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SOI - Servicio de Observación sobre Internet - RIIAL
ObservatorioDigital.net
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BOLETÍN SEMANAL nº 277
Del 30 de julio al 5 de agosto de 2004
NOTA: Al igual que en años anteriores, durante
el mes de agosto, el equipo del SOI hará un
receso estival. Por este motivo, la próxima
edición del boletín será publicada el viernes 3
de septiembre. Además de desearles unas felices
vacaciones a quienes puedan disfrutarlas ahora,
queremos agradecer sinceramente su fidelidad y
compañía a todos quienes nos leen semana a
semana y nos alimentan con sus comentarios y
aportes. Esperamos seguir contando con ustedes
por mucho tiempo más. Saludos cordiales y ¡hasta
septiembre!
OFF LINE
John G. Pollard:
«La felicidad es algo que depende no de la
posición, sino de la disposición»
TECNOSOCIEDAD
Ordenadores
emocionales
La emoción en un bite
Por Rodrigo Prieto

RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS
FRASES DICHAS
«Más allá de las miradas…»
De Alicia B. Tudesco
UNA
LECTURA SUGERENTE...
«Cosmópolis: perspectiva y
riesgos de un gobierno mundial»
De Danilo Zolo

FENÓMENO RELIGIOSO
«Globalización,
Comunicación y Tradición»
Por Miriam Díez Bosch
BREVES
POR THELMA GILSAMANIEGO Y MARTA MIQUEL
Jóvenes.com: ciudadanía
activa
Ciberabuelos: espacios de
ocio
Esta
Semana:
MyDoom ataca sitios de búsqueda
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TECNOSOCIEDAD
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Ordenadores emocionales
La emoción en un bite
Por Rodrigo Prieto |
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Hoy me levanté con el pie
izquierdo, tengo la agenda llena y ya son las
10, ¡qué horror!, necesito apretar el acelerador
y despachar un par de e-mails antes de salir de
casa. Apurado, a medio vestir y con la taza de
café en la mano, enciendo el ordenador y…
¡sorpresa!, las bellas playas del norte me
reciben en la pantalla, mientras Vivaldi suena
suavemente de fondo… -«Gracias Marc»- susurro en
un suspiro y un «de nada» aparece en pantalla
mientras se abre el programa de correo
electrónico.
Desde hace unos años algunos
institutos tecnológicos están trabajando en la
creación de ordenadores capaces de interpretar
los indicadores biológicos de sus usuarios, para
identificar sus emociones y estados de ánimo y
así, adaptarse a sus necesidades.
Se trata de la interconexión de
distintos tipos de sensores que pueden medir el
ritmo cardiaco, la temperatura, la presión
arterial, e incluso los gestos faciales, para
determinar si el usuario está relajado,
angustiado, si tiene que decir algo importante o
si se está quedando dormido.
Identificada la emoción del
usuario, estos ordenadores son capaces de
regular sus respuestas o de ofrecer estímulos
alternativos adaptados a la necesidad de quien
está frente a la pantalla.
El propósito de fondo es generar
una mayor y efectiva comunicación entre usuario
y ordenador, de modo de hacer más gratos y
eficientes los momentos de utilización de la
máquina.
.
Algunas aplicaciones
Las primeras experiencias fueron
diseñadas para potenciar el trabajo en red de
usuarios separados físicamente. Dicho sistema
leía la información emocional de cada uno y la
compartía con los demás, de modo que todos
pudieran saber claramente cómo estaba
reaccionando cada uno de los miembros del equipo
ante los diversos temas tratados y discusiones
que se sucedían durante la sesión de trabajo.
También se ha utilizado este
sistema para regular el ritmo y efectividad de
exposiciones frente a públicos reducidos,
identificando su nivel de atención o interés
sobre la base de sus expresiones faciales,
captadas a través de cámaras conectadas a
dispositivos lectores.
Estos son sólo algunos ejemplos
de un área de investigación que tras varios años
de trabajo ha desarrollado diversas aplicaciones
informáticas emocionales como ratones, cámaras,
micrófonos y todo tipo de sensores, asociados a
programas capaces de leer esta información e
interpretar de ella emociones humanas. Más
información sobre estos avances en nuestro
boletín nº 89.
Una de las precursoras en esta
área es la científica Rosalind W. Picard,
fundadora y directora del Affective Computing
Research Group en el Massachusetts Institute of
Technology (MIT) Media Laboratory y autora del
libro «Ordenadores emocionales» (Editorial
Ariel, 1998). Junto con su equipo, trata de
crear periféricos, muebles, ropa o complementos
capaces de detectar los cambios de humor de los
usuarios de la informática para mejorar su
calidad de vida
En una entrevista en «Muy
Interesante», la investigadora explica el
funcionamiento de estos dispositivos: «los
sensores se introducen en objetos con los que el
usuario va a estar en contacto de forma natural,
como el teclado, la ropa, las sillas, las joyas
o las gafas, que detectan si está frunciendo el
ceño o si levanta las cejas ante una sorpresa. O
en objetos con los que no hay contacto directo,
como cámaras, micrófonos y sensores a distancia,
que miden cambios en la modulación de la voz o
reconocen expresiones faciales. También hay
sensores de señales fisiológicas, del ritmo
cardiaco, la conductividad de la piel o el
cambio de postura corporal (…). A partir de la
biometría de datos somos capaces de transformar
una onda acústica en una representación que
contiene información relevante sobre el afecto o
de establecer modelos informáticos de las
emociones».
.
Proyecciones
Esta línea de investigación es
parte de un conjunto más amplio de lo que se
conoce como Inteligencia Artificial (IA), que
consiste en la posibilidad de que los
dispositivos informáticos interactúen de manera
inteligente ante los estímulos del entorno,
particularmente de las personas que los manejan
(su historia en inglés en
http://library.thinkquest.org/2705/history.html).
La cima de esta interacción de
tecnologías son los androides, tan
familiarizados a través de los filmes de ciencia
ficción (imposible olvidar los clásicos C3PO y
R2D2 de «La Guerra de las Galaxias»), pero que
tras sus diferentes formas, suponen un serie de
cuestionamientos respecto de sus funciones, sus
utilidades y el conflicto entre su «maquinidad»
o humanidad, como bien expresa
Steven Spielberg en su filme «Inteligencia
Artificial».
De momento, estas
interpretaciones son sólo fruto de la
imaginación de cineastas futuristas; sin embargo
estas creaciones plantean ya el germen de unos
interrogantes que rondan por los pasillos de los
institutos de investigación tecnológica
avanzada. De ahí que la misma Rosalind Picard
reconoce la necesidad de asumir estos
cuestionamientos: «…es cierto que una parte
importante de la ciencia-ficción tiene una
visión dramática de los peligros de la
tecnología. Francamente, agradezco que los
escritores de ficción científica pinten un
futuro inquietante: nos ayudan a estar seguros
de lo que no desearemos crear. Espero que
asusten a muchos científicos para que piensen
despacio lo que podría ocurrir y tomen medidas
para evitar consecuencias indeseables» (http://www.muyinteresante.es/canales/muy_act/
entrevi/entrevis42/entrevis.htm).
.
Más interrogantes
En términos filosóficos, uno de
los mayores cuestionamientos de estas
aplicaciones tecnológicas tiene que ver con la
forma en que se interpretan los biodatos de los
usuarios que interactúan con las máquinas, pues
si bien existen unos indicadores biológicos
presentes en todos los seres humanos, lo cierto
es que las emociones a las que supuestamente
están asociados pueden tener diferentes
significados dependiendo del contexto social en
que se inserten.
De hecho, en psicología existe
una rama de investigación que aborda las
emociones secundarias o autoconscientes, las
cuales «resultan claramente una construcción
social, relacionadas con la adquisición de
normas o valores propias de la sociedad a la que
pertenece el sujeto», como afirman
Ana Belén Górriz Plumed y Mónica García Renedo,
en su artículo «Influencia de la conducta social
en el desarrollo de las emociones secundarias»,
basadas en los estudios de Bennett y Matthews
(2000). El miedo, la culpa o la envidia entran
en esta categoría.
En paralelo, existe un
incuestionable componente subjetivo individual
en las emociones, de modo que cada persona puede
asignar un significado diferente a sus
emociones, de acuerdo a su historia vital, su
formación, su personalidad, etc.
La combinación de ambas
consideraciones es más que suficiente para
comprender la dificultad de asignar a ciertos
signos corporales o biológicos unos contenidos
simbólicos estandarizados, como pretenden los
ordenadores emocionales.
Reconocer esta variabilidad
social de las emociones implica admitir la
imposibilidad de programar respuestas
estandarizadas ante determinados estímulos, pues
aumenta considerablemente la posibilidad de
error, es decir, de que tales respuestas no sean
exactamente lo que el usuario necesita, y que
por el contrario –lejos de ayudar- puedan
dificultar el desarrollo de la actividad en
cuestión.
Un paso más adelante en esta
línea es el cuestionamiento respecto de la
actividad de tales respuestas, pues una cosa es
que éstas sean una reacción ante los indicadores
biológicos señalados, o que sean estímulos
programados para generar determinadas emociones
en las personas, de modo de motivar unos
determinados comportamientos. En palabras
simples, la manipulación emocional de las
personas.
Aunque parezca una visión
apocalíptica, esto es algo que ocurre
frecuentemente en la sociedad a través de
distintos medios que van desde las tradicionales
telenovelas (culebrones) hasta refinadas
técnicas de estimulación del consumo en centros
comerciales y supermercados, tal como afirma
Joseph Pernau, en su artículo «Música para que
consumamos más» (La Vanguardia dominical del 30
de mayo 2004, página 20).
Desde esta perspectiva no es raro
imaginar un futuro en el que los ordenadores
puedan identificar la sensación de frustración
de los usuarios, ante la cual tengan como
respuesta definida la aparición en pantalla de
publicidad de ropa, comida, viajes o cualquier
otro producto que sus geniales creadores
identifiquen como «antifrustración».
En la misma línea, ordenadores o
dispositivos «emoticosensoriales» indirectos (no
corporales) podrían llegar a instalarse en
lugares públicos o de gran afluencia de público
de modo de controlar –por ejemplo- el nivel de
euforia de los aficionados al fútbol en un
estadio, o de cansancio de los trabajadores de
una industria y en cada caso, definir estímulos
que puedan contrarrestar tales emociones y
potenciar otras que se consideren adecuadas.
En ambos casos, el lucro y la
gobernabilidad (control social) serían los
principales beneficiados, pero ¿qué pasa con la
libertad de las personas?, ¿cuál es el límite de
las estrategias de mercadeo?, ¿con qué criterios
se definen las respuestas adecuadas que deben
dar estos dispositivos emocionales?, ¿cuáles son
las implicaciones éticas de desarrollos
tecnológicos de este tipo?, ¿los científicos e
ingenieros creadores de estas tecnologías tienen
conciencia de su responsabilidad social en el
tema?
Muchos son los interrogantes que
suelen surgir ante los avances tecnológicos y
más aún, cuando éstos se entrometen en los
rincones más hondos de la persona. Los
ordenadores emocionales y todos los dispositivos
que configuran el campo de la inteligencia
artificial se mueven hoy en un terreno
resbaladizo, donde la sorpresa y entusiasmo
marcan la pauta; sin embargo, más allá de los
indiscutibles beneficios que muchas de estas
tecnologías pueden traer al ser humano, lo
cierto es que ni siquiera podemos imaginar las
implicaciones políticas, económicas y éticas de
estos avances.
Ante tal escenario, sólo una
reflexión seria y pausada puede contribuir a
identificar los aspectos constructivos de estas
tecnologías y alertar respecto de los eventuales
riesgos que éstas suponen. Lejos de deificar o
demonizar, una vez más, la clave está en la
reflexión y –por qué no- en dejar que la propia
emoción sea la principal herramienta a la hora
de discernir.
.
Páginas de interés
Comentario del texto «Ordenadores
emocionales», de Rosalind Picard.
Información sobre la labor y el
equipo de investigación de
Picard y el texto de presentación en su
Web (http://affect.media.mit.edu/AC_about.html,
en inglés).
Entrevista a Rosalind Picard,
en la revista
Muy Interesante.
Artículo «Las emociones y la
inteligencia son patrimonio humano», publicado
en nuestro
boletín nº 89.
Informática Afectiva
Igor Alexander, creador de «Magnus», un
dispositivo que marca un paso adelante en el
camino de la Inteligencia Artificial.
La interacción persona ordenador (IPO):
http://griho.udl.es/ipo/pdf/00Portad.pdf


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS
«Más allá de las miradas
tecnofílicas y tecnofóbicas, podemos abordar
estos temas desde una perspectiva crítica.
Asistimos a nuevas formas de organización social
y cultural; estamos inmersos en la sociedad
global y la cibercultura. Las nuevas tecnologías
nos enfrentan a desafíos pero también a
contradicciones o paradojas. Para unos la
globalización es inclusión y para otros,
exclusión; la comunicación es poder y está
distribuida en forma desigual. La globalización
unifica, pero también fragmenta. Hay una
evidente emergencia de desigualdades: la
sociedad informacional tiende a reproducir y
ahondar las diferencias. El progreso tecnológico
no implica necesariamente el progreso social.
Pero, como dice la canción, “no todo está
perdido”... Desde otras alternativas, podemos
defender la participación social, reforzar los
medios de comunicación locales donde se
garantice la libertad y diversidad de expresión;
poner la tecnología al servicio del ser humano,
compatible con valores los democráticos,
solidarios y comprometida con el desarrollo
sostenible».
Extraído y adaptado del ensayo «Tecnología
y sociedad», de Alicia B. Tudesco.


UNA
LECTURA SUGERENTE...
«Cosmópolis: perspectiva y riesgos de un
gobierno mundial»
De Danilo Zolo
Ediciones Paidós (2000)
266 páginas
¿Es «cosmópolis» el destino de la
humanidad? Cada vez son más quienes apuestan por
ello. Superada la división del mundo en dos
bloques y constatado el irrefrenable impulso de
las tendencias globalizadoras, la idea de un
gobierno mundial se dibuja como el fin natural,
lógico y óptimo de la organización política de
nuestro planeta.
Sin embargo, Danilo Zolo expone
en Cosmópolis la oposición entre un modelo «globalista»,
que da por periclitado el sistema de Estados
nacionales, y un modelo «neowestfaliano», que
sigue considerando que la soberanía de los
Estados nacionales es un punto de partida para
construir instituciones internacionales
descentradas y no jerárquicas.
Los primeros, los «globalistas
occidentales», predicen una fuerte concentración
del poder internacional, toda vez que los
procesos de globalización han demostrado que la
soberanía de los Estados nacionales está
desfasada. Para los «globalistas», resulta
anacrónico considerar que la garantía del orden
mundial y del mantenimiento de la paz, deben
seguir basándose en «el modelo de Westfalia», y
por ello proponen una reforma de las
instituciones internacionales –particularmente
de la ONU–, que las transforme en auténticos
centros de poder supranacional. Por el
contrario, la posición antiglobalista sostiene
que concentrar el poder político en manos de las
actuales instituciones supranacionales equivale
a concentrarlo en las grandes potencias. La
opción antiglobalista se opone a las teorías que
en nombre de la soberanía planetaria del mercado
proponen una «desregulación política global» y,
en su aspecto positivo, «muestra una pasión
intelectual por la diversidad de las culturas y
la complejidad del mundo», pues supone un amplio
reconocimiento de los diferentes sujetos
internacionales. Este modelo, con el que Zolo
congenia, apuesta por «revalorizar las
identidades étnico-nacionales en nombre del
pluralismo, de la complejidad y de la
diferenciación cultural, concebidos no como
obstáculos al progreso de la racionalidad
política, sino como un patrimonio antropológico
evolutivamente precioso».
En su defensa de un cambio de
paradigma, Zolo reconoce que la alternativa está
todavía por construir, pero considera urgente
poner seriamente en cuestión la tendencia
mayoritaria actual en Occidente que tiene por
deseable un desarrollo en sentido globalista del
escenario político internacional. La obra de
Zolo, propone pensar una perspectiva teórica
diferente y más realista, apuntando a «un modelo
de orden mundial que sea a la vez complejo,
conflictual y policéntrico».
Extraído y adaptado de
http://www.barcelona2004.org/esp/actualidad/biblioteca/biblioteca
_selecta/ficha.cfm?lnkBiblioteca=150&txtCategoria=
Todas%20las%20categor%26iacute%3Bas

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FENÓMENO RELIGIOSO |
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«Globalización, Comunicación y
Tradición»
Por Miriam Díez Bosch |
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La globalización es un fenómeno
que requiere una aproximación
interdisciplinaria, y aún así, no se acaba
nunca de capturar su esencia. Lo han entendido
bien Claudio Giuliodori, Giuseppe Lorizio y
Vittorio Sozzi, editories del libro «Globalizzazione,
Comunicazione e Tradizione».
El texto acaba de salir en
italiano en
Edizioni San Paolo, y se ha realizado con
la contribución de la Oficina Nacional para
las Comunicaciones Sociales y del Servicio
Nacional para el Proyecto Cultural de la
Conferencia Episcopal Italiana.
Zygmunt Bauman, en el capítulo
primero, «¿Orientar o sufrir el cambio?», se
pregunta como se puede pasar «de espectador a
actor» en el mundo globalizado. Bauman parte
del dato que «en las autopistas informáticas
la no-conciencia pierde credibilidad». Es
decir, que las noticias sobre el sufrimiento
ajeno, por ejemplo, son inmediatamente
disponibles y la distancia ya no es una excusa
para sentirse inmunes. Así, «ser espectadores
ya no es condición de unos pocos». Además,
«todos nosotros nos vemos obligados a
disculparnos y autojustificarnos», recuerda.
El autor ve como existe una «unilateralidad
del proceso de globalización» y afirma que
«las protestas antiglobalización, aunque
valientes, son poca cosa ante las
concentraciones de fuerza de las
multinacionales».
El economista Stefano Zamagni,
de Bolonia, hace una lectura socio-económica
de la globalización, presentando distintos
modos de respuesta a los retos que plantea.
Zamagni viaja al nacimiento de la palabra
«globalización», en 1983, acuñada por el
economista americano Theodore Levitt, y hecha
popular en el 1988 por el consultor financiero
japonés Kinichi Ohmae.
Zamagni advierte que «la
globalización reduce la pobreza en sentido
absoluto, pero la aumenta en sentido
relativo». «Pobre en sentido absoluto» sería
el que dispone de menos de un dólar al día
para adquirir bienes de primera necesidad,
según definición de las Naciones Unidas.
Este economista explica que la
globalización «tiende a allanar las variedades
culturales». «Quien viaja al extranjero
encuentra los mismos productos o servicios».
La parte negativa es que hay una «homologación
de los modelos culturales». «La respuesta a
los retos de la globalización la veo en una
sociedad civil transnacional», concluye.
Francesco Casetti y Chiara
Giaccardi hablan de «Tradición y comunicación
en la era de la globalidad», y se refieren al
problema de la identidad, de la tradición,
traducción y narración. Empiezan su ensayo
afirmando que «la modernidad ha sido enemiga
de la tradición». En cambio, aducen que en el
contexto actual globalizado, «la modernidad es
un recurso fundamental».
«El ciudadano global, entre
comunicación universal y ciudadanía
particular» es la aportación de Gianni Colzani,
según el cual «antropología y globalización
tienen una relación compleja». El autor hace
una interesante reflexión en torno al término
«catolicidad» y también sobre el papel de los
medios en la gestión de la globalización: «Los
medios pueden ser instrumentos de solidaridad
y participación, pero también de
exclusivismo», señala.
«El individuo comunitario» es
el título del artículo de Roberto Cipriano,
conocido sociólogo de la religión en Italia.
Cipriano habla de «nuestra sociedad
globalizada» en la que sin embargo hay
«lugares en los que la comunicación es pobre,
quizá rica cuantitativamente pero no en el
plano cualitativo de las relaciones».
«Globalización y libertad» es
en cambio la idea que propone Domenico Pizzuti
siguiendo los estudios de A.Sen.
«Globalización, comunicación y
ética», por Adriano Fabris, aborda la relación
entre universalismo y particularismo, así como
el puesto que ocupa la ética en este
escenario.
.
Cristianismo y globalización
Una parte importante del libro
está dedicada a cristianismo y globalización,
en artículos como «Sensus fidei cristiano en
tiempos de globalización», de Antonio
Staglianò; «Recurso profético de la devoción
popular: tratamiento simbólico de la cultura
cristiana», de Gianluigi Pasquale; «El arte
cristiano en una era de globalización», de
Timothy Verdon o «Caridad Intelectual y
globalización», de Antonio Mastantuono.
Giuseppe Lorizio, en «La
tradición cristiana en el contexto de la aldea
global», plantea la necesidad que tiene la
teología de enfrentarse a la globalización.
«Una teología fundamental que ignorase el
contexto social, religioso o filosófico del
propio tiempo correría el riesgo de caer en la
autoreferencia y el aislamiento». No es esta
la vía cristiana, señala: «La esperanza
cristiana pide que se razone no en modo
desencarnado sino en los contextos humanos».
La globalización interesa al teólogo porqué
«llama en causa y mete en crisis la misma
identidad cristiana», advierte Lorizio,
argumentando que «una cultura de red que
exaspera el nexo y la relativa relacionalidad,
tiene el riesgo de olvidar el sujeto y
perderlo en medio de una multiplicidad de
relaciones virtuales». En este sentido,
Lorizio insiste que «la fe se transmite solo
con el diálogo interpersonal».
En relación a la tradición
cristiana, afirma que esta «es capaz de
ofrecer una visión antropológica que integra
la conciencia y la libre voluntad y la
afectividad».
En la introducción, el cardenal
vicario de Roma, Camilo Ruini, recuerda que
sin la memoria y la tradición no se entienden
los retos que dibuja la globalización: «Sin
abrazar la dimensión histórica de nuestras
existencias personales y comunitarias, no
seríamos capaces de plantearnos los desafíos
de la globalización, que amplia los horizontes
de nuestra vida y nos pide una velocidad de
adaptación no precisamente fácil de
conseguir», señala.
Ruini apuesta por una globalización de la
solidaridad, en la línea del Papa en «Ecclesia
in Europa» y dice que «para los creyentes, la
globalización puede ser vista como una
obligación entre los pueblos a amarse».

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BREVES
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Jóvenes.com: ciudadanía
activa |
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Más allá de los prejuicios y
dificultades que los rodean, los jóvenes de
todo el mundo se han tomado su espacio y han
dado muestras más que suficientes de su enorme
aporte a la construcción de la sociedad. Por
eso, hoy por hoy son muchos los espacios donde
ellos y ellas pueden hacer oír su voz y
desarrollar diversas acciones; Internet da
cuenta de ello.
El
Portal Europeo de Juventud es una
iniciativa de la Comisión Europea que busca
fomentar la participación de los jóvenes en la
vida pública y contribuir a su ciudadanía
activa por medio del intercambio y el
voluntariado de los jóvenes.
La
Universitas Albertiana, una entidad que
pretende potenciar de manera interdisciplinar
la investigación humanística y científica,
organiza cada año unos
Coloquios en la Urbanización Punta de la Mona
(Granada). Este año se realizarán del 10 al 13
de agosto, y el tema será «Los jóvenes
dialogan»; un espacio en el que se pretende,
más que hablar de ellos, que ellos sean
los que hablen.
Otro espacio privilegiado de
encuentro para niños y jóvenes será el
Campamento de la Paz, que se realiza por
estos días en Barcelona en el marco del Forum
Universal de las Culturas 2004, donde jóvenes
de todo el mundo dialogan sobre diversidad
cultural, desarrollo sostenible y las
condiciones para la paz mundial.
Manos a la obra.org es una institución en
la que se pueden encontrar interesantes
ofertas de voluntariado para ayudar a quienes
lo necesitan.

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Ciberabuelos: espacios de
ocio |
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Balnearios, casas de campo,
residencias, entre muchos otros, son lugares
donde algunas personas mayores pueden pasar unos
días de vacaciones o descansos de fin de semana.
Ellos y ellas, durante el año,
por el hecho de estar «jubilados», asumen
múltiples tareas para ayudar a sus hijos o
nietos, como hacer cosas de casa, cuidar a los
niños, llevarlos o recogerlos del
colegio... Todo esto, como cualquier otra
actividad, realizada a cierta edad, los desgasta
y agota. Por eso, es muy necesario que con
cierta periodicidad también gocen de un merecido
descanso.
Las opciones son variadas, tanto
de actividades, como de precios y lugares,
incluso algunas organizadas por instituciones
subvencionadas por el Estado. Algunas de ellas
son:
La página del
Adulto Mayor ofrece vacaciones en distintas
regiones de Chile entre los meses de mayo y
diciembre.
También se encuentra, en el
ciberespacio, una guía de los balnearios que hay
en España (http://www.guiasbalnearios.com/).
En Chile también una gran variedad de termas
–muy apetecidas por las personas mayores debido
a las propiedades curativas del agua termal-
distribuidas a lo largo de todo el país. En esta
página se encuentran algunas de ellas
http://www.chileturistico.com/termas/

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Esta
Semana:
MyDoom ataca sitios de búsqueda |
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El virus MyDoom reapareció, esta vez, atacando
los buscadores más populares como Google, Yahoo,
Lycos y Altavista, los que fueron colapsados e
incluso quedaron fuera de servicio algunas
horas. Desde el ordenador infectado, el virus
utiliza los motores de búsqueda para detectar
más direcciones de correo y autorreplicarse y se
transmite también a través de programas para
compartir archivos, como Kazaa. Adicionalmente,
este gusano abre una puerta trasera en el
ordenador infectado, dejando el equipo a merced
de los intrusos. Para evitar la infección se
recomienda no abrir mensajes que parezcan
sospechosos y mucho menos archivos anexos, y por
supuesto, actualizar el antivirus de que se
disponga.
Extraído y adaptado de
http://enter.terra.com.co/ente_secc/ente_actu/noticias/ARTICULO-WEB-1001940-1750292.html

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