| |

ENTREVISTA
|
|
Begoña Román,
secretaria ejecutiva de «Ethos Ramon
Llull», de la Universidad Ramon Llull
«El gran logro ético de
Internet es el nuevo asociacionismo
cívico»Por
Caterine Galaz |
|
¿Cómo pensar
el ejercicio del «poder» en una sociedad en Red?
¿Dónde apoyar una ética que fundamente un uso
del poder que no nos lleve a cometer los
horrores del siglo pasado? ¿Cuáles son los
aspectos positivos y los peligros de las Nuevas
Tecnologías (NNTT) para la instauración o no de
un pensamiento único? Muchas de estas preguntas
comenzaron a aparecer ya desde la mitad del
siglo pasado y actualmente son numerosos los
teóricos que intentan dar pistas sobre cómo
responderlas en el siglo XXI. Entre ellos,
Begoña Román, doctora en filosofía y profesora
de de la Universidad de Barcelona y de la
Universidad Ramon Llull, considera que la
utilización de las NNTT puede conllevar grandes
peligros, pero a la vez, posibilitar nuevas
formas sociales que favorezcan la defensa de los
derechos universales.
¿Cuál es su
visión respecto de la relación entre poder y
nuevas tecnologías?
Lo que ocurre
con las nuevas tecnologías, particularmente con
Internet, es que el poder ya no lo ocupa sólo
quien posee un capital económico sino quien
posee información. En la sociedad de las
tecnologías y de la información, el poder lo
tiene quien tiene acceso a esa información,
pero, sobre todo, quien tiene el poder de
divulgar esa información. Actualmente no creo
que se hayan generado nuevos centros de poder
con las NNTT, son los mismos pero con un poder
más difuso. Si analizáramos más detenidamente
quién está detrás de esos centros de poder, no
saldrían focos nuevos, seguirían estando las
grandes multinacionales y las grandes
subvencionadoras de los partidos políticos. Lo
que ha pasado es que se han perdido los nombres
de quienes detentan ese poder, están más en el
anonimato. Y eso es lo peor. Lo que pasa en
sociedades virtuales es que hay una información
pero no se sabe quién la proporciona ni quién
responde de ella. En este sentido, cuando
hablamos de «sellos de calidad» para páginas de
Internet, por ejemplo, se insiste en que haya
detrás de cada una de ellas personas jurídicas o
físicas que se hagan responsables de la
información que difunden.
¿En qué
radica exactamente el peligro de esta difusión?
Hay dos
grandes peligros en este nuevo poder
tecnológico. Primero, la gran dependencia que
tenemos respecto de la técnica. Si una
información actualmente no está colgada en
Internet, casi no existe. Uno de los peligros
radica pues en la dependencia respecto del
sistema técnico, dependencia también respecto a
los técnicos gestores del sistema. Por ejemplo,
los edificios inteligentes funcionan regidos por
un ordenador, no puedo abrir ni siquiera las
ventanas si hace calor: dependo del técnico de
ese ordenador. Yo sé adaptarme al clima, ahora,
como en una especie de nuevo destino, tengo que
adaptarme al técnico. Es un peligro la tiranía
del técnico. La controversia entre Linux y
Microsoft es un caso claro. Ha reinado el que
más cuota de mercado, más monopolio, ha
conseguido, no el mejor.
El segundo
peligro es el del anonimato de las fuentes de
que hablábamos antes, de quién se responsabiliza
o quién está detrás de una determinada
tecnología, páginas Web o informaciones, que
imposibilita saber su objetividad, su veracidad,
y con una capacidad global de hacer mal. En los
medios convencionales siempre detrás hay un
grupo con personalidad jurídica, pero detrás de
muchos mensajes de móviles, de mucha información
que circula por la Red, no siempre hay una
persona que responda de eso. Podemos ver que la
información hoy está cargada de futuro, cuando
busca el bien; y de dinamita cuando busca el mal
o la normalización de conductas patógenas
(pederastia, consumismo).
Hay algunos
teóricos que destacan que en el siglo pasado se
vivió una época donde el poder aparecía ligado a
una razón netamente instrumental y técnica, y
que eso derivó en acontecimientos nefastos… en
este sentido ¿cree que todavía dependemos de
esta razón técnica?
Creo que
seguimos con esa inercia de una razón
estratégico-instrumental que busca generar una
especie de progreso económico y técnico para una
minoría. Todavía vivimos quizás la decadencia de
ese sistema, pero seguimos en él. Estamos en un
tiempo del «ya no», pero todavía no hemos
generado un nuevo sistema. Los desajustes
ecológicos, por un lado, las reflexiones
axiológicas de hacia dónde tiende a caminar esa
razón estratégico-instrumental, fueron las
grandes preguntas del siglo XX, sobre todo a
raíz de las grandes guerras. Tampoco podemos
olvidar que los grandes avances técnicos tienen
una fuerte correlación con las grandes guerras.
Por lo tanto, sí que se ha levantado una
sospecha respecto de la euforia tecnocrática de
la razón instrumental del siglo XIX y en el XX.
El XXI se inicia con una duda, saludable,
respecto de esa racionalidad. Pero no somos
capaces todavía de generar una razón más
comunicativa, más ética, ¿por qué? Porque ese
tipo de razón necesita de un uso, de un hábito,
y la habíamos recluido en exceso en el ámbito
privado. La ética del siglo XIX y del XX había
quedado recluida a lo personal casi como lo
religioso. Cuando nos movíamos en el ámbito de
lo mundial aparecía la política, con una razón
estratégica y desde la soberanía nacional. En
estos momentos, precisamente las nuevas
tecnologías declararon obsoletas estas
categorías individualizadas y sin fines, pero
aún no hemos generado unas nuevas. Uno de los
grandes desafíos, entonces, es generar una
ética, una macro-ética mundial de
responsabilidad solidaria, como dijo Apel.
¿En qué
apoyar esa ética?, cuando también se ve un
amplio secularismo, y una cierta idea de que
todo está permitido…
Ya a partir
de la segunda mitad del siglo XX está más claro
que hay un reto fundamental que es de orden
ético, no religioso, pero no a-religioso, ni
contra-religioso. Tenemos que cimentar esta
ética en un concepto de justicia, de igualdad de
oportunidades. Yo optaría pues por una
fundamentación comunicativa-dialógica, de la
persona como un ser capaz de defender
argumentativamente sus intereses. Pero me
bastaría con que estuviéramos de acuerdo con un
consenso fáctico más modesto de que los derechos
humanos son bienes universales prioritarios.
Mientras el universo de las personas no goce de
esos bienes prioritarios, todo lo otro resulta
secundario. Yo fundamentaría esa ética en unos
derechos humanos, ya sean jurídicamente
reconocidos o no.
¿Pero la
concepción de derechos humanos nace desde una
perspectiva occidental y hay países que aún no
los suscriben, o bien, los derechos pueden tener
diferente valor de acuerdo al contexto cultural
en que se apliquen?
Sí, está
claro. Un ejemplo de ello es que todavía no nos
ponemos de acuerdo entre Estados Unidos y
Europa, si el derecho a la salud lo es o no.
Para Estados Unidos no lo es y 30 millones de
sus ciudadanos no tienen asistencia sanitaria
universal como un derecho. Sería entonces bueno
empezar por algunas afirmaciones sobre el tema
de los derechos humanos. La primera, que los
derechos humanos efectivamente tienen un origen
histórico: emergen en Europa, fruto de una
guerra. Pero eso es una cuestión contingente. El
hecho de que de Europa salgan los derechos
humanos, no la hace superior en poder ni «europeiza»
esos derechos. Lo que hay que hacer es un
análisis más filosófico a nivel mundial respecto
de qué tipo de derechos estamos dispuestos a
universalizar, y si estamos dispuestos a asumir
las consecuencias de universalizarlos. Si
decimos, por ejemplo, que el acceso a la
vivienda digna es un derecho, entonces habrá que
estar dispuestos a que todo el mundo tenga una
casa, y a lo mejor el sistema no da para todo el
mundo, o habrá que reducir los metros de
vivienda. Habrá que replantearse en serio,
cuáles son los derechos que consideramos
prioritarios, fundamentales, y asumir la
universalización de las consecuencias que
implique universalizarlos. A partir de allí,
hacer un ejercicio de priorización.
¿Pero cómo
llegar a esta priorización con las diferentes
visiones de valores que emergen de los
respectivos contextos culturales?
Creo que pasa
por institucionalizar organismos mundiales,
políticos y éticos, además de dotarles de
competencias concretas.
Pero ya
existen organismos internacionales que se han
visto sobrepasados por los intereses
particulares de algunos países más poderosos,
¿qué legitimidad puede tener nuevas
organizaciones supranacionales?
Claro, es que
ahí aparece un tema de legalidad, de validez y
legitimidad. Es que en una situación como la que
planteo, estaríamos todos de acuerdo en que el
derecho internacional es superior al nacional.
Actualmente estamos de acuerdo en la teoría,
pero en la práctica no cedemos porque seguimos
con esta inercia de la política económica
nacional. Pero el hecho de que cada vez sea más
difícil mantener los argumentos de legitimidad
en categorías obsoletas, es un avance. Tengo la
sensación de que este tipo de argumentos que
apelan a la soberanía nacional, cada vez más
están quedando obsoletos, y por ello, hay que
institucionalizar nuevos organismos. Creo que
las nuevas tecnologías no pueden evitarnos la
institucionalización.
¿Por qué?
Las nuevas
tecnologías tienen que garantizarnos
representatividad. Un cúmulo de emails
reclamando una manifestación o la dimisión de
alguien, tiene que ir respaldado por fuentes de
información, y por tanto, se requiere la
institucionalización de la democracia. El
peligro de las nuevas tecnologías es que puede
movilizar muy rápidamente a mucha gente sin
tomar una pausa y requerir un proceso de
análisis de las fuentes de información. Las
nuevas tecnologías tienen mucho que hacer a la
hora de denunciar las grandes injusticias y de
reclamar más información. Pero de ahí a suplir
las instituciones políticas, no.
En ese
sentido, el poder ligado a esta
institucionalidad, no va en contra del
nacimiento de un poder más difuso, o un
contra-poder. ¿Las NNTT podrían dar poder a
quienes no detentan tanto poder?
Sí. De hecho
creo que sí que se puede hablar de que las
nuevas tecnologías permiten dar mayor cuota de
poder a quienes tienen menos cuotas de poder.
Hay que aclarar que los que «no» tienen poder,
no tienen acceso a las nuevas tecnologías, por
lo tanto, la Red sólo mejora las cuotas de poder
de quienes tienen acceso a estas NNTT. Pero, el
poder tiene que ser proporcional a la
responsabilidad. Un ejemplo de esta mayor cuota
de poder lo podemos ver respecto del
colonialismo musical o literario: uno no acaba
comprando los libros que quiere comprar, sino
los libros que las editoriales publican.
Actualmente los escritores buenos no se ven
condenados al silencio porque pueden «colgar»
sus escritos en la Red, y en ese sentido, se les
brinda más cuota de poder que antes. Lo que no
creo es que se pueda suplir la democracia
representativa institucionalizada mediante
nuevas tecnologías, porque siempre se requiere
saber quién está detrás de la información. Lo
que me da miedo de la Red, insisto, es la
rapidez con la que una información se puede
divulgar, puede movilizar y hacer mucho bien,
pero también, mucho mal.
¿Cuál es su
opinión respecto del tema de la distribución de
poder y el acceso a las nuevas tecnologías a
nivel mundial, sobre todo cuando los sectores
más empobrecidos asisten a una nueva brecha
social, que es digital?
Me parece que
la brecha digital es otro reflejo más de una
brecha con mayúsculas. La brecha digital no es
una nueva brecha, es otra de las características
de la gran brecha que hay entre pobreza y
riqueza. La brecha digital se podría entender de
dos maneras: una, como un reflejo más de las
grandes brechas de riqueza y pobreza, por lo
tanto, no creo que se solucione nada, trabajando
la brecha digital si no se trabaja la brecha
social. No creo que esta brecha social se
solucione dando ordenadores a ciertos países; no
se pueden sustituir determinadas políticas
previas a la brecha digital. Segundo, la brecha
digital seguirá siendo brecha porque muchas
personas no tienen estructurado el cerebro para
acceder a la información. Si las personas no
tienen un cerebro estructurado, ordenado y
maduro para saber discernir respecto de la
información recibida, seguirá habiendo brechas.
¿Las
comunidades virtuales, los nuevos movimientos
sociales, o el nuevo activismo político-difuso,
pueden dar una idea de una emergencia de una
contra-opinión a la idea de pensamiento único y
hegemónico?
Creo que las
nuevas tecnologías permiten democratizar el
acceso a la información, y su divulgación. Por
ejemplo, si una empresa mediática decide que no
es noticia un suceso, una persona que haya sido
espectadora de ese suceso, puede hacer que sea
noticia simplemente «colgándolo» en la red,
asumiéndose responsablemente como fuente de
información fidedigna. Entonces sí que se puede
hablar de contrapoder. Pero, por otro lado, hay
que tener claro que el poder tiende a perseverar
en su ser, por lo tanto, el poder quiere poder.
Acceder a cuotas de poder también en el
contrapoder, lleva continuamente ese peligro. El
contrapoder que puede fomentar las nuevas
tecnologías, puede posibilitar el pluralismo, la
diversidad de perspectivas, pero tendría que
presentarse abiertamente, con sus dudas para
ganar legitimidad. Para ser un contrapoder
tendría que asumirse, paradójicamente, como
poder, y asumir que en ello, tiene el peligro de
caer en el poder que denuncia, y tendría que
criticar desde una plataforma positiva, mostrar
sus cartas, sus propios intereses. No hay que
pensar que el contrapoder es la alternativa al
poder. El contrapoder es otro tipo de poder, que
tiende a la misma dinámica.


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS
FRASES DICHAS
«Es entonces
importante dejar en claro que la Internet
informa, pero no transforma. El ser humano, es
sobre todo búsqueda; espacio de construcción de
amplias redes interdisciplinarias, entrelazando
fragmentos de un todo, reuniendo lo disperso,
elaborando en esa búsqueda su mensaje, original
y único, que implica lectura de la realidad,
interpretación del mundo y construcción de un
sistema de códigos, moldeando con el cerebro,
más que con las fibras ópticas el mensaje
(Branco, 1999)».
Extraído del
artículo «Aprendizaje con Nuevas Tecnologías
Paradigmas Emergentes», de Patricia Ávila Muñoz,
disponible en http://alfa.une.edu.ve/biblio/BiblioGenreral/A/A/aprendizaje-nuevastecnologias.asp


UNA LECTURA
SUGERENTE...
«Mi visión del mundo
El ideario del científico que
revolucionó nuestra época»
De
Albert Einstein
Tusquets Editores
Barcelona, 2005
Famoso por su
teoría de la relatividad, que trastornó todas
las concepciones previas sobre la gravitación,
el cosmos, la geometría y, en general, toda la
ciencia moderna, Albert Einstein fue, además de
genio científico, un gran humanista: partidario
de la convivencia pacífica entre los pueblos,
observador atento y lúcido de la vida social y
política de su tiempo y gran defensor de la
libertad individual y del progreso, pero de un
progreso que no fuera utilizado por los Estados
en contra de los individuos.
Mi visión del mundo recoge, en una primera
parte, casi a modo de diario, todos los escritos
de Einstein en los que no sólo reflexiona sobre
su propia vida, sino también sobre la sociedad,
la religión, la política y la economía. En la
segunda parte, el lector encontrará los textos
en que Einstein expone en términos sencillos y
al alcance de todo el mundo cómo nació y qué es
la teoría de la relatividad, de la que en 2005,
el año Einstein, se celebra el centenario,
además del cincuentenario de la muerte de su
genial creador.
Extraído y
adaptado de
http://www.casadellibro.com/fichas/fichabiblio/
0,1094,2900001054253,00.html

|
FENOMENO RELIGIOSO |
|
Referentes religiosos: entre el mito y el sentido
último
Por Mauricio Chinchilla |
|
«Mientras yo sea esto o
aquello, o tenga esto o aquello, no lo soy
todo, ni lo tengo todo. Hazte puro hasta que
no seas ni tengas esto o aquello; entonces
omnipresente y, no siendo esto ni aquello, lo
serás todo» (Huxley, 1999)
Políticos, cantantes, actores y
actrices, magnates, deportistas, banqueros,
podríamos decir que son hoy en día los
referentes «civiles», por así llamarlos, de
muchas personas en el mundo. Incluso, hace
poco, la revista norteamericana Time (http://www.time.com/time/)
presentaba una lista de 100 personas, que
considera las más influyentes del mundo.
Pero ¿existe un equivalente en
el mundo religioso? ¿Quién o cuáles son los
referentes religiosos, si es que existen, en
nuestra sociedad, en las diferentes
religiones? ¿Son personas, estructuras o
instituciones estos referentes?
Aparentemente la tendencia en
el mundo occidental es a que la gente se aleje
cada vez más de la religión, no por ello de la
espiritualidad. Y parece (sólo es un parecer
con ojos occidentales) que en cambio los
miembros de otras religiones son cada vez más
creyentes y están más unidos a sus líderes
religiosos (musulmanes, judíos, mormones,
evangélicos, etc.).
En su texto «Doce mitos
religiosos contemporáneos», Alejo Fernández
Pérez intenta explicar el tema, además de
responder a un artículo al respecto de la
revista estadounidense «Crisis Magazine» (http://www.crisismagazine.com/).
Fernández señala que dicho artículo «deja la
sensación de que el autor es una persona
alejada del cristianismo y con escasa o nula
cultura religiosa. Sin embargo, en ocasiones,
estas personas son honestas y buscan
sinceramente la verdad. Solo por esa
posibilidad, merecen respuesta. Casi siempre,
no es la verdad lo que suelen buscar, sino su
verdad, una verdad que les permita justificar,
ante si mismo y ante los demás, una vida que
les desasosiega. En esa búsqueda suelen
tropezar con la doctrina de Cristo y su
Iglesia, la única que no se amolda ni se deja
doblegar por los intereses de nadie ni por las
modas de ninguna época. Motivo más que
suficiente para engendrar mitos, provocados
por odios y amores encendidos» (http://revista-arbil.iespana.es/(85)doce.htm).
Generalmente, la negación de
Dios está vinculada a la afirmación de otros
dioses, o bien, de ídolos.
Escribe el Dr. Serafín Mercado,
Investigador de la Facultad de Psicología de
la UNAM que «todas las culturas han creado
religiones, han creído en algún tipo de seres
sobrenaturales; los dioses, e incluso algunas
de estas religiones han sido monoteístas,
planteando la existencia de un solo dios. Sin
embargo, si en lo general las religiones,
todas, tienen mitos que les son comunes, como
la explicación del origen del mundo y el
universo, el origen de la vida y,
fundamentalmente, el origen y naturaleza del
hombre y, hasta donde yo sé, todas han
postulado un alma y una vida más allá de la
muerte como forma de dar cuenta de la
conciencia y para explicar y atenuar la
terrible experiencia de la muerte; en lo
específico han sido muy disímiles tanto en la
naturaleza y número de los dioses como en los
atributos de estos, su ubicación y sus
poderes; siendo así que la explicación de los
orígenes del universo, de la tierra, de la
vida y del hombre han sido distintas una de
otra, siendo cada una un relato particular,
surgido de la peculiar solución lograda por la
cultura en cuestión» (http://amer.humanists.net/dios.html).
Pero la cuestión es, ¿sirve de
algo tener fe?, ¿creer en un Dios?, y ¿es
desde esta perspectiva, desde donde se pueden
encender algunas luces que iluminen el futuro
del creyente? Por otra parte y si tenemos en
cuenta una visión de futuro, hemos de atender
a las palabras de quien decía que el siglo XXI
sería religioso o no sería, que el cristiano
del s. XXI será místico o no sería cristiano;
que la Iglesia del s. XXI optará por las
mayorías empobrecidas o sobrará como Iglesia.
El jesuita Josep Vives en un
cuadernillo que lleva como título, «La
democracia, más allá de los ídolos», expresa
que «hay que reconocer plenamente que la
sociedad ha de regirse por sus propios
principios de racionalidad ética y eficacia
política, sin someterse al dictado de
concepciones que son de otro orden (…).
Sin embargo, seguramente no
está fuera de razón el principio de Max Weber
cuando decía que para comprender cualquier
actitud humana se requiere captar la
concepción global de la existencia de la que
vive el actor; y los dogmas religiosos son
parte integrante de estas visiones del mundo.
Por esto Max Weber se puso a mostrar cómo
determinadas concepciones religiosas pudieron
ser determinantes de ciertas conductas
económicas y políticas. En realidad, los
hombres siguen planteándose preguntas acerca
del sentido último de su existencia; y la
respuesta, que a menudo toma la forma de una
concepción religiosa, actúa como motivación,
iluminación y soporte de múltiples decisiones
individuales y grupales»
(http://www.fespinal.com/espinal/castellano/visua/es125.htm#t_4).
Algunos hablan de «religión sin
religión» para referirse a la religión que es
y será creíble en la cultura de conocimiento.
Ello no impide que puedan persistir los
referentes religiosos y se pueda hacer uso de
ellos como símbolos. Pero habrá que tener
siempre en mente que no es «lo religioso» lo
que hace que algo sea religioso sino su
naturaleza gratuita. Lo religioso se verifica
y autentifica en la gratuidad. Así, el
concepto «Dios», que es un símbolo y no un
concepto sin más, se podrá utilizar para
expresar la Gratuidad.
Pero no sólo gratuidad, la
«belleza», también tiene mucho que decir como
referente. Dentro del hinduismo se encuentran
variadas prácticas religiosas, cultos,
creencias y conceptos filosóficos que influyen
en el arte significativamente. Entre las
sagradas disciplinas encontramos el concepto
del arte como yoga, Saundaraya yoga, o medio
de unión con Dios a través de la belleza. Aun
cuando la mayoría de las creencias avalan el
desapego a las cosas materiales, no se han
privado de disfrutar de la expresión de la
belleza, porque saben que el momento de
expresión no perdura, ya que todo está en
movimiento.
.
Páginas
de interés
El Islam, padre de Europa (http://revista-arbil.iespana.es/89gari.htm).
Obispos para el siglo XXI Ignacio González
Faus (http://servicioskoinonia.org/relat/314.htm).
Milenio: Miedo y Religión:
http://www.ull.es/congresos/conmirel/

|
BREVES
|
|
Medisalud en red: Día sin tabaco |
|
El pasado 31 de mayo se celebró
el Día Internacional sin tabaco. En 1989, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) designó
esta fecha para alentar a los fumadores a
dejar de fumar y a incrementar el conocimiento
público sobre el impacto que tiene el tabaco
en la salud.
En numerosos lugares se
realizaron actos de sensibilización apostando
por la buena salud de los ciudadanos. Por
ejemplo, en Jaca (España), la Asociación
Española Contra el Cáncer organizó una carrera
-no competitiva- en la que participaron más de
60 deportistas
http://www.diariodelaltoaragon.es/noticias/detalle.php?id=116127
«Tobacco Free initiative» y «La
fundación Interamericana del Corazón», unidas
en su Web
http://www.ficnet.org/index.htm, ofrecen
un espacio en el que médicos, intelectuales,
periodistas y gente preocupada por la salud
propia y pública, proponen a toda América
tener un lugar común para organizarse y
combatir la principal causa de muerte evitable
del planeta: el tabaquismo.
Existen muchas página informativas sobre este
tema en las que se pretende dar a conocer
cuales son los daños que el tabaco provoca en
la salud, tanto de los que fuman, como de los
que están a su alrededor. Algunas de ellas
son:
http://www.diariomedico.com/grandeshist/tabaco/home.html
http://www.pmministries.com/ministeriosalud/tabaco/tabacoindex.htm
http://elmundosalud.elmundo.es/elmundosalud/especiales/diasin/diasin.html
http://www.zonadiet.com/salud/tabaco.htm

|
|
Vida sana:
yoga |
|
Una de las actividades que en la actualidad se
encuentra muy de moda es el yoga, que es un
conjunto de disciplinas físico-mentales,
originarias del hinduismo destinadas a conseguir
la perfección espiritual y la unión con Dios.
El término proviene del sánscrito
yug, «unión», de donde proviene la
palabra española «yugo». En cierta manera su
significado es parecido a la palabra española
«religión» (del latín religare, «volver a
ligar»).
Su objetivo final es la
consecución del estado yóguico: aquel en el que
el ser humano ha recobrado su «verdadera»
naturaleza y vive en conformidad con ella.
Más sobre esta disciplina en:
http://www.yogabasics.com/ (en inglés).
Federación Internacional de yoga:
http://www.fiy.yoganet.org/
También en
http://www.consumer.es/web/es/salud/prevencion_y_medicamentos/
2003/08/20/64556.php

|
|
Esta
semana... La mayoría de los internautas de
Estados Unidos tiene adicción al correo
electrónico |
|
Así se desprende de una encuesta
elaborada por America Online y Opinion Research,
entre cerca de 4.000 usuarios mayores de 18
años, residentes en 20 ciudades de Estados
Unidos. Según el sondeo, un 41 por ciento de los
usuarios reconoce que chequear el correo es lo
primero que hace nada más levantarse, antes
incluso de tomar un café, y uno de cada cuatro
afirma que no podría estar sin correo
electrónico más de tres días. La encuesta,
revela que el usuario medio dedica una hora al
día a esta tarea, y confía en el e-mail tanto
como en el teléfono para establecer contacto con
otras personas.
Extraído y adaptado de
http://eltiempo.terra.com.co/vidadehoy/2005-05-31/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2083614.html

|
|

SOI
- Servicio de Observación sobre
Internet
EQUIPO DE COLABORADORES:
http://www.observatoriodigital.net/equipo.htm
El
SOI no necesariamente se identifica
con las opiniones expresadas en la
entrevista ni en los artículos
firmados por nuestros colaboradores.
El
SOI no garantiza la vigencia de las páginas
que menciona en sus artículos, pues
muchas de ellas son modificadas
constantemente o cambian de dominio.
Tampoco nos hacemos
responsables de las actualizaciones
que modifican los contenidos que vimos
en su momento.
Por
tratarse de una red, los enlaces a
otras páginas pueden ser indefinidos
y pueden llevar a sitios cuyo
contenido no necesariamente
compartimos.
Los
artículos editados en este boletín
PUEDEN ser reproducidos citando la
fuente. Agradeceremos nos informen
sobre la publicación de los mismos.
Colabore
en la difusión de este Servicio.
Reenvíe este boletín a los contactos
de su libreta de direcciones que
puedan estar interesados en las temáticas
que desarrolla este servicio.
Para
suscribirse o darse de baja en el
boletín semanal envíe un correo
electrónico a:
soi@observatoriodigital.net
Visite
nuestra página web:
http://www.observatoriodigital.net

Entidad adherida al
Código Ético
de las Asociaciones de Barcelona |
|