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SOI - Servicio de Observación sobre Internet - RIIAL
ObservatorioDigital.net |
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BOLETÍN SEMANAL nº 334
Del 12 al
18 de
diciembre de 2005
OFF LINE
Friedrich Nietzsche
«Lo que no me mata, me fortalece»
La
educación en el banquillo.
¿Enseñamos a hacer el bien?
Por Gloria Inés Rodríguez
Palabras clave:
educación, ética, formación en valores,
formación integral.
Resumen:
hace tiempo ya que los educadores han dejado de
limitarse únicamente a traspasar contenidos a
sus alumnos; cada vez más, su labor se orienta a
la formación integral de la persona, es decir, a
la formación del criterio, de unos valores que
les sirvan para desenvolverse con fluidez en los
tiempos actuales, pero ¿cuáles son los valores
que se transmiten?, ¿qué rol le cabe a los
educadores y a las familias en este ámbito? El
artículo aporta algunas luces para reflexionar y
avanzar en el tema.
IDEAS
EN RED:
«La informática en tanto
ciencia…»
De Isabel Navarrete
LECTURA
SUGERENTE:
«Un nuevo
paradigma»
De Alain Touraine
Vivir
en proyecto
(o la optimización de la vida
cotidiana)
Por Rodrigo Prieto
Palabras clave:
proyectos, lógica de los proyectos, pensamiento
y subjetividad, modelo de pensamiento.
Resumen:
idear y elaborar proyectos es una práctica
ampliamente extendida en las sociedades
actuales, tanto así, que las partes que los
conforman se han incorporado de tal manera en
nuestra forma de pensar, que ya son parte de
nuestra forma de ser, de nuestra subjetividad.
El artículo constituye una reflexión sobre los
supuestos e implicaciones de esta lógica que hoy
nos tiene convertidos en verdaderos homo
proiectums.
BREVES
POR THELMA GILSAMANIEGO Y MARTA MIQUEL
Cibereducación:
juegos
educativos

Medisalud en red:
la dieta
puede influir en el estado de ánimo

Esta semana:
clonación «entre
amigos»
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La educación en el
banquillo.
¿Enseñamos a hacer el
bien?
Por Gloria Inés
Rodríguez |
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« (…) que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir
quiénes somos en una sociedad que se quiera más
a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra
creatividad inagotable y conciba una ética –y
tal vez una estética– para nuestro afán
desaforado y legítimo de superación personal
(…). Que canalice hacia la vida la inmensa
energía creadora que durante siglos hemos
despilfarrado en la depredación y la violencia,
y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre
la tierra…»
Gabriel García Márquez
Los adelantos
de la ciencia y la tecnología anuncian que en el
año 2050 se podrán descargar los datos del
cerebro humano a un PC, que estas maquinas
actuarán como si tuviesen sentimientos, que
habrá diminutos robots que combatirán el cáncer
y los virus, así como revolucionarios
tratamientos con «células madre».
Todos estos
avances despiertan preocupación e incredulidad y
avisan prudencia; sin embargo, la historia
demuestra que algunas predicciones terminan por
consolidarse pese al escepticismo de muchos (www.btInternet.com/~ian.pearson;
http://enter.terra.com.co/enter2/ente2_mac/
ente2_mac/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_2-2543801.html;
http://nationalgeographic.com).
Mientras los
científicos se recrean en sus progresos, los
investigadores sociales nos cuestionamos sobre
la magnitud de los problemas humanos que
persisten y nos desbordan a pesar de todas las
herramientas tecnológicas disponibles (http://eltiempo.terra.com.co/opinion/colopi_new/
danielsamperpizano/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2547817.html).
La
radiografía actual de la humanidad (guerras
-todas inmisericordes-, algunas mal llamadas
«santas»; genocidios, terrorismo, hambruna y
pobreza, fundamentalismos de todo tipo,
corrupción política y un sin fin de etcéteras),
nos obliga al cuestionamiento del papel de la
educación, tanto a nivel local como global,
sobre la transmisión de valores, sobre la ética.
Si evaluamos
por lo que vivimos o vemos cotidianamente a
través de los medios de comunicación, el rol
social de la educación queda en entredicho.
Precisamente porque su papel social es vital
para conducir el sinsentido y desesperanza que
se respira en el ambiente, es necesario
replantearla y redireccionarla.
«La educación
existe por una sola razón: porque el
conocimiento no es natural al ser humano. Si el
conocimiento fuera natural no sería necesaria la
educación. El conocimiento es una construcción,
es una decisión y una selección (…). Por eso,
tenemos que poner mucho cuidado –primero- para
entender nuestro propio conocimiento, -segundo-
para establecer claramente los criterios para
seleccionar el conocimiento, y –tercero- para
definir cómo ponemos en óptimas condiciones el
conocimiento seleccionado para que pueda ser
apropiado y adueñado por cada generación que
llegue» (Toro, J.B.).
Por lo tanto,
la educación tiene razón de ser, si conduce con
sentido la realidad de los colectivos sociales.
Hacia una
ética social
Las Metas del
Milenio en Educación habría que plantearlas
pensando en la búsqueda del bien para todos y no
como hechos aislados que se diluyen a través del
tiempo, como ahora sucede.
«Vivimos en
un momento de grandes peligros y de grandes
oportunidades para el hombre y para el mundo; un
momento que es también de gran responsabilidad
para todos nosotros. (…) su poder de disponer
del mundo ha permitido que su capacidad de
destrucción alcance dimensiones que a veces nos
horrorizan» (Card. Ratzinger, J., 2005).
¿En qué
medida los procesos educativos nos ayudan a ser
como anhelamos?, como educadores ¿nos dejamos
interpelar por la realidad?, ¿de qué manera
contribuimos -o no- a formar ciudadanos que
busquen el bienestar social?, ¿en qué medida la
educación que impartimos contribuye a formar
personas conscientes y responsables, tanto en lo
privado como en lo público?, ¿qué contenidos
debemos transmitir para formar personas
integrales y plenas?, ¿cuántos habitantes del
planeta habrán conquistado su libertad a través
de su capacidad de entrega y amor?, ¿cuántos
serán conscientes de su responsabilidad en hacer
«el bien»?
Indudablemente las motivaciones éticas no han
crecido en la misma proporción que el desarrollo
técnico-científico; más bien se percibe un
decrecimiento global que deja maltrechas las
acciones educativas a nivel local, como
respuesta a las amenazas que se levantan contra
la humanidad.
Esta
preocupación fue la que motivó el I Congreso de
La Educación desde las éticas del Cuidado y la
Compasión, auspiciado por la Facultad de
Educación de la Pontificia Universidad Javeriana,
(Bogotá, Colombia). El principal aporte del
encuentro fue que no centró el rol de la
educación en el pensamiento o la razón, sino en
la formación integral de la persona, relevando
el valor de los sentimientos, las emociones y la
ética. De hecho, los diferentes expositores
destacaron la necesidad de repensar la
sociedad desde una «ética del cuidado»: del
cuidado del espíritu, del cuerpo, de la palabra,
del intelecto, de las relaciones, de la cultura,
del entorno, de las relaciones y del ejercicio
de acciones compasivas.
Cuidar y
amar
El amor y el
cuidado. Este es el «deber ser» del nuevo
paradigma de la educación. Ambos conceptos
constituyen la ecuación con la
que podemos lograr
el equilibrio, la sostenibilidad, la
preservación de todos y de todo. De ahí que
nuestro mayor reto como educadores es contribuir
al desarrollo de habilidades, destrezas y
conocimientos no sólo intelectuales, sino
también de valores, de modo que los alumnos
incorporen estos criterios en su vida cotidiana.
La fábula del cuidado puede ayudarnos a ilustrar
el significado de este «ethos que cuida»:
«Cierto día,
Cuidado tomó un pedazo de barro y lo moldeó con
la forma del ser humano. Apareció Júpiter y, a
pedido de Cuidado, le insufló espíritu. Cuidado
quiso darle un nombre, pero Júpiter se lo
prohibió, pues quería ponerle nombre él mismo.
Comenzaron a discutir. En esas apareció la
Tierra, alegando que el barro era parte de su
cuerpo, por tanto, tenía derecho a escoger el
nombre. La discusión se complicó. Entonces,
todos aceptaron llamar a Saturno, el Dios
ancestral, para que dirimiera el asunto. Saturno
decidió la siguiente sentencia: Tú, Júpiter, que
le diste el espíritu, recibirás su espíritu
cuando esta criatura muera. Tú, Tierra, que le
has dado el cuerpo, recibirás su cuerpo cuando
esta criatura muera. Y tú Cuidado, que moldeaste
la criatura, la acompañarás durante toda su
vida. Y como no ha habido acuerdo sobre el
nombre, decido yo: se llamará “hombre”, que
viene de humus, que significa tierra fértil».
No hay nada
que dé mayor sentido a la vida que el amor.
Todos de una u otra forma hemos experimentado,
apreciamos y agradecemos el cuidado y el amor de
otros hacia nosotros; el cuidado de nuestros
padres cuando nacemos, el cuidado de nuestros
amigos. Con amor cuidamos, protegemos y
posibilitamos que otros sean; el amor es el
mayor y mejor motor que nos mueve a actuar, a
ser y hacer con y para otros; el amor es
liberante y liberador; el amor más el cuidado
son los criterios éticos transformadores.
Para
construir una civilización basada en la
pedagogía del amor, debemos dejarnos interpelar
por la realidad, estar atentos y dispuestos a
prestarnos mayor atención unos a otros, a cuidar
y amar. Quizá hoy, este desafío está más vigente
que nunca.
·
Páginas de
interés
Toro, J. B.
«Siete Aprendizajes Básicos para la Convivencia
Social»:
http://www.bnm.me.gov.ar/s/esp_ped/paquetes/imagenes/revista.htm;
«El Ciudadano
y el Papel de lo Social»:
http://www.sinergia.org.ve/documentos/papelciudadano.doc;
«Europa en la
crisis de las culturas», del Cardenal Ratzinger,
J.:
http://www.zenit.org/spanish/visualizza.phtml?sid=70702
La Educación
desde las Éticas del Cuidado y la Compasión. PUJ,
Btá:
http://www-javeriana.edu.co/Facultades/Educacion
Proyectos de
prevención de la violencia y la agresión en
Colombia y Brasil:
http://www.preal.org/docs-programas/Violencia%20Junio2004.pdf
Valores y
globalización para el Siglo XXI:
http://es.geocities.com/valoreseticos/
Foro sobre
valores:
http://boards3.melodysoft.com/app?ID=10271951v


IDEAS EN RED:
«La
informática en tanto ciencia, también ha creado
sus lenguajes propios, pero a diferencia de
todas las demás, se ha erigido como aquella
(supuestamente) capaz de vehiculizar la
circulación de información de todas ellas. Este
"pasaje" de una ciencia a otra, impone
necesariamente la traducción de los
conocimientos en cantidades de información, la
simplificación de los contenidos y la
estandarización de la información. Una cuestión
de "ingeniería del conocimiento". ¿Pero qué
ocurre con aquel saber que, ya sea porque su
propio objeto de estudio no puede soportar
semejante violentación o porque quienes lo
producen no están dispuestos a admitirla, no
"entren" en el circuito informático? (…) podemos
pensar que esta potente tecnología corre el
riesgo (si es que no ha dejado ya de ser un
riesgo para transformarse en un hecho) de
erigirse como un "aparato de captura"
científicamente programado. También aquí nos
encontramos con consecuencias similares al
"efecto realidad": "si no es informatizable, el
saber no existe" junto con la contracara que
hemos propuesto: "si está informatizado, el
saber tiene valor de verdad objetiva". También
aquí nos encontramos con la supuesta
"neutralidad" de un saber lavado y recortado,
que habiendo sido cuantificado y traducido, nos
hace perder de vista una vez más que es portador
de relaciones entre hombres y no entre cosas».
De Isabel
Navarrete, en su artículo «Ideología
capitalista: la verdad del poder, el "saber
mercancía" y la ética bio-degradable. Apuntes
para la discusión», disponible en
http://www.clacso.org/wwwclacso/
espanol/html/biblioteca/fbiblioteca.html


LECTURA SUGERENTE:
«Un nuevo
paradigma»
De
Alain Touraine
Ediciones Paidós, Barcelona 2005
280 Páginas
En los
primeros siglos de su modernización, Occidente
describió y pensó la realidad social en términos
políticos: el desorden y el orden, el rey y la
nación, el pueblo y la revolución. Luego, con la
Revolución industrial, el capitalismo se
emancipó del poder político. Pensamos y actuamos
entonces en nombre de un nuevo paradigma,
económico y social, y hablamos de clases,
riquezas, desigualdades y redistribución.
Hoy, en la hora de la economía global y el
individualismo feroz, la modernización ha hecho
saltar en pedazos esos antiguos modelos de
sociedad. Cada uno de nosotros, inmerso en la
producción y en la cultura de masas, se esfuerza
por escapar de ellas y construirse como sujeto
de su propia vida. El nuevo paradigma con el que
damos cuenta de estas preocupaciones nuevas es
cultural. De ello dan testimonio los grandes
interrogantes de nuestra época: ¿qué lugar hay
que conceder a las minorías?, ¿debe la
sexualidad situarse en el centro de todo?,
¿asistimos al retorno de las religiones?
Los antiguos paradigmas se dirigían hacia la
conquista del mundo; con el nuevo, somos
nosotros los protagonistas. Y mientras
levantamos acta de la descomposición de un
universo dirigido por los hombres, entramos en
una sociedad de mujeres.
Como siempre en los libros de Alain Touraine, la
preocupación por dar forma teórica a nuestras
prácticas sociales está fecundada por la vida
tal como la vivimos, y todo lo que se piensa
remite a la experiencia cotidiana del universo
globalizado en el que, a partir de ahora, vamos
a movernos.
Extraído de
http://www.paidos.com/lib.asp?COD=45135

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Vivir en proyecto
(o la optimización de la vida cotidiana)
Por Rodrigo Prieto |
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¿Cuándo fue la última vez que
utilizaste la palabra «proyecto»?, ¿hace un
mes, una semana, ayer…?; es más, ¿cuál fue el
último proyecto que pensaste o que elaboraste?
Probablemente todos los que tenemos acceso a
este artículo podremos responder rápidamente
estas preguntas porque la lógica de los
proyectos nos es casi tan habitual como
los semáforos de las esquinas o la televisión.
De hecho, este modelo de pensamiento se
utiliza actualmente en casi todos los ámbitos
del quehacer social, como metodología de
planificación para «construir futuros», no
sólo en cuestiones ingenieriles, sino también
económicas, sanitarias, pedagógicas,
deportivas e incluso psicológicas, con lo cual
hoy constituye una lógica que nos constituye
como personas.
A continuación intentaremos
aportar algunas reflexiones respecto de qué
significa esto, de cuales son las
implicaciones y consecuencias de este vivir
en proyecto.
Los supuestos del modelo
Pensar en proyecto
significa, antes de todo, el
deseo de conseguir algo y la decisión –y
voluntad- de realizar diversas acciones para
lograrlo. Aquello que se busca constituye el
objetivo del proyecto; y lo que se pretende
hacer para lograrlo, conforma la metodología o
estrategia elegida.
Cualquier deseo o anhelo puede
ser un objetivo, ya sea personal o
institucional, individual o colectivo: comprar
una casa, aumentar las ganancias, estudiar una
carrera, reducir el paro, etc. Casi siempre
son muchos los caminos que se pueden tomar
para lograr dichos objetivos, por tanto, habrá
que elegir alguno de ellos. Tanto los mismos
objetivos, como los criterios que se utilizan
para elegir la estrategia están íntimamente
ligados a los valores y a la forma de entender
el mundo de quien desarrolla el proyecto.
De cualquier manera, la lógica
de los proyectos obliga a hacer un ejercicio
reflexivo de planificación, de orden, de
explicitación de intenciones y compromisos que
se adquieren ya sea con uno mismo, o con otros
de quienes se depende o con quienes es
necesario aliarse para cumplir los propósitos
propuestos.
Por este motivo, el pensar
en proyecto supone un ejercicio de
realismo, de objetivación de la realidad, de
intentar comprender, prever y analizar todas
las variables que tengan alguna influencia en
la posible consecución o fracaso del proyecto.
En la medida en que dicho
análisis sea más certero y preciso, aumentan
las posibilidades de que el objetivo llegue a
cumplirse. Y para que eso ocurra, es necesario
manejar el máximo de información posible
respecto de las variables implicadas, tanto de
aquellas que son posibles de controlar, como
de las que se escapan de las propias manos.
Respecto de estas últimas, el
sólo hecho de pensar en ellas supone un
ejercicio de humildad y realismo, pues implica
reconocer que cualquier objetivo depende de
tantas variables incontrolables, que en
definitiva, su consecución es prácticamente
una lotería…
Desde la lógica de los
proyectos, pensar en las variables
incontrolables, implica también reflexionar
respecto de las condiciones adversas u
obstáculos que pudieran presentarse en la
estrategia que se pretende seguir para lograr
un objetivo, de modo que si efectivamente
llegan a ocurrir, estar preparados para
hacerles frente sin que el proyecto se vea
amenazado.
De la misma manera, analizar
las variables que sí están en las propias
manos, supone ser conscientes de las
capacidades y limitaciones de los responsables
del proyecto, de modo que la estrategia que se
diseñe se ajuste a dichas características.
Todas estos supuestos que
habitan en lógica de los proyectos nos hablan
del predominio de una razón instrumental, del
supuesto de que por medio de un ejercicio
racional se puede llegar a conseguir
determinados propósitos que nos resultan
útiles, necesarios o cautivadores. Se trata,
al mismo tiempo, de una forma de
autodisciplina, de una técnica para gestionar
los propios deseos, de una manera de
objetivarlos, racionalizarlos, utilizando la
razón como materia prima principal para
construir sueños. Incorporar estos elementos
en el propio pensamiento supone no sólo una
habilidad práctica para las actividades
laborales, sino también transformamos como
personas, «ser» de otra manera, asumir en la
propia vida los supuestos mencionados antes.
Pensar en proyectos nos constituye como
personas.
Los valores de
fondo
Uno de los fundamentos
principales (sino el único) de esta estructura
de pensamiento es el afán de optimización (de
recursos, de tiempo, de fuerzas, etc.), el
cual, a su vez, se basa en la suposición de
escasez de todos ellos: el tiempo es oro, los
recursos son escasos, las fuerzas, limitadas,
por tanto hay que gestionarlos de la manera
más óptima para conseguir los propósitos
deseados.
Estrechamente ligado al afán de
optimización, aparecen las nociones de
eficiencia y eficacia, es decir, las
capacidades de disponer las cosas para lograr
un determinado objetivo, y lograrlo.
En el fondo de estos tres
conceptos habita una forma productivista de
entender el mundo, es decir, de que las cosas
se hacen por un porqué, con un propósito,
esperando una ganancia, un beneficio, un
logro, un placer, una satisfacción, ya sea
individual o colectiva, personal o
institucional.
Esta forma de comprensión es
propia y absolutamente coherente con un
pensamiento económico que busca el máximo
beneficio al menor costo posible.
Proyecto y competencia
El producto de esta lógica de
pensamiento se materializa en un documento
tipo (el proyecto) que incluye unos apartados
más o menos fijos en los que se expresa de
manera clara y concisa la idea «proyectada».
En algunos ámbitos, este documento sirve como
modelo estándar para realizar un análisis
comparativo de diferentes ideas, las cuales
compiten por obtener beneficios, con
frecuencia económicos, que sirven para
ejecutar las ideas en cuestión.
En estos casos, en que los
proyectos entran en competencia, la lógica que
los inspira adquiere unas características que
vale la pena comentar.
En primer lugar, la existencia
de una entidad financista interesada en
promover un determinado tipo de actividad,
para lo cual convoca a un concurso de
proyectos (por ejemplo, de alfabetización),
definiendo con ello los requisitos que deben
tener los proyectos que deseen optar al apoyo
económico. Este hecho supone el
establecimiento de una jerarquía entre quienes
tienen el dinero, y quienes lo demandan, de
modo que quienes deseen adjudicarse el
proyecto deberán adaptar su idea a dichas
condiciones.
Si entendemos la elaboración de
proyectos como una forma de construir futuros,
cuando se trata de este tipo de concursos, son
las entidades financistas las que definen esos
futuros respecto de los ámbitos que les
interesa promover; así por ejemplo, promueven
un tipo de educación, un tipo de salud, un
tipo de vivienda… en definitiva, un tipo de
sociedad.
Esta situación puede constituir
un problema cuando los proyectos que se
promueven desde las entidades financistas
contradicen o atentan contra valores sociales,
tradiciones o formas de vida fuertemente
enraizadas en las sociedades por ellas
intervenidas. Es el caso, por ejemplo, de
proyectos que promueven acciones individuales
para conseguir mejoras en la vivienda, con lo
cual –en ocasiones- desarticulan lazos
comunitarios fuertemente arraigados en las
culturas locales.
Sin desmerecer el enorme aporte
que significa mejorar las condiciones de
habitabilidad de unas familias determinadas,
estos proyectos traspasan e instalan en la
conducta de las personas, unas formas de
relación basadas en la desconfianza, el
individualismo y la competencia, pues les
obliga a competir para obtener los beneficios
del proyecto.
«Pensar en proyecto» es hoy
casi tan habitual como hacerlo en imágenes
(gracias a las tecnologías audiovisuales) o de
manera hipertextual (gracias a la explosión de
Internet), por tanto, se trata de una lógica
que constituye nuestra forma de acceder y
descifrar el mundo en que nos insertamos. Sin
embargo, ya en sus fundamentos más básicos da
por sentados unos tipos de relaciones, unos
mecanismos y unos valores de los que no
siempre somos conscientes y –por lo mismo- con
los que no necesariamente estamos de acuerdo.
Independientemente de esta
constatación, lo cierto es que el pensar según
la lógica de los proyectos es una necesidad y
una posibilidad para los habitantes de este
segundo milenio que comienza; y siendo así, no
está de más ser conscientes de los fundamentos
de este modelo, ya sea revertirlos o para
sacarles un mayor provecho, en virtud de los
objetivos que nos inspiran.
·
Páginas de interés
Un modelo de marco lógico está
disponible en:
http://www.bvsde.ops-oms.org/bvsapi/e/bases.pdf
Completo glosario de la gestión
de proyectos:
http://www.allpm.com/glossary.php
Declaración Universal de los
Derechos Humanos:
http://www.un.org/spanish/aboutun/hrights.htm

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BREVES
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Cibereducación: juegos educativos |
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¡Ya vienen los Reyes por los
arenales....! Este es el inicio de uno de los
Villancicos que se cantan en estas fechas
Navideñas. Y si, ¡vienen!, pero... ¿qué les
vamos a pedir?
Quizá esta puede ser una
oportunidad para buscar juegos que promuevan
una mejor conviviencia familiar, que faciliten
el encuentro de las diferentes generaciones
que se suelen reunir en estas fechas.
Por ejemplo, existen juegos
grupales muy fáciles y divertidos, como los
que aparecen en
http://www.efdeportes.com/efd9/jue911.htm
Otra Web interesante es
Ludomecum (www.ludomecum.com).
En ella se pueden encontrar diferentes
artículos que comentan la importancia
de escoger juegos que no sólo diviertan sino
también sirvan para educar a los niños. Dada
la orientación pedagógica de este sitio, puede
ser de gran utilidad para docentes, padres,
educadores y responsables de ludotecas.
Y una empresa que también
pretende favorecer el juego familiar es Educa
(http://www.educa.es/).
Tal como señala en su Web «a través de los
juguetes, los niños aprenden a relacionarse, a
comunicarse y a ponerse en el lugar de los
otros. Los juguetes colectivos enseñan a los
niños a seguir unas reglas, a colaborar y a
madurar en su relación con los demás. Los
juegos familiares fomentan la sociabilidad del
niño o niña, pero los juegos de encaje y
puzzles también lo son si el montaje se hace
con la ayuda de los padres o de otros niños».

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Medisalud en red: La dieta
puede influir en el estado de ánimo |
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El cerebro sólo representa entre
el 2 y el 3% del peso corporal total del ser
humano; sin embargo, es responsable del consumo
del 20% de la energía que se extrae de los
alimentos. Su funcionamiento requiere tan sólo
de oxígeno y glucosa, pero también requiere de
otros nutrientes para el desarrollo de funciones
como la memoria, la concentración, el
pensamiento, etc.
Una mala alimentación puede producir falta de
vitaminas o minerales, lo que, a su vez, puede
provocar síntomas como apatía, desgano,
irritabilidad, nerviosismo, cansancio, falta de
atención, fallos de memoria, de concentración e
incluso depresión.
Ciertos componentes de los
alimentos como el triptófano (conocida como
«hormona del humor»), es un mensajero químico
relacionado con el sueño saludable, el estado de
ánimo y el buen humor, y su concentración en el
cerebro es directamente proporcional a la
concentración de triptófano en el plasma y el
cerebro. Los alimentos que lo contienen son:
huevos, lácteos, pescados, carnes, legumbres
(soja), frutos secos y frutas como el plátano,
la piña y el aguacate.
Más información sobre el tema se
puede encontrar en
http://www.alimentacion-sana.com.ar/informaciones/novedades/alim%20y%20cabeza.htm
y en
http://www.eufic.org/sp/food/pag/food30/food304.htm

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Esta Semana:
clonación «entre amigos» |
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El científico surcoreano Hwang
Woo-suk, que fue el primero en clonar embriones
humanos, renunció a la dirección del Centro
Mundial de Células Madre, tras admitir que para
sus experimentos usó óvulos de algunas
colaboradoras de su equipo. La utilización de
personas con algún grado de dependencia está
considerada «una violación de la ética médica»
en varios países. El comité de ética de la
Universidad respaldó al científico y a su
equipo, y el Ministerio de Sanidad de ese país
tampoco encontró problema legal o moral alguno
en la situación. Según las pesquisas hechas por
las autoridades, las colaboradoras donaron sus
óvulos porque no podían encontrar suficientes
células de este tipo para las investigaciones.
Extraído y adaptado de
http://eltiempo.terra.com.co/cien/noticiascientificas/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2624929.html

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