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BOLETÍN SEMANA Nº 264
del  30 de abril al 6 de mayo de 2004

OFF LINE
Ralph Waldo Emerson: «Cuando envejecemos, la belleza se convierte en cualidad interior»

TECNOSOCIEDAD

La creatividad, una exigencia de la sociedad de la información
Por Thelma Gilsamaniego y Marta Miquel
 


 

RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS
«Ya nada es como antes...»

UNA LECTURA SUGERENTE...
«Tecnología cambio y sociedad»
De Edward Pytlik, Donald Lauda y David Johnson
 


FENÓMENO RELIGIOSO

La mística de «El Último Samurai»
Por Joan-Andreu Rocha
. Teólogo e historiador

BREVES

Apunte religioso: La Pietá online

Esta Semana: Teclado solar

 

  TECNOSOCIEDAD  

La creatividad, una exigencia de la sociedad de la información
Por Thelma Gilsamaniego y Marta Miquel


A menudo nos maravillamos de la idea creativa de alguien, de un postre hecho con cierto ingenio, de una idea llevada a cabo no desde la rutina sino desde el «genio» de la creatividad que todos llevamos dentro. Ser creativo conlleva dejar aflorar de nuestro «yo» aquellos sueños –un tanto mágicos pero a la vez realistas– con sus efectos, emociones y belleza. Ser creativos es encontrar caminos nuevos para llevar a cabo una serie de proyectos que deseamos puedan ser tangibles. La creatividad consiste en salir de lo rutinario y lanzarse a descubrir nuevos mundos y nuevas realidades desde la bondad y con el fin de producir bien.

Definir en qué consiste la creatividad no es tarea fácil, ya que existen diferentes enfoques y tendencias, dependiendo de los cuales se puede entender de distintas maneras. Uno de los enfoques más conocidos es el de la creatividad como resolución de problemas. Algunos psicólogos y especialistas matizan esta idea añadiendo que plantear e identificar un problema ya es una manifestación creativa de la persona.

Se dice también que la creatividad enriquece la comunicación humana, porque da una nueva dimensión al lenguaje, tanto al que se emite como al que es recibido.

Sea cual sea el concepto que se acoja, lo cierto es que la creatividad en la sociedad de la información es una exigencia y es considerada un valor de cambio, y no sólo un valor añadido. La sociedad contemporánea, altamente compleja debido a la cantidad de medios, de información y de intercambios culturales, requiere puntos de vista creativos para asumir los cambios y resolver los posibles conflictos que puedan surgir.

Por otra parte, aplicar un pensamiento creativo permite asumir los retos que plantea el uso de nuevas tecnologías y ayuda a dar respuesta a las necesidades y cuestionamientos que genera la sociedad de la información.

Paolo Mazelli, director del Laboratorio de Investigación Educativa de la Universidad de Florencia, en Italia, afirma que «vivimos actualmente en el desarrollo de la sociedad de la información y comprendemos que la nueva estructura de información del world wide Web interactúa con la búsqueda de nuevos significados de nuestros procesos de pensamiento» (http://www.edscuola.com/archivio/lre/creatividad.html).

. ¿Es posible educar la creatividad?

Educar la creatividad –según Miquel Martínez Martín, Director del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Barcelona– es crear condiciones para que la persona, mediante su proceso de optimización, desarrolle de una forma especial las dimensiones proyectiva e introyectiva. La dimensión proyectiva permite que la persona sea capaz de crear sus propias normas y actuar de acuerdo con ellas. Implica la capacidad de crear un orden en nuestro entorno con la finalidad de hacer significativa la información y construir nuevos esquemas de acción. La dimensión introyectiva permite que la persona sea capaz de darse cuenta de que ella misma es quien está actuando. Es la que permite la reflexividad y es una de las características más genuinamente humanas.

Para poder asumir estos niveles de desarrollo –asegura Martínez–, hace falta un ambiente en el cual la persona pueda crecer y aprender. Es necesario que la persona se sienta reconocida, valorada y aceptada tal como es. En la actualidad, la educación necesita cultivar no sólo personas preparadas para aprender a aprender y que muestren interés por saber, sino también una ciudadanía activa, y personas emprendedoras y creativas.

En todo caso, no existe una sola manera de ser inteligentes y creativos, sino que hay muchas, asegura la psicóloga Leticia Soberón, en el artículo «El calidoscopio de la creatividad» (Revista RE página 8, abril 2004). Después de una larga época donde se creía que «ser inteligentes» consistía en sacar buenas calificaciones en la escuela o tener un coeficiente intelectual muy alto, el desarrollo de las investigaciones psicológicas ha dado como resultado un tranquilizador –y muy complejo– abanico de formas en que los seres humanos desarrollan su inteligencia.

Soberón asegura que «en 1983 el Dr Howard Gardner, profesor de educación en la Universidad de Harvard, transformó los conceptos sobre qué es ser inteligente. Años más tarde, hacia 1995, estudió la creatividad con un enfoque similar al de su teoría de las inteligencias múltiples, de las cuales se pueden deducir diferentes formas de creatividad. Posteriormente, el Dr. Thomas Armstrong, basándose en las propuestas de Gardner, propuso siete formas de inteligencia: verbal, visual, musical, logicomatemática, kinesicocorporal, interpersonal, intrapersonal.

De esta manera, algunas personas podrán ser poco hábiles con las matemáticas, pero excelentes deportistas o grandes comunicadores; o bien, alguien puede tener dificultades para relacionarse socialmente, pero poseer una gran habilidad musical o capacidad de introspección. De esta manera, la categorización de Gardner, deja atrás la unilateralidad para valorar las habilidades de las personas sólo desde sus capacidades intelectuales, reconociendo con ello un nuevo universo de posibilidades para la creatividad más allá de la mera razón.

A pesar de las múltiples definiciones, quizá ser creativo también signifique arriesgarse, lanzarse a caminar por vías alternativas, sin dejar de ser fieles a nuestros objetivos, a nuestro talante y a nuestra manera de ser, pero aplicando la imaginación y viendo que siempre hay otros horizontes diferentes del que estamos viendo. La creatividad es un gran tesoro que enriquece nuestra cotidianidad y ayudar a construir un mundo más bello y armónico.

. Algunas páginas de interés

Centro Internacional de Estudios en Creatividad:

Creatividad, una nueva concepción para una nueva época: http://www.colciencias.gov.co/redcom/creativ.html

Algunas técnicas para ser creativos http://www.neuronilla.com/pags/tecnicas/default.asp

La creatividad, según Alfonso Paredes Aguirre, autor del libro: Cómo desarrollar la creatividad.

Universidad Católica de Manizales

Instituto de creatividad e innovaciones educativas, de la Universidad de Valencia


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS

«Ya nada es como antes. El aceleramiento y la fiabilidad de las redes han modificado la manera de comunicarse, de estudiar, de comprar, de informarse, de distraerse, de organizarse, de cultivarse y de trabajar de una importante proporción de los habitantes del planeta. El correo electrónico y la consulta de Internet colocan al ordenador en el centro de un dispositivo de intercambios (relevado por el nuevo teléfono que sirve para todo) que conmociona el universo profesional en todos los sectores de actividad.

Pero esta transformación formidable beneficia sobre todo a los países más avanzados, ya beneficiarios de las revoluciones industriales precedentes, y agrava lo que se denomina "la fractura digital", ese abismo que se abre entre los bien provistos en tecnologías de la información y los desprovistos de ellas que son mucho más numerosos. Dos cifras resumen la injusticia: el 19% de los habitantes de la Tierra representa el 91% de los usuarios de Internet (…) Si nada se hace, la explosión de las nuevas tecnologías cibernéticas desconectará definitivamente a los habitantes de los países menos adelantados, especialmente los del África negra (apenas un 1% de los usuarios de Internet, entre ellos muy pocas mujeres)».

De Ignacio Ramonet, disponible en
http://www.monde-diplomatique.es/2004/01/ramonet.html



UNA LECTURA SUGERENTE...

«Tecnología cambio y sociedad»
De Edward Pytlik, Donald Lauda y David Johnson
Editorial Alfaomega, 320 págs.

El ábaco y la computadora, el papiro y la hipermedia, una piedra y un martillo neumático; a fin de cuentas ha sido lo mismo: tecnología. Por las características de un utensilio sea vasija de barro o microondas, es posible conocer los sentidos y contrasentidos en una cultura. El desarrollo tecnológico de la civilización ha logrado muchos avances, pero también muchas preguntas. En este nuevo milenio, es necesario prever el impacto social, cultural, económico y ecológico de la tecnología, y no sólo cubrir las necesidades de confort o simplificación de tareas. El problema no está en la tecnología sino en el empleo que se le da. En este texto se analiza y estudia la tecnología examinando su función e influencia en la sociedad, en la cultura y en el quehacer diario del hombre.

Al final de cada capítulo propone una serie de temas de discusión ideales para que los estudiantes cuestionen y comprendan cada uno de los puntos, además de resúmenes y una abundante bibliografía.

Analiza las diferencias entre ciencia, cultura y tecnología, y las implicaciones de la tecnología sobre la sociedad, su influencia sobre las necesidades humanas, los niveles de desarrollo a través del tiempo y los métodos de transferencia de tecnología.

Trata situaciones críticas y de actualidad como la sobrepoblación, los energéticos, los alimentos y otras consecuencias del desarrollo de la tecnología.

Extraído de http://alfaomega.com.mx/shopsite_sc/store/html/product96.html

 

FENÓMENO RELIGIOSO

La mística de «El Último Samurái»
*Por Joan-Andreu Rocha. Teólogo e historiador


Pareciera que con la entrada a la era moderna del Japón se había extinguido el mito del samurai, pero sorprendentemente el capitalismo contemporáneo redescubre su «espiritualidad» y la aplica a los ejecutivos de las grandes empresas.

La máquina comercial hollywoodense ofreció hace poco la obra de Edward Zwick, con pretensiones épicas, denominada «El Último Samurai». Una película cargada de entramados históricos que buscaba poner en bandeja de plata el Oscar a Tom Cruise. La gran producción evidencia el dilema entre el pragmatismo norteamericano y las tradiciones milenarias orientales. Pero además acerca la figura del samurai, un personaje que recubría el inconsciente colectivo como una especie de guerrero feudal, educado únicamente para matar, ligado a formalismos rígidos y a una disciplina militar y marcial de estilo ninja. El film de Zwick presenta una visión nueva del samurai: mediante el personaje de Katsumoto (Ken Watanabe), el samurai encarna al guerrero místico, ligado a la tierra y al pueblo que lo ha estado encomendado. Aun más: la religiosidad budista del personaje queda bien acentuada cuando aparece orando y meditando delante de Buda.

Pero, ¿cómo se puede conciliar la figura del guerrero refinado, obsesionado por la muerte, con una religión nacida a partir de los principios de armonía y de paz? Para encontrar la respuesta se ha de dejar de lado el budismo primitivo (representado por dos escuelas: hinayana y theravada) y dirigirse al budismo elaborado posteriormente en el contexto tibetano, chino y japonés: se trata de la escuela budista denominada Mahayana, o «gran vehículo». Esta corriente de pensamiento budista subraya dos aspectos: la doctrina budista de la ecuanimidad y la doctrina de la caridad. Es lo que el pensamiento budista denomina «doctrina de los medios idóneos», que mezcla la caridad con la ecuanimidad y la sabiduría y constituye de alguna manera una justificación de la violencia.

Teniendo presente esta elaborada red de conductos, e incorporando el contacto budista con el politeísmo sintoísta (la religión oficial del Japón), se pueden entender las bases de la «mística» del samurai. De hecho, el sintoísmo, con su ritualismo y sus bendiciones, había sido siempre muy cercano a favorecer la conducta militar. En Japón, donde el sentido de la guerra estaba fuertemente enraizada, una religión que condenara la guerra no se entendía. El budismo, con su elaborada filosofía, da un paso más, con la elaboración de una «teología» de la guerra, como se puede considerar la espiritualidad samurai.

Precisamente en el siglo XII el budismo Zen entra en el Japón mediante los monjes chinos y se convierte en la religión del Estado y, particularmente, la religión de los guerreros que hasta 1537 estuvieron en el poder. El budismo Mahayana no excluía en ciertos casos el uso de la violencia. Por ejemplo el célebre monasterio chino de Shaolín, que la tradición señala como el lugar de origen de las artes marciales, era un monasterio en todos los sentidos, donde el uso de la violencia estaba previsto en caso de agresión externa. Muchos monjes budistas japoneses siguieron el ejemplo. Nace así el sohei o monjes guerreros.

La literatura japonesa nos ha legado diversas obras que se han convertido en los «manuales» de la místicas samurai, como por ejemplo el Libro de los cinco anillos, de Miyamoto Musashi (s. XVI), o el Código Samurai, de Daidoji Yuzan Shigesuki (s. XVII). Durante la segunda mitad del siglo XIX el Japón se enfrenta a un momento crucial, en búsqueda de su identidad en el mundo moderno y en el panorama internacional. Para poderlo realizar necesita modernizar su ejército, introduciéndolo en las técnicas de guerra que ya imperan en occidente. ¿El primer enemigo a batir? Los samuráis, último reducto de las tradiciones milenarias feudales de las islas niponas.

La película de Zwick pone en escena este episodio con la figura de Katsumoto. Pero la saga de los samuráis no acaba aquí: el imperialismo japonés redescubre la figura del samurai en el kamikaze de la Segunda Guerra Mundial, quien estrella su avión contra objetivos enemigos. Parecía que con la derrota japonesa se había extinguido el mito del samurai, pero el capitalismo contemporáneo redescubre su «espiritualidad» y lo aplica al ejecutivo de las grandes empresas. Estos alternan el estresante trabajo de la empresa con verdaderas sesiones de «meditación», que incluyen la lectura de los best-seller de la tradición bushindo, como por ejemplo el Código del Samurai. Esta práctica empresarial no busca la salvación del individuo, sino potenciar su productividad. Su mística, aplicada a la guerra de las multinacionales, quiere poner a los nuevos samuráis entre los primeros. Por tanto, «El Último Samurai» está bien lejos de ser el último.

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* traducción de M. Chinchilla. Artículo cedido por el autor y publicado en catalán en el diario El Punt.

BREVES

Apunte religioso
La Pietá
online


Las espectaculares fotos de «La Pietá» de Michelangelo, que están siendo exhibidas en una exposición especial en el Brazo de Carlomagno en el Vaticano, están disponibles en Internet para quienes no puedan asistir físicamente a la muestra.

La colección recoge las fotografías que el famoso fotógrafo austriaco Robert Hupka tomó durante días y noches a solas con la obra maestra de Miguel Ángel, cuando ésta se encontraba en Nueva York para una exhibición única.

Tras un atentado contra la imagen, ésta se encuentra ahora detrás de un vidrio a prueba de golpes una capilla lateral de la Basílica de San Pedro.

La secuencia de fotos de Hupka se encuentra en http://www.arstella.fr/fr/photorama/index.dim

Extraído y adaptado de www.aciprensa.com

Esta Semana:
Teclado solar


Acaba de salir al mercado un práctico teclado inalámbrico, que sólo requiere de unos cuantos rayos de luz solar o artificial para funcionar, lo que le da gran autonomía y además contribuye al ahorro de energía. Esta nueva versión de teclado utiliza tecnología de radiofrecuencia con transmisión encriptada y es en gran parte personalizable, ya que 29 de sus teclas son configurables con algunos programas de navegación u otras funciones deseadas.

Extraído y adaptado de http://www.terra.es/tecnologia/articulo/html/tec11046.htm


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