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BOLETÍN SEMANAL nº 277
Del 30 de julio al 5 de agosto de 2004

NOTA: Al igual que en años anteriores, durante el mes de agosto, el equipo del SOI hará un receso estival. Por este motivo, la próxima edición del boletín será publicada el viernes 3 de septiembre. Además de desearles unas felices vacaciones a quienes puedan disfrutarlas ahora, queremos agradecer sinceramente su fidelidad y compañía a todos quienes nos leen semana a semana y nos alimentan con sus comentarios y aportes. Esperamos seguir contando con ustedes por mucho tiempo más. Saludos cordiales y ¡hasta septiembre!

OFF LINE

John G. Pollard: «La felicidad es algo que depende no de la posición, sino de la disposición»


TECNOSOCIEDAD

Ordenadores emocionales
La emoción en un bite

Por Rodrigo Prieto

 


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS

«Más allá de las miradas…»
De Alicia B. Tudesco

UNA LECTURA SUGERENTE...
«Cosmópolis: perspectiva y riesgos de un gobierno mundial»
De Danilo Zolo

 

FENÓMENO RELIGIOSO

«Globalización, Comunicación y Tradición»
Por Miriam Díez Bosch

  
BREVES


POR THELMA GILSAMANIEGO Y MARTA MIQUEL

Jóvenes.com: ciudadanía activa

Ciberabuelos: espacios de ocio

Esta Semana: MyDoom ataca sitios de búsqueda

  TECNOSOCIEDAD   

Ordenadores emocionales
La emoción en un bite

Por Rodrigo Prieto


Hoy me levanté con el pie izquierdo, tengo la agenda llena y ya son las 10, ¡qué horror!, necesito apretar el acelerador y despachar un par de e-mails antes de salir de casa. Apurado, a medio vestir y con la taza de café en la mano, enciendo el ordenador y… ¡sorpresa!, las bellas playas del norte me reciben en la pantalla, mientras Vivaldi suena suavemente de fondo… -«Gracias Marc»- susurro en un suspiro y un «de nada» aparece en pantalla mientras se abre el programa de correo electrónico.

Desde hace unos años algunos institutos tecnológicos están trabajando en la creación de ordenadores capaces de interpretar los indicadores biológicos de sus usuarios, para identificar sus emociones y estados de ánimo y así, adaptarse a sus necesidades.

Se trata de la interconexión de distintos tipos de sensores que pueden medir el ritmo cardiaco, la temperatura, la presión arterial, e incluso los gestos faciales, para determinar si el usuario está relajado, angustiado, si tiene que decir algo importante o si se está quedando dormido.

Identificada la emoción del usuario, estos ordenadores son capaces de regular sus respuestas o de ofrecer estímulos alternativos adaptados a la necesidad de quien está frente a la pantalla.

El propósito de fondo es generar una mayor y efectiva comunicación entre usuario y ordenador, de modo de hacer más gratos y eficientes los momentos de utilización de la máquina.

. Algunas aplicaciones

Las primeras experiencias fueron diseñadas para potenciar el trabajo en red de usuarios separados físicamente. Dicho sistema leía la información emocional de cada uno y la compartía con los demás, de modo que todos pudieran saber claramente cómo estaba reaccionando cada uno de los miembros del equipo ante los diversos temas tratados y discusiones que se sucedían durante la sesión de trabajo.

También se ha utilizado este sistema para regular el ritmo y efectividad de exposiciones frente a públicos reducidos, identificando su nivel de atención o interés sobre la base de sus expresiones faciales, captadas a través de cámaras conectadas a dispositivos lectores.

Estos son sólo algunos ejemplos de un área de investigación que tras varios años de trabajo ha desarrollado diversas aplicaciones informáticas emocionales como ratones, cámaras, micrófonos y todo tipo de sensores, asociados a programas capaces de leer esta información e interpretar de ella emociones humanas. Más información sobre estos avances en nuestro boletín nº 89.

Una de las precursoras en esta área es la científica Rosalind W. Picard, fundadora y directora del Affective Computing Research Group en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) Media Laboratory y autora del libro «Ordenadores emocionales» (Editorial Ariel, 1998). Junto con su equipo, trata de crear periféricos, muebles, ropa o complementos capaces de detectar los cambios de humor de los usuarios de la informática para mejorar su calidad de vida

En una entrevista en «Muy Interesante», la investigadora explica el funcionamiento de estos dispositivos: «los sensores se introducen en objetos con los que el usuario va a estar en contacto de forma natural, como el teclado, la ropa, las sillas, las joyas o las gafas, que detectan si está frunciendo el ceño o si levanta las cejas ante una sorpresa. O en objetos con los que no hay contacto directo, como cámaras, micrófonos y sensores a distancia, que miden cambios en la modulación de la voz o reconocen expresiones faciales. También hay sensores de señales fisiológicas, del ritmo cardiaco, la conductividad de la piel o el cambio de postura corporal (…). A partir de la biometría de datos somos capaces de transformar una onda acústica en una representación que contiene información relevante sobre el afecto o de establecer modelos informáticos de las emociones».

. Proyecciones

Esta línea de investigación es parte de un conjunto más amplio de lo que se conoce como Inteligencia Artificial (IA), que consiste en la posibilidad de que los dispositivos informáticos interactúen de manera inteligente ante los estímulos del entorno, particularmente de las personas que los manejan (su historia en inglés en http://library.thinkquest.org/2705/history.html).

La cima de esta interacción de tecnologías son los androides, tan familiarizados a través de los filmes de ciencia ficción (imposible olvidar los clásicos C3PO y R2D2 de «La Guerra de las Galaxias»), pero que tras sus diferentes formas, suponen un serie de cuestionamientos respecto de sus funciones, sus utilidades y el conflicto entre su «maquinidad» o humanidad, como bien expresa Steven Spielberg en su filme «Inteligencia Artificial».

De momento, estas interpretaciones son sólo fruto de la imaginación de cineastas futuristas; sin embargo estas creaciones plantean ya el germen de unos interrogantes que rondan por los pasillos de los institutos de investigación tecnológica avanzada. De ahí que la misma Rosalind Picard reconoce la necesidad de asumir estos cuestionamientos: «…es cierto que una parte importante de la ciencia-ficción tiene una visión dramática de los peligros de la tecnología. Francamente, agradezco que los escritores de ficción científica pinten un futuro inquietante: nos ayudan a estar seguros de lo que no desearemos crear. Espero que asusten a muchos científicos para que piensen despacio lo que podría ocurrir y tomen medidas para evitar consecuencias indeseables» (http://www.muyinteresante.es/canales/muy_act/
entrevi/entrevis42/entrevis.htm
).

. Más interrogantes

En términos filosóficos, uno de los mayores cuestionamientos de estas aplicaciones tecnológicas tiene que ver con la forma en que se interpretan los biodatos de los usuarios que interactúan con las máquinas, pues si bien existen unos indicadores biológicos presentes en todos los seres humanos, lo cierto es que las emociones a las que supuestamente están asociados pueden tener diferentes significados dependiendo del contexto social en que se inserten.

De hecho, en psicología existe una rama de investigación que aborda las emociones secundarias o autoconscientes, las cuales «resultan claramente una construcción social, relacionadas con la adquisición de normas o valores propias de la sociedad a la que pertenece el sujeto», como afirman Ana Belén Górriz Plumed y Mónica García Renedo, en su artículo «Influencia de la conducta social en el desarrollo de las emociones secundarias», basadas en los estudios de Bennett y Matthews (2000). El miedo, la culpa o la envidia entran en esta categoría.

En paralelo, existe un incuestionable componente subjetivo individual en las emociones, de modo que cada persona puede asignar un significado diferente a sus emociones, de acuerdo a su historia vital, su formación, su personalidad, etc.

La combinación de ambas consideraciones es más que suficiente para comprender la dificultad de asignar a ciertos signos corporales o biológicos unos contenidos simbólicos estandarizados, como pretenden los ordenadores emocionales.

Reconocer esta variabilidad social de las emociones implica admitir la imposibilidad de programar respuestas estandarizadas ante determinados estímulos, pues aumenta considerablemente la posibilidad de error, es decir, de que tales respuestas no sean exactamente lo que el usuario necesita, y que por el contrario –lejos de ayudar- puedan dificultar el desarrollo de la actividad en cuestión.

Un paso más adelante en esta línea es el cuestionamiento respecto de la actividad de tales respuestas, pues una cosa es que éstas sean una reacción ante los indicadores biológicos señalados, o que sean estímulos programados para generar determinadas emociones en las personas, de modo de motivar unos determinados comportamientos. En palabras simples, la manipulación emocional de las personas.

Aunque parezca una visión apocalíptica, esto es algo que ocurre frecuentemente en la sociedad a través de distintos medios que van desde las tradicionales telenovelas (culebrones) hasta refinadas técnicas de estimulación del consumo en centros comerciales y supermercados, tal como afirma Joseph Pernau, en su artículo «Música para que consumamos más» (La Vanguardia dominical del 30 de mayo 2004, página 20).

Desde esta perspectiva no es raro imaginar un futuro en el que los ordenadores puedan identificar la sensación de frustración de los usuarios, ante la cual tengan como respuesta definida la aparición en pantalla de publicidad de ropa, comida, viajes o cualquier otro producto que sus geniales creadores identifiquen como «antifrustración».

En la misma línea, ordenadores o dispositivos «emoticosensoriales» indirectos (no corporales) podrían llegar a instalarse en lugares públicos o de gran afluencia de público de modo de controlar –por ejemplo- el nivel de euforia de los aficionados al fútbol en un estadio, o de cansancio de los trabajadores de una industria y en cada caso, definir estímulos que puedan contrarrestar tales emociones y potenciar otras que se consideren adecuadas.

En ambos casos, el lucro y la gobernabilidad (control social) serían los principales beneficiados, pero ¿qué pasa con la libertad de las personas?, ¿cuál es el límite de las estrategias de mercadeo?, ¿con qué criterios se definen las respuestas adecuadas que deben dar estos dispositivos emocionales?, ¿cuáles son las implicaciones éticas de desarrollos tecnológicos de este tipo?, ¿los científicos e ingenieros creadores de estas tecnologías tienen conciencia de su responsabilidad social en el tema?

Muchos son los interrogantes que suelen surgir ante los avances tecnológicos y más aún, cuando éstos se entrometen en los rincones más hondos de la persona. Los ordenadores emocionales y todos los dispositivos que configuran el campo de la inteligencia artificial se mueven hoy en un terreno resbaladizo, donde la sorpresa y entusiasmo marcan la pauta; sin embargo, más allá de los indiscutibles beneficios que muchas de estas tecnologías pueden traer al ser humano, lo cierto es que ni siquiera podemos imaginar las implicaciones políticas, económicas y éticas de estos avances.

Ante tal escenario, sólo una reflexión seria y pausada puede contribuir a identificar los aspectos constructivos de estas tecnologías y alertar respecto de los eventuales riesgos que éstas suponen. Lejos de deificar o demonizar, una vez más, la clave está en la reflexión y –por qué no- en dejar que la propia emoción sea la principal herramienta a la hora de discernir.

. Páginas de interés

Comentario del texto «Ordenadores emocionales», de Rosalind Picard.

Información sobre la labor y el equipo de investigación de Picard y el texto de presentación en su Web (http://affect.media.mit.edu/AC_about.html, en inglés).

Entrevista a Rosalind Picard, en la revista Muy Interesante.

Artículo «Las emociones y la inteligencia son patrimonio humano», publicado en nuestro boletín nº 89.

Informática Afectiva

Igor Alexander, creador de «Magnus», un dispositivo que marca un paso adelante en el camino de la Inteligencia Artificial.

La interacción persona ordenador (IPO): http://griho.udl.es/ipo/pdf/00Portad.pdf


 


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS

«Más allá de las miradas tecnofílicas y tecnofóbicas, podemos abordar estos temas desde una perspectiva crítica. Asistimos a nuevas formas de organización social y cultural; estamos inmersos en la sociedad global y la cibercultura. Las nuevas tecnologías nos enfrentan a desafíos pero también a contradicciones o paradojas. Para unos la globalización es  inclusión y para otros, exclusión; la comunicación es poder y está distribuida en forma desigual. La globalización unifica, pero también fragmenta. Hay una evidente emergencia de desigualdades: la sociedad informacional tiende a reproducir y ahondar las diferencias. El progreso tecnológico no implica necesariamente el progreso social. Pero, como dice la canción, “no todo está perdido”... Desde otras alternativas, podemos defender la participación social, reforzar los medios de comunicación locales donde se garantice la libertad y diversidad de expresión; poner la tecnología al servicio del ser humano, compatible con valores los democráticos, solidarios y comprometida con el desarrollo sostenible».

Extraído y adaptado del ensayo «Tecnología y sociedad», de Alicia B. Tudesco.

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UNA LECTURA SUGERENTE...                                                                        

«Cosmópolis: perspectiva y riesgos de un gobierno mundial»
De Danilo Zolo
Ediciones Paidós (2000)
266 páginas

¿Es «cosmópolis» el destino de la humanidad? Cada vez son más quienes apuestan por ello. Superada la división del mundo en dos bloques y constatado el irrefrenable impulso de las tendencias globalizadoras, la idea de un gobierno mundial se dibuja como el fin natural, lógico y óptimo de la organización política de nuestro planeta.

Sin embargo, Danilo Zolo expone en Cosmópolis la oposición entre un modelo «globalista», que da por periclitado el sistema de Estados nacionales, y un modelo «neowestfaliano», que sigue considerando que la soberanía de los Estados nacionales es un punto de partida para construir instituciones internacionales descentradas y no jerárquicas.

Los primeros, los «globalistas occidentales», predicen una fuerte concentración del poder internacional, toda vez que los procesos de globalización han demostrado que la soberanía de los Estados nacionales está desfasada. Para los «globalistas», resulta anacrónico considerar que la garantía del orden mundial y del mantenimiento de la paz, deben seguir basándose en «el modelo de Westfalia», y por ello proponen una reforma de las instituciones internacionales –particularmente de la ONU–, que las transforme en auténticos centros de poder supranacional. Por el contrario, la posición antiglobalista sostiene que concentrar el poder político en manos de las actuales instituciones supranacionales equivale a concentrarlo en las grandes potencias. La opción antiglobalista se opone a las teorías que en nombre de la soberanía planetaria del mercado proponen una «desregulación política global» y, en su aspecto positivo, «muestra una pasión intelectual por la diversidad de las culturas y la complejidad del mundo», pues supone un amplio reconocimiento de los diferentes sujetos internacionales. Este modelo, con el que Zolo congenia, apuesta por «revalorizar las identidades étnico-nacionales en nombre del pluralismo, de la complejidad y de la diferenciación cultural, concebidos no como obstáculos al progreso de la racionalidad política, sino como un patrimonio antropológico evolutivamente precioso».

En su defensa de un cambio de paradigma, Zolo reconoce que la alternativa está todavía por construir, pero considera urgente poner seriamente en cuestión la tendencia mayoritaria actual en Occidente que tiene por deseable un desarrollo en sentido globalista del escenario político internacional. La obra de Zolo, propone pensar una perspectiva teórica diferente y más realista, apuntando a «un modelo de orden mundial que sea a la vez complejo, conflictual y policéntrico».

Extraído y adaptado de http://www.barcelona2004.org/esp/actualidad/biblioteca/biblioteca
_selecta/ficha.cfm?lnkBiblioteca=150&txtCategoria=
Todas%20las%20categor%26iacute%3Bas

FENÓMENO RELIGIOSO   

«Globalización, Comunicación y Tradición»
Por Miriam Díez Bosch


La globalización es un fenómeno que requiere una aproximación interdisciplinaria, y aún así, no se acaba nunca de capturar su esencia. Lo han entendido bien Claudio Giuliodori, Giuseppe Lorizio y Vittorio Sozzi, editories del libro «Globalizzazione, Comunicazione e Tradizione».

El texto acaba de salir en italiano en Edizioni San Paolo, y se ha realizado con la contribución de la Oficina Nacional para las Comunicaciones Sociales y del Servicio Nacional para el Proyecto Cultural de la Conferencia Episcopal Italiana.

Zygmunt Bauman, en el capítulo primero, «¿Orientar o sufrir el cambio?», se pregunta como se puede pasar «de espectador a actor» en el mundo globalizado. Bauman parte del dato que «en las autopistas informáticas la no-conciencia pierde credibilidad». Es decir, que las noticias sobre el sufrimiento ajeno, por ejemplo, son inmediatamente disponibles y la distancia ya no es una excusa para sentirse inmunes. Así, «ser espectadores ya no es condición de unos pocos». Además, «todos nosotros nos vemos obligados a disculparnos y autojustificarnos», recuerda. El autor ve como existe una «unilateralidad del proceso de globalización» y afirma que «las protestas antiglobalización, aunque valientes, son poca cosa ante las concentraciones de fuerza de las multinacionales».

El economista Stefano Zamagni, de Bolonia, hace una lectura socio-económica de la globalización, presentando distintos modos de respuesta a los retos que plantea. Zamagni viaja al nacimiento de la palabra «globalización», en 1983, acuñada por el economista americano Theodore Levitt, y hecha popular en el 1988 por el consultor financiero japonés Kinichi Ohmae.

Zamagni advierte que «la globalización reduce la pobreza en sentido absoluto, pero la aumenta en sentido relativo». «Pobre en sentido absoluto» sería el que dispone de menos de un dólar al día para adquirir bienes de primera necesidad, según definición de las Naciones Unidas.

Este economista explica que la globalización «tiende a allanar las variedades culturales». «Quien viaja al extranjero encuentra los mismos productos o servicios». La parte negativa es que hay una «homologación de los modelos culturales». «La respuesta a los retos de la globalización la veo en una sociedad civil transnacional», concluye.

Francesco Casetti y Chiara Giaccardi hablan de «Tradición y comunicación en la era de la globalidad», y se refieren al problema de la identidad, de la tradición, traducción y narración. Empiezan su ensayo afirmando que «la modernidad ha sido enemiga de la tradición». En cambio, aducen que en el contexto actual globalizado, «la modernidad es un recurso fundamental».

«El ciudadano global, entre comunicación universal y ciudadanía particular» es la aportación de Gianni Colzani, según el cual «antropología y globalización tienen una relación compleja». El autor hace una interesante reflexión en torno al término «catolicidad» y también sobre el papel de los medios en la gestión de la globalización: «Los medios pueden ser instrumentos de solidaridad y participación, pero también de exclusivismo», señala.

«El individuo comunitario» es el título del artículo de Roberto Cipriano, conocido sociólogo de la religión en Italia. Cipriano habla de «nuestra sociedad globalizada» en la que sin embargo hay «lugares en los que la comunicación es pobre, quizá rica cuantitativamente pero no en el plano cualitativo de las relaciones».

«Globalización y libertad» es en cambio la idea que propone Domenico Pizzuti siguiendo los estudios de A.Sen.

«Globalización, comunicación y ética», por Adriano Fabris, aborda la relación entre universalismo y particularismo, así como el puesto que ocupa la ética en este escenario.

. Cristianismo y globalización

Una parte importante del libro está dedicada a cristianismo y globalización, en artículos como «Sensus fidei cristiano en tiempos de globalización», de Antonio Staglianò; «Recurso profético de la devoción popular: tratamiento simbólico de la cultura cristiana», de Gianluigi Pasquale; «El arte cristiano en una era de globalización», de Timothy Verdon o «Caridad Intelectual y globalización», de Antonio Mastantuono.

Giuseppe Lorizio, en «La tradición cristiana en el contexto de la aldea global», plantea la necesidad que tiene la teología de enfrentarse a la globalización. «Una teología fundamental que ignorase el contexto social, religioso o filosófico del propio tiempo correría el riesgo de caer en la autoreferencia y el aislamiento». No es esta la vía cristiana, señala: «La esperanza cristiana pide que se razone no en modo desencarnado sino en los contextos humanos». La globalización interesa al teólogo porqué «llama en causa y mete en crisis la misma identidad cristiana», advierte Lorizio, argumentando que «una cultura de red que exaspera el nexo y la relativa relacionalidad, tiene el riesgo de olvidar el sujeto y perderlo en medio de una multiplicidad de relaciones virtuales». En este sentido, Lorizio insiste que «la fe se transmite solo con el diálogo interpersonal».

En relación a la tradición cristiana, afirma que esta «es capaz de ofrecer una visión antropológica que integra la conciencia y la libre voluntad y la afectividad».

En la introducción, el cardenal vicario de Roma, Camilo Ruini, recuerda que sin la memoria y la tradición no se entienden los retos que dibuja la globalización: «Sin abrazar la dimensión histórica de nuestras existencias personales y comunitarias, no seríamos capaces de plantearnos los desafíos de la globalización, que amplia los horizontes de nuestra vida y nos pide una velocidad de adaptación no precisamente fácil de conseguir», señala.

Ruini apuesta por una globalización de la solidaridad, en la línea del Papa en «Ecclesia in Europa» y dice que «para los creyentes, la globalización puede ser vista como una obligación entre los pueblos a amarse».

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BREVES

Jóvenes.com: ciudadanía activa


Más allá de los prejuicios y dificultades que los rodean, los jóvenes de todo el mundo se han tomado su espacio y han dado muestras más que suficientes de su enorme aporte a la construcción de la sociedad. Por eso, hoy por hoy son muchos los espacios donde ellos y ellas pueden hacer oír su voz y desarrollar diversas acciones; Internet da cuenta de ello.

El Portal Europeo de Juventud es una iniciativa de la Comisión Europea que busca fomentar la participación de los jóvenes en la vida pública y contribuir a su ciudadanía activa por medio del intercambio y el voluntariado de los jóvenes.

La Universitas Albertiana, una entidad que pretende potenciar de manera interdisciplinar la investigación humanística y científica, organiza cada año unos Coloquios en la Urbanización Punta de la Mona (Granada). Este año se realizarán del 10 al 13 de agosto, y el tema será «Los jóvenes dialogan»; un espacio en el que se pretende, más que hablar de ellos, que ellos sean los que hablen.

Otro espacio privilegiado de encuentro para niños y jóvenes será el Campamento de la Paz, que se realiza por estos días en Barcelona en el marco del Forum Universal de las Culturas 2004, donde jóvenes de todo el mundo dialogan sobre diversidad cultural, desarrollo sostenible y las condiciones para la paz mundial.

Manos a la obra.org es una institución en la que se pueden encontrar interesantes ofertas de voluntariado para ayudar a quienes lo necesitan.

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Ciberabuelos: espacios de ocio


Balnearios, casas de campo, residencias, entre muchos otros, son lugares donde algunas personas mayores pueden pasar unos días de vacaciones o descansos de fin de semana.

Ellos y ellas, durante el año, por el hecho de estar «jubilados», asumen múltiples tareas para ayudar a sus hijos o nietos, como hacer cosas de casa, cuidar a los niños, llevarlos o recogerlos del colegio... Todo esto, como cualquier otra actividad, realizada a cierta edad, los desgasta y agota. Por eso, es muy necesario que con cierta periodicidad también gocen de un merecido descanso.

Las opciones son variadas, tanto de actividades, como de precios y lugares, incluso algunas organizadas por instituciones subvencionadas por el Estado. Algunas de ellas son:

La página del Adulto Mayor ofrece vacaciones en distintas regiones de Chile entre los meses de mayo y diciembre.  

También se encuentra, en el ciberespacio, una guía de los balnearios que hay en España (http://www.guiasbalnearios.com/).

En Chile también una gran variedad de termas –muy apetecidas por las personas mayores debido a las propiedades curativas del agua termal- distribuidas a lo largo de todo el país. En esta página se encuentran algunas de ellas http://www.chileturistico.com/termas/

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Esta Semana: MyDoom ataca sitios de búsqueda


El virus MyDoom reapareció, esta vez, atacando los buscadores más populares como Google, Yahoo, Lycos y Altavista, los que fueron colapsados e incluso quedaron fuera de servicio algunas horas. Desde el ordenador infectado, el virus utiliza los motores de búsqueda para detectar más direcciones de correo y autorreplicarse y se transmite también a través de programas para compartir archivos, como Kazaa. Adicionalmente, este gusano abre una puerta trasera en el ordenador infectado, dejando el equipo a merced de los intrusos. Para evitar la infección se recomienda no abrir mensajes que parezcan sospechosos y mucho menos archivos anexos, y por supuesto, actualizar el antivirus de que se disponga.

Extraído y adaptado de http://enter.terra.com.co/ente_secc/ente_actu/noticias/ARTICULO-WEB-1001940-1750292.html


 

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