solidaridad entre todos los seres; el deseo de vivir; y la convicción de que existe un mundo espiritual en contacto permanente con nosotros de donde procede toda bendición y ayuda. Es común también la doble creencia de la vida después de la muerte y la relación vital entre vivos y muertos. Por ello, la vida es comunión vital, clave para la convivencia, tanto entre vivos como con los muertos, que «conviven» con los vivos, pueden intervenir en sus asuntos, y juntos forman una familia.

Aunque en la cosmogonía de algunas religiones africanas existen multitud de deidades menores (por ejemplo en la religión Yoruba hay 401 deidades diferentes), la inmensa mayoría de pueblos creen en la existencia de un dios creador que gobierna sobre todos los poderes divinos y humanos.

Además de este dios lejano, en la naturaleza existen otras fuerzas espirituales encarnadas en diferentes deidades que están cerca de los humanos y que les pueden resultar beneficiosos o malignos (http://www.ikuska.com/Africa/buscar.htm).

Esta visión del mundo, como sucede con la mayoría de pueblos aborígenes, hace que la luna, el sol, los astros, en general; el río, la montaña y todos los seres que habitan la naturaleza puedan llegar a tener grados de divinidad o un papel en el origen y la evolución del mundo. 

«En muchas sociedades africanas el culto a los antepasados es el centro de la actividad religiosa. No existe uniformidad respecto a este culto, depende de cada grupo étnico, lo que hace que existan multitud de pequeñas variaciones, incluso dentro de un mismo grupo. Se cree que un antepasado disfruta de ciertos poderes mágico-religiosos especiales que pueden ser utilizados para el bien o para el mal de la familia. Se les atribuye cualidades corporales y espirituales. Así, por ejemplo, son invisibles pero pueden circunstancialmente hacerse visibles; tienen la capacidad de entrar y poseer a los humanos y animales salvajes; y pueden consumir comidas o bebidas, por lo que es habitual, en muchos pueblos, echar al suelo, antes de las comidas, parte de la comida y sobre todo de la bebida que se va a consumir.» (http://www.ikuska.com/Africa/buscar.htm). 

Por su parte, el sacrificio, como método de purificación, es la clave de bóveda de la religión africana. La palabra, bajo el aspecto de fórmulas sagradas, también está presente en todos los actos de la vida religiosa. Además, la idea de templo, edificio dedicado al culto, no es algo familiar para los africanos, que sienten necesidad de encontrarse en armonía con el mundo; y por ello, el lago, la montaña, los astros, el bosque, el fuego o el aire pueden ser templos. El calendario sagrado se basa en el ritmo de las estaciones y en el curso de los astros, y muy poco en la vida y voluntad de los humanos. Los sacerdotes entre las comunidades tradicionales suelen ser los jefes de la tribu o las personas ancianas, generalmente hombres, a excepción de grupos como Dogon, donde las mujeres pueden ser sacerdotisas. 

Una de las religiones tradicionales más conocidas en occidente es la de los Yoruba. Es conocida porque, a consecuencia del tráfico de esclavos de mediados del siglo XVIII, hoy se encuentran muchos elementos de la cultura, la religión, el idioma, la medicina o la filosofía yoruba extendidos por países como Cuba y Brasil. Su tradición oral cuenta que, mediante una cadena, Dios descolgó desde el cielo hasta Ile-Ife a Oduduwa, el antepasado del pueblo Yoruba. Traía con él un gallo, un trozo de tierra y una semilla en la palma de la mano. La tierra cayó en el agua, pero el gallo la rescató para convertirla en el territorio Yoruba, y de la semilla creció un árbol con dieciséis ramas que representan los dieciséis reinos. La complejidad de su cosmología ha llevado a los estudiosos occidentales a comparar la sociedad Yoruba con la Grecia antigua (http://www.ikuska.com/Africa/buscar.htm). 

. Religiones cristianas

Según la leyenda, san Marcos llevó la nueva religión a Alejandría. Cuando en el año 312, Constantino declaró el cristianismo como la religión oficial del imperio romano, Egipto contaba con más de cincuenta sedes episcopales y se había traducido la Biblia del griego al copto, el antiguo idioma egipcio escrito en caracteres griegos. Desde Egipto, el cristianismo se extendió a Etiopía, donde durante siglos se mantuvo la iglesia copta dependiente del patriarca de Alejandría, que a su vez obedecía las directrices de Bizancio.

En el siglo vii, el islam empieza a extenderse por las tierras donde se van instalando los árabes, disminuyendo la presencia del cristianismo en la región, salvo algunos grupos que logran mantenerse. Nueve siglos más tarde, a partir del siglo XV, comienzan a llegar al África subsahariana los primeros misioneros cristianos. Pero ha sido sobre todo durante el pasado siglo XX cuando las diferentes iglesias cristianas llegadas de Europa y América han ido ganando adeptos, hasta el punto de convertirse en mayoritarias en muchos países.

No sólo han llegado las religiones venidas de otros continentes. Desde mediados del siglo XIX comenzaron a surgir nuevas iglesias cristianas que trataban de aunar las tradiciones espirituales autóctonas con sus creencias cristianas. La proliferación de estas iglesias, llamadas «independientes», ha sido enorme. En unas predomina la influencia de las creencias autóctonas, y en otras, es mayor el peso de la religión cristiana que el de la religión tradicional.

Se estima que en 1970 existían unas 5.000 iglesias cristianas independientes repartidas por 300 grupos étnicos diferentes. Actualmente se cree que son más de 7.000: aproximadamente, 3.000 en Sudáfrica, 800 en Nigeria, 600 en la República Democrática del Congo, 400 en Ghana, 200 en Kenia y las demás repartidas por otros países del continente (http://www.ikuska.com/Africa/buscar.htm).

. El islam

También el islam ha tenido una gran influencia en el continente africano durante un milenio. Los siglos de relaciones entre los musulmanes y no-musulmanes en África provocaron muchos cambios en las estructuras políticas, sociales y artísticas en África. Y aún hoy en día continúa siendo así. Hay aproximadamente 200 millones de musulmanes en África subsahariana (http://www.ikuska.com/Africa/buscar.htm).

Quienes conocen la realidad africana aseguran que la rápida expansión del cristianismo y del islam se debe, entre otras causas, al respeto y condescendencia propios de la cultura tradicional africana. Esta apertura de espíritu y el deseo de acogida han permitido la llegada de diversas religiones, que, con mayor o menor intensidad, se han visto influidas por la tradición africana y hoy son realidades híbridas, repletas de elementos de uno y otro lado.

Sobre el islam, P. Deogracias Tulinnye dice que en África tiene mil rostros: desde los musulmanes tolerantes y adeptos a cofradías en África Occidental hasta los musulmanes fundamentalistas rigoristas en Sudán o Somalia.

. Medicina y religión

«Según la cultura tradicional, la dolencia de una persona puede estar causada por la acción de malos espíritus, por su incumplimiento de las reglas sociales, por su falta de respeto a los antepasados, por contagio con objetos considerados tabúes... En general, puede decirse que la mentalidad africana considera la enfermedad como una especie de castigo por parte de los espíritus de los antepasados a quienes no observan las reglas de buen comportamiento del grupo humano al que pertenecen. Los antepasados retiran su protección a los transgresores y los dejan a merced de los malos espíritus que causan los trastornos físicos», asegura Francisco Carrera.

Los tratamientos también suelen basarse en métodos que siguen la tradición religiosa, social y cultural de la población. Así la actividad de un médico tradicional se desarrolla en dos planos complementarios derivados de la concepción africana de la enfermedad: el plano supranatural o espiritual y el plano corporal o físico.

La enfermedad de un individuo se concibe también como «ruptura en el equilibrio de la persona y en los procesos de ajuste personal»; se considera como fuerza dañina y agresiva. En Mali, por ejemplo, se cree al enfermo atacado por un brujo. Si la afección es benigna y conocida, el enfermo se cuida a sí mismo o pide consejo a uno de los miembros de su clan que conozca plantas y remedios. En los casos en que los síntomas son alarmantes, primero se debe consultar al adivino antes de comenzar un tratamiento, de hacer ofrendas o de realizar sacrificios. 

En momentos en los que Occidente vuelve a mirar con interés la medicina tradicional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste –como lo viene haciendo desde los años setenta– en la inclusión de los practicantes de la medicina tradicional en los sistemas nacionales de salud por su conocimiento de las plantas medicinales, su cercanía a las poblaciones locales y su dominio de todos los elementos que intervienen en la enfermedad.

. Rituales y mitología africana

La teología africana no está formada por conceptos y hay que buscar sus verdades en los mitos y en los ritos. D. Zahan afirma que «no es para agradar a dios ni por amor a él por lo que reza, implora u ofrece sacrificios el africano, sino para ser él mismo y para realizar el orden en el que está implicado.» (http://www.fortunecity.es/sopa/hormiga/66/indreligion.html).

Los ritos africanos son innumerables; unos subyugan las relaciones entre el individuo y su grupo social; y otros regulan las relaciones de lo humano con lo trascendente. En la página http://www.fortunecity.es/sopa/hormiga/66/indreligion.html hay una extensa explicación sobre los rituales africanos, donde se detalla, por ejemplo, cómo uno de los objetivos del ritual del nacimiento es separar al recién nacido del lugar del que viene, que es el de los antepasados.

También existen rituales para reconocer la madurez social, generalmente en la pubertad, que se acompañan de la enseñanza de los valores del grupo y de su filosofía. Y durante los funerales, que reconocen al difunto el estatus de antepasado. Los ritos de reparación sirven para subsanar las faltas. Por ejemplo la muerte es la irrupción del más allá en el mundo de los vivos y contamina todo lo que se le acerca, por ello es necesario un rito de reparación, como ocurre entre los Kisisi que purifican y redimen todo lo que se encontraba en la estancia donde se ha producido el fallecimiento. La esterilidad también debe ser reparada, ya que trastorna el ritmo de la vida e interrumpe la rueda de las generaciones.

Existen además ritos de protección –antes de recoger las cosechas, por ejemplo–; ritos de regeneración –para regenerar el mundo que envejece y tomar conciencia de los valores que unen a las personas–; ritos de curación, etc. Los rituales están marcados por el simbolismo: los colores, el lugar, los participantes, la música… todo tiene un valor especial según el ritual.

. La religión: ¿fuente de conflictos o alternativa de esperanza?

En África, la religión y la política están fuertemente intrincadas. A ello se suma la gran diversidad cultural y religiosa que incluso podría llegar a verse como una amenaza y una razón más que agudiza la crisis del continente africano. Sin embargo, no tiene por qué ser así. Como asegura Rosich, «las religiones están llamadas a cooperar para que la vida sea mucho más fuerte que la muerte».

También en este sentido, en su artículo «Evangelizar para el desarrollo» (http://www.combonianos.com/mn/junio/14.htm), el P. Deogracias Tulinnye asegura que «hoy estamos seguros de que no habrá paz en el mundo sin paz entre las religiones.» Y que «ser religioso en África es optar por la vida. Por eso buscar la salvación es trabajar por la victoria de la vida sobre la muerte. Ése es el significado profundo de la religión en África hoy: el diálogo en la vida.»

Diálogo y tolerancia religiosa son indispensables para construir la paz. Porque aunque en teoría existe libertad de culto y así lo muestra una página que recoge información sobre la normativa internacional de libertad religiosa (http://www.mju.es/asuntos_religiosos/ar_onu4.htm), en muchos países, realmente es letra muerta.

Tulinnye también afirma que para los africanos, liberación significa hoy, ante todo, salir de la miseria. Es muy triste ver que ciertos movimientos eclesiales convocan a sus fieles –en su mayoría paupérrimos y a veces durante toda una semana– a rezar, bailar, tocar los tambores y batir palmas. Después regresan a sus casas (¿serán esas barracas dignas del nombre de casas?), en medio de la miseria de costumbre. Y estos movimientos se enorgullecen de grandes conversiones y de arrojar a los demonios. Ante tal situación, Juan Pablo II propone una «pastoral de la inteligencia», única posibilidad para superar las dificultades de la oposición de la fe a la ciencia. 

En este momento, parece haber un gran crecimiento de vocaciones en África, tanto para los institutos misioneros como para los diocesanos. La mayoría de las veces, el destino de los nuevos sacerdotes es el trabajo en el mundo rico. Muchos jóvenes –con razón– tienen ganas de huir de la miseria, de vivir una vida mejor. Muchos africanos capaces y competentes saldrán para Europa o para Estados Unidos en busca de mejores «pastos», puntualiza Tulinnye.

Abordar la realidad de la religiosidad africana es algo complejo, quizá inabarcable. Por ello, este es un simple acercamiento a una realidad cambiante y diversa. Es, en todo caso, el pequeño haz de luz que queda reflejado tras navegar por Internet.

Este continente rico, pero sistemáticamente empobrecido, enormemente espiritual y profundo en sus convicciones y en su fe en la vida, debe continuar mirando con esperanza el futuro. Y en ello las religiones tienen mucho qué decir y hacer: «Como dijo Juan Pablo II, en el contexto africano la nueva evangelización deberá tender a la construcción de una Iglesia-familia, evitando todo etnocentrismo y todo particularismo, intentando, por el contrario, facilitar la reconciliación y la verdadera comunión entre los diferentes grupos étnicos, favoreciendo la solidaridad, compartiendo el personal y los recursos con todas las iglesias locales, sin detenerse en consideraciones étnicas indebidas (cf. Ecclesia in Africa, 63), (http://www.combonianos.com/mn/junio/15.htm).

Como afirma Alexis Bueno en el documento “Mirar a África, redescubrir Europa” (Cristianisme i Justicia), el reto más urgente de la humanidad actual se llama África. Las dificultades de sus gentes para sobrevivir y llevar una vida digna son allí más grandes y complejas que en ninguna otra región del planeta. Prácticamente todos los problemas más graves de nuestro mundo globalizado están presentes en África, y normalmente de manera reconcentrada: la pobreza, el hambre, la guerra, la violencia étnica, el SIDA, la corrupción política, el analfabetismo, la desertización, los residuos industriales y nucleares (del primer mundo).

Personajes claves de las independencias africanas, como Kwame Nkrumah, de Ghana, o Julius Nyerere, de Tanzania, insistieron en el principio de un África unida como única vía posible para la edificación de un continente libre y desarrollado. También una África unida, aunque diversa, en lo religioso puede ayudar a que la vida sea más fuerte que la muerte.

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BREVES


Para los niños de hoy la escuela se convierte –cada vez más pronto- en un segundo hogar, pues en ella no sólo aprenden contenidos y hábitos, sino también a relacionarse con otras personas distintas a su familia.

Sin embargo, para muchos de ellos este tránsito no resulta tan fluido, pues cuando aterrizan por primera vez en la escuela se ven arrancados de un medio familiar que les supone protección, cuidados, atención y cariño exclusivos (o casi) y colocados en un ambiente nuevo en el cual deben compartir estos “privilegios” con otros niños y niñas. De ahí que muchos de ellos sufran el llamado síndrome de fobia escolar.

Este síndrome se caracteriza por un rechazo a la asistencia al colegio y afecta mayoritariamente a niños de entre 3 y 4 años, o entre los 11 y 12. El miedo fundamental no es el de ir a la escuela, sino el de dejar el hogar y separarse de la familia. Es una fobia poco común que se manifiesta de manera repentina en los niños pequeños, y más gradualmente, en los preadolescentes.

Definición, causas y algunos consejos para los padres sobre esta fobia en la página de Pediatras Asociados.

En Psicólogo en Línea hay dos artículos sobre el tema.

World Wide Hospital también cuenta con información muy interesante acerca de la fobia escolar. 

Aciprensa pone a disposición más detalles sobre la fobia escolar.

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Medisalud en red


Una de las cosas a tener en cuenta para el cuido de la salud es la alimentación. El cuerpo de cada ser humano es distinto y tiene unas necesidades determinadas y puede generar distintos tipos de reacciones ante un mismo alimento, como por ejemplo las llamadas "alergias alimenticias".

Las alergias a los alimentos son una reacción del sistema inmunológico ante algún componente de los alimentos, la mayoría de los casos, se trata de alguna proteína. Los alérgenos más habituales y que provocan más del 90% de las reacción alérgicas son la leche, los huevos, el maní, las nueces de árbol, la soja, el trigo, el pescado y los mariscos.

La descripción de algunos síntomas, diagnósticos y tratamientos de estas alergias en El primer portal de salud en Español "Contusalud".

"Nuevos alimentos, nuevas alergias", artículo publicado en la página de Consumer.

Y una amplia información sobre el tema  en la web de "Gente Sana".

Vale la pena conocer nuestro cuerpo y saber qué es aquello que lo puede dañar. Aprender a cuidarnos es una premisa importante para cuidar también a los demás.

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Esta semana... «Chat» fue clave en detención del sospechoso de un crimen


Gracias al registro de las comunicaciones de chat de la víctima, la policía pudo dar con el principal sospechoso de la muerte de una joven de 24 años en Palermo, Argentina. Los investigadores detectaron que horas antes del crimen, la muchacha  había chateado con el sospechoso para arreglar un encuentro. La información fue ratificada por una amiga de la joven, quien afirmó que ambos tenían una relación afectiva, que mantenían por medios virtuales. Este caso es una muestra de cómo Internet ha penetrado en la vida cotidiana de las personas, llegando incluso a ser un elemento determinante para la solución de un lamentable crimen.

Extraído y adaptado de Clarin.com.ar
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