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BOLETÍN SEMANAL nº 279
Del 10 al 16 de septiembre de 2004

OFF LINE
Ken Burns: «La historia es cuestión de supervivencia. Si no tuviéramos pasado, estaríamos desprovistos de la impresión que define a nuestro ser»

TECNOSOCIEDAD

La enseñanza de la historia: el resentimiento (y II)
Por Marta Burguet Arfelis y Jaume Aymar

 


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS

«La progresiva incorporación…»
De Jorge Marin

UNA LECTURA SUGERENTE...
«Sociología, capitalismo y democracia»
De Fernando Álvarez-Uría y Julia Varela

 

FENÓMENO RELIGIOSO

Encuentro interreligioso: por la fe, al diálogo
Por Caterine Galaz

  
BREVES


POR THELMA GILSAMANIEGO Y MARTA MIQUEL

Tecnonotas: cibercafés

Hoy comemos en... casa ¡pero bien!

Esta Semana: Crecen 35% las ventas mundiales de teléfonos móviles

  TECNOSOCIEDAD   

La enseñanza de la historia (y II)
Por Marta Burguet Arfelis y Jaume Aymar Ragolta


El profesor José Armando de Ramón –fallecido recientemente-, premio Nacional de Historia 1998 en Chile, en sus palabras de agradecimiento por el homenaje que la Pontificia Universidad Católica de Chile le ofrecía, exponía su inquietud por una explicación de la historia lo más objetiva posible e introducía la propuesta del Dr. Alfredo Rubio para una enseñanza de la historia sin resentimientos (http://www.hist.puc.cl/memoriam/de_ramon/premio_nacional.htm).

Recurriendo a los filósofos, Scheler define el «resentimiento» como una «reacción emocional ante otro, que sobrevive y revive repetidamente. Cada vez penetra más en el centro de la personalidad. Este continuo revivir y sobrevivir de la emoción es muy distinto del recuerdo intelectual… Es volver a vivir la misma emoción: volver a sentir, re-sentir». Y Husserl destaca que «la palabra resentimiento implica que la calidad de esta emoción es negativa, es decir, expresa un movimiento de hostilidad».

El sentimiento hostil es la semilla del odio, el enfrentamiento, la crueldad y el mal. Es una reacción frustrada, un sentimiento mutilado que crece y fermenta odio y más odio. El resentido se encierra en su rencor y lo cultiva y alimenta. Esta emoción repetida y aumentada explota en odios, amenazas, enfrentamientos y hostilidades. La no aceptación de la realidad deviene el humus necesario para que arraiguen los resentimientos.

El resentido se alegra del sufrimiento ajeno, le desea mal y dolor. Gozar con el sufrimiento del otro es la crueldad. Es una actitud meramente humana.

Observamos diversos tipos de resentimientos, según señala Francesc Torralba:

  1.  Por impotencia: el resentido ebulle por dentro, explota en odio y venganza, pero se cohibe por miedo o impotencia. Se siente impotente ante el agresor y al no poderse vengar, incrementa el sentimiento de hostilidad y crece el resentimiento.
     

  2.  Por envidia: la envidia más intensa es la envidia existencial (se orienta al ser y existir de una persona extraña, la ataca en su existencia; se siente la mera existencia del otro como una amenaza y opresión). La envidia existencial se basa en el deseo del ser del otro, no de los bienes o propiedades. Fruto de no aceptarse uno tal como es, se produce esa enfermedad óntica: no querer ser uno mismo, querer ser como otro, o querer ser otro. La huida de la propia esencia propicia la guerra y el enfrentamiento.
     

  3.  Por comparación valorativa: resentimiento porque el otro tiene valores que uno quisiera tener pero no está capacitado para tenerlos. De ahí se deriva el complejo de inferioridad.

Hay un tipo de resentimiento que heredamos de generación en generación, sin motivo. Podemos estar resentidos por algo que nos han hecho personas más o menos cercanas, pero ¿cuántos de nuestros resentimientos son porque nos los han traspasado otras personas hacia personas que ya no existen, y seguimos difundiéndolos? En ello tienen un alto compromiso los que explican la historia del mundo, de los países, de los gobiernos, de las naciones y de las mismas empresas, poblaciones, asociaciones, o la familia propia. Un interesante trabajo en esta línea sería elaborar una lista de hechos por los cuáles estamos resentidos. Y de ella, poder destacar aquellos que son anteriores a nuestro engendramiento, aquellos en los cuales no participamos ninguno de los contemporáneos. En estos casos, habríamos detectado los resentimientos que son absurdos, que no tienen razón de ser porque los que originaron aquel resentimiento ya no existen.

La historia está llena de resentimientos de este tipo. El texto de la Carta de la Paz señala los resentimientos como un obstáculo para poder vivir en paz. Dice: «Los contemporáneos no tenemos ninguna culpa de los males ocurridos en la historia porque no existíamos». Es obvio. Si no existíamos cuando ocurrieron otras guerras, enfrentamientos, incluso en la propia historia familiar, no podemos tener ninguna responsabilidad ni culpa de ello. Vivimos anclados en una cultura de la frivolidad, recreándonos en buscar continuamente culpas pasadas. Si sus autores ya no existen, no podemos revertir esas culpas en los contemporáneos.

Eliminar esos resentimientos es una opción, una actitud hacia la vida y lo que sucede en el entorno, de trabajar con uno mismo y hacia los demás. Podemos optar por vivir anclados en el resentimiento o bien, en la reconciliación. Optar por el derecho a no tener enemigos, como señala Vicenç Fisas, director de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona (http://www.pangea.org/unescopau).


Podemos optar por vivir anclados en el resentimiento o bien, en la reconciliación.
 

Los únicos responsables de los hechos ocurridos son quienes los provocaron. Las culpas, como las glorias, no se heredan. Bajo resentimientos sin fundamento se construyen guerras. Un mero resentimiento puede enemistar familias, etnias, grupos sociales, de por vida. Y ese es el problema, que la enemistad sea de por vida. Muchas venganzas entre familias o pueblos, incluso guerras entre naciones, son motivadas por ofensas anteriores. («Asumir la historia, paso ineludible hacia la paz», en http://www.ua-ambit.org/she005chile.htm; González-Feria, J. M. (1999): Comentarios a la Carta de la Paz, dirigida a la ONU. Barcelona: Edimurtra.)

Es sorprendente la capacidad que tenemos de recordar determinados hechos o situaciones vividas en diferentes épocas de nuestra vida. También a nivel comunitario, de grupos, naciones, pueblos, se viven situaciones duras o alegres, que marcan profundamente a las personas que forman parte de esas sociedades. Con el paso del tiempo, estos hechos forman lo que se denomina «memoria histórica». Cualquier hecho, por insignificante que sea, hace emerger esa memoria pasada, a veces perturbando las relaciones entre las personas y los pueblos.

Esta memoria deja heridas en las personas, pues no siempre quedan totalmente cerradas y además, se transmiten luego a las generaciones más jóvenes. Así se descargan en los hijos, recelos y resentimientos contra otros contemporáneos suyos, que ni tan solo han vivido esos hechos.

En el conflicto yugoslavo, uno de los desencadenantes fueron las historias de odio transmitidas entre las distintas etnias. Estos resentimientos históricos, grabados por los mayores en los corazones de los más jóvenes han sido un gran obstáculo para la paz.

Alimentar esos resentimientos es cargar las pilas para arremeter contra el otro. Renunciar a ellos, es renunciar al deseo de guerra, de cólera, de venganza.

Hemos heredado una historia, con sus glorias y sus calamidades, pero no somos esclavos de ella. No podemos reproducir héroes colectivos ni enemigos comunes. Pero tampoco somos ahistóricos. No tenemos elementos para ser vengativos o justicieros. Con la venganza no conseguimos limpiar la historia, sino reproducir una espiral de violencia inacabable.

Este recelo y venganza se convierte en odio hacia nuestros contemporáneos, y se nos inculca incluso a través de los libros de historia, a menudo manipulados en la escuela. Nos enseñan la historia del propio país con grandes glorias, disimulando los errores, y traspasando cierto resentimiento por las humillaciones recibidas. Eso crea prejuicios contra los otros e impide la amistad y la colaboración entre pueblos.

La historia debe estudiarse de manera objetiva, sin manipulaciones e interpretaciones a la luz de prejuicios, pasiones, ideologías o intereses. La historia no puede estar al servicio de recelos de unos contra otros, para tener a los jóvenes dispuestos a combatir bajo la presión de una propaganda nacionalista a ultranza.

 


La historia debe estudiarse de manera objetiva, sin manipulaciones e interpretaciones a la luz de prejuicios, pasiones, ideologías o intereses.
 

 

La historia debe conocerse para aprender de ella lo que no debe reproducirse, no para repetir lo que de ella nos parezca injusto o cruel. Así lo estudia también José M. Ainaud de Lasarte en su libro «Barcelona en clau de pau».

En esta línea es interesante aplicar en la escuela la propuesta pedagógica de poner en contacto alumnos de diversos países que anteriormente se hayan enfrentado. Se trataría de confrontar cómo los respectivos libros de historia explican esos hechos comunes. En Internet se puede acceder fácilmente a materiales de formación sobre historia, de países que han tenido enfrentamientos entre sí.

Se enseña la historia desde el esquema de vencedores y vencidos. Desde la resolución de conflictos (www.conflictologia.net), se propone una enseñanza de la historia en clave de cooperación y colaboración por encima de la competición. Ello no significa eludir los hechos que han conducido a enfrentamientos, sino escribir también las historias de paz y no tan sólo las historias de guerra entre países. El mismo análisis podría hacerse a nivel de poblaciones vecinas, empresas, colectivos empresariales, familias, agrupaciones, entidades culturales, etc.

Escribir la historia a través de semillas de reconciliación, es redactarla destacando momentos o actitudes de paz que hayan ocurrido incluso en medio de una guerra. La película «La lista de Schindler» es un ejemplo de ello. Se han dado muchos casos en los que un bando ayuda al bando opuesto. Sólo mirar el pasado con gafas de justicia no permite sacar futuro. Es posible construir una historia que desemboque en reconciliación. Esos tesoros son memorias que también hay que hacer públicas. Hay una cultura de paz subyacente que se atesora en el recuerdo de las familias y no sale a la luz.



 


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS FRASES DICHAS

«La progresiva incorporación de nuevos instrumentos tecnológicos no se considera como una apropiación ilegítima para iniciar una revolución educativa, sino que este proceso conduce a la aplicación de un cambio en la sociedad, en todos los órdenes: la cultura, las relaciones interpersonales, etc. La escuela no puede quedarse al margen ni ser sólo una espectadora de esta realidad.

»Las TIC aparecen como una herramienta de primer orden, de las que no se deben menospreciar ni tampoco sobrevalorar. Resulta ingenuo pensar que la incorporación de equipos pueda mejorar la calidad educativa. Por sí solas, las tecnologías no pueden realizar estos cambios, si no se generan a la par nuevos proyectos que transformen las actuales prácticas educativas del conocimiento rígido y esquemático que es transmitido, a un conocimiento integral, flexible y dinámico que es aprendido, y posibilite un empleo real».

Del artículo «Homo usuarius (el usu@rio de pc)», De Jorge Marin. Extraído de http://www.monografias.com/trabajos15/homo-usuarius/homo-usuarius.shtml. Inicio de la página


 


UNA LECTURA SUGERENTE...

«Sociología, capitalismo y democracia»
De Fernando Álvarez-Uría y Julia Varela
Editorial Morata. 392 páginas 

Han transcurrido más de doscientos años desde que se produjo en Occidente la revolución industrial y la revolución política democrática, dos fuertes conmociones sociales que transformaron el mundo, pero la riqueza de las naciones sigue estando desigualmente repartida y la pervivencia de amos del universo prueba las limitaciones del proceso de democratización de nuestras sociedades.

La sociología, la democracia y el capitalismo han coexistido de forma conflictiva en los países occidentales desde hace más de dos siglos. Este libro pretende abordar la historia de sus relaciones complejas.

Fernando Álvarez-Uría y Julia Varela proponen en el texto una larga navegación por la apasionante y accidentada senda de las teorías sociológicas analizadas ahora en los marcos sociales e institucionales en los que cobran sentido. El principal objetivo de este libro es crear las condiciones intelectuales para la elaboración de teorías sociológicas al servicio de la libertad.

Extraído de http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=biblioteca.
VisualizaLibroIU.visualiza&libro_id=3012

FENÓMENO RELIGIOSO   

Encuentro interreligioso: por la fe, al diálogo
Por Caterine Galaz


La posibilidad de dialogar abiertamente entre personas de diversos credos es una búsqueda que en diversos tiempos y lugares han encabezado sectores tanto religiosos como no creyentes. Actualmente, en el contexto de importantes migraciones transnacionales y los efectos de la mundialización, se ha vuelto a poner atención en la posibilidad de asumir la fe como un espacio social de dialogo intercultural, ante la evidencia en ciertos países, de un encuentro de personas con referentes culturales diversos.

De esta manera, el diálogo interreligioso puede entenderse como la posibilidad de que esa fe y esa búsqueda de la trascendencia, lleguen a ser puentes de cooperación entre las diversas religiones, y al mismo tiempo, eslabón para una mejor convivencia y no sólo simple coexistencia de sectores étnicos que suelen pensarse a priori como diferentes de otros. Incluso, desde este diálogo es posible identificar las pautas de no-violencia de las distintas religiones y a partir de ellas, de los diversos referentes culturales.

Entender de esta manera el diálogo interreligioso es avizorar espacios de comunicación permanente (de trabajo, de estudio y de celebración), para promover el respeto mutuo, la paz, y donde las diversas confesiones puedan participar como iguales. Sin embargo, tampoco hay que ser ingenuos, y es evidente que desde todos los credos, surgirán posiciones diversas tanto a favor, abierta o moderamente; o bien en desacuerdo, según las formas de asumir la religión, sean éstas más o menos ortodoxas. Asimismo, para que pueda manifestarse esta disposición al diálogo, se requiere que las personas que participen de él, tengan una apertura humanística que les permita pararse frente a un otro sin intentar cuestionar ni persuadir.

Desde el punto de vista cristiano-católico, el ecumenismo y el diálogo interreligioso -convocado por el Concilio Vaticano II- ha sido apoyado de diversas formas por algunos líderes de la Iglesia Católica, como los Papas Juan XXIII, Pablo VI y, Juan Pablo II. Con este propósito, éste último convocó a un encuentro interreligioso en Asís en 1986, para pedir por la paz en el mundo.

Sin embargo, ya mucho tiempo antes estaba esta inquietud por el diálogo entre las religiones y la forma de llevarlo a la cotidianidad, preocupación que graficó de buena manera, el filósofo catalán, Ramón Llull. En el «Llibre del Gentil», escrito en el siglo XIII, en un momento de gran conflictividad social y militar, y de encuentros también interculturales, Llull hace hablar a tres supuestos sabios de las grandes corrientes religiosas de ese tiempo: cristianos, judíos y musulmanes. En todo el libro se respira el respeto, la delicadeza y el buen trato entre las personas, independientemente de las diferencias que manifiestan en torno a sus credos. Aparecen temas como la bondad en la humanidad, la actitud de humildad de la persona, y el paraíso. Llull hacia el final del libro imagina que los tres sabios están en paz en el bosque, lamentan la violencia religiosa, se siente felices de hacer nacer la idea de Dios en el interior del no creyente que les escuchaba, e incluso, los tres a la par, renuncian a saber por cuál religión éste se decide; se piden perdón por lo que les pudiese haber molestado, y prometen regresar a ese bosque para conversar. Llull en esta novela transforma a quien -quizás en otro tiempo- se consideraba «enemigo» en un «legítimo interlocutor», dejando abierta la posibilidad de entendimiento pese a las diferencias.

Esta actitud, es la que en algunos encuentros interreligiosos se intenta promover y cimentar. Este es el caso de los actuales encuentros que está llevando a cabo un grupo de líderes de diversos credos religiosos de Santa Coloma de Gramenet, población cercana a Barcelona. Esta localidad se constituye actualmente por el encuentro de personas catalanas, provenientes de diversas zonas de España, e inmigradas venidas desde diversos puntos cardinales. Así, Santa Coloma hoy es un abanico multicolor donde hay personas de más de noventa nacionalidades, y muchas de ellas con diversas creencias religiosas.

Por ello, desde el ayuntamiento de esta ciudad, se creó la «Xarxa de la convivencia» (Red de la convivencia) a la que fueron convocados los principales líderes religiosos del entorno. Acudieron finalmente los representantes en Santa Coloma de Gramenet, de la comunidad SIJ de la India, el Imán musulmán, uno de los pastores protestantes de la comunidad evangélica, y el arcipreste de las comunidades parroquiales cristianas católicas.

Después de los atentados del 11 de marzo en Madrid, y de ciertos atisbos de xenofobia frente a la comunidad árabe en Santa Coloma, se potenció este encuentro entre los diversos sectores religiosos como una forma de demostrar la posibilidad del diálogo.

Desde un comienzo el grupo no se propuso más objetivo que el simple hecho de compartir puntos de vista respecto de algunos temas afines y discordantes. Aunque con prudencia, los miembros religiosos comenzaron a participar en el diálogo, a conocerse de manera más personal y poco a poco, a derribar estereotipos y prejuicios que cada uno podía tener respecto de los otros. Incluso con el tiempo, ha nacido cierto aprecio que ha posibilitado la aceptación de la pluralidad de puntos de vista frente a algunos temas que en otros contextos serían incompatibles.

«No había otro objetivo, ni buscamos preparar un acuerdo final, ni nada, sólo nos sentamos ahí a dialogar sobre lo que cada uno está haciendo respecto de sus comunidades, y también para conocernos más en profundidad», destaca el sacerdote diocesano de la Iglesia Católica, Agustín Viñas, uno de los participantes de estos encuentros.

En este caso, el diálogo interreligioso se encarna en el encuentro de estos representantes de comunidades religiosas a través, en primer lugar, del compartir abiertamente planteamientos que les unen en esta búsqueda de la trascendencia; y por otro, plantear también las diferencias que puedan sostener, sin intentar persuadirse. Así en estos encuentros diversos han surgido visiones contrapuestas y cercanas en torno a las concepciones de la vida, del mundo y de Dios mismo.

En este diálogo, estos participantes han visto que existen puntos de conexión que pueden servir de puente entre las diversas adscripciones religiosas. Entre estos puntos, aparece la concepción de la «descalsez»: tanto para la comunidad SIJ, el mundo musulmán como parte de la comunidad cristiana (algunas comunidades carmelitanas) el andar descalzos es un signo de humildad y purificación. Otro punto en común, es la importancia que se le da al libro sagrado (El Corán, La Biblia o el «Adi Granth»), y otro punto, es la hermandad existencial de todos los seres humanos.

Sin embargo, el simple encuentro de personas que a primera vista pueden parecer tan diferentes, ha provocado en la cotidianidad una cercanía que se vivencia más allá incluso de las reuniones que estas personas desarrollan oficialmente. El lazo que han establecido y el aprecio que comienza a haber entre unos y otros y que les permite mantener el respeto pese a las diferencias que frente a sus credos mantienen, les lleva a que en el diario vivir puedan contribuir mutuamente en aspectos que son propios de su quehacer como líderes de sus respectivas comunidades ya sea por dificultades de miembros que participan en esas entidades, o bien, para compartir otros espacios no religiosos como puede ser la asistencia conjunta a algún evento de interculturalidad.

Si bien no se está pensando como meta final de este diálogo llegar a un acuerdo común respecto de sus diversas posiciones, el hecho de que se mantenga la asistencia de los diversos participantes; que las relaciones y el conocimiento respecto de unos y otros credos se haya acrecentado; y que se haya intensificado la idea de verse primero como personas antes que como cabezas defensoras de ciertos credos, se ha visto ya como una señal positiva en torno a la creación de este espacio.

«Han surgido atisbos de amistad, de empezar a estimarnos como personas, siendo realistas también, sin pretender más que eso. Tengo esperanza, y creo que los encuentros interreligiosos hacen que la posibilidad de dialogar abiertamente se haga realidad», afirma el sacerdote Viñas.

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BREVES

Tecnonotas: cibercafés


Agendas electrónicas, teléfonos móviles, ordenadores portátiles, grabadoras y reproductores de bolsillo, etc. Todos estos artefactos marcan el ritmo de nuestro quehacer cotidiano. Si recordamos las oficinas de hace 40 ó 50 años no tienen nada que ver con las actuales. Ahora, más bien, tenemos una oficina portátil y nos instalamos en el lugar que convenga dependiendo de la época del año, de las tareas a realizar y del entorno familiar que tengamos.

Dentro de esta nueva forma de vida, indudablemente Internet es una herramienta central. Para conectarnos a la Red, además de hacerlo desde el ordenador de casa o de la oficina, existen los cibercafés, que junto a la conexión, ofrecen otros servicios que contribuyen a hacer del tiempo que se pasa en Internet, un espacio grato y amable.

Para averiguar en cada momento cual es el «ciber» más cercano existen algunas páginas Web a las cuales podemos acceder desde algunos móviles. Esta conexión es más cara, pero nos ayudará a acceder de forma más rápida a dichos locales. Algunas de ellas son:

Directorio de cibercafés en México:
http://directorio.com.mx/ciber-cafes/

Cibercafés en Bogotá: http://lalupa.com/extras/cafeInternet/cafes_Internet.shtml

Directorio de cibercafés en Latinoamérica: http://www.cibercentro.com/cibercafes/

Cibercafés en España: http://www.ociototal.com/recopila2/r_Internet/cibercafe.html

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Hoy comemos en... casa ¡pero bien!


El ritmo cotidiano de trabajo y/o estudio es una de las causas por las que muchas veces acabamos comiendo o cenando cualquier cosa sin tener en cuenta que nuestra alimentación debe ser equilibrada. También ocurre que algunas personas, sobretodo estudiantes, se independizan sin tener el hábito de cocinar, ya sea porque no saben, porque no tienen tiempo o simplemente porque no les gusta.

Para que estas situaciones no se traduzcan en una mala alimentación o un exceso de grasas y fritos, existen algunas soluciones que además pueden traer beneficios importantes.

Una novedosa iniciativa que surge en el contexto social actual es la «Telemadre», que consiste en un modelo de intercambio que conecta madres desempleadas con gente que busca comer bien, pero que no tiene ni el tiempo ni las habilidades para cocinar. A través de un acuerdo económico entre ambas partes –telemadres y telehijos- las madres abastecen de comida preparada a sus hijos adoptivos.

Existen muchas amas de casa que se han pasado años cocinando para sus hijos hasta que estos han crecido y se han independizado, y ahora que se han ido, sienten que tienen un tiempo disponible. Para ellas, este servicio puede ser no sólo una forma de ocupar el tiempo, sino también de ganar algún ingreso de manera divertida y grata.

Otra alternativa similar es la que lleva a cabo «Su cocinera». Llegar a casa y tener la comida preparada no siempre es posible, y comer en un restaurante -para que nos vamos a engañar- no es lo mismo que comer en casa. Por eso, «Su cocinera» ofrece la posibilidad de ir hasta su casa, preparar la comida y dejarla lista para cuando usted desee consumirla.

Por supuesto siempre está la alternativa de aprender a cocinar, así que si alguien se anima, en http://www.micocinalatina.com/articles/article.asp?id=
200381493045207541872
podrá encontrar cientos de recetas de deliciosa comida casera.

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Esta Semana: Crecen 35% las ventas mundiales de teléfonos móviles


Las ventas mundiales de teléfonos celulares se incrementaron en 35% en el segundo trimestre de 2004 respecto a igual periodo del año pasado, al superar los 156.4 millones de unidades. Así lo informó la consultoría Gartner al dar a conocer los resultados de un estudio recientemente finalizado. La organización señaló que de mantenerse el impulso actual, las ventas mundiales podrían alcanzar los 650 millones de unidades en el 2004. Añadió que si las ventas superan tal cifra, el resultado será un exceso de inventario que podría afectar el rubro la primera mitad del 2005.

Extraído y adaptado de http://www.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia_supl.html?id
_articulo=15816&tabla=articulos


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