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Es bueno
constatar que Jesucristo sigue siendo hoy un personaje de tanta
actualidad mediática. A pesar de la difundida secularización y la
creciente ignorancia religiosa, la Biblia sigue siendo el máximo
best seller y el fundador del cristianismo continúa atrayendo a
millones de creyentes e incluso de agnósticos de todo el mundo. La
«Pasión de Cristo» dirigida por Mel Gibson, precedida y acompañada
de un gran despliegue mediático es, ante todo, una obra de arte que
merece respeto y admiración y es justo y necesario que la Iglesia
vuelva a dar la mano a los artistas, siguiendo los consejos de Pablo
VI y Juan Pablo II.
Me parece
excelente que los protagonistas de la película hablen en las lenguas
originales: arameo y latín vulgar: es un sello de autenticidad que
nos acerca a los hechos y les dota de verosimilitud. Por el
contrario, hay errores arqueológicos de bulto que harían sonreír a
los exegetas más benignos como el hecho de que Cristo arrastre toda
la cruz (era sólo el palo transversal) por un camino interminable
(la extensión de la Vía Crucis es fácilmente comprobable) o que los
clavos sean clavados en la palma de la mano (lo que hubiese
provocado grandes desgarros) y no en la muñeca. Es inverosímil la
espectacular caída frontal de la cruz con el Cristo ya clavado en
ella (no le quebraron ningún hueso, según la escritura) o el
terremoto simbólico que siguió a la muerte de Cristo y que según el
film ocuparía un lugar elevado en la escala de Richter, al mejor
estilo de las producciones de Hollywood de los años cincuenta.
También se da un protagonismo excesivo a personajes apócrifos como
Claudia, la esposa de Pilato y a la Verónica. Me parecen más que
discutibles las repetidas apariciones del diablo en forma de
andrógino o de enano o de niños que atormentan al maltrecho Judas.
Los símbolos del
mal (la serpiente de Getsemaní o el cuervo que picotea al mal
ladrón) socorridos e inoportunos. Uno se pregunta si en el huerto de
los Olivos el diablo tiene tanto protagonismo, ¿por qué no tiene
ninguno el ángel consolador que sí aparece en el relato evangélico?
La interpretación
de los protagonistas es bastante lograda, especialmente la de la
Virgen María, la judía rumana Maia Morgensten. Algunos intercambios
de miradas y flash back son profundamente emotivos y uno
lamenta que el director no se haya detenido más en ellos. La ayuda
del Cirineo, entrañable.
Muy bello el
tratamiento de la Resurrección. ¡Lástima sea una escena tan breve
como fugaz!
La violencia tan
explícita y sobreabundante tiene en el film, a mi parecer, un
protagonismo excesivo: las escenas de la flagelación y el camino al
Calvario son desproporcionadamente largas y crueles y favorecen un
dolorismo trasnochado. Si tamaño derroche de sangre -reforzado por
una música que raya el umbral de lo tolerable- en algún caso puede
llegar a persuadir, en la mayoría de personas formadas alcanza a herir su sensibilidad y a disuadirles, incluso, de continuar viendo
la película. No dudo de que la Pasión de Cristo fuese históricamente
tan o más violenta, pero a las personas medianamente cultas nos
basta que nos sugieran. Entiendo que muchos, especialmente jóvenes,
estén tan acostumbrados a la violencia que necesiten algo bien
fuerte para reaccionar, pero me pregunto si con ello no estamos
entrando en un perverso círculo vicioso.
Sugiero al Sr.
Mel Gibson que realice una segunda parte de la película dedicada a
la Resurrección y a las apariciones postpascuales, dónde todo es
paz, perdón y alegría. Él mismo que, al parecer, vive con tanta
intensidad los rodajes de sus películas, pasaría de la teología
crucis a la teología gloriae y con su grave
responsabilidad como cineasta ayudaría a muchos cristianos a dar ese
paso necesario.
. Enlaces de interés:
Web oficial de la película:
http://www.passion-movie.com
Trailer:
http://www.passion-movie.com/espanol/trailer.html
Hijas de San
Pablo:
http://www.christspassion.com,
www.paulinecenterformediastudies.org
Conferencia Episcopal de Canadá
Análisis de
la película realizado por Fr. Peter Malone, presidente de SIGNIS
(Asociación Católica Mundial para la Comunicación):
http://www.arccc.ca/resources.htm#Passion%20of%20Christ
La
representación de la imagen de Jesús en el cine. Por Josep Mascaró.
Delegación Salesiana. Ponencia presentada en el Forum
«Jóvenes, religiosidad y Evangelio» en Barcelona:
http://www.adital.org.br/asp2/noticia.asp?idioma=ES¬icia=10961
Reportaje de
ACI Digital
Lista de Distribución de la Comisión
Internacional de Estudio sobre Medios, Religión y Cultura (participación en inglés,
y
participación en
castellano).


Redescubrir a
Santo Tomás de Aquino
Internet, espacio de profundización filosófica
Pudiera pensarse que está todo dicho y pensado
sobre Santo Tomás de Aquino. Pero hoy uno de sus más ilustres
estudiosos, el Dr. Francisco Canals Vidal, está realizando una
relectura y síntesis de algunos temas olvidados, y sin embargo
vitales, del Doctor Angélico, por lo cual se hace luz sobre aspectos
de insospechada actualidad.
El medio informático se presenta como idóneo
para una profundización colectiva de estos
contenidos: la síntesis del Dr. Canals es una de las
áreas dentro de los «Espacios de estudio, formación y diálogo
interdisciplinar» de la RIIAL, pero hay también otros muchos
sitios Web en los que la filosofía encuentra
una difusión nunca antes lograda. Los
contenidos elaborados por el Prof. Canals se pueden encontrar en
http://www.riial.org/stda/inicio.htm
El SOI ha tomado algunas de las respuestas de
la entrevista que Zenit realizó en febrero al
Dr. Canals con motivo del lanzamiento de estos
Espacios de Estudio.
Dr. Canals ¿Por qué una nueva síntesis de
Santo Tomás de Aquino?, ¿no se ha dicho ya todo lo que se podía
decir?
No se intenta «crear» una síntesis nueva. En
la escuela tomista de Barcelona, originada
por el magisterio fecundo del Padre Ramón Orlandis
y puesta en marcha por la tarea de Jaime Bofill, tenemos la
convicción de que en el estudio directo de
los textos mismos de Santo Tomás se hallan
siempre perspectivas, en algunos casos poco atendidas, que
acercan a un descubrimiento vivo y renovado de su
pensamiento, el cual es más conducente a la
comprensión auténtica de su síntesis doctrinal
que el trabajo indirecto a través de los mejores manuales o
estudios monográficos.
Tenemos la convicción de que Santo Tomás, así
conocido, ofrece mayores posibilidades para
el diálogo filosófico que atienda a los problemas y
urgencias contemporáneos. En Santo Tomás se pueden descubrir
planteamientos y afirmaciones hasta ahora poco atendidos y
que permiten, y aun exigen, pensar muchas
cosas nuevas.
Durante años se ha trabajado sobre las
veinticuatro tesis de Santo Tomás, ¿no bastan?
Las veinticuatro tesis fueron redactadas y
presentadas a la aprobación de la Santa Sede
por autores tomistas que buscaban, por una
interpretación auténtica de preceptos que establecían la enseñanza
de la doctrina de Santo Tomás, la aprobación
de sus convicciones sobre la autenticidad de
estas tesis como expresión del pensamiento del Angélico.
Su intención tendía, principalmente, a delimitar la filosofía
tomista respecto de la de los seguidores de
Francisco Suárez. Su lectura muestra que, si
bien contienen «principios y enunciados mayores» de Santo Tomás,
no intentan expresar completamente todos «los principios y
enunciados mayores» del Aquinate.
No se contienen en ellas otras doctrinas no
menos centrales acerca de puntos capitales de
ontología sobre los trascendentales, ni sobre la
fundamentación metafísica del conocimiento o de la moralidad.
Tampoco se halla en ellas una ontología de la
vida como grado de perfección en la
participación del ser, ni sobre la dignidad ontológica del ente
personal y el puesto único que ocupa en el
orden del universo o en el gobierno divino.
No se habla del bien, difusivo de sí mismo, ni del fin como
causa de las causas, ni de la naturaleza de la felicidad y la
constitutiva pertenencia a la misma del amor. No se ofrecen
perspectivas sobre el orden del universo ni sobre el bien común de
las sociedades humanas.
El Santo de Aquino, ¿tendría algo que decir
al ciudadano del mundo actual, tecnificado y
globalizado?
No en vano, Juan Pablo II ha calificado a
Santo Tomás como Doctor humanitatis. Las actuales globalización y
tecnificación vienen a ser el ejercicio de
una voluntad de poder prácticamente desconocedora de otros
bienes que no sean el bien útil, cuantificable, en el
horizonte economicista y el bien deleitable,
entendido casi exclusivamente como
instrumento de dominio económico-técnico sobre el hombre-masa.
Reitero lo que afirmó Jaime Bofill: «El
pensamiento contemporáneo vendría a ser un
patente testimonio de la actualidad de la doctrina del
Doctor Angélico, reclamada, sin conocerla, por la misma
necesidad sentida de una doctrina y de una
ordenación social que restaure a la persona
en el lugar de dignidad que, por su misma naturaleza, reclama».
¿Qué piensa usted sobre el medio
informático como vehículo de transmisión y
creación de sabiduría?
En nuestro mundo globalizado y tecnificado, el
medio informático está obrando una
unificación que tiende a convertirlo en un «ágora» de
dimensión planetaria. Como instrumento podría servir, y ha
servido, a la dispersión y vaciado de sentido
de la vida humana, al modo de los atenienses
del tiempo de San Pablo que no se ocupaban en otra cosa que
en «decir y oír algo nuevo». Pero también como instrumento
puede, y debe, ser utilizado para la
comunicación interpersonal que se oriente
auténticamente a la transmisión de la sabiduría. Hemos de pensar
nuestro mundo semejante al ágora en la que el
Apóstol «discutía todos los días con los que
allí se encontraban».
La creación de sabiduría tiene principalmente
más que ver con aquella «sabiduría del
corazón» -que, según Juan XXIII, define el pensamiento de
Santo Tomás- y a ella ha de servir toda intercomunicación,
que ha de dirigirse a aprovechar esa amplitud
planetaria que permite este medio para
ofrecer a los hombres palabras estimulantes que orienten
contemplativamente su vida.
¿Cree usted que la filosofía tomista está
«ya hecha», o cabe pensar en un «diálogo
actualizador» de su pensamiento, interpelado por los nuevos
descubrimientos científicos y las nuevas fronteras éticas que
afronta la sociedad actual?
La filosofía que Santo Tomás insertó en su
obra teológico-filosófica -estudiada por admirables historiadores
que, en el pasado siglo XX, redescubrieron
aspectos olvidados de la misma- nos invita, todavía hoy,
a que la conozcamos más completa y vitalmente. Al hacerlo, su
mismo estudio estimula a pensar nuevamente
problemas antiguos y reflexionar también
sobre problemas nuevos, y obtener de ella las posibilidades de
respuesta y superación de errores posteriores a ella y
contemporáneos.
En cuanto a los nuevos descubrimientos
científicos, nos conviene no recaer en el
desacierto de aquellos escolásticos eclécticos que,
aceptando como verdades ciertas posiciones infundadas como el
atomismo que posteriormente se revelarían
caducas, se hicieron incapaces para pensar
doctrinas perennes como el hilemorfismo -camino óptimo para no
desintegrar, en nuestro pensamiento, la unidad del hombre en
sus inseparables dimensiones espiritual y
corporal.
En lo concerniente a las nuevas fronteras
éticas, reitero mi convicción de que la moral
de Santo Tomás y su doctrina sobre «los fundamentos
metafísicos del orden moral» nos pueden hacer capaces de
superar las desviaciones éticas a que nos
exponen la decadente modernidad y la
post-modernidad. Ni los empirismos utilitaristas o hedonistas ni los
trascendentalismos racionalistas han conseguido devolver el
sentimiento o la comprensión de la naturaleza
perfectiva y atractiva de lo bueno, ni el
sentido de la belleza en la naturaleza y en el arte, ni la seriedad
de la Ley moral impresa en nuestros corazones.
La sociedad de la información está hecha a
base de un aluvión de datos, hechos y
noticias, ¿cree usted que en Santo Tomás se encuentran elementos
para encontrar el sentido de estos hechos? ¿Cuál sería la aportación
del Santo para evolucionar hacia una sociedad del conocimiento?
Es cierto que conocemos estos días noticias
que nos informan acerca de los niños
que dedican muchas más horas a ver televisión que a asistir a
la escuela. También está apareciendo un tipo de «internauta»
que no busca en su navegación más que el
movimiento continuo y la variedad,
estimulantes de la curiosidad fácilmente opuesta al amor al saber y
a la capacidad de estimación justa de los
hechos.
Sin embargo, a través de la abundancia de
noticias puede buscarse un camino para el
conocimiento y un acercamiento mayor de los pueblos y
culturas entre sí. Santo Tomás, que afirma que sólo se
entiende lo plural en lo que podamos
encontrar de unitario en él, no nos alienta a
la pérdida en el aluvión de datos, a través del cual no hallaríamos
nunca el sentido de las cosas. Con su «sabiduría del corazón»
es, para el hombre contemporáneo, un eminente
estímulo de la comunicación interpersonal
auténtica, en la que la verdad sea sentida como parte
constitutiva del bien común social, de la perfección humana
que sólo se obtiene por los caminos de la
verdad y de la amistad. En el horizonte de la
verdad y del amor se hace posible la comunicación de los hombres
entre sí y con Dios.
. Páginas de interés
Extractos de otras aportaciones del Dr. Francisco Canals Vidal
presentadas en el espacio para la síntesis doctrinal de Santo
Tomás de Aquino:
http://www.riial.org/stda/extractos.pdf
Página general de Santo Tomás de Aquino:
http://stthaquinas.8m.com/
Filosofía.org pretende potenciar el desarrollo, la difusión y el
conocimiento de la filosofía construida y pensada en la lengua que
hablamos cientos de millones de personas:
http://www.filosofia.org/pcero.htm
El portal de la filosofía en Internet:
http://www.filosofia.net/
Buscador de Filosofía en español:
http://www.lechuza.org/
El portal de filosofía en italiano:
http://www.filosofia.it/
Centro telemático de filosofía:
http://www.blues.uab.es/filosofia/esfrrecursos.html
«Historia
de la filosofía», ensayo de José Luis Dell'Ordine
Página del Dr. Jean Lauand de la Universidade
de São Paulo con varios artículos de interés:
http://www.hottopos.com/4.htm#jean
Página creada por el Dr. Guy Delaporte
«El
Grand Portail Thomas d´Aquin».
Trae textos de/sobre Tomás de Aquino y un Forum (en francés).

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