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Víctimas de las guerras
Dos
millones de niñas y niños murieron en los
últimos diez años en guerras y conflictos
armados, y más de seis millones sufrieron
mutilación, según se dejó establecido en el
quinto Foro de la Unión Europea sobre Derechos
Humanos, realizado en diciembre último.
Igualmente, se denunció allí que unos 300 mil
niños son usados actualmente como combatientes.
A los muertos y mutilados, cabe añadir millones
de niños huérfanos y otros miles afectados por
traumas psicológicos derivados de su experiencia
directa de situaciones de guerra o conflicto
armado. También se advirtió en el Foro que esta
situación no es exclusiva de los países del
Tercer Mundo, pues se sabe, por ejemplo, de
niños que son usados como combatientes por los
grupos que intervienen en el conflicto de
Irlanda del Norte (http://europa.eu.int/eur-lex/accessible/es/archive/1999/c_27119990924es.html).
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Los niños que tenemos
Las injusticias
que como sociedad cometemos contra niños y
niñas: el vasallaje, la utilización, la
prostitución, el frío y el hambre, el maltrato
psicológico, la sobreexigencia, la guerra y las
mutilaciones, no tienen ninguna justificación.
Existen contemporáneas, internacionales,
presentes y escondidas, encubiertas, evidentes y
espeluznantes redes de pedofilia. Existe
maltrato infantil, existe supervivencia infantil
y niños que van a la guerra. Con buena
intención, los adultos y sus organizaciones
hacen declaraciones y llegan a acuerdos sobre lo
que debiera ser una feliz infancia para todos,
pero casi nunca se pregunta a los niños.
Los niños
piensan, se dan cuenta y perciben bastante
asertivamente la realidad. También se organizan,
pero muy pocas veces, los adultos toman en
cuenta sus organizaciones.
Un reciente
informe de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) considera que 246 millones de
niños y adolescentes (uno de cada seis en edad
entre 5 y 17 años) son obligados a trabajar en
el mundo. De estos, 179 millones, son empleados
en las peores condiciones. La Convención 182 de
la OIT -adoptada por unanimidad en 1999- ha sido
ratificada por 150 de los 177 países que forman
parte de la organización. Este documento ofrece
una base legal para la acción nacional contra el
trabajo infantil y, en particular, contra aquél
que debilita su salud física o psicológica, así
como el bienestar de los niños y adolescentes.
También combate actividades ilegales como la
prostitución, la pornografía y el tráfico de
drogas (www.oit.org,
en inglés).
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¡Los niños primero!
«La lucha contra
la pobreza no puede ser eficaz si no involucra a
los pobres», dice el Papa Juan Pablo II. Este
mensaje se puede aplicar a los niños
perfectamente. Sin ellos, ¿cómo vamos a
salvarlos? Entre el 19 de abril y el 12 de mayo,
en Berlín, tuvo lugar el Segundo Encuentro del
Movimiento Mundial de Niños y Adolescentes
Trabajadores al que han asistido niñas y niños
de todos los continentes. En la declaración
final del encuentro reivindican un trabajo
digno, puesto que la necesidad de salir a la
calle a buscar un sustento es una realidad
ineludible para ellos. Por eso se organizan,
eligen sus dirigentes para que les representen
en encuentros nacionales e internacionales,
redactan sus acuerdos y los hacen públicos.
Sorprende mucho la visión tan concreta de su
propia situación, nada victimista por lo demás (www.tu-berlin.de/fak1/gsw/pronats/doku/Agenda04.pdf
y
http://www.derechosinfancia.org.mx/Recursos/simposio_1.htm).
Una
iniciativa que da mucho que pensar es la del
voto infantil, propuesta por las Asociaciones
Cristianas de Trabajadores de Italia (www.acli.it).
Ellos proponen que los niños y niñas
trabajadores puedan ejercer su derecho
democrático, representados por sus progenitores
o tutores. ACLI reconoce así que los niños son
una fuerza a quien hay que incluir en la toma de
decisiones importantes.
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Evidentes redes
El gobierno
de Chile, buscando redes de protección para los
menores está otorgando carné de identidad a
niños en edad preescolar para registrarlos y
evitar que sean sacados del país de manera
ilegal (http://www.gobiernosantiago.cl/link.cgi/Noticias/Intendencia/454).
Con una
frecuencia espeluznante los noticieros de todo
el mundo nos recuerdan las desapariciones de
niños de los cuales no se sabe nunca más de su
paradero y se cuentan por decenas en algunos
países, existe incluso una Web para orientar a
las familias en estos casos:
http://www.klaaskidsespanol.org/pg-missingchildren.htm
En Chile,
como en muchos otros países, desde hace años una
empresa de productos lácteos publica en las
cajas de leche, fotografías de niños que nunca
volvieron a sus casas (http://www.soprole.cl/comunidad/index.asp?opcion=ninos).
Las
noticias nos alertan, pero pocas veces sabemos
qué más hay detrás de estos hechos. Las redes
que hacen desaparecer a niños están vinculadas a
prostitución, pedofília y tráfico de órganos (http://www.mercurioantofagasta.cl/site/edic/20040420015315/
pags/20040420022855.html).
Frente a estas
redes existen otras que posibilitan el acceso de
muchos menores que están haciendo cosas por su
propio presente. En Brasil, el «Movimento
Nacional de Meninos e Meninas de Rua – MNMMR»
trabaja desde 1985 en la defensa de los derechos
de la niñez y de la adolescencia. Está formado
por una red de 800 educadores y voluntarios que
trabajan en la ayuda a la transformación de la
sociedad brasileña, al participar de forma
activa en la elaboración de leyes y políticas
públicas para la infancia y la adolescencia:
http://www.mnmmr.org.br.
Niños de
todo el mundo que se manifiestan (http://www.ninostrabajadores.cl/
y
http://www.cndna.gov.ve/QuienesSomos/reglamento_interior.htm)
pequeños que no pidieron existir, sino que
fueron engendrados por personas -más o menos
concientes de lo que hacían--; y adultos, la
sociedad en su conjunto, que por ello mismo es
responsable de acogerlos y ofrecerles una vida
digna para evitar unas carencias de las que
todos somos cómplices.


RED
DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS
«Aunque exacerbados, los Medios transmiten
valores reales (somos también lo que tenemos y
consumimos), pero los jerarquizan mal y, lo que
es más peligroso y grave, ocultan y se olvidan
de los principales. Celebran la alegría del
consumir, pero no la del producir; el poder de
la ciencia, pero no el de la conciencia. No
argumentan lógicamente, sino que arguyen
falazmente, substrayendo siempre la premisa
mayor a la objeción crítica. Reducen la
felicidad a placer inmediato, la belleza a
eficacia, el amor a sexo. Imponen la mística del
instante y la tiranía de la actualidad,
imponiendo al hombre la dependencia animal del
puro presente y la tiranía de la actualidad y de
la prisa, que asesina a la ternura. Y, en lugar
de permitir que los deseos crezcan, maduren, se
aguanten y se contengan, sobreponiéndose a sí
mismos hasta volverse ilusiones razonables,
sublimándose así en cultura, los traducen en
consumo (en conducta consumatoria), esto es, en
ambición menuda que se sacia fácilmente, y en
moneda constante y sonante. Ser hombre es, así,
consumirse consumiendo, ser sin biografía, sin
enlace con la tradición ni proyectos de mediano
y largo plazo».
De José Biedma López,
doctor en Filosofía, Ubeda (Jaén, España), en su
artículo «Valores de la publicidad y publicidad
de los valores», disponible en
http://usuarios.iponet.es/casinada/33publi.htm


UNA
LECTURA SUGERENTE...
«La información,
la desinformación y la realidad»
De
Guy Durandin
Ediciones Paidós (1995)
280 pp.
Vivimos en la era
de la información. Esta afirmación, que forma ya
parte de nuestra concepción del mundo, explicita
nuestra posibilidad de acceder al conocimiento,
a la realidad de cuanto acontece, con una
facilidad y grado de detalle antes
inimaginables. Pero información no se
corresponde necesariamente con información
veraz, con el acceso a las noticias o los datos
reales, no manipulados. Como anuncia Guy
Durandin al iniciar su trabajo –probablemente el
análisis más incisivo y clarificador sobre las
manipulaciones de la información en nuestros
días–, «el siglo XX será considerado sin duda
como el de la información y el del engaño».
Durandin
estructura su estudio en dos partes: en la
primera («Problemas generales y definiciones»)
define la desinformación como «un conjunto
organizado de engaños en una era en la que los
medios de comunicación se hallan enormemente
desarrollados». Acto seguido, analiza los
mecanismos de distribución del conocimiento y se
concentra en definir qué debemos entender –más
allá del uso común– por «mentira».
El texto se apoya
en numerosos ejemplos, desde interesantes
episodios de la II Guerra Mundial, hasta
imágenes de nuestro pasado más reciente. En un
momento como el actual, en que los medios de
comunicación se han erigido en gigantescos
formadores de opinión y en que los gobernantes
incorporan a su círculo más próximo asesores
encargados de filtrar y difundir la
«información», este libro es un espléndido
vademécum tanto de los conceptos más recurrentes
como de las técnicas más empleadas.
Extraído y
adaptado de
http://www.barcelona2004.org/esp/actualidad/biblioteca/biblioteca
_selecta/ficha.cfm?lnkBiblioteca=45&txtCategoria=Todas%20las%
20categor%26iacute%3Bas

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Hasta hace pocos años,
hablar de software libre (o gratuito) era impensable,
sin embargo, con la creación de Linux, esta situación
cambió drásticamente para bien de los usuarios. Tanto
así, que dicho programa se convirtió en icono de
gratuidad en la Red e instauró una práctica que se ha
extendido rápidamente en distintos ámbitos de
utilización de las nuevas tecnologías.
En Latinoamérica,
haciendo eco de esta tendencia, la Iglesia Católica
diseñó un programa especializado en la gestión de la
información de parroquias y obispados.
Se trata de Office
Eclesial, un programa proyectado y diseñado en conjunto
por la Red Informática de la Iglesia de América Latina (RIIAL),
que ofrece una solución asequible y eficiente para la
gestión administrativa eclesial.
El programa fue diseñado
incorporando las sugerencias de obispos, laicos,
sacerdotes y técnicos, de modo que respondiera a los
requerimientos de forma y contenido que surgen desde los
distintos tipos de usuarios del programa. Esto, sumado a
las características básicas de la aplicación (no
obligación de uso, gratuidad y libre distribución) ha
contribuido a una rápida expansión del uso del software,
cuya última versión (1.6) fue liberada en marzo pasado.
Esta integración de
servicios en una sola herramienta, además de la
posibilidad de adaptación del lenguaje del programa a
los modismos regionales, ha permitido que muchas
diócesis latinoamericanas marquen, con el uso de Office
Eclesial, un punto de inflexión en su trabajo,
caracterizado por la informatización y un amplio trabajo
en red.
La existencia de sistemas
informáticos libres no es casualidad, sino que responde
a la constante búsqueda de muchos usuarios y expertos,
de alternativas prácticas y económicas a los programas
ofrecidos por los monopolios del rubro. En esta línea,
Office Eclesial pretende continuar siendo un servicio
gratuito y de fácil acceso para las personas que
trabajan en la Iglesia Católica, contribuyendo así a
potenciar el trabajo conjunto y a crear servicios
comunes que ahorren esfuerzos y recursos.
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Páginas de interés
Office Eclesial está disponible en
http://www.riial.org/centro.
Para más información sobre el programa, dirigirse a
softriial@riial.org
Office Eclesial ha sido
traducido al portugués y tiene la aprobación de la
Conferência Nacional dos Bispos do Brasil, para su
distribución en las 270 diócesis de ese país:
http://www.cnbb.org.br/informatica/infoOEport.html
La Conferencia Episcopal
Argentina (CEA) ha dictado en sus diócesis
talleres-laboratorios dirigidos a párrocos y secretarios
parroquiales para orientarlos en el uso del programa:
http://www.riial.org/downloads/CursosCEA.htm
El programa ha sido
incorporado como herramienta oficial de las conferencias
episcopales de Bolivia, Chile, Guatemala, República
Dominicana, Ecuador y Costa Rica, quienes han dictado
talleres sobre el uso del software en sus distintas
diócesis.
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