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BOLETÍN SEMANAL nº 327


Del 24 al 30 de octubre de 2005

OFF LINE  

Proverbio alemán «¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?»


 
Hacia una economía con rostro humano
Por Olga Cubides Martínez

Palabras clave: desarrollo humano, pobreza, acceso a las TIC, solidaridad.
Resumen: A partir del «Informe sobre Desarrollo Humano 2005», se presenta una panorámica de la actual situación de desarrollo tecnológico y de las desigualdades presentes entre unos y otros países, y se apunta hacia una salida más allá de la economía y más cerca de la solidaridad, en la que -como asegura el informe- la ayuda sea vista como un imperativo moral.


IDEAS EN RED:
«Las soledades contemporáneas…»
De Vilma Coccoz

LECTURA SUGERENTE:
«Todo lo malo es bueno para ti. Cómo la cultura popular realmente nos hace más inteligentes»
De Steven Johnson



Aliados que no olvidan
Por Manuel Reyes Mate

Palabras clave: alianza de civilizaciones, el mal occidental, ética mundial, responsabilidad histórica.
Resumen: antes de construir una alianza de civilizaciones, como han pretendido algunos en el último tiempo, es preciso hacer un análisis crítico orientado a asumir las responsabilidades de cada cultura en el devenir de una historia que hoy parece enfrentarnos. No se trata de despertar viejos resentimientos, sino de hacer un ejercicio de realismo al observar la relación oriente-occidente no sólo como un continuo de enfrentamientos, sino también de sinergias y colaboraciones.

 



BREVES


POR THELMA GILSAMANIEGO Y MARTA MIQUEL

@rte: por quién doblan las campanas…

e-cología: nuevos árboles

Esta semana: videojuegos podrían mejorar la atención en los niños

 

 

    

Hacia una economía con rostro humano
Por Olga Cubides Martínez

 

El «Informe sobre Desarrollo Humano 2005» es muy claro: una quinta parte de la humanidad vive en países donde a muchos no les preocupa gastar dos dólares al día en un café y otra quinta parte de la humanidad sobrevive con menos de un dólar al día en países donde los niños mueren por falta de un simple mosquitero.

A comienzos del siglo xxi, habitamos un mundo dividido. Y frente a esta constatación, el informe asegura que «el tamaño de la división impone un desafío enorme a la comunidad mundial, el cual tiene un aspecto ético y otro moral. Tal como lo expresó Nelson Mandela en 2005: “La inmensa pobreza y la obscena desigualdad son flagelos tan espantosos de esta época –en la que nos jactamos de impresionantes avances en ciencia, tecnología, industria y acumulación de riquezas– que deben clasificarse como males sociales tan graves como la esclavitud y el apartheid”».

Esta desigualdad global se extiende a todas las realidades sociales de un país; también así, al desarrollo científico y tecnológico y al acceso a los posibles beneficios especialmente de las tecnologías de la información y la comunicación. Según el informe, aunque el progreso ha sido vacilante y desigual, es posible poner fin a este doble flagelo de la pobreza y la desigualdad… pues «con la actual tecnología, recursos financieros y acumulación de conocimientos, el mundo tiene la capacidad de superar la pobreza extrema».

Los datos son contundentes. Un país con un índice de desarrollo humano alto, como Suiza, tiene 727 líneas telefónicas por cada mil habitantes; Colombia con un índice de desarrollo humano medio tiene 179; y Zambia con un índice de desarrollo humano bajo tiene sólo 8 líneas por cada mil habitantes. Suiza tiene 833 teléfonos móviles por cada mil personas, Colombia 141 y Zambia 22. Suiza cuenta con 398 usuarios de Internet por cada mil habitantes, Colombia con 53 y Zambia con 6. Mientras Suiza dedica el 2,6% del PIB a investigación y desarrollo, Colombia sólo dedica el 0,1%, y sobre Zambia no aparecen datos. Finalmente, Suiza tiene 3.594 investigadores por cada millón de habitantes, Colombia tiene 81 y Zambia 47.

Regiones a la zaga

Por otra parte, aunque los patrones de comercio han cambiado: se ha registrado un crecimiento sostenido de la participación de los países en desarrollo en las exportaciones manufactureras mundiales y algunos países incluso están cerrando la brecha tecnológica, las desigualdades estructurales siguen en pie y en algunos casos incluso se han ampliado. África Subsahariana y América Latina –según el informe– son regiones que se están quedando a la zaga.

Este informe asegura que en algunas zonas las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) amenazan con intensificar sistemáticamente las desventajas de los países en desarrollo y beneficiar a los países desarrollados. Por ejemplo el conjunto de normas que limitan el espacio de los países pobres para desarrollar las políticas industriales y tecnológicas activas que necesitan para aumentar la productividad y triunfar en los mercados mundiales. El actual régimen de la OMC proscribe muchas de las políticas que ayudaron a los países del Este Asiático a conseguir rápidos avances.

Además, las normas de la OMC sobre propiedad intelectual plantean una doble amenaza: elevan el costo de la transferencia tecnológica y, posiblemente, el precio de los medicamentos, lo que genera importantes riesgos para la salud pública de los pobres.

No sólo desarrollo tecnológico

A pesar de que en muchos casos para superar las situaciones de pobreza se cifran las esperanzas en el desarrollo de las tecnologías, el informe pone a la India como ejemplo de que este desarrollo científico y tecnológico es una condición necesaria pero no siempre suficiente.

«La experiencia de la India ha sido ampliamente divulgada como una positiva muestra de las bondades de la globalización. Durante los últimos dos decenios, el país ascendió a la primera liga mundial en términos de crecimiento económico; las exportaciones de alta tecnología registran un auge enorme y los emergentes consumidores de la clase media del país se han convertido en un verdadero imán para los inversionistas extranjeros. Sin embargo, la situación en cuanto a desarrollo humano no es tan espectacular como los logros en el plano de la integración mundial, tal como lo ha reconocido con franqueza el Primer Ministro indio.»

Si bien hay una interconexión y una interdependencia global, como asegura el informe, es exagerado afirmar –menos aún en el caso del comercio– que la integración global esté marcando el advenimiento de una nueva era de convergencia entre países ricos y pobres. No hay tal convergencia. De hecho lo que está pasando es que algunos países cada vez son más ricos, pero menos generosos.

Hoy, ante la dimensión planetaria de los problemas económicos, se requiere de una solidaridad también planetaria que apunte, más allá de un nuevo orden económico, quizás a un nuevo orden humano, como propone el pensador Alfredo Rubio. Esto implica que se deban buscar los mecanismos para dar un rostro más humano al desarrollo. Detrás de cada cifra económica global, hay una persona concreta y real, con una historia y una realidad personal más dramáticas de lo que pueden reflejar los fríos números estadísticos.

Al tiempo que se crean condiciones para adquirir las capacidades tecnológicas con el fin de aumentar la productividad, se maximizan las ventajas del comercio y se desarrollan ventajas comparativas dinámicas, se tiene que apuntar hacia un desarrollo humano que ilumine hasta el último rincón social y que haga frente a los retos éticos y morales que han de evitar que pocos tengan mucho y que muchos no tengan nada.

Páginas de interés

Informe sobre desarrollo humano 2005. «La cooperación internacional ante una encrucijada: Ayuda al desarrollo, comercio y seguridad en un mundo desigual»:
http://hdr.undp.org/reports/global/2005/espanol/pdf/
HDR05_sp_complete.pdf

Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas es un esfuerzo mundial al servicio de una gran causa: los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM):
http://www.un.org/spanish/millenniumgoals

Página del Ámbito de Investigación y Difusión María Corral que analiza el tema de la economía desde una perspectiva humanista:
http://www.ua-ambit.org/economia.htm

Programa Mundial de Alimentos:
http://www.wfp.org/spanish

Organización Mundial del Comercio:
ht
tp://www.wto.org/indexsp.htm







 

IDEAS EN RED:
 

«Las soledades contemporáneas reflejan así el movimiento centrífugo al que empuja el estado actual de la civilización, son un reflejo del programa de individualización que paradójicamente es un programa de uniformización y homogeinización. Son estas soledades las que recibimos en análisis, sujetos divididos, a la deriva, o en posiciones de autoafirmación y rivalidad mortificante. No es de extrañar que en su texto La agresividad en psicoanálisis Lacan vea que es en el hombre « liberado » de la sociedad moderna donde el desgarramiento original revela hasta el fondo del ser su formidable cuarteadura. Es la neurosis de autocastigo, con los síntomas histérico-hipocondríacos de sus inhibiciones funcionales, con las formas psicasténicas de sus desrealizaciones del prójimo y del mundo, con sus secuelas sociales de fracaso y de crimen. Es a esta víctima conmovedora, evadida, por lo demás irresponsable en ruptura con la sentencia que condena al hombre moderno a la más formidable galera, a la que recogemos cuando viene a vernos, es a ese ser de nonada a quien nuestra tarea cotidiana consiste en abrir de nuevo la vía de su sentido en una fraternidad discreta por cuyo rasero somos siempre demasiado desiguales».

De Vilma Coccoz, en su artículo «Nuevas máscaras de la pulsión de muerte», disponible en http://antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=847
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LECTURA SUGERENTE:

 

«Todo lo malo es bueno para ti. Cómo la cultura popular realmente nos hace más inteligentes»
De Steven Johnson
Riverhead, USA, 2005
224 pág.

Las últimas tecnologías nos hacen más inteligentes, afirma el especialista en cibercultura Steven Johnson en un libro titulado Everything Bad is Good For you. How today's popular culture is actually making us smarter (). Steven Johnson es un periodista científico reconocido por su capacidad para explicar conocimientos complejos a la sociedad.

En su último libro Johnson señala que la cultura popular moderna (en la que el autor incluye la televisión basura, los videojuegos, las telenovelas y los teléfonos móviles, entre otras cosas) nutre nuestro cerebro, a pesar de los numerosos detractores que tiene. Según él, las películas de animación digital, los reality shows, y la electrónica en general nos hacen más listos porque son formas de acercamiento a la realidad, no fórmulas de evasión como se piensa, y eso nos abre la mente.

Los nuevos medios suponen una experiencia que despierta nuestros sentidos. Los video juegos, por ejemplo, son un auténtico desafío a la complejidad intelectual. El cerebro debe resolver jugando una serie de problemas y salvar obstáculos que hacen que se active.

Extraído y adaptado de http://www.wmaker.net/tendencias/index.php?action=
article&id_article=204153&preaction=nl&id=82139&idnl=6370&


 

 

Aliados que no olvidan
Por Manuel Reyes Mate

 

En septiembre de 1993 se firmó en Chicago el manifiesto Principios de una ética mundial. El parlamento de las religiones del mundo, tras constatar una convergencia de mínimos entre las confesiones más extendidas, entendió que había llegado la hora de diseñar una estrategia común para hacer frente a los grandes problemas del mundo: la pobreza creciente, el hambre, niños que son asesinados y asesinan, corrupción política, saqueo del planeta, crimen organizado, conflictos étnicos... El proyecto de una Alianza de Civilizaciones no tiene sin duda mejor precedente que el colosal esfuerzo que supuso el alumbramiento de este manifiesto.

Bien es verdad que el terrorismo no está en el centro de su atención, pero tampoco ausente. Los cuatro principios que deben de servir de marco para esa ética de mínimos así lo atestiguan: la no-violencia y el respeto a toda vida; la solidaridad y un orden económico justo; la tolerancia y una vida vivida con veracidad; la igualdad de derechos y la hermandad entre hombre y mujer. A poco que se avance en las causas del terrorismo nos encontraremos con esos mismos problemas -violencia estructural, intolerancia, injusticia o desprecio del derecho- y las respuestas no serán muy diferentes.

De aquel «signo de esperanza», como dijeron sus firmantes, no queda casi nada. La ONU acaba de recordarnos que las desigualdades sociales han aumentado durante la última década, por no hablar de la inseguridad en el mundo tras los atentados de Nueva York, Madrid y Londres o del desprecio al derecho que supuso la invasión de Irak. ¿Por qué ha quedado en intento fallido este manifiesto? Es una pregunta que puede interesar a quienes se presten a una nueva aventura.

Es verdad que la ética no tiene divisiones que garanticen por la fuerza su cumplimiento. El hecho de que fueran los Estados y no las religiones los sujetos de los nuevos compromisos garantizaría un mayor grado de puesta en práctica. Pero como las conductas de los ciudadanos son definitivas en cualquier estrategia civilizatoria, más vale seguir preguntándonos cómo conseguir la identificación del hombre de a pie con el programa resultante de la famosa alianza. La pregunta inquietante sigue siendo ésta: ¿por qué la ética de mínimos, pactada por tradiciones o instituciones de gran solera moral, no ha movilizado nada contra los peligros que amenazan al hombre y al mundo?

Quizá la respuesta haya que buscarla hurgando en lo que podríamos llamar «el mal occidental» en su versión moderna, un mal que aqueja a este tipo de manifiestos a pesar de que haya sido firmado por representantes del budismo, del hinduismo, del Islam o del taoísmo. En su versión antigua, felizmente esquivada por el escrito de Chicago, «el mal occidental» confundía universalidad con occidentalización. La superioridad cultural de Europa consistía en haber ganado la pole position de la humanidad en su carrera hacia la conquista del progreso. Los demás pueblos no tenían más opción que seguir la estela o quedarse en la prehistoria. Así Ginés de Sepúlveda legitimó la conquista de América por los españoles, Condorcet la de África por los franceses y Hegel dio municiones para los desvaríos imperialistas de «germánicos y cristianos». Renan expresaba con toda ingenua peligrosidad esa conciencia cuando decía que «si todos fueran tan cultos como él sería inconcebible hacer daño». La cultura occidental es la expresión casi natural de la humanidad y nada inhumano cabe esperar de ella. Ha sido la existencia del campo de Buchenwald a pocos kilómetros de Weimar, la ciudad de Goethe, es decir, del arte, de las preocupaciones intelectuales más elevadas, de las ciencias de la naturaleza y de la erudición más seductora, la que acabó con ese mito que identificaba humanidad con civilización occidental. Ahora ya sabemos que no hay un solo documento de cultura, aunque sea occidental, que no lo sea al mismo tiempo, de barbarie.

La nueva versión del «mal occidental» es mucho más sutil. Consiste en la trivialización del pasado. Europa acuñó en el siglo de las luces una fórmula para resolver conflictos a la que no parece dispuesta a renunciar. A las mentes más lúcidas de aquel tiempo, como era la de Rousseau, no se le escapaba el detalle de que las desigualdades de su tiempo no eran producto de la fatalidad o de la naturaleza sino resultado de la acción del hombre, es decir, eran injusticias. Había que poner remedio y no se les ocurrió otra cosa que declarar a todos los habitantes del país iguales. El futuro del país dependería de la voluntad de todos y cada uno de sus miembros. Estaban ofreciendo a los desiguales la democracia al precio, eso sí, de que no revolvieran el pasado y se olvidaran de las causas de las desigualdades presentes. Para asegurar la convivencia en el futuro había que renunciar a la justicia. Este modo de proceder es el del manifiesto obsesionado con pactar principios entre herederos de las fortunas y de los infortunios, en lugar de abrir el expediente de las responsabilidades.

Es lógico que quien haya sacado mejor partido quiera o pueda olvidar, pero el otro no puede. La historiografía sobre Estados coloniales nos ilustra sobre la sima que hay abierta entre pueblos que hasta antes de ayer vivieron en estrecha relación. Para la Francia decimonónica, por ejemplo, el árabe no era un salvaje sino un bárbaro: el primero vive sometido a instintos primarios, mientras que el segundo está conformado por una religión que pervierte la naturaleza, la razón y la voluntad. El fanatismo del árabe está determinado por su creencia islámica que potencia los peores instintos del salvaje. Nada cabe esperar de un árabe de cultura islámica. Montesquieu osó elevar a ley sociológica el resultado de sus averiguaciones: «Que el Gobierno moderado concierne mejor a la religión cristiana y el Gobierno despótico a la mahometana». Total, que dada la barbarie islámica y la amenaza que representan para la civilización cristiana/occidental «todo está permitido ya que no dejan otra alternativa que la de destruirlos o ser destruidos por ellos».

Pretender ahora que los pueblos que han sufrido la violencia resultante de la visión del mundo que los ocupantes tenían de ellos, lo olviden en nombre de una Alianza de Civilizaciones, es una ingenuidad. Si, como escribe Eduardo Galeano, «antes de ser marcadas, al hierro candente, en la cara o en el pecho, todos los negros recibían una buena salpicadura de agua bendita», es evidente que cada vez que sus nietos se encuentren con culturas poscristianas, recordarán la cicatriz del abuelo. Cualquier estrategia teórica o práctica de una alianza entre civilizaciones será un inocuo acuerdo entre la crème de la crème de las distintas civilizaciones si no centra la alianza en la asunción de responsabilidades. Esto no significa «echar la culpa del terror a la democracia», sino reconocer la autoridad de los que han sufrido la marcha de la historia.

Conviene recordar que aunque el espíritu dominante de la modernidad europea esté marcado por el síndrome de la occidentalización (que confunde con universalidad) y del olvido (porque lo que importa es el futuro), también posee, aunque oxidada por el tiempo, una cultura de la responsabilidad que no se resuelve en consensos o mínimos.

Todorov se topó con ella cuando, a propósito de la conquista de América, señala que la ventaja de los españoles sobre los indígenas consistió en que los conquistadores pudieron interpretar el sistema organizativo de los indígenas como diferente mientras que éstos juzgaron a los recién llegados desde sus propios conceptos. ¿El resultado?: los conquistadores pudieron medir el otro sistema, juzgarle en su conjunto y compararle con el propio, mientras que los indígenas colocaron la novedad en un nicho del propio sistema, el reservado a los semidioses. Esa capacidad cultural de ver al otro en su diferencia -aunque en el caso analizado por Todorov se utilizara en función del dominio y no del reconocimiento- abre las puertas a un reconocimiento del sufrimiento del otro que no apela al consenso o a la alianza sino a la responsabilidad. Europa, además de una cultura del ojo que todo lo ve como proyección de sí mismo, tiene otra del oído en la que la escucha es la que dispara el conocimiento y la acción.

Total que la Alianza de Civilizaciones puede plantearse desde una cultura del consenso o desde otra de la responsabilidad. En el primer caso, si se logra, quedarán satisfechas las elites de las civilizaciones; en el segundo, el protagonismo lo tendrán las heridas causadas por encuentros pasados y presentes. El que todo el sufrimiento acumulado por pasados coloniales, protectorados marciales o cualquier otra forma de opresión, haya cristalizado en odio o resentimiento contra Occidente da idea del esfuerzo material y espiritual que éste tiene que invertir si se toma en serio lo de la Alianza de Civilizaciones.

 

* Manuel Reyes Mate es profesor de investigación en el Instituto de Filosofía del CSIC.

** Este artículo fue publicado en el Diario EL PAÍS  el 11 de septiembre pasado  en el marco del debate «¿Qué alianza de civilizaciones?»


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 BREVES

@rte: por quién doblan las campanas…

 

En Salamanca (España) se celebró los pasados 14 y 15 de octubre la XV Cumbre Iberoamericana, reunión anual de Jefes de Estado y de Gobierno de los 22 países de América Latina y Europa de lengua hispana y portuguesa. En esta ocasión, como publica la página oficial de dicho encuentro http://www.cumbre-iberoamericana.org/cumbreIberoamericana se trataron, entre otros tres temas principales: la realidad socioeconómica de estos países, la migración y la proyección internacional de la comunidad iberoamericana.

La ciudad de Salamanca posee un vasto patrimonio histórico y cultural y un trazado monumental cuajado de iglesias, palacios, colegios y casas señoriales de antaño. Atendiendo pues a la belleza de dicha ciudad y queriendo ofrecer tanto a los participantes de la Cumbre como a los habitantes de la ciudad un tiempo Festivo, el compositor Llorenç Barber (http://www.experimentaclub.com/data/barber/index.htm) y un grupo de 65 alumnos y profesores de dos conservatorios de Salamanca hicieron repicar al unísono durante casi una hora, cincuenta campanas centenarias de monumentos civiles y religiosos de Salamanca, algunas de las cuales permanecían en silencio hace siglos.

La obra «Diera Voces», compuesta especialmente para la ocasión, quiso devolver el valor y el sentido de lo «publico que las prisas, y los motores han ido adormilando, quiso hacer sonar la ciudad sin olvidar que una comunidad, una villa o un barrio suena tanto mejor cuanto más equilibrada sea la convivencia de sus habitantes» (http://www.uclm.es/artesonoro/barberolobo.html).
 

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e-cología: nuevos árboles

 

Cuando se realiza la poda de árboles son bastantes las ramas que se recolectan y se cree que no tienen utilidad alguna. Sin embargo aún conservan la vida de su alma mater y se puede lograr que vuelvan a enraizar con un poco de cuidado y esfuerzo.

A partir de las ramas cortadas se pueden conseguir nuevas plantas si se hacen los cortes en el lugar preciso. Es importante tener en cuenta a la hora de podar que los trozos se deben cortar entre los 10 y los 15 centímetros desde el inicio de la rama.

Para el crecimiento del nuevo árbol es necesario untar en la herida del corte, hormonas de enraizamiento posteriormente se colocan las ramas en un lugar que le aporte los nutrientes necesarios para lograr que enraíce en poco tiempo. De esta forma es posible obtener nuevas plantas.

También es necesario que el tallo disponga de cambium, que es el estrato celular que es capaz de llevar a cabo la reproducción por sí mismo, y se encuentra situado debajo de la corteza. Para lograr que las ramas cortadas dispongan de este componente se debe realizar el corte de manera oblicua.

En
http://www.infojardin.com/plantas_de_interior/multiplicacion-reproduccion-plantas-2.htm se habla sobre la reproducción y multiplicación de las plantas.

Glosario de césped y jardín en
http://www.lowes.com/lowes/lkn?action=noNavProcessor&p=spanish/
LawnGarden/lawnGlossary.html&sec=esp

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Esta semana: videojuegos podrían mejorar la atención en los niños

 

El uso de juegos de computadoras especialmente diseñados para entrenar a menores de edad sanos y mejorar su capacidad de atención tuvo buenos resultados en varios niños, según un informe científico publicado recientemente. No se ha podido determinar exactamente cómo los juegos ayudaron a los niños, pero en medio del creciente interés en las terapias para niños con problemas de atención, la investigación echa una nueva luz sobre la forma en que el cerebro de un menor presta atención a las cosas.
Una cuestión en particular es lo que se llama "atención activa", la capacidad de evitar distracciones y solamente prestar atención a la información útil.

Extraído y adaptado de
http://www.periodistadigital.com/tecnologia/object.php?o=184418


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