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La imagen idílica del campesino cultivando la
tierra con sus propias manos o recogiendo el
fruto de sus cosechas casi ha pasado a la
historia. Alimentar a cinco mil millones de
personas –los otros mil millones no tienen la
comida diaria asegurada– requiere algo más que
bueyes, mulas y el sudor de la frente. Lograr
comida para la mayor parte del planeta exige
maquinaria agrícola, tecnología y altos niveles
de productividad.
Con la
maquinización del campo, la «Revolución Verde»
de las décadas cincuenta y sesenta trajo consigo
la posibilidad de alimentar a tantos millones de
personas, algo impensable con las técnicas
agrícolas tradicionales. Pero, además, la
aplicación de técnicas al mejoramiento de
alimentos no es nueva: hace más de cuatro mil
años los egipcios hacían vino usando técnicas de
fermentación basadas en el conocimiento de los
procesos microbiológicos que ocurren en ausencia
de oxígeno y aplicaban tecnologías de
fermentación para hacer que la masa se levantara
al hacer pan (http://www.dupont.com/biotech/espanol/intro/history/2000.html).
Esto sin contar que los científicos han
documentado casos naturales de automodificación
genética.
«La biotecnología
no es nueva: la propia agricultura, la
ganadería, las fermentaciones para hacer vinos,
pan, embutidos, encurtidos, etc. existen desde
hace más de cinco mil años, así como la mejora
genética por selección natural y artificial. La
diferencia entre la tecnología hecha hasta ahora
y la actual es que se tiene conocimiento desde
la base misma de la expresión de los caracteres,
y puede implicar la transformación a nivel
celular o molecular (intervención sobre el
material de soporte hereditario: DNA)», aseguró
Esther
Sánchez-Bell, profesora de la Escuela
Superior de Agricultura de Barcelona, en la
Cena-coloquio realizada por el Ámbito María
Corral, sobre «Biotecnología
y alimentación».
.
Mejorar los alimentos
Por eso, la misma
OCDE subdividió las biotecnologías indicando que
las «nuevas» biotecnologías eran aquellas en
«que se obtienen o aplican organismos
modificados genéticamente». Así, hacer pan con
levadura tradicional es una biotecnología
mientras que hacer pan con levadura modificada
genéticamente pasa a ser una nueva
biotecnología. A efectos prácticos, es posible
sacar cualquier gen de un organismo (del hombre,
por ejemplo) y transferirlo a cualquier otro
(una bacteria, por ejemplo). Si éste es el caso,
se trata de un Organismo Genéticamente
Modificado (OGM) transgénico, pero también se
puede cambiar de lugar un gen e introducir un
gen de una misma especie, obteniendo un OGM pero
no transgénico. Los más conocidos son el maíz
resistente a insectos barrenadores (Bt) y la
soja tolerante al herbicida glifosato», aseguró
Esther
Sánchez-Bell.
Estos nuevos
alimentos modificados genéticamente tienen como
finalidad mejorar el alimento tradicional de
origen, ya sea para satisfacer al consumidor o
por razones socioeconómicas. «Hasta la fecha
solamente se han autorizado menos de una
veintena de alimentos transgénicos (AT) en la
Unión Europea. Todos ellos se han demostrado
inocuos», según aseguró Alberto de Leiva
Hidalgo, catedrático de endocrinología de la
Universidad Autónoma de Barcelona.
«La legislación
garantiza que antes de comercializar un nuevo AT
debe demostrarse su inocuidad, tanto sobre la
salud humana como sobre el medio ambiente. El
Comisario Europeo P. Busquin emitió en el
informe de la UE-2001, «EC-sponsored research
on safety of GMO- A review of results, la
siguiente declaración: “no se han advertido
riesgos ni para la salud ni para el medio
ambiente al comparar los cultivos de AT con los
cultivos convencionales”. El informe recopiló
los trabajos de investigación de más de 400
equipos durante más de 15 años», dijo el
catedrático.
| |
«La legislación garantiza que antes de
comercializar un nuevo AT debe demostrarse
su inocuidad, tanto sobre la salud humana
como sobre el medio ambiente...» |
.
Temores
«No obstante,
existe una presión importante sobre estos
alimentos, dirigida por organizaciones no
gubernamentales y otros grupos activistas,
principalmente europeos, con campañas
desacreditadoras contra AT, a los que se ha
llegado a denominar “alimentos Frankenstein”»,
dijo el ponente de Leiva. Añadió que existe el
temor de génesis de resistencia antibiótica en
los AT, pero es del todo inadmisible, al menos
hasta ahora. Por ejemplo, en los pacientes con
inmunodeficiencia (SIDA) un microorganismo
patógeno, el Acinetobacter, puede incorporar
eficientemente ADN de procedencia vegetal,
planteándose si se pueden generar resistencias
antibióticas a partir de plantas transgénicas.
Este peligro potencial es muy poco probable, ya
que los vectores pueden ser retirados antes de
transferirlos a las plantas.
También se
asegura que la aplicación de la ingeniería
genética en vegetales podría aumentar el riesgo
de efectos secundarios en la salud de las
personas, provocando alergias, malformaciones
congénitas, cáncer, etc. «La aplicación masiva
de los productos químicos a la producción de
alimentos genera muchos problemas de salud y
ambientales. Estas situaciones han hecho
disminuir enormemente la diversidad de los
campos de cultivo y han generado muchos
problemas de salud en los propios agricultores»,
aseguró en la cena-coloquio
Josep Espluga
Trenc, profesor del Departamento de Sociología
de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Por otra parte,
se habla de que las variantes transgénicas
pueden afectar el equilibrio de los ecosistemas,
por ejemplo, respecto de algunas plagas de
insectos, o simplemente por la pérdida de la
biodiversidad. En términos productivos, se
asegura que la introducción de estos alimentos
al mercado afecta de manera importante a los
pequeños productores locales, potenciando
problemáticas sociales como el desempleo y la
pobreza rural. «Por desgracia los intereses
comerciales y empresariales que han predominado,
a la hora de poner en práctica estas
biotecnologías agrarias, han llevado a que se
primara la máxima producción por encima de la
valorización de la calidad de los alimentos»,
aseguró Espluga.
.
¿De dónde provienen los temores?
«Desgraciadamente, la responsabilidad que
algunos seres humanos deberían asumir por el uso
negativo de una tecnología se convierte a menudo
en culpabilidad de la tecnología misma.
Responsabilizar a la tecnología por sus malos
efectos es lo que ha generado una percepción
pública negativa de la tecnología, y en tanto
que la tecnología es ciencia aplicada, esta
percepción pública negativa está afectando a la
ciencia en general, de manera que se está
desarraigando socialmente y está dejando de ser
vista como un motor del progreso social y está
pasando a ser percibida como una fuente de
catástrofes», aseguró Esther Sánchez-Bell.
Precisó que el
Eurobarómetro ha detectado siempre una
valoración diferente de las nuevas
biotecnologías en función de su aplicación. Así,
la población valora negativamente consumir
plantas modificadas genéticamente, pero no que
la ingeniería genética se utilice para
tratamiento de enfermedades hereditarias o para
la producción de medicamentos.
También los
medios de comunicación tienen cierta
responsabilidad en esta imagen negativa, aseguró
Vladimir de
Semir Zivojnovic,
director del postgrado de comunicación en medio
ambiente y biotecnología del Instituto de
Educación Continua de la Universidad Pompeu
Fabra. «La formación continuada de todos los
ciudadanos proviene mayoritariamente de lo que
aprendemos en los medios de comunicación,
especialmente en la televisión, que tienen tan
pocos controles de calidad. Hoy la masa crítica
del público está mediatizada como nunca
había estado», aseguró.
Citó al sociólogo
Martin Wolf, quien asegura que nuestra relación
con el sistema comunicativo se basa en tres
elementos: crean una dependencia cognitiva,
determinan lo que es la realidad y lo que no lo
es y se convierten en poll takers, es
decir, en los creadores de referencias.
Siguiendo los planteamientos de Pierre Bourdieu,
el ponente dijo que no sólo se está instaurando
un cierto pensamiento único en la circulación de
las noticias, sino que hay un flujo circular de
estas noticias y la imposición del fast
thinking -pensamiento rápido-
descontextualizado e irreflexivo sobre los
problemas.
.
No hay peligro demostrado
Francesc Claverol,
asistente a la cena-coloquio, durante el coloquio aseguró
ser una víctima de los medios de comunicación:
«tengo miedo. Cuando como pollo, por ejemplo, me
pregunto ¿cuántos antibióticos le habrán dado a
este pollo y cuántos de ellos llegarán a mi
cuerpo?, ¿cuántos microorganismos llegarán a
desarrollar resistencias en estos antibióticos,
debido a la industrialización de la producción
de los alimentos?» Y se preguntaba si era cierto
o no que la fertilidad masculina había bajado de
manera alarmante. «Estamos acumulando productos
químicos de forma masiva en nuestros tejidos.
Como ciudadano tengo miedo, porque, al
introducir constantemente nuevos seres en la
naturaleza, estamos jugando con fuego. Creo que
la ciencia no lo puede saber todo y no sabemos
qué efectos tendrá todo eso en el futuro»,
concluyó Claverol.
Frente a esto, el
ponente Vladimir de
Semir Zivojnovic
dijo que «en Europa no hay referencias
científicas creíbles –como sí
hay en los Estados Unidos–, que sustenten un
punto de vista real sobre estas cuestiones
alimentarias. Por lo tanto, Europa
necesita una agencia alimentaria que sea una
referencia en la que la gente pueda creer y que
no esté manipulada ni mediática ni
políticamente. También se necesita que el mundo
político –el que decide– tenga una verdadera
interfaz, con la participación de los
ciudadanos, los pensadores, los científicos, que
pueda asesorar adecuadamente las decisiones que
toman políticamente.
Por su parte,
Esther Sánchez-Bell propuso evaluar las tecnologías, porque
éstas no sólo deben ser técnicamente
factibles, sino también, socialmente viables.
«Científicos y tecnólogos, agentes económicos y
administradores públicos deben ganarse la
confianza ciudadana. En todo caso, en el
Human Development Report de las Naciones
Unidas (2001), se recogen las aportaciones de
organismos como la UNESCO, la FAO, la UNEP
(Programa Ambiental de la ONU), donde se asegura
que las nuevas biotecnologías son un importante
elemento para el avance socioeconómico de los
países, especialmente los que se encuentran en
vías de desarrollo (obtención de biofuel,
bioplásticos, fármacos, cultivos más adaptados,
etc.), enfatizando la evidente necesidad de
regular e informar de forma transparente sobre
los riesgos medioambientales de cada OMG
liberado».
Por lo tanto, la
conclusión, con los resultados científicos
obtenidos hasta ahora, es que no hay evidencias
que justifiquen un rechazo de esta tecnología.
Por ello, las principales agencias y
organizaciones mundiales no cuestionan en
absoluto su utilización. Por ejemplo, la
Organización Mundial para la Salud (OMS) ha
indicado claramente que los alimentos
genéticamente modificados son seguros, han
pasado evaluaciones de riesgo y no es probable
que presenten riesgos para la salud humana
diferentes de los alimentos convencionales. Al
punto de vista científico se suma un dato que
puede ser contundente: durante las últimas
décadas del siglo
xx
la esperanza de vida de las poblaciones,
especialmente en los países desarrollados, no ha
dejado de aumentar.
.
Páginas de interés:
European Food Information Council
Magazine online The World of
Food
Science
Artículo de
Rodrigo Prieto, titulado Ingeniería
genética: Biotecnología con sabor a polémica.
«Un papel para
la biotecnología», artículo de
Enrique Ibáñez, Instituto de
Biotecnología, Universidad de Granada.
Breve artículo
de la
FAO que habla de que mucho antes de que
existiera la biotecnología, los agricultores
ya mejoraban sus cultivos.
Cumbre Mundial
sobre la Alimentación, de la FAO, 10 al 13 de
junio de 2002.
Resultados de la cumbre, Documentos: «Qué
es el derecho a la alimentación».
Ponencia en las
Primeras Jornadas sobre productos transgénicos
en agricultura, presentada por
José Ignacio Cubero, Catedrático de
Genética, ETSIAM, Departamento de Genética,
Universidad de Córdoba.


RED
DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS
.
«Tanto
si estamos de acuerdo como si no con
la idea de posmodernidad, se ha de
reconocer que las relaciones entre los
jóvenes, los medios de comunicación y
la educación están experimentando un
cambio muy relevante. La proliferación
de tecnologías de la comunicación, la
comercialización y globalización de
los mercados de comunicación, la
fragmentación de las audiencias y el
aumento de la interactividad están
transformando nuestras relaciones
diarias con los medios. Los medios
digitales -sobretodo Internet- han
aumentado de manera considerable la
participación activa, a pesar de que
la mayoría de las personas no tienen
acceso corren el riesgo de la
exclusión y la falta de
representatividad. De todas maneras,
el desarrollo de la comunicación
moderna da lugar a un entorno más
heterogéneo, donde las fronteras entre
la comunicación de masas y la
comunicación interpersonal y entre los
productores y los consumidores cada
vez son menos claras. Los medios ya no
se pueden considerar "industrias de la
conciencia" -tal como suelen hacer los
educadores en medios de comunicación-
que imponen falsas ideologías o
valores culturales a una audiencia
pasiva».
Del artículo «La
educación en medios de comunicación y el fin del
consumidor crítico», de
David Bukhingham, catedrático de Educación
en el Instituto de Educación de la Universidad
de Londres.


UNA
LECTURA SUGERENTE...
.
«Proyecto de una
ética mundial»
De Hans
Küng
Editorial Trotta (2003)176 pp.
Hans Küng, el
controvertido teólogo suizo, expone en este
libro los parámetros que configuran su
enfoque sobre el ecumenismo entre los diferentes
credos como fundamento de la paz y de la armonía
entre los seres humanos y de la supervivencia
global. El interés de esta obra radica sobre
todo en el amplio eco que encuentra
en innumerables personas, conscientes o no de
las sanciones que la Santa Sede ha impuesto
a Küng, y que se corresponde a una tendencia
fuerte en la cultura digital.
Estructurado en tres partes
(«Imposible sobrevivir sin una ética mundial.
Imposible la paz mundial sin paz religiosa.
Imposible la paz religiosa sin diálogo de
religiones»), el texto propone ir más allá de la
problemática de las grandes religiones e incluir
una valoración de la religión en general en
abierto diálogo con la ética secular. Küng
reflexiona sobre por qué necesita la humanidad
un talante ético global, cuál es el camino
ecuménico que se abre entre el fanatismo y el
olvido de la verdad, y apoya su análisis tanto
en la situación política y sociocultural
actuales, como en las críticas modernas a la
religión, para ofrecer una serie de
observaciones previas para el diagnóstico global
de la situación religiosa de nuestro tiempo.
Esta obra plantea la cuestión de la ética en
relación con su propuesta conceptual sobre la
religión, cuestión que hoy suscita amplio
interés en un mundo sujeto a un proceso de
globalización económica y cambio radical de
paradigma. El libro de Küng es una expresión de
la naciente conciencia global sobre la necesidad
de un proyecto ético compartido por todos para
hacer frente a lo que, Küng describe como el
«malestar que impregna nuestra época» y, en
especial, la crisis de la modernidad occidental.
Extraído y
adaptado de
http://www.barcelona2004.org/esp/actualidad/biblioteca/biblioteca
_selecta/ficha.cfm?lnkBiblioteca=86&txtCategoria=Todas%20las%20
categor%26iacute%3Bas

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De los días 1 a 6 del pasado mes de abril se
llevó a cabo el X Congreso Europeo sobre
Ciencias y Teología en la ciudad de Barcelona.
Este año el lema del congreso, que se celebra
cada dos años fue: «Ciencias y Teología en la
dinámica de las Culturas. ¿Corrientes de
Sabiduría?» organizado por la
Universidad Ramón Llull
y la Facultad de Teología de Cataluña y
llevado a cabo en las instalaciones del
Instituto Químico de Sarriá.
Este congreso
que se viene realizando desde 1986 ha tratado
en años anteriores temas como: Evolución y
Creación; Información y Conocimiento en
ciencias y teología; Orígenes, tiempos y
complejidad; Diseño y desorden o ¿Creando
Techno S@piens?, entre otros.
En la
página Web dedicada al
X Congreso
se explica el por qué de su título. En el
apartado de dinámica de las culturas se
afirma que: «Nuestra cultura es científica,
dicen algunos. Otros señalan la variedad de
religiones y tradiciones culturales como
típico de la cultura europea. La interacción
entre religión y ciencias, entre tradiciones
antiguas y conocimiento moderno es lo que
genera la dinámica de las culturas.
Celebrándose en Barcelona el verano de ese
mismo año 2004 el “Fórum
Universal de las Culturas”, es de
gran interés para ESSSAT estudiar, la manera
como las culturas condicionan las ciencias y
la teología, y son a su vez condicionadas por
ellas».
Y en el
apartado de ¿Corrientes de Sabiduría?,
dice que: «Las ciencias ofrecen conocimiento»;
¿es eso sabiduría? Las religiones ofrecen
sabiduría tradicional; pero ¿sigue siendo hoy
sabiduría? Ciencia y teología ¿fluyen hacia el
mismo mar?, ¿brotan de la misma fuente?, o
¿corren en direcciones opuestas? Avanza una en
verdadera corriente, mientras gira la otra en
círculo ¿o acaba en un cenagal?
Las
conferencias plenarias y las comunicaciones
trataron este tema y otros aspectos de la
interacción entre ciencia y teología, desde
las perspectivas científica, teológica,
histórica, filosófica o educativa. Por otra
parte, en los talleres paralelos, se
discutieron unas 110 comunicaciones. Cerca de
200 participantes de casi todos los países
europeos y de otros continentes. Para su
difusión se organizaron en diversos centros
académicos de la Península Ibérica y
Latinoamérica video-transmisiones en
castellano, a través de Internet, de las
sesiones más importantes del Congreso.
. La cuestión de la
cultura
Pero ¿por
qué tanta importancia a la cuestión de la
cultura? Wim Drees, Presidente de
ESSSAT
(Sociedad Europea para el Estudio de las
Ciencias y la Teología) escribió en el número
de ESSSAT-News dedicado a Barcelona: «En el
congreso, vamos a tomar en consideración las
ciencias, así como la naturaleza del
conocimiento que de ellas se desprende.
¿Podemos calificar de sabiduría el
conocimiento, o se trata en cambio de algo más
limitado –efectivo, útil y pertinente, aunque
no lo que concebimos como sabiduría–? ¿Y la
sabiduría de épocas pasadas contenida en las
grandes tradiciones religiosas puede ser
contemplada como tal aún en nuestros días, con
la existencia de nuevos desafíos,
oportunidades y responsabilidades? Ni las
ciencias ni la teología obran en el vacío. Más
bien al contrario, adoptan una forma concreta
en función del entorno cultural… Las ciencias,
la teología –así como la interacción entre
ambas– no sólo se ven influenciadas por el
contexto cultural, sino que ejercen a su vez
un influjo sobre el modo en que evoluciona
dicha cultura».
Jesús
Romero Moñivas, en la página (http://www.url.es/download/in002130%20-%20CronicaESSSAT.htm)
ofrece una crónica diaria de lo que fue este
congreso. Es así como dice que el primer
conferenciante, fue el profesor
Mariano Artigas
de la Universidad de Navarra, físico, teólogo
y sacerdote, reconocido autor de importantes
libros concernientes al diálogo Ciencia y
Teología y quien habló sobre «La fiabilidad de
la ciencia y su impacto cultural».
. Tecnología y verdad
El 3 de abril
estuvo marcado por el tema «La Tecnología,
reveladora de la verdad».
El Prof.
Walter Ch. Zimmerli, reconocido en el ámbito
filosófico por sus aportes en el campo de la
sociedad tecnológica, reflexionó sobre el
fenómeno tecnológico en relación con el
conocimiento. Para el académico, la tecnología
no sólo es anterior a la ciencia, sino más, es
la verdad de la ciencia. Así, la ciencia no es
sino la abstracción posterior de la
tecnología. Y esto no puede ser de otro modo
si, como afirma Zimmerli, el hombre es
esencialmente técnico, y por tanto inexistente
sin tecnología, lo que implica que la
tecnología no es externa al hombre,
sino que pertenece a nuestra propia
construcción de lo humano: lo que Philip
Hefner llama el «human
becoming»;
proceso en el
que se muestra nuestra condición de «cyborg»:
indisoluble unidad de tecnología y naturaleza
(tecno-naturaleza). Este conocimiento que
podríamos llamar tecnocientífico, es un
verdadero «hacer», en tanto que el universo se
habría constituido, según Zimmerli, en un
inmenso laboratorio para que el hombre
experimente lo que puede hacer.
. Medio ambiente como
cuestión teológica
El
historiador
Lynn White Jr.
expuso en 1967 en la revista científica
Nature que las
raíces históricas de nuestra crisis ecológica
se encontraban en una concepción cristiana
occidental de la naturaleza como
potencialmente manipulable por el hombre.
Desde entonces varios teólogos se opusieron a
esa concepción del cristianismo que implicaba
en sí mismo la destrucción de la naturaleza, y
se propusieron mostrar que el pensamiento
teológico y las fuentes bíblicas se oponían a
tal concepción instrumental de la naturaleza.
Este fue el
marco de reflexión de la conferencia plenaria
a cargo de
Celia Deane-Drummond,
titulada: «¿Dónde se encuentran las
corrientes? Ecología y Sabiduría teológica del
Este y del Oeste».
Para la
profesora Deane-Drummond las relaciones entre
las cuestiones religiosas y la ciencia
ambiental deben ser necesariamente objeto de
reflexión por parte de la teología. Todos los
problemas relacionados con el cambio
climático, la pérdida de la biodiversidad y la
devastación ecológica son cuestiones que están
más allá de la propia ciencia y que requieren
de la ética y de la teología. Ella, como
teóloga y bióloga, recurre a tres autores,
Sergeii Bulgakov,
Hans Urs von Balthasar y
Tomás de Aquino, para mostrar que
sus concepciones sobre la Sabiduría (Bulgakov)
y la Belleza (Balthasar) son adecuadas para
entender la responsabilidad del hombre hacia
su entorno natural: no sólo porque con
nuestras actividades irresponsables ponemos en
peligro otros seres no humanos, sino porque
incluso la propia humanidad queda amenazada
por una actuación irresponsable. Para la
profesora Deane-Drummond precisamente por esta
imbricación de las cuestiones ecológicas con
las humanas, nuestra concepción de Dios puede
arrojar luz a esta problemática. Desde el
punto de vista ético, así, recurriendo a Tomás
de Aquino se nos impone una actitud de
Prudencia y Sobriedad (Temperancia) como vías
de relación con la realidad natural, en tanto
que criatura de Dios. El único modo de lograr
una responsabilidad ecológica es manteniendo
una fructífera relación entre espiritualidad,
teología de la belleza y sabiduría, y la
ética. La doble condición de bióloga y teóloga
de nuestra conferenciante es el mejor ejemplo.
. El
hombre como peregrino
El profesor
de la
Universidad de La Plata, en Argentina, Lucio Florio, utilizó la imagen del hombre como
peregrino para realizar su exposición y
haciendo hincapié en la persona, rescatando la
necesaria subjetividad que en los últimos
planteamientos filosóficos estaban
desapareciendo. El camino, el peregrinar del
hombre, es siempre un caminar histórico y
cultural. Un caminar que exige un horizonte,
que en el caso del hombre es la cultura. Esta
construcción de la cultura es necesaria para
la vivencia de la persona y su percepción
cognoscitiva de la realidad, y se construye
desde dimensiones experienciales populares,
desde la Estética, pero también desde la
Filosofía, la Ciencia, la Religión y la
Teología. Aunque para Florio el horizonte
religioso es el más abarcador, por cuanto hace
referencia a lo Absoluto. Lo importante que
hay que notar es que este horizonte para Lucio
Florio es un horizonte personal y, en cuanto
cristiano, personal trinitario. La
relacionalidad propia del Dios cristiano
implica un horizonte hermenéutico para una
adecuada comprensión del caminar humano. Desde
la Trinidad es posible comprender la realidad
social como la pluralidad dentro de una misma
unidad relacional. La peculiaridad del hombre
se manifiesta, por tanto, en esta capacidad de
reconocer un horizonte absoluto que expresa la
admiración ante la realidad, y que evidencia
que su caminar tiene un fin personal.
Ya para
terminar, y para aquellos que lo deseen,
Hubert Meisinger, Coordinador del Programa
científico, dedica una página desde la
Universidad Ramón Llull a la despedida de este
X Congreso, realizando una crónica escrita y
fotográfica sobre el evento:
http://www.url.es/download/in002130%20-%20DespedidaESSSAT.htm

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