Ante una
economía fluctuante, avasalladora y con un
impacto social muy fuerte, diversas iniciativas
tratan de convertirse en alternativa frente al
anhelo de un amplio sector de la población, de
mejorar la calidad de vida.
Uno de estos
caminos es el trueque, que en ningún caso
reemplaza el sistema económico mundial ni genera
empleo (en el sentido económico del término),
pero sí produce trabajo y espacios de
pertenencia y cohesión social que contribuyen a
satisfacer las necesidades básicas de las
personas, potenciando sus propias capacidades.
En las
sociedades agrarias de antaño, el trueque era la
forma más corriente de efectuar transacciones
comerciales a través de intercambio de
mercancías, sin intervención de dinero, pues, si
bien se tiene presente el concepto de valor,
éste no va asociado a la búsqueda del lucro
comercial.
Esto era
posible, debido a que no existía la división del
trabajo, pues los productos eran comercializados
directamente por sus productores.
Varios siglos
después de esas experiencias, el trueque aún
sobrevive, ya no sólo como símbolo de una
economía primitiva, sino como alternativa social
y política ante un sistema económico inhumano.
El trueque,
en su forma tradicional, todavía se practica
entre comunidades indígenas de toda América
Latina, quienes–al igual que sus antepasados-
conservan la tradición de reunirse en
determinadas épocas del año, en enormes ferias
de intercambio, en las que cada pueblo, familia
o artesano, ofrece el fruto de su trabajo:
hortalizas, frutas, alimentos, animales,
tejidos, alfarería, licores y artesanías, entre
otros productos.
Paralelamente, muchas organizaciones sociales
han revitalizado la práctica del intercambio,
como forma de revertir la pobreza y exclusión
social que persiste en muchos pueblos, pese a
los enormes avances tecnológicos, industriales y
urbanísticos que caracterizan a nuestra sociedad
globalizada y de la información.
Una de estas
experiencias es la que nació el 1 de mayo de
1995, en la localidad de Bernal, a escasos
kilómetros de Buenos Aires, (Argentina), en la
que un grupo de ecologistas preocupados, tanto
por mejorar su calidad de vida, como por hacer
frente al desempleo, decidió poner en marcha una
experiencia de trueque con el ánimo de demostrar
que otro mundo es posible. Así nació el «Club de
Trueque».
Una red que
crece
El movimiento
de trueque iniciado en Argentina se ha ido
expandiendo poco a poco mediante la formación de
Clubes de Trueque multi-recíproco en 14
provincias argentinas y algunos países de
América del Sur y Centroamérica.
Se trata de
una «Red de Trueque» donde el objetivo no es el
lucro, sino el mejoramiento de la calidad de
vida, sobre la base de que la ciudadanía debe
construir su propio bienestar, sin comprometer
los recursos naturales y culturales que
heredarán las futuras generaciones.
Muchas veces,
el dinero condiciona la plena realización de la
persona, por eso, el trueque multi-recíproco
pretende reemplazarlo, y con ello, sustituir las
lógicas de la competencia, el lucro y la
especulación. Se trata, por tanto, de un sistema
mucho más evolucionado que el trueque recíproco
de la antigüedad. En este caso, el dinero es
reemplazado por el «NODINE» (no dinero), el cual
es generado a través del propio trabajo y su
valor inicial es equivalente a la moneda del
mercado. Esto permite que grupos de personas de
una misma región o de diferentes regiones y
países, intercambien bienes y servicios en un
trato recíproco, amigable y con conciencia
ecológica.
El bien
común, la solidaridad, la reciprocidad y el no
ánimo de lucro, son los cuatro pilares
fundamentales sobre los que descansa esta Red
Global de Trueque.
Bancos de
Tiempo
A partir de
1997, la concepción de trueque se amplia, pues a
la ya incipiente organización de ferias de
intercambio, se sumó un nuevo enfoque que
incorporó el intercambio de conocimientos y
capacitación, es decir, de bienes inmateriales.
Es lo que se ha llamado «Bancos de tiempo».
El sistema es
básicamente el mismo que en el trueque, pero lo
que se intercambia no son objetos o productos,
sino servicios. Un ejemplo de esta iniciativa es
el acuerdo al que llegaron un estudiante
universitario y una mujer mayor que vivían en el
mismo edificio, según el cual, él se comprometía
a “hacer la compra en el mercado” cada semana
para la abuela, a cambio de que ella le cocinara
la cena de lunes a viernes.
Acuerdos tan
sencillos como este, están aportando elementos
innovadores en las formas de entender la
colaboración y solidaridad como alternativa para
resolver situaciones cotidianas de carencia sin
recurrir al dinero; y de paso, van fortaleciendo
el micro tejido social y comunitario, tan
debilitado en nuestras sociedades
individualistas y competitivas.
Estas nuevas
versiones del trueque permiten, entre otras
cosas:
- Adquirir lo que se necesita, a cambio
de lo que se tiene, sin recurrir al dinero.
- Proveerse de insumos,
materias primas, publicidad.
- Incrementar ofertas y
abrir nuevos canales de comunicación
- Acceder a servicios
profesionales y especializados.
- Asegurar que la riqueza
permanezca en un ámbito local.
- Despertar y motivar
nuevos talentos.
Existen
diversas organizaciones que promueven este tipo
de acuerdos; sin embargo, se trata de un sistema
tan simple que cualquiera puede ponerlo en
práctica, sólo se requiere la voluntad de
hacerlo, y por supuesto el tiempo.
Quizá el
elemento más innovador de esta dinámica social
es la valoración de los servicios o recursos que
se ofrecen, pues, al tratarse de un acuerdo
entre personas, dicha valoración es
absolutamente contextual, es decir, de acuerdo a
lo que cada persona necesita y puede ofrecer.
Así por ejemplo, para una ama de casa cocinar es
algo tan habitual y fácil, que no supone ninguna
dificultad o esfuerzo, pero para un profesional
joven, que vive solo y no tiene ingresos muy
elevados, esa misma labor tiene un gran valor
pues nunca aprendió a hacerlo, ni tiene el
tiempo de aplicarse para aprenderlo y
practicarlo.
Los ejemplos
pueden ser infinitos. Lo importante es relevar
que aún en un contexto socioeconómico, que a
ratos nos parece aplastante e injusto, la
creatividad humana es capaz de inventar
alternativas novedosas para revertirlo y, como
si eso fuera poco, de paso, contribuir a
estrechar lazos de confianza y solidaridad entre
personas.
. Páginas de interés
Red global de
Trueque:
www.trueque.org.ar
Club del
Trueque de Zarautz:
www.eirelink.com/trueque
Time dollar
es una organización estadounidense que promueve
el intercambio de bienes y servicios a través de
una moneda alternativa (http://www.timedollar.org/).
Feria del
Truque es un completo portal que promueve el
intercambio de productos y servicios, utilizando
la Web como medio de contacto entre los
interesados (www.feriadeltrueque.com).
Banco de
tiempo del Ayuntamiento de Alicante (http://www.alicante-ayto.es/redir.php?apartado=accionsocial&pagina
=mujer.html&titulo=Otros
%20Servicios%20(Departamento%20de%20la%20Mujer)
%20-%20Acción%20Social%20/%20Ayuntamiento%20de%20Alicante).
En Colombia,
una variante de los bancos de tiempo, reúne
empresa y comunidad (http://www.comfama.com/contenidos/
servicios/Educaci%C3%B3n/Banco%20de%20Tiempo/BancodeTiempo.asp).
En Begues,
Cataluña, la Cruz Roja también tiene una
experiencia de intercambio de tiempo (http://www.begues.net/begues/7921-cruz_roja.html).
En Argentina,
Tandil, pretende promover el voluntariado a
través de un Banco de tiempo (http://www.econ.unicen.edu.ar/econweb/desarrollo/btt/index.htm).


RED DE PENSAMIENTOS: ALGUNAS
FRASES DICHAS
«El
extranjero arrastra su sombra. Sin ella no podrá
legitimar su permanente estado de transeúnte.
Tal vez, por ello, importa mucho antes su
sombra. Porque es la sombra del desarraigo.
Cualquier camino conduce a alguna parte, el
centro, la referencia: nos vemos, sin embargo,
obligados a circular hacia o entorno a ese
principio de ubicuación, de racionalización del
movimiento. Y sin saber qué es un centro y dónde
se localiza y cuál de las referencias posibles
es la verdadera. Porque ese centro no es ya un
eje, ni un corazón, ni nada que pueda
considerarse importante. Sólo un punto
geográfico desde el que se divisan partes de lo
mismo. No es un centro que atraiga, ni que
repele.
Contexto
finisecular: llegamos demasiado pronto o
excesivamente tarde. O tal vez nunca hemos
llegado, porque no queríamos ir a parte alguna.
No distinguimos, como Musil, entre un antes y un
después, si es tradición o se trata de progreso;
entre un arriba y un abajo, qué sea un sujeto,
soporte, infraestructura. Qué un objeto, qué
superestructura, qué se im/ex-porta, qué se
trans-porta. Ni a qué podemos llamar derecha, a
qué izquierda, cuál es la dirección correcta, si
la alternativa es in-correcta. Hay miedo a la
pérdida de referencia --la referencia
conquistada, domesticada--, a la pérdida de la
propia identidad, a la pérdida de sí mismo».
De
Román Reyes,
en su artículo «Más allá de la Modernidad»
Texto de
referencia del Curso homónimo impartido por el
autor en la Facultad de Letras de la Universidad
de Lisboa [Departamento de Filosofia,
2-4.Diciembre.1998]. Roman Reyes es profesor de
Filosofía y Ciencias Sociales en la
Universidad Complutense de Madrid. Extraído y
adaptado de
http://www.ucm.es/info/nomadas/


UNA LECTURA
SUGERENTE...
«Multiculturalismo o la lógica
cultural del capitalismo
multinacional»
De Slavoj Žižek
En Fredric Jameson y Slavoj Žižek:
Estudios culturales. Reflexiones sobre
el multiculturalismo
Paidós, 1998, págs. 137-188.
En este texto Žižek, uno de los
autores postmodernos más originales
del presente, aborda desde una
perspectiva liberadora un dilema tan
actual como la (mistificadora)
disyuntiva entre multiculturalismo
provinciano y liberalismo cosmopolita.
El autor esloveno arguye que, de
hecho, ambas ideologías no son sino
las dos caras de un fenómeno mucho más
determinante (el capitalismo
multinacional), y propone una
alternativa emancipadora a tal
situación desde una postmodernidad que
poco tiene ya que ver con el sentido
que le han tratado de dar a este
término otros autores comunitaristas.
Extraído y
adaptado de
http://www.ucm.es/info/eurotheo/hismat/titulo/recursos_fuentes4.htm
