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TECNOSOCIEDAD
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La enseñanza de la historia (y
II)
Por Marta Burguet Arfelis y Jaume
Aymar Ragolta |
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El profesor José Armando de Ramón –fallecido
recientemente-, premio Nacional de Historia 1998
en Chile, en sus palabras de agradecimiento por
el homenaje que la Pontificia Universidad
Católica de Chile le ofrecía, exponía su
inquietud por una explicación de la historia lo
más objetiva posible e introducía la propuesta
del Dr. Alfredo Rubio para una enseñanza de la
historia sin resentimientos (http://www.hist.puc.cl/memoriam/de_ramon/premio_nacional.htm).
Recurriendo a los filósofos, Scheler define el
«resentimiento» como una «reacción emocional
ante otro, que sobrevive y revive repetidamente.
Cada vez penetra más en el centro de la
personalidad. Este continuo revivir y sobrevivir
de la emoción es muy distinto del recuerdo
intelectual… Es volver a vivir la misma emoción:
volver a sentir, re-sentir». Y Husserl destaca
que «la palabra resentimiento implica que la
calidad de esta emoción es negativa, es decir,
expresa un movimiento de hostilidad».
El sentimiento hostil es la semilla del odio, el enfrentamiento, la
crueldad y el mal. Es una reacción frustrada, un
sentimiento mutilado que crece y fermenta odio y
más odio. El resentido se encierra en su rencor
y lo cultiva y alimenta. Esta emoción repetida y
aumentada explota en odios, amenazas,
enfrentamientos y hostilidades.
La no aceptación de la realidad deviene el
humus necesario para que arraiguen los
resentimientos.
El resentido se alegra del sufrimiento ajeno, le desea mal y dolor.
Gozar con el sufrimiento del otro es la
crueldad. Es una actitud meramente humana.
Observamos diversos tipos de resentimientos, según señala Francesc
Torralba:
-
Por impotencia: el resentido ebulle por dentro, explota en odio y
venganza, pero se cohibe por miedo o
impotencia. Se siente impotente ante el
agresor y al no poderse vengar, incrementa el
sentimiento de hostilidad y crece el
resentimiento.
-
Por envidia: la envidia más intensa es la envidia existencial (se
orienta al ser y existir de una persona
extraña, la ataca en su existencia; se siente
la mera existencia del otro como una amenaza y
opresión). La envidia existencial se basa en
el deseo del ser del otro, no de los bienes o
propiedades. Fruto de no aceptarse uno tal
como es, se produce esa enfermedad óntica: no
querer ser uno mismo, querer ser como otro, o
querer ser otro. La huida de la propia esencia
propicia la guerra y el enfrentamiento.
-
Por comparación valorativa: resentimiento porque el otro tiene
valores que uno quisiera tener pero no está
capacitado para tenerlos. De ahí se deriva el
complejo de inferioridad.
Hay un tipo de resentimiento que heredamos de
generación en generación, sin motivo. Podemos
estar resentidos por algo que nos han hecho
personas más o menos cercanas, pero ¿cuántos de
nuestros resentimientos son porque nos los han
traspasado otras personas hacia personas que ya
no existen, y seguimos difundiéndolos? En ello
tienen un alto compromiso los que explican la
historia del mundo, de los países, de los
gobiernos, de las naciones y de las mismas
empresas, poblaciones, asociaciones, o la
familia propia. Un interesante trabajo en esta
línea sería elaborar una lista de hechos por los
cuáles estamos resentidos. Y de ella, poder
destacar aquellos que son anteriores a nuestro
engendramiento, aquellos en los cuales no
participamos ninguno de los contemporáneos. En
estos casos, habríamos detectado los
resentimientos que son absurdos, que no tienen
razón de ser porque los que originaron aquel
resentimiento ya no existen.
La historia está llena de resentimientos de este
tipo.
El texto de la
Carta de la Paz señala los resentimientos
como un obstáculo para poder vivir en paz. Dice:
«Los contemporáneos no tenemos ninguna culpa de
los males ocurridos en la historia porque no
existíamos». Es obvio. Si no existíamos cuando
ocurrieron otras guerras, enfrentamientos,
incluso en la propia historia familiar, no
podemos tener ninguna responsabilidad ni culpa
de ello. Vivimos anclados en una cultura de la
frivolidad, recreándonos en buscar continuamente
culpas pasadas. Si sus autores ya no existen, no
podemos revertir esas culpas en los
contemporáneos.
Eliminar esos resentimientos es una opción, una actitud hacia la
vida y lo que sucede en el entorno, de trabajar
con uno mismo y hacia los demás. Podemos optar
por vivir anclados en el resentimiento o bien,
en la reconciliación. Optar por el derecho a no
tener enemigos, como señala Vicenç Fisas,
director de la Escuela de Cultura de Paz de la
Universidad Autónoma de Barcelona (http://www.pangea.org/unescopau).
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Podemos optar por vivir anclados en el
resentimiento o bien, en la
reconciliación.
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Los únicos responsables de los hechos ocurridos son quienes los
provocaron. Las culpas, como las glorias, no se
heredan.
Bajo resentimientos sin fundamento se construyen
guerras. Un mero resentimiento puede enemistar
familias, etnias, grupos sociales, de por vida.
Y ese es el problema, que la enemistad sea de
por vida. Muchas venganzas entre familias o
pueblos, incluso guerras entre naciones, son
motivadas por ofensas anteriores. («Asumir la historia, paso ineludible hacia la paz», en
http://www.ua-ambit.org/she005chile.htm;
González-Feria, J. M. (1999):
Comentarios a la Carta de la Paz, dirigida a la
ONU. Barcelona: Edimurtra.)
Es sorprendente la capacidad que tenemos de recordar
determinados hechos o situaciones vividas en
diferentes épocas de nuestra vida. También a
nivel comunitario, de grupos, naciones, pueblos,
se viven situaciones duras o alegres, que marcan
profundamente a las personas que forman parte de
esas sociedades. Con el paso del tiempo, estos
hechos forman lo que se denomina «memoria
histórica». Cualquier hecho, por insignificante
que sea, hace emerger esa memoria pasada, a
veces perturbando las relaciones entre las
personas y los pueblos.
Esta memoria deja heridas en las personas, pues no siempre quedan
totalmente cerradas y además, se transmiten
luego a las generaciones más jóvenes. Así se
descargan en los hijos, recelos y resentimientos
contra otros contemporáneos suyos, que ni tan
solo han vivido esos hechos.
En el conflicto yugoslavo, uno de los desencadenantes fueron las
historias de odio transmitidas entre las
distintas etnias. Estos resentimientos
históricos, grabados por los mayores en los
corazones de los más jóvenes han sido un gran
obstáculo para la paz.
Alimentar esos resentimientos es cargar las pilas para arremeter
contra el otro. Renunciar a ellos, es renunciar
al deseo de guerra, de cólera, de venganza.
Hemos heredado una historia, con sus glorias y sus calamidades, pero
no somos esclavos de ella. No podemos reproducir
héroes colectivos ni enemigos comunes. Pero
tampoco somos ahistóricos. No tenemos elementos
para ser vengativos o justicieros. Con la
venganza no conseguimos limpiar la historia,
sino reproducir una espiral de violencia
inacabable.
Este recelo y venganza se convierte en odio hacia nuestros
contemporáneos, y se nos inculca incluso a
través de los libros de historia, a menudo
manipulados en la escuela. Nos enseñan la
historia del propio país con grandes glorias,
disimulando los errores, y traspasando cierto
resentimiento por las humillaciones recibidas.
Eso crea prejuicios contra los otros e impide la
amistad y la colaboración entre pueblos.
La historia debe estudiarse de manera objetiva, sin manipulaciones e
interpretaciones a la luz de prejuicios,
pasiones, ideologías o intereses. La historia no
puede estar al servicio de recelos de unos
contra otros, para tener a los jóvenes
dispuestos a combatir bajo la presión de una
propaganda nacionalista a ultranza.
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La historia debe estudiarse de manera
objetiva, sin manipulaciones e
interpretaciones a la luz de prejuicios,
pasiones, ideologías o intereses.
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La historia debe conocerse para aprender de ella lo que no debe
reproducirse, no para repetir lo que de ella nos
parezca injusto o cruel. Así lo estudia también
José M. Ainaud de Lasarte en su libro «Barcelona
en clau de pau».
En esta línea es interesante aplicar en la escuela la propuesta
pedagógica de poner en contacto alumnos de
diversos países que anteriormente se hayan
enfrentado. Se trataría de confrontar cómo los
respectivos libros de historia explican esos
hechos comunes. En Internet se puede acceder
fácilmente a materiales de formación sobre
historia, de países que han tenido
enfrentamientos entre sí.
Se enseña la historia desde el esquema de vencedores y vencidos.
Desde la resolución de conflictos (www.conflictologia.net),
se propone una enseñanza de la historia en clave
de cooperación y colaboración por encima de la
competición. Ello no significa eludir los hechos
que han conducido a enfrentamientos, sino
escribir también las historias de paz y no tan
sólo las historias de guerra entre países. El
mismo análisis podría hacerse a nivel de
poblaciones vecinas, empresas, colectivos
empresariales, familias, agrupaciones, entidades
culturales, etc.
Escribir la historia a través de semillas de
reconciliación, es redactarla destacando
momentos o actitudes de paz que hayan ocurrido
incluso en medio de una guerra. La película «La
lista de Schindler» es un ejemplo de ello. Se
han dado muchos casos en los que un bando ayuda
al bando opuesto. Sólo mirar el pasado con gafas
de justicia no permite sacar futuro. Es posible
construir una historia que desemboque en
reconciliación. Esos tesoros son memorias que
también hay que hacer públicas. Hay una cultura
de paz subyacente que se atesora en el recuerdo
de las familias y no sale a la luz.


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS
«La progresiva incorporación de nuevos
instrumentos tecnológicos no se considera como
una apropiación ilegítima para iniciar una
revolución educativa, sino que este proceso
conduce a la aplicación de un cambio en la
sociedad, en todos los órdenes: la cultura, las
relaciones interpersonales, etc. La escuela no
puede quedarse al margen ni ser sólo una
espectadora de esta realidad.
»Las TIC aparecen como una herramienta de primer orden, de las que
no se deben menospreciar ni tampoco sobrevalorar.
Resulta ingenuo pensar que la incorporación de
equipos pueda mejorar la calidad educativa. Por
sí solas, las tecnologías no pueden realizar
estos cambios, si no se generan a la par nuevos
proyectos que transformen las actuales prácticas
educativas del conocimiento rígido y esquemático
que es transmitido, a un conocimiento integral,
flexible y dinámico que es aprendido, y
posibilite un empleo real».
Del artículo «Homo usuarius (el usu@rio de pc)»,
De Jorge Marin. Extraído de
http://www.monografias.com/trabajos15/homo-usuarius/homo-usuarius.shtml.


UNA
LECTURA SUGERENTE...
«Sociología, capitalismo y democracia»
De Fernando Álvarez-Uría y Julia Varela
Editorial Morata. 392
páginas
Han transcurrido más de doscientos años desde que se produjo en
Occidente la revolución industrial y la
revolución política democrática, dos fuertes
conmociones sociales que transformaron el mundo,
pero la riqueza de las naciones sigue estando
desigualmente repartida y la pervivencia de amos
del universo prueba las limitaciones del proceso
de democratización de nuestras sociedades.
La sociología, la democracia y el capitalismo
han coexistido de forma conflictiva en los
países occidentales desde hace más de dos
siglos. Este libro pretende abordar la historia
de sus relaciones complejas.
Fernando Álvarez-Uría y Julia Varela proponen en
el texto una larga navegación por la apasionante
y accidentada senda de las teorías sociológicas
analizadas ahora en los marcos sociales e
institucionales en los que cobran sentido. El
principal objetivo de este libro es crear las
condiciones intelectuales para la elaboración de
teorías sociológicas al servicio de la libertad.
Extraído de
http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=biblioteca.
VisualizaLibroIU.visualiza&libro_id=3012

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FENÓMENO RELIGIOSO |
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Encuentro interreligioso: por la fe, al diálogo
Por Caterine Galaz |
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La posibilidad de dialogar abiertamente entre personas de diversos
credos es una búsqueda que en diversos tiempos
y lugares han encabezado sectores tanto
religiosos como no creyentes. Actualmente, en
el contexto de importantes migraciones
transnacionales y los efectos de la
mundialización, se ha vuelto a poner atención
en la posibilidad de asumir la fe como un
espacio social de dialogo intercultural, ante
la evidencia en ciertos países, de un
encuentro de personas con referentes
culturales diversos.
De esta manera, el diálogo interreligioso puede entenderse como la
posibilidad de que esa fe y esa búsqueda de la
trascendencia, lleguen a ser puentes de
cooperación entre las diversas religiones, y
al mismo tiempo, eslabón para una mejor
convivencia y no sólo simple coexistencia de
sectores étnicos que suelen pensarse a priori
como diferentes de otros. Incluso, desde este
diálogo es posible identificar las pautas de
no-violencia de las distintas religiones y a
partir de ellas, de los diversos referentes
culturales.
Entender de esta manera el diálogo interreligioso es avizorar
espacios de comunicación permanente (de
trabajo, de estudio y de celebración), para
promover el respeto mutuo, la paz, y donde las
diversas confesiones puedan participar como
iguales. Sin embargo, tampoco hay que ser
ingenuos, y es evidente que desde todos los
credos, surgirán posiciones diversas tanto a
favor, abierta o moderamente; o bien en
desacuerdo, según las formas de asumir la
religión, sean éstas más o menos ortodoxas.
Asimismo, para que pueda manifestarse esta
disposición al diálogo, se requiere que las
personas que participen de él, tengan una
apertura humanística que les permita pararse
frente a un otro sin intentar cuestionar ni
persuadir.
Desde el punto de vista cristiano-católico, el ecumenismo y el
diálogo interreligioso -convocado por el
Concilio Vaticano II- ha sido apoyado de
diversas formas por algunos líderes de la
Iglesia Católica, como los Papas Juan XXIII,
Pablo VI y, Juan Pablo II. Con este propósito,
éste último convocó a un encuentro
interreligioso en Asís en
1986, para pedir por la paz en el mundo.
Sin embargo, ya mucho tiempo antes estaba esta inquietud por el
diálogo entre las religiones y la forma de
llevarlo a la cotidianidad, preocupación que
graficó de buena manera, el filósofo catalán,
Ramón Llull. En el «Llibre del Gentil»,
escrito en el siglo XIII, en un momento de
gran conflictividad social y militar, y de
encuentros también interculturales, Llull hace
hablar a tres supuestos sabios de las grandes
corrientes religiosas de ese tiempo:
cristianos, judíos y musulmanes. En todo el
libro se respira el respeto, la delicadeza y
el buen trato entre las personas,
independientemente de las diferencias que
manifiestan en torno a sus credos. Aparecen
temas como la bondad en la humanidad, la
actitud de humildad de la persona, y el
paraíso. Llull hacia el final del libro
imagina que los tres sabios están en paz en el
bosque, lamentan la violencia religiosa, se
siente felices de hacer nacer la idea de Dios
en el interior del no creyente que les
escuchaba, e incluso, los tres a la par,
renuncian a saber por cuál religión éste se
decide; se piden perdón por lo que les pudiese
haber molestado, y prometen regresar a ese
bosque para conversar. Llull en esta novela
transforma a quien -quizás en otro tiempo- se
consideraba «enemigo» en un «legítimo
interlocutor», dejando abierta la posibilidad
de entendimiento pese a las diferencias.
Esta actitud, es la que en
algunos encuentros interreligiosos se intenta
promover y cimentar. Este es el caso de los
actuales encuentros que está llevando a cabo
un grupo de líderes de diversos credos
religiosos de Santa Coloma de Gramenet,
población cercana a Barcelona. Esta localidad
se constituye actualmente por el encuentro de
personas catalanas, provenientes de diversas
zonas de España, e inmigradas venidas desde
diversos puntos cardinales. Así, Santa Coloma
hoy es un abanico multicolor donde hay
personas de más de noventa nacionalidades, y
muchas de ellas con diversas creencias
religiosas.
Por ello, desde el ayuntamiento de esta
ciudad, se creó la «Xarxa de la convivencia»
(Red de la convivencia) a
la que fueron convocados los principales
líderes religiosos del entorno. Acudieron
finalmente los representantes en Santa Coloma
de Gramenet, de la comunidad SIJ de la India,
el Imán musulmán, uno de los pastores
protestantes de la comunidad evangélica, y el
arcipreste de las comunidades parroquiales
cristianas católicas.
Después de los atentados del 11 de marzo en Madrid, y de ciertos
atisbos de xenofobia frente a la comunidad
árabe en Santa Coloma, se potenció este
encuentro entre los diversos sectores
religiosos como una forma de demostrar la
posibilidad del diálogo.
Desde un comienzo el grupo no se propuso más objetivo que el simple
hecho de compartir puntos de vista respecto de
algunos temas afines y discordantes. Aunque
con prudencia, los miembros religiosos
comenzaron a participar en el diálogo, a
conocerse de manera más personal y poco a
poco, a derribar estereotipos y prejuicios que
cada uno podía tener respecto de los otros.
Incluso con el tiempo, ha nacido cierto
aprecio que ha posibilitado la aceptación de
la pluralidad de puntos de vista frente a
algunos temas que en otros contextos serían
incompatibles.
«No había otro objetivo, ni buscamos preparar un acuerdo final, ni
nada, sólo nos sentamos ahí a dialogar sobre
lo que cada uno está haciendo respecto de sus
comunidades, y también para conocernos más en
profundidad», destaca el sacerdote diocesano
de la Iglesia Católica, Agustín Viñas, uno de
los participantes de estos encuentros.
En este caso, el diálogo interreligioso se encarna en el encuentro
de estos representantes de comunidades
religiosas a través, en primer lugar, del
compartir abiertamente planteamientos que les
unen en esta búsqueda de la trascendencia; y
por otro, plantear también las diferencias que
puedan sostener, sin intentar persuadirse. Así
en estos encuentros diversos han surgido
visiones contrapuestas y cercanas en torno a
las concepciones de la vida, del mundo y de
Dios mismo.
En este diálogo, estos participantes han visto que existen puntos de
conexión que pueden servir de puente entre las
diversas adscripciones religiosas. Entre estos
puntos, aparece la concepción de la «descalsez»:
tanto para la comunidad SIJ, el mundo musulmán
como parte de la comunidad cristiana (algunas
comunidades carmelitanas) el andar descalzos
es un signo de humildad y purificación. Otro
punto en común, es la importancia que se le da
al libro sagrado (El Corán, La Biblia o el «Adi
Granth»), y otro punto, es la hermandad
existencial de todos los seres humanos.
Sin embargo, el simple encuentro de personas que a primera vista
pueden parecer tan diferentes, ha provocado en
la cotidianidad una cercanía que se vivencia
más allá incluso de las reuniones que estas
personas desarrollan oficialmente. El lazo que
han establecido y el aprecio que comienza a
haber entre unos y otros y que les permite
mantener el respeto pese a las diferencias que
frente a sus credos mantienen, les lleva a que
en el diario vivir puedan contribuir
mutuamente en aspectos que son propios de su
quehacer como líderes de sus respectivas
comunidades ya sea por dificultades de
miembros que participan en esas entidades, o
bien, para compartir otros espacios no
religiosos como puede ser la asistencia
conjunta a algún evento de interculturalidad.
Si bien no se está pensando como meta final de este diálogo llegar a
un acuerdo común respecto de sus diversas
posiciones, el hecho de que se mantenga la
asistencia de los diversos participantes; que
las relaciones y el conocimiento respecto de
unos y otros credos se haya acrecentado; y que
se haya intensificado la idea de verse primero
como personas antes que como cabezas
defensoras de ciertos credos, se ha visto ya
como una señal positiva en torno a la creación
de este espacio.
«Han surgido atisbos de amistad, de empezar a
estimarnos como personas, siendo realistas
también, sin pretender más que eso. Tengo
esperanza, y creo que los encuentros
interreligiosos hacen que la posibilidad de
dialogar abiertamente se haga realidad»,
afirma el sacerdote Viñas.

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BREVES
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Tecnonotas:
cibercafés |
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Agendas electrónicas, teléfonos móviles, ordenadores portátiles,
grabadoras y reproductores de bolsillo, etc.
Todos estos artefactos marcan el ritmo de
nuestro quehacer cotidiano. Si recordamos las
oficinas de hace 40 ó 50 años no tienen nada
que ver con las actuales. Ahora, más bien,
tenemos una oficina portátil y nos instalamos
en el lugar que convenga dependiendo de la
época del año, de las tareas a realizar y del
entorno familiar que tengamos.
Dentro de esta nueva forma de vida, indudablemente Internet es una
herramienta central. Para conectarnos a la
Red, además de hacerlo desde el ordenador de
casa o de la oficina, existen los cibercafés,
que junto a la conexión, ofrecen otros
servicios que contribuyen a hacer del tiempo
que se pasa en Internet, un espacio grato y
amable.
Para averiguar en cada momento cual es el «ciber» más cercano
existen algunas páginas Web a las cuales
podemos acceder desde algunos móviles. Esta
conexión es más cara, pero nos ayudará a
acceder de forma más rápida a dichos locales.
Algunas de ellas son:
Directorio de cibercafés en México:
http://directorio.com.mx/ciber-cafes/
Cibercafés en Bogotá:
http://lalupa.com/extras/cafeInternet/cafes_Internet.shtml
Directorio de cibercafés en Latinoamérica:
http://www.cibercentro.com/cibercafes/
Cibercafés en España:
http://www.ociototal.com/recopila2/r_Internet/cibercafe.html

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Hoy comemos en...
casa ¡pero bien! |
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El ritmo cotidiano de trabajo y/o estudio es una
de las causas por las que muchas veces acabamos
comiendo o cenando cualquier cosa sin tener en
cuenta que nuestra alimentación debe ser
equilibrada. También ocurre que algunas
personas, sobretodo estudiantes, se independizan
,
que
consiste en un modelo de
intercambio que conecta madres desempleadas con
gente que busca comer bien, pero que no tiene ni
el tiempo ni las habilidades para cocinar. A
través de un acuerdo económico entre ambas
partes –telemadres
y
telehijos- las madres abastecen de comida preparada a sus hijos adoptivos.
Existen muchas amas de casa que se han pasado años
cocinando para sus hijos hasta que estos han
crecido y se han independizado, y ahora que se
han ido, sienten que tienen un tiempo
disponible. Para ellas, este servicio puede ser
no sólo una forma de ocupar el tiempo, sino
también de ganar algún ingreso de manera
divertida y grata.
Otra alternativa similar es la que lleva a cabo «Su
cocinera». Llegar a casa y tener la comida
preparada no siempre es posible, y comer en un
restaurante -para que nos vamos a engañar- no es
lo mismo que comer en casa. Por eso, «Su
cocinera» ofrece la posibilidad de ir hasta su
casa, preparar la comida y dejarla lista para
cuando usted desee consumirla.
Por supuesto siempre está la alternativa de
aprender a cocinar, así que si alguien se anima,
en
http://www.micocinalatina.com/articles/article.asp?id=
200381493045207541872
podrá encontrar cientos de recetas de deliciosa
comida casera.

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Esta Semana:
Crecen 35% las ventas
mundiales de teléfonos móviles |
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Las ventas mundiales de teléfonos celulares se
incrementaron en 35% en el segundo trimestre de
2004 respecto a igual periodo del año pasado, al
superar los 156.4 millones de unidades. Así lo
informó la consultoría Gartner al dar a conocer
los resultados de un estudio recientemente
finalizado. La organización señaló que de
mantenerse el impulso actual, las ventas
mundiales podrían alcanzar los 650 millones de
unidades en el 2004. Añadió que si las ventas
superan tal cifra, el resultado será un exceso
de inventario que podría afectar el rubro la
primera mitad del 2005.
Extraído y adaptado de
http://www.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia_supl.html?id
_articulo=15816&tabla=articulos

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