|
La angustia, la desesperanza y la
incerteza aumentan en un mundo cada vez más
expuesto a un exceso de información y cada vez
más necesitado de espacios de silencio y soledad
que permitan vislumbrar el rumbo de la propia
vida. Según datos de la
Organización Mundial de la Salud, la
depresión es una de las principales causas de
muerte, y de aquí a unos años ocupará los
primeros lugares de la incapacidad laboral.
En el nuevo contexto tecnológico,
navegar por la Red, algunas veces sin un rumbo
fijo, también se ha ido convirtiendo en un
espacio de distracción y una nueva causa de
dependencia para algunos usuarios. A simple
vista pareciera que se busca más el bullicio, la
conexión permanente y el desasosiego que el
silencio.
Frente a este fenómeno, Lourdes
Flavià, ponente en la Cena Hora Europea «Soledad
y silencio, brújula de la existencia»,
realizada por el Ámbito de Investigación y
Difusión Maria Corra, se preguntó «¿qué nos
pasa?: no sabemos lo que nos pasa. Y eso es
precisamente lo que nos pasa», respondió
recordando unas palabras de Ortega y Gasset.
Y quizá lo que nos pasa –apuntó–
es que, como dijo Kierkegaard, «la sociedad
actual está enferma, y si yo fuese médico y
alguien me pidiera un remedio, un tratamiento
para hacer frente a esta enfermedad, yo le
diría: “crea el silencio, lleva al hombre hacia
el silencio”».
Quizá también lo que nos pasa es
que «no hemos sabido hacer crecer de forma
paralela en nosotros nuestra propia vida
interior, la capacidad de contrarrestar el ruido
externo y también el ruido social. Esto nos
provoca una gran desarmonía», dijo Joaquim
Planasdemunt, economista, patrón de la Fundació
Ajudant Ajudar.
«Porque la soledad y el silencio
son, justamente, el marco propicio para ver qué
nos pasa, qué pasa con nuestra vida, con
nuestras relaciones, expectativas, proyectos,
fracasos, esperanzas… qué pasa en el mundo, en
la realidad que me rodea, por qué pasa lo que
pasa», aseguró Lourdes Flavià. «Quizá si
bajáramos del tren de alta velocidad en el que
estamos, si dejáramos el vértigo de la vida
actual a un lado y aprendiéramos a vivir de otra
manera, las cosas podrían cambiar», dijo la
ponente.
. Apagar
el teléfono móvil
La Organización Internacional del
Trabajo (OIT) habla del tecnoestrés y lo
relaciona con el ritmo de vida actual: la
conexión permanente como premisa básica, el
silencio como algo anormal o anticuado y, ante
el incesante ruido, muchas palabras que se
quedan vacías o sin sentido (http://www.reforma.com/economiayfinanzas/articulo/
186157/default.htm).
Soledad y silencio, en el ámbito
tecnológico es, por ejemplo, poder cerrar el
ordenador sin sentir angustia por las tareas
inacabadas. Es poder ayunar de teléfono móvil y
no ceder a la tentación de estar al tanto de las
últimas tendencias tecnológicas. Es tener la
capacidad de desconectarse en el sentido
más literal de la palabra.
| |
Soledad y silencio, en
el ámbito tecnológico es, por ejemplo, poder
cerrar el ordenador sin sentir angustia por
las tareas inacabadas.
|
|
Las tecnologías, a veces, también
pueden hacernos dependientes y crear ruidos
innecesarios. Hoy para algunas personas resulta
difícil apagar –aunque sea por momentos– su
teléfono móvil. Apagarlo de vez en cuando puede
ser una señal de civismo y deferencia hacia los
demás, pero también es una manera de cuidar la
salud mental, para no sentirnos permanentemente
exigidos, requeridos y, como consecuencia,
angustiados.
Un mundo en el que los
acontecimientos suceden muy rápidamente y en el
que el cambio es un valor, exige tiempo para
estar en silencio. Momentos para contemplar
nuestra propia vida y lo que nos rodea, en la
perspectiva más amplia que ofrece el hecho de
saber que no estamos solos en el mundo, que los
demás son existentes como nosotros y que hay
miles de circunstancias que han permitido y
favorecido nuestra existencia. «Para prescindir
de ideas propias y ver con todos los sentidos la
realidad, lo que es real», dijo Lourdes Flavià.
«Vivimos deprisa y hablamos sin
cesar de cosas casi nunca importantes. Mientras
tanto, un hombre vive su vida lentamente y
reflexiona sobre lo que ve, lo que piensa y lo
que siente y con un grito de silencio –como a él
le gusta llamarlo– nos hace reflexionar, pensar
y sentir. Si Marcel Marceau te mira y empieza a
mover sus manos, quédate quieto. Te dejará sin
palabras», asegura una página (http://www.terra.es/cultura/articulo/html/cul4863.htm)
en el que el silencio se pone al servicio de la
creatividad.
. Diálogo
interior
En este encuentro silencioso se
construye un diálogo interior y un diálogo con
lo que nos rodea y con lo que hacemos cada día.
«Este diálogo interior nos ayuda a situarnos
respecto de nosotros mismos, a ver realmente
quiénes somos, qué es lo que nos ha ayudado a
construirnos como personas. Es la manera de ir
tomando conciencia de qué hacemos, qué tenemos,
qué nos falta, qué podemos y qué no podemos
ofrecer», dijo en el transcurso de la Cena Maria
Martínez Vendrell, psicóloga clínica.
María Martínez apuntó que es
verdad que acumulamos demasiada información y
quizá no toda es tan importante. Debemos poder
desbrozar, porque esta información también está
mediatizada por nuestros intereses personales,
nuestro filtro subjetivo y por la propia
interpretación personal.
Quizá valorar la lectura como
espacio para el silencio pueda ayudar en este
camino, tal como propuso Armando Pego Puigbó,
doctor en Filología Hispánica. «Reconciliar la
lectura, las litterae, con el espíritu es
una tarea “ecológica”, pues un medio ambiente
equilibrado y apto para un desarrollo
sostenidos, por emplear la jerga técnica al uso,
requiere cuidar también el ecosistema cultural
que, como el natural, empieza a estar en
peligro. No se trata de una nostalgia
conservacionista sino de asumir que si sin
historia no hay cultura y que sin cultura no hay
civilización, el fundamento de ésta tiene que
arraigar en la capacidad de interpretar y
responder a los retos de la realidad, es decir,
en la capacidad de dotar de sentido –leer– a los
interrogantes que somos los hombres en tanto que
personas.»
Y apoya su propuesta en cuatro
argumentos. En primer lugar en que el hecho de
leer implica dialogar. En segundo lugar en que
leer como diálogo requiere como condición
suficiente «tiempo» y como condición necesaria
«silencio». El tercer argumento es que el
diálogo que entabla la lectura en este tiempo de
silencio conduce a percibir, también, una nueva
dimensión de la soledad. Y, finalmente, porque
la lectura constituye una pedagogía. (http://www.udem.edu.mx/nuevoforo/anteriores/nf6/silencio,
http://jamillan.com/lecsoco.htm
).
«La lectura sostiene los lazos
con el pasado, actualizándolo, inyectando
creatividad a nuestro presente; sin ella se nos
vuelve ininteligible, nos deshumanizamos al
carecer del mapa de nuestro itinerario
existencial. Sin el apoyo de la lectura, se
corre el riesgo de que el silencio se vuelva
nada y la soledad vacío», concluyó el filólogo
Pego Puigbó.
.
Solidaridad
Es a partir de la profundización
en el silencio de donde puede surgir el contacto
con el otro, como legítimo otro. El filósofo
Emmanuel Lévinas asegura que es a partir de
una relación con la soledad de donde las
personas se pueden levantar «en un terreno en el
que la relación con otro es posible».
«En la soledad y el silencio
encontramos las raíces más profundas de la
solidaridad ya que se produce un descentramiento
del yo. Es entonces cuando puedo hacer
algo positivo por transformar y mejorar esta
realidad en aquellos aspectos que sea
necesario», aseguró Lourdes Flavià.
|
En la soledad y el silencio encontramos
las raíces más profundas de la solidaridad
ya que se produce un descentramiento del
yo
|
Porque, además, la soledad y el
silencio tienen un gran poder transformador.
Cuando a través del silencio constatamos la
existencia del dolor, de la injusticia, del
sufrimiento, del error, de la carencia, esto nos
lleva necesariamente a la solidaridad, a la
reparación, a ponernos en marcha», aseguró
Joaquim Planasdemunt.
Soledad y silencio son camino
hacia la solidaridad porque –como dijo Joaquim
Planasdemunt– esos espacios y momentos son
crisol de la creatividad. En ellos pueden
encontrarse alternativas ingeniosas, armónicas y
permanentes para hacer frente a realidades
personales y sociales que parecían no tener
salida.
. Páginas
de interés
Solidaridad:
http://www.conferenciaepiscopal.es/mcs/prensa
/boletin/195/solidaridad.htm
Elogio de la soledad y el
silencio,
Daniel Pajuelo Vásquez. Incluye enlaces de
interés a diversos artículos sobre el tema.
Artículo «Oasis
de silencio contra el tecnoestrés».
Artículo «Recuperar
el gusto por el silencio»
Entrevista con
Albert Sáez Casas: «El exceso de ruido
acabará poniendo de moda el silencio».
Artículo «Salir
a pensar».


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS
«La convergencia telemática entre
la industria de las telecomunicaciones y la
microinformática se erige actualmente en el
campo principal de negocio comunicativo, en
cuanto sector neurálgico de las transformaciones
de este importante sector de la actividad
productiva y, más allá aún, de la propia
estructura económica en general. La
globalización de la economía vendría siendo, en
este sentido, un fenómeno de integración del
comercio a nivel planetario derivado
directamente de la revolución de las fuerzas
productivas. Se entiende hoy que el desarrollo
masivo de la ciencia como institución social es
el factor que ha impulsado el desarrollo del
conjunto de medios disponibles para tratar y
difundir los insumos de información. Las
políticas de Investigación y Desarrollo serían,
de hecho, la más directa traducción de la
Revolución Científico-Técnica, que en las
últimas décadas ha alterado la tradicional
relación existente entre ciencia y tecnología,
en favor de esta segunda. Es más, el flujo
acelerado de datos electrónicos y la explotación
con fines económicos de las redes telemáticas de
información están configurando nuevas formas de
comunicación aún no suficientemente
socializadas, pero paulatinamente en vías de
desplazar, a medio plazo, los medios
tradicionales de interacción, de trabajo y
también de educación».
De Francisco Sierra, en su
artículo «Revolución
Tecnológica y Sociedad de la Información».


UNA
LECTURA SUGERENTE...
«Los nuevos amos del mundo»
De Jean Ziegler
Ediciones Destino (2003)
354 páginas.
En el mundo actual, que rebosa de
riquezas, viven más de ochocientos millones de
víctimas del hambre, sujetas a una malnutrición
crónica y grave. Cada año 36 millones de
personas mueren de manera directa o indirecta,
por causa del hambre. Cada año «varias decenas
de millones de madres con grave malnutrición dan
a luz a decenas de millones de hijos desnutridos
que, por decirlo con las palabras de Régis
Debray, son “crucificados” desde que nacen».
Cada siete segundos en el mundo muere un niño
por causa directa o indirecta del hambre y la
desnutrición. En este mundo, en el que la
pobreza y las desigualdades no hacen más que
acrecentarse, es preciso encontrar nuevos medios
de lucha contra los modelos de la economía
dominante y de la política de desarrollo
obligado.
En Los nuevos amos del mundo y aquellos que
se les resisten (2002), Jean Ziegler,
comisionado especial de la ONU para el derecho a
la alimentación, haciendo acopio de su profundo
conocimiento de las personas y las
instituciones, desmonta una a una las piezas del
sistema que gobiernan aquellos que denomina
«depredadores», a saber, los oligarcas del
capitalismo financiero actual que extienden su
poder de Oriente a Occidente y de Norte a Sur
del planeta, guiados por un solo propósito: la
privatización del mundo. La ideología que los
caracteriza se resume en un decálogo de
principios que derivan de un conjunto de
acuerdos informales agrupados bajo el término de
«consenso de Washington» y que tienen por meta
la instauración de una «stateless global
governance» y en consecuencia la reducción al
mínimo –o incluso la extinción– de los poderes
del estado-nación.
Junto con libros como los Naomi Klein, Riccardo
Petrella, Vandana Shiva y Susan George, Los
nuevos amos del mundo completa la historia
negra de un proceso de globalización
estrechamente vinculado con la pobreza extrema
de la inmensa mayoría de la población del
planetea.
Extraído y adaptado de
http://www.barcelona2004.org/esp/actualidad/biblioteca/
biblioteca_selecta/ficha.cfm?lnkBiblioteca=149&txtCategoria=
Todas%20las%20categor%26iacute%3Bas

|
|
Su llegada ha sido silenciosa,
aunque el impacto que ha representado «La
Pasión» (de Mel Gibson) para una parte de la
población estadounidense, ha significado su
«alumbramiento definitivo». Ahora puja por
convertirse en un destino para los millones de
internautas.
Desde que Internet inició su
auge en el mercado, cada vez son más los
interesados en leer, recibir, enviar o
consultar material de tipo espiritual, en la
red, según se constata en distintos estudios
que han venido realizando hasta el momento.
Desde portales dedicados a la
compra de libros, agencias con ofertas de
viajes, páginas pornográficas, salas de
chateo, periódicos, de todo; pero hoy, de
entre tanto de donde escoger, lo que se
perfila como el gran negocio de Internet es,
aunque suene extraño, la fe.
Cada vez son más los
interesados en leer, recibir, enviar o
consultar material del tipo espiritual o
religioso a través de Internet.
En los EEUU, este grupo en
especial crece a gran velocidad y, por ello,
mantener la fe en línea se ha convertido en un
gran negocio.
Se estima que actualmente, 50
millones de estadounidenses han enviado o
recibido por lo menos un mail de fondo
religioso que la mayoría de las veces los
remite a los principales sitios del ramo que
reciben gran cantidad de usuarios y,
lógicamente, detrás de los visitantes vienen
los anunciantes que ya han empezado a
capitalizar esta oportunidad.
De a un reciente informe de la
organización PEW American Life, el 64% de los
128 millones de usuarios de Internet
estadounidenses, ha utilizado la red para
propósitos religiosos, por lo menos una vez en
su vida. Y ese 64% representa a 82 millones de
estadounidenses.
Pero además, este estudio
asegura que el 38% de los usuarios
estadounidenses, es decir, unos 48 millones y
medio de navegantes ha enviado o recibido
mails con contenido espiritual.
Que el 35%, casi 45 millones,
ha enviado o recibido tarjetas relacionadas
con fiestas religiosas.
Y que el 32%, 41 millones de
personas, ha leído textos, crónicas o
reflexiones religiosas en línea.
«Beliefnet.com»,
un sitio que desde 2002 se consagró como una
de las páginas más lucrativas enfocadas al
negocio espiritual, el interés de la gente por
acercarse a la religión se debe a la incesante
búsqueda de un acercamiento personal y privado
con sus religiones. Y esa es la ventaja que
les ofrece Internet.
El anonimato, la intimidad y la
velocidad que proporcionan estos sitios son
los tres factores clave para explicar la
lealtad de los lectores habituales los sitios.
Los estudios revelan que los
devotos de la fe a través de Internet, son
principalmente mujeres, de raza blanca, con
educación media alta, y de buen status
económico.
Los accesos en este tipo de
páginas, como «Beliefnet», son gratuitos para
sus usuarios, tanto sus consultas como sus
servicios, porque, además de los 20 millones
de visitantes que en promedio acumulan cada
mes, el contenido de páginas como ésta llega a
más usuarios por medio de correos diarios que
suman más de 7 millones de suscripciones.
Cada mensaje, calcule, contiene
entre cuatro y cinco anunciantes por página y
justo ahí está el negocio, en la venta de
publicidad de la espiritualidad en línea.

|