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TECNOSOCIEDAD
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La enseñanza de la historia (i)
Por Marta Burguet Arfelis y Jaume
Aymar Ragolta |
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La historia es la maestra de la vida. Se ha
repetido hasta la saciedad que hay que estudiar
historia para no repetir los errores que se
cometieron antaño. Ciertamente, la memoria
histórica es muy importante, «quien pierde los
orígenes, pierde la identidad», solemos decir.
No está exento de debate el contenido curricular
de tal asignatura en las escuelas. El Dr.
Joaquín Prats, catedrático de Didáctica de
la Historia de la Universidad de Barcelona,
expone la polémica que desde antaño hay sobre
los contenidos de esta asignatura y las razones
de fondo que mueven tales contenidos
curriculares, a menudo desde tendencias
políticas bien plurales. El mismo boletín
digital de la
OEI (Organización de Estados
Iberoamericanos) dedica un amplio monográfico al
tema de la enseñanza de la historia en
Iberoamérica.
Sin embargo, vemos que el estudio de la historia
no vacuna las nuevas generaciones, ya que por
más que se estudie historia en la escuela o en
la universidad, se sigue cayendo en los mismos
errores que se pretendían evitar. Muchos de los
estudiantes alemanes o ingleses de los años
veinte o treinta del siglo XX, por ejemplo,
estudiaron a fondo las causas y consecuencias de
la primera guerra mundial, «la gran guerra», y
el mapa de Europa que de ella surgió. No
obstante, poco más de veinte años después, el
conflicto se repitió, con unas consecuencias
catastróficas para buena parte de la humanidad.
¿Es que los agentes de la guerra desconocían la
historia del conflicto anterior? En cierto
sentido, se podría decir lo mismo de las dos
guerras del Golfo.
No basta, pues, con estudiar historia, lo que
cuenta es la perspectiva desde la que se
estudia. Por ejemplo, la historia escrita por
los vencedores estereotipa unos enemigos y unos
héroes comunes. Es preciso, pues, cambiar la
modalidad del estudio de la historia.
Sugerimos para ello, unas pautas pedagógicas:
-
Es de gran interés invitar al alumno, siempre
que sea posible, al estudio de la propia
genealogía. Además de favorecer un diálogo
intergeneracional entre abuelos, padres, hijos
y nietos, uno se da cuenta de la gran cantidad
de cruces y eventualidades que tuvieron que
ocurrir para que cada quien llegara a existir.
En la
Guía Didáctica de la Carta de la Paz
aparecen actividades para trabajar este tema
en diversos grupos de edades. Esto debería ir
acompañado de una reflexión ética que
favoreciese la reconciliación con las propias
raíces y una actitud de alegría ante aquello
que ha sido causa de la propia existencia.
-
Una ampliación de la
genealogía personal, es el estudio del grupo
intermedio (la propia comunidad, empresa,
escuela, institución) o la historia local
(vecindad, barrio, pueblo o país). En un
pueblo chileno, por ejemplo, se invitó a los
alumnos de la escuela a escribir durante todo
un curso la historia local del siglo XX. Tras
una introducción del profesor y la elaboración
conjunta de un cuestionario, los alumnos se
fueron a sus casas a entrevistar a sus
abuelos. Transcribieron las entrevistas, las
pusieron en común, cotejaron los hechos con
las fuentes bibliográficas y, finalmente, se
pusieron a redactar. El resultado fue una obra
con un alto grado de objetividad, y de una
elaboración interactiva y amena.
-
Es sabido que viajar es una gran escuela. En
una sociedad tan cambiante, el carácter
itinerante, el hecho de cambiar de escenario,
propicia salir de los propios esquemas y
enriquecerse con el conocimiento de personas,
instituciones y culturas.
La Carta de la Paz dirigida a la ONU ha
propiciado la celebración de rutas de la paz.
Se trata, por ejemplo, de visitar lugares
históricos donde se firmaron paces, de conocer
instituciones pacificadoras, personajes
históricos que favorecieron la mediación y la
reconciliación, etc.
Estas son sólo algunas nociones que pueden ser
de utilidad, tanto para los profesores como para
los alumnos que enseñan o estudian la historia
de sus pueblos y del mundo en general.
Independientemente de los enfoques teóricos o
posiciones políticas de cada uno, estos matices
pueden contribuir a que la historia deje de ser
considerada una ciencia muerta –como lo es para
muchos- y se convierta en el fundamento de unos
valores bien asentados en la paz, la convivencia
y la solidaridad; y lo que es mejor, que éstos
se encarnen en la vida cotidiana de todos y cada
uno.


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS
«Hoy, para un hombre o mujer
occidental, la porción de circunstancia que es
tecnológica supera con creces la de cualquier
otra época. Esto supone que los medios para la
realización de las vidas humanas son hoy muy
superiores y, sin embargo, nos encontramos con
que el hombre moderno no sabe a qué nuevos
proyectos dedicarlos, de manera que, a su vez,
se ve forzado a atender los nuevos menesteres
que estos poderosos medios le reclaman.
»…Falto de proyectos sobre sí
mismos, maquina anhelos de tener (incluso en
aquello que deposita gran confianza: en lugar de
desear estar informado, se contenta con
tener información). Y así, las sociedades
opulentas se han convertido en virtuosísimas
estructuras de posesión».
Extraído de «La caverna de las
tecnologías de la información. Crítica de la
razón
técnica» de
José María Díaz Nafría, publicado como parte de
«Tecnología, ética y futuro» de la Editorial
Descleè de Brouwer S.A., Bilbao, España, 2001.
Páginas 154-155.


UNA
LECTURA SUGERENTE...
«Modernización y
posmodernización»
De Ronald
Inglehardt
Centro de Investigaciones Sociológicas
(2001)
Col. Monografías, 161.
592 páginas
Ronald Inglehart es uno de los pocos teóricos
que han continuado comprometidos con el estudio
de la cultura política y el desarrollo de la
teoría de la modernización. Su análisis del
cambio social se apoya en la World Values Survey
(1990–1991), encuesta realizada sobre 43 países
que representan el 70% de la población mundial,
en la cual se incluyeron estados con grandes
diferencias en sus niveles de desarrollo
económico, estructuras políticas y sistemas
culturales.
Inglehart sostiene la tesis de que el desarrollo
económico, el cambio cultural y el político se
hallan interrelacionados y, en cierta medida,
responden a patrones predecibles. En sus dos
primeros libros el marco teórico del autor se
articulaba en torno a dos hipótesis. La
«escasez»: las prioridades de los individuos
reflejan su medio ambiente socioeconómico, de
manera que tendemos a otorgar un valor subjetivo
mayor a las cosas relativamente escasas
(jerarquía de las necesidades de A. H. Maslow),
que abarcan desde las necesidades biológicas
hasta las de autorrealización, el reconocimiento
social y la creatividad. Y la «socialización»:
la relación entre el medio socioeconómico y las
prioridades valorativas no es de ajuste
inmediato, sino que los valores básicos de las
personas reflejan las condiciones que
prevalecieron en los años previos a la madurez y
en la formación de los valores de las personas.
La combinación de estas dos hipótesis está
produciendo un paulatino cambio de valores de
tal modo que todos los conflictos y
preocupaciones de la antigua política se hallan
condicionados hoy por los conflictos e intereses
de una nueva política, orientada por un
creciente interés en la participación política,
la autorrealización personal, la protección del
medio ambiente y la cultura de la paz. De ahí
que se distingan dos categorías de valores
contrapuestas: los valores materialistas con
énfasis en la seguridad económica y física; y
los postmaterialistas, en la calidad de vida y
el lugar del individuo en la sociedad. Hoy
predomina una categoría intermedia o mixta de
valores que corresponde a un tránsito entre las
dos culturas.
Extraído y adaptado de
http://www.barcelona2004.org/esp/actualidad/biblioteca/biblioteca
_selecta/ficha.cfm?lnkBiblioteca=76&txtCategoria=Todas%20las%20
categor%26iacute%3Bas
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FENÓMENO RELIGIOSO |
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Las fronteras de lo religioso en la sociedad post-moderna
Por Íñigo Damiani |
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Este Observatorio ha reportado en diversas
ocasiones la profunda transformación de la
experiencia y las expresiones religiosas en la
cultura de hoy. Este es uno de los pocos
puntos sobre los que existe consenso entre
estudiosos, sociólogos y antropólogos: en la
era de la información los sentimientos
religiosos no están desapareciendo, sino que
están cambiando y se están diversificando
aceleradamente.
Pensemos en ciertos tipos de empresas que
desarrollan toda una «mística» en sus
empleados, con grandes exigencias, un fuerte
sentido de pertenencia, símbolos visuales,
logos y unos valores institucionales muy
definidos que suponen entrega total. También
hay instituciones políticas que generan un
intenso sentido comunitario y piden entrega y
dedicación llena de sacrificios a unas ideas y
unas metas más o menos alcanzables. Incluso
hay autores que han estudiado el secularismo
mismo como una visión religiosa (Campbell,
1972; Budd, 1977 y Hunter, 1986).
Pueden citarse otros aspectos de la vida que
están ocupando el espacio antiguamente
dedicado a la religión, pero son muy difíciles
de categorizar: movimientos «holísticos» que
incluyen espiritualidad, salud, crecimiento
personal, ecología y reforma social; otros que
recurren a la astrología y el ocultismo. Todo
ello estaría englobado dentro de lo que se
suele llamar «Nueva Era», una de cuyas
características es precisamente su dificultad
para ser definida. Otro orden de fenómenos son
los que aglutinan a grandes masas en torno a
ídolos de la música, con ciertas señas de
identidad que constituyen verdaderas «tribus»
urbanas. Estos parecen ser poco duraderos en
el tiempo, pero son para muchos jóvenes una
forma de «ceremonial» colectivo muy cercano a
lo religioso. En esa misma línea hay autores
que citan las expresiones deportivas de masas,
con sus «celebrantes» y sus rituales, colorido
y canciones características.
Antes de seguir adelante conviene recordar que
este tipo de análisis se mueve dentro del
campo de las ciencias sociales, y por tanto
usa una terminología no confesional. De hecho
no se pronuncia sobre la posible veracidad de
las creencias, la validez salvífica de las
prácticas o la autenticidad de los valores de
ese tipo de grupos. Estos estudios, y por lo
tanto este artículo, se reducen a estudiar los
fenómenos y sus posibles coincidencias con las
definiciones sociológicas de conducta
religiosa.
Arthur L. Greil y Thomas Robbins (JAI Press,
Inglaterra 1994) recogieron una amplia serie
de estudios sobre «Religión y orden social»,
cuyo cuarto volumen se titula «Entre lo
sagrado y lo secular: investigación y teoría
de lo cuasi-religioso»
(todo ello en inglés. La traducción es del
autor de este artículo). Greil y Robbins
aseguran que hasta ahora no se ha logrado
acuerdo sobre qué es realmente «religión», y
su trabajo desea ofrecer algunos elementos
para facilitar una definición. Nos hacen ya un
gran favor describiendo antes que nada los
diversos enfoques que suelen encontrarse sobre
el fenómeno religioso.
. Formas de definir la
religión
Los autores citan las definiciones
sociológicas, las definiciones
populares, y las definiciones políticas.
La literatura
sociológica
se agrupa en dos grandes escuelas de
definición de lo religioso:
las funcionalistas y las sustantivas.
Las definiciones funcionalistas afirman
que el elemento esencial de toda religión es
que ofrezca un «sistema global de significado»
(Luckmann, 1967) o la capacidad de «relacionar
al hombre con las condiciones últimas de su
existencia» (Yinger, 1970). Las ventajas de
las definiciones funcionales es que van más
allá de lo que el mero sentido común entiende
por religioso, y estudian creencias y
prácticas antes ignoradas. Su riesgo es que
pueden difuminar tanto el concepto de religión
que éste llegue a contener cualquier cosa.
Por su parte, las definiciones sustantivas
atribuyen la característica esencial de lo
religioso a una referencia a lo sagrado, lo
sobrenatural o «meta-empírico» (Robertson,
1970). Estas definiciones se acercan más a lo
que el sentido común entiende por religioso,
pero al suponer una referencia a lo
sobrenatural, corren a su vez el riesgo de
dejar fuera sistemas de creencias como el
budismo u otros que no incluyen el concepto de
Dios o dioses.
Greil (1993) acuñó el término «para-religión»
para referirse a fenómenos que comparten
características con los fenómenos religiosos,
pero que no hacen referencia explícita al
reino sobrenatural o meta-empírico. Puede
entenderse como una síntesis de las
definiciones funcionalistas y sustantivas.
Este término, según su autor, evita las
interminables discusiones sobre lo que
«realmente es la religión», y facilita el
estudio de los fenómenos y su desarrollo.
. Las definiciones
populares
Las definiciones populares de la religión
expresan el esfuerzo del ciudadano de hoy para
dar orden y significado a su vida cotidiana.
Hay que recordar que la noción misma de
«religión» es fruto de la modernidad. En los
tiempos pre-modernos, lo sagrado empapaba
todos los ámbitos de lo secular sin fronteras
precisas. Según Robertson y Robbins, la
sociedad posmoderna está regresando a una
forma de entender la religión mucho menos
definida que en la modernidad y más parecida a
la pre-modernidad.
La mayoría de los norteamericanos refieren la
religión a creencias y prácticas dirigidas a
una deidad trascendente, que está más allá de
la naturaleza, que controla y no es controlada
por las leyes naturales. Usualmente ese «Dios»
es venerado en centros como las iglesias,
donde la gente se reúne para darle culto. No
obstante, la religión en los Estados Unidos es
cada vez más un asunto de conciencia personal
y energía moral que de membresía institucional
o cultura colectiva.
Pero estas definiciones no contemplan aquellos
otros fenómenos citados más arriba, y cada vez
más frecuentes, llamados «cuasi-religiosos» y
que tienen un creciente peso social en la
sociedad norteamericana: fraternidades
espirituales de sanación, dianética y
cienciología, comunidades neo-paganas, la
religión de género, etc. Por ejemplo, en los
grupos Wicca se encuentran no congregaciones
ni organizaciones eclesiásticas, sino redes
informales de personas que entran y salen,
grupos fluidos que se forman y se deshacen
según cambian los intereses de los miembros.
Los Alcohólicos Anónimos dicen de sí mismos
que son grupos no religiosos sino
espirituales.
. Las definiciones
políticas
Son importantes porque de ellas dependen una
serie de ayudas institucionales, exenciones de
impuestos y un estatus de legitimidad social.
En el caso norteamericano, las definiciones
legales de religión están en la línea de la
definición popular. Así pues, en este momento
están en estudio numerosas realidades que
aspiran a ser consideradas legalmente como
religiones, pero cuya estructura, objetivos y
medios no coinciden con la definición legal,
como la Iglesia de la Unificación o la
Cienciología. Los grupos contrarios a la
legalización de estos movimientos argumentan
que se trata de pseudo-religiones que
practican el lavado de cerebro. También en su
momento se acusó al comunismo de ser, no una
filosofía de la ciencia política como sus
adeptos aseguraban, sino una religión secular
y mesiánica.
En todo caso, esta discusión se encuentra
apenas en sus principios, y será la propia
sociedad la que deba replantearse qué entiende
por religioso, y a qué grupos está dispuesta a
apoyar con ventajas fiscales.
. Tendencias de la
realidad religiosa
Visto que los movimientos cuasi-religiosos
están ganando popularidad e influencia en la
sociedad norteamericana (y en casi todas las
sociedades desarrolladas), todo indica que la
definición popular de religión tenderá a
cambiar. Según Beckford (1985, 1990, 1992), la
religión está abandonando sus estructuras
institucionales para convertirse en un
«recurso en flotación libre», disponible para
usos y causas diversas. Las organizaciones
religiosas formales están dejando paso a unos
«movimientos privados de salvación», típicos
de la posmodernidad.
Se da, pues, el desarrollo simultáneo de dos
tendencias aparentemente contradictorias: el
crecimiento de religiones privatizadas e
individuales, y la adhesión creciente de las
personas a grupos sacralizados y
organizaciones informales de culto. Según Fenn,
ninguna afirmación sobre lo sagrado puede ser
descalificada, ni duradera ni
incontrovertible.
Como queda de manifiesto, la secularización
que se extiende en la cultura
occidental desafía las definiciones de lo
religioso, sin embargo conserva aquellos
aspectos de la condición humana que dieron
origen y
mantienen hoy la experiencia religiosa: la
búsqueda de un sentido global
de la propia existencia y sus acontecimientos;
el anhelo de explicación
sobre el origen y el fundamento de la historia
personal; la esperanza de que la evidente
caducidad humana no tendrá la última palabra…
El ser humano del siglo XXI sigue siendo, a
pesar de la invasión técnica y mediática, un
ser humano.

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BREVES
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Cibereducación:
malestar post-vacacional |
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Se acaba el verano en el hemisferio norte, y
con él también las vacaciones, dando paso al
ritmo habitual de trabajo y estudio. Este
regreso a la rutina puede ocasionar distintos
tipos de malestares «post-veraniegos».
El presidente de la
Asociación Española de Neuropsiquiatría,
Mariano Hernández, explica en «Diariomédico.com»
que estas «enfermedades» son «un fenómeno
molesto pero mayoritariamente inofensivo».
Añade que el cansancio y la apatía son el
principio de esta afección, pero «no se puede
hablar de síndrome post-vacacional en el
sentido de un conjunto de síntomas, y sí en
tono coloquial del conjunto de dificultades
que se suele encontrar para reincorporarse a
las tareas habituales que se dejaron
descolgadas antes del verano».
Los escolares al volver al colegio también
sufren un síndrome que puede relacionarse con
las patologías post-vacacionales, el de la
«normalidad». Este genera en ellos
aburrimiento, cansancio, ansiedad y hasta
depresión en casos extremos. Para evitarlo,
según el psicólogo Bernabé Tierno -experto en
educación infantil y miembro de la
Sociedad Española de Pedagogía- «es
fundamental que los niños tomen contacto con
los libros del curso que van a empezar antes
de que el profesor comience el ritmo normal de
las clases, y lleven preparado el primer tema
para evitar traumas» (http://www.diariomedico.com/grandeshist/postveraniegas/
colegio.html).
Pues… a tomar las precauciones y a iniciar con
entusiasmo el nuevo curso y el
regreso al trabajo.

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Jóvenes.com:
des-concentración |
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Para muchos jóvenes, el término del verano es
sinónimo de volver a las aulas, los libros y los
deberes; es decir, a labores de aprendizaje que
requieren su máxima concentración física y
mental.
Aunque resulta fácil decirlo, muchos estudiantes
no lo consiguen y, al contrario, sufren diversos
problemas de atención y concentración, que
afectan su rendimiento académico y pueden llegar
a ocasionar un desánimo general en el proceso de
aprendizaje.
Entre las causas de la desconcentración figuran
la motivación y el interés, las preocupaciones
familiares, los problemas con los compañeros,
las características del lugar de estudio y la
fatiga. Sobre este último punto la
Dra.
Daniela Jakubowicz explica en «Tupediatra.com»:
«el aprendizaje es una de las funciones más
complejas del cerebro, (pues) involucra el hecho
de tener un adecuado nivel de alerta y de
concentración mental para captar información,
analizarla y almacenarla en los circuitos
neuronales, para lo cual se necesita una buena
nutrición».
Junto a una buena alimentación, lograremos una
mejor concentración si cuidamos cada uno de los
aspectos señalados más arriba. Algunos consejos
prácticos al respecto se pueden encontrar en
http://www.iespana.es/comoestudiar/diez.htm,
donde el especialista José Antonio Alcázar,
ofrece diversas recomendaciones.

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Esta Semana:
Identificación a flor de piel |
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Suena a ciencia ficción una época en la que no
harán falta documentos de identificación porque
la gente tendrá implantada su información en el
cuerpo. Este futuro no es tan lejano. Ya existen
los chips de identificación por radiofrecuencia
(RFID), no más grandes que un grano de arroz,
que pueden ser implantados bajo la piel de las
personas. Cada chip tiene un código numérico
único asociado a una base de datos que contiene
toda la información que el usuario del chip
desee registrar, desde la dirección de su casa,
hasta su tipo de sangre y alergias.
Algunas organizaciones, han mostrado su
preocupación por el riesgo que estas
herramientas podrían representar para la
privacidad de los usuarios; sin embargo, los
productores del chip aseguran que no hay nada
que temer, pues la información contenida en las
bases de datos es confidencial y su consulta
requiere autorización previa del portador del
chip.
Extraído y adaptado de
http://enter.terra.com.co/ente_secc/ente_actu/noticias/ARTICULO-WEB-1001940-1779811.html

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