Boletín 334
 

 

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BOLETÍN SEMANAL nº 334


Del 12 al 18 de diciembre de 2005

OFF LINE
 
Friedrich Nietzsche «Lo que no me mata, me fortalece»


La educación en el banquillo.
¿Enseñamos a hacer el bien?
Por Gloria Inés Rodríguez

Palabras clave: educación, ética, formación en valores, formación integral.

Resumen: hace tiempo ya que los educadores han dejado de limitarse únicamente a traspasar contenidos a sus alumnos; cada vez más, su labor se orienta a la formación integral de la persona, es decir, a la formación del criterio, de unos valores que les sirvan para desenvolverse con fluidez en los tiempos actuales, pero ¿cuáles son los valores que se transmiten?, ¿qué rol le cabe a los educadores y a las familias en este ámbito? El artículo aporta algunas luces para reflexionar y avanzar en el tema.

IDEAS EN RED:
«La informática en tanto ciencia…»
De Isabel Navarrete

LECTURA SUGERENTE:
«Un nuevo paradigma»
De Alain Touraine


Vivir en proyecto
(o la optimización de la vida cotidiana)
Por Rodrigo Prieto

Palabras clave: proyectos, lógica de los proyectos, pensamiento y subjetividad, modelo de pensamiento.

Resumen: idear y elaborar proyectos es una práctica ampliamente extendida en las sociedades actuales, tanto así, que las partes que los conforman se han incorporado de tal manera en nuestra forma de pensar, que ya son parte de nuestra forma de ser, de nuestra subjetividad. El artículo constituye una reflexión sobre los supuestos e implicaciones de esta lógica que hoy nos tiene convertidos en verdaderos homo proiectums.



BREVES


POR THELMA GILSAMANIEGO Y MARTA MIQUEL

Cibereducación: juegos educativos

Medisalud en red: la dieta puede influir en el estado de ánimo

Esta semana: clonación «entre amigos»

 

    

La educación en el banquillo.
¿Enseñamos a hacer el bien?
Por Gloria Inés Rodríguez

 

« (…) que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética –y tal vez una estética– para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal (…). Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra…»

Gabriel García Márquez

Los adelantos de la ciencia y la tecnología anuncian que en el año 2050 se podrán descargar los datos del cerebro humano a un PC, que estas maquinas actuarán como si tuviesen sentimientos, que habrá diminutos robots que combatirán el cáncer y los virus, así como revolucionarios tratamientos con «células madre».

Todos estos avances despiertan preocupación e incredulidad y avisan prudencia; sin embargo, la historia demuestra que algunas predicciones terminan por consolidarse pese al escepticismo de muchos (www.btInternet.com/~ian.pearson; http://enter.terra.com.co/enter2/ente2_mac/
ente2_mac/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_2-2543801.html; http://nationalgeographic.com).

Mientras los científicos se recrean en sus progresos, los investigadores sociales nos cuestionamos sobre la magnitud de los problemas humanos que persisten y nos desbordan a pesar de todas las herramientas tecnológicas disponibles (http://eltiempo.terra.com.co/opinion/colopi_new/
danielsamperpizano/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2547817.html).

La radiografía actual de la humanidad (guerras -todas inmisericordes-, algunas mal llamadas «santas»; genocidios, terrorismo, hambruna y pobreza, fundamentalismos de todo tipo, corrupción política y un sin fin de etcéteras), nos obliga al cuestionamiento del papel de la educación, tanto a nivel local como global, sobre la transmisión de valores, sobre la ética.

Si evaluamos por lo que vivimos o vemos cotidianamente a través de los medios de comunicación, el rol social de la educación queda en entredicho. Precisamente porque su papel social es vital para conducir el sinsentido y desesperanza que se respira en el ambiente, es necesario replantearla y redireccionarla.

«La educación existe por una sola razón: porque el conocimiento no es natural al ser humano. Si el conocimiento fuera natural no sería necesaria la educación. El conocimiento es una construcción, es una decisión y una selección (…). Por eso, tenemos que poner mucho cuidado –primero- para entender nuestro propio conocimiento, -segundo- para establecer claramente los criterios para seleccionar el conocimiento, y –tercero- para definir cómo ponemos en óptimas condiciones el conocimiento seleccionado para que pueda ser apropiado y adueñado por cada generación que llegue» (Toro, J.B.).

Por lo tanto, la educación tiene razón de ser, si conduce con sentido la realidad de los colectivos sociales.

Hacia una ética social

Las Metas del Milenio en Educación habría que plantearlas pensando en la búsqueda del bien para todos y no como hechos aislados que se diluyen a través del tiempo, como ahora sucede.

«Vivimos en un momento de grandes peligros y de grandes oportunidades para el hombre y para el mundo; un momento que es también de gran responsabilidad para todos nosotros. (…) su poder de disponer del mundo ha permitido que su capacidad de destrucción alcance dimensiones que a veces nos horrorizan» (Card. Ratzinger, J., 2005).

¿En qué medida los procesos educativos nos ayudan a ser como anhelamos?, como educadores ¿nos dejamos interpelar por la realidad?, ¿de qué manera contribuimos -o no- a formar ciudadanos que busquen el bienestar social?, ¿en qué medida la educación que impartimos contribuye a formar personas conscientes y responsables, tanto en lo privado como en lo público?, ¿qué contenidos debemos transmitir para formar personas integrales y plenas?, ¿cuántos habitantes del planeta habrán conquistado su libertad a través de su capacidad de entrega y amor?, ¿cuántos serán conscientes de su responsabilidad en hacer «el bien»?

Indudablemente las motivaciones éticas no han crecido en la misma proporción que el desarrollo técnico-científico; más bien se percibe un decrecimiento global que deja maltrechas las acciones educativas a nivel local, como respuesta a las amenazas que se levantan contra la humanidad.

Esta preocupación fue la que motivó el I Congreso de La Educación desde las éticas del Cuidado y la Compasión, auspiciado por la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana, (Bogotá, Colombia). El principal aporte del encuentro fue que no centró el rol de la educación en el pensamiento o la razón, sino en la formación integral de la persona, relevando el valor de los sentimientos, las emociones y la ética. De hecho, los diferentes expositores destacaron la necesidad de repensar la sociedad desde una «ética del cuidado»: del cuidado del espíritu, del cuerpo, de la palabra, del intelecto, de las relaciones, de la cultura, del entorno, de las relaciones y del ejercicio de acciones compasivas.

Cuidar y amar

El amor y el cuidado. Este es el «deber ser» del nuevo paradigma de la educación. Ambos conceptos constituyen la ecuación con la que podemos lograr el equilibrio, la sostenibilidad, la preservación de todos y de todo. De ahí que nuestro mayor reto como educadores es contribuir al desarrollo de habilidades, destrezas y conocimientos no sólo intelectuales, sino también de valores, de modo que los alumnos incorporen estos criterios en su vida cotidiana. La fábula del cuidado puede ayudarnos a ilustrar el significado de este «ethos que cuida»:

«Cierto día, Cuidado tomó un pedazo de barro y lo moldeó con la forma del ser humano. Apareció Júpiter y, a pedido de Cuidado, le insufló espíritu. Cuidado quiso darle un nombre, pero Júpiter se lo prohibió, pues quería ponerle nombre él mismo. Comenzaron a discutir. En esas apareció la Tierra, alegando que el barro era parte de su cuerpo, por tanto, tenía derecho a escoger el nombre. La discusión se complicó. Entonces, todos aceptaron llamar a Saturno, el Dios ancestral, para que dirimiera el asunto. Saturno decidió la siguiente sentencia: Tú, Júpiter, que le diste el espíritu, recibirás su espíritu cuando esta criatura muera. Tú, Tierra, que le has dado el cuerpo, recibirás su cuerpo cuando esta criatura muera. Y tú Cuidado, que moldeaste la criatura, la acompañarás durante toda su vida. Y como no ha habido acuerdo sobre el nombre, decido yo: se llamará “hombre”, que viene de humus, que significa tierra fértil».

No hay nada que dé mayor sentido a la vida que el amor. Todos de una u otra forma hemos experimentado, apreciamos y agradecemos el cuidado y el amor de otros hacia nosotros; el cuidado de nuestros padres cuando nacemos, el cuidado de nuestros amigos. Con amor cuidamos, protegemos y posibilitamos que otros sean; el amor es el mayor y mejor motor que nos mueve a actuar, a ser y hacer con y para otros; el amor es liberante y liberador; el amor más el cuidado son los criterios éticos transformadores.

Para construir una civilización basada en la pedagogía del amor, debemos dejarnos interpelar por la realidad, estar atentos y dispuestos a prestarnos mayor atención unos a otros, a cuidar y amar. Quizá hoy, este desafío está más vigente que nunca.

· Páginas de interés

Toro, J. B. «Siete Aprendizajes Básicos para la Convivencia Social»: http://www.bnm.me.gov.ar/s/esp_ped/paquetes/imagenes/revista.htm;

«El Ciudadano y el Papel de lo Social»: http://www.sinergia.org.ve/documentos/papelciudadano.doc;

«Europa en la crisis de las culturas», del Cardenal Ratzinger, J.: http://www.zenit.org/spanish/visualizza.phtml?sid=70702

La Educación desde las Éticas del Cuidado y la Compasión. PUJ, Btá: http://www-javeriana.edu.co/Facultades/Educacion

Proyectos de prevención de la violencia y la agresión en Colombia y Brasil: http://www.preal.org/docs-programas/Violencia%20Junio2004.pdf

Valores y globalización para el Siglo XXI: http://es.geocities.com/valoreseticos/ 

Foro sobre valores: http://boards3.melodysoft.com/app?ID=10271951v




 

IDEAS EN RED:

«La informática en tanto ciencia, también ha creado sus lenguajes propios, pero a diferencia de todas las demás, se ha erigido como aquella (supuestamente) capaz de vehiculizar la circulación de información de todas ellas. Este "pasaje" de una ciencia a otra, impone necesariamente la traducción de los conocimientos en cantidades de información, la simplificación de los contenidos y la estandarización de la información. Una cuestión de "ingeniería del conocimiento". ¿Pero qué ocurre con aquel saber que, ya sea porque su propio objeto de estudio no puede soportar semejante violentación o porque quienes lo producen no están dispuestos a admitirla, no "entren" en el circuito informático? (…) podemos pensar que esta potente tecnología corre el riesgo (si es que no ha dejado ya de ser un riesgo para transformarse en un hecho) de erigirse como un "aparato de captura" científicamente programado. También aquí nos encontramos con consecuencias similares al "efecto realidad": "si no es informatizable, el saber no existe" junto con la contracara que hemos propuesto: "si está informatizado, el saber tiene valor de verdad objetiva". También aquí nos encontramos con la supuesta "neutralidad" de un saber lavado y recortado, que habiendo sido cuantificado y traducido, nos hace perder de vista una vez más que es portador de relaciones entre hombres y no entre cosas».

De Isabel Navarrete, en su artículo «Ideología capitalista: la verdad del poder, el "saber mercancía" y la ética bio-degradable. Apuntes para la discusión», disponible en http://www.clacso.org/wwwclacso/
espanol/html/biblioteca/fbiblioteca.html

 


 


 

LECTURA SUGERENTE:

«Un nuevo paradigma»
De Alain Touraine
Ediciones Paidós, Barcelona 2005
280 Páginas

En los primeros siglos de su modernización, Occidente describió y pensó la realidad social en términos políticos: el desorden y el orden, el rey y la nación, el pueblo y la revolución. Luego, con la Revolución industrial, el capitalismo se emancipó del poder político. Pensamos y actuamos entonces en nombre de un nuevo paradigma, económico y social, y hablamos de clases, riquezas, desigualdades y redistribución.

Hoy, en la hora de la economía global y el individualismo feroz, la modernización ha hecho saltar en pedazos esos antiguos modelos de sociedad. Cada uno de nosotros, inmerso en la producción y en la cultura de masas, se esfuerza por escapar de ellas y construirse como sujeto de su propia vida. El nuevo paradigma con el que damos cuenta de estas preocupaciones nuevas es cultural. De ello dan testimonio los grandes interrogantes de nuestra época: ¿qué lugar hay que conceder a las minorías?, ¿debe la sexualidad situarse en el centro de todo?, ¿asistimos al retorno de las religiones?

Los antiguos paradigmas se dirigían hacia la conquista del mundo; con el nuevo, somos nosotros los protagonistas. Y mientras levantamos acta de la descomposición de un universo dirigido por los hombres, entramos en una sociedad de mujeres.

Como siempre en los libros de Alain Touraine, la preocupación por dar forma teórica a nuestras prácticas sociales está fecundada por la vida tal como la vivimos, y todo lo que se piensa remite a la experiencia cotidiana del universo globalizado en el que, a partir de ahora, vamos a movernos.

Extraído de http://www.paidos.com/lib.asp?COD=45135

 

 

Vivir en proyecto
(o la optimización de la vida cotidiana)
Por Rodrigo Prieto

 

¿Cuándo fue la última vez que utilizaste la palabra «proyecto»?, ¿hace un mes, una semana, ayer…?; es más, ¿cuál fue el último proyecto que pensaste o que elaboraste? Probablemente todos los que tenemos acceso a este artículo podremos responder rápidamente estas preguntas porque la lógica de los proyectos nos es casi tan habitual como los semáforos de las esquinas o la televisión. De hecho, este modelo de pensamiento se utiliza actualmente en casi todos los ámbitos del quehacer social, como metodología de planificación para «construir futuros», no sólo en cuestiones ingenieriles, sino también económicas, sanitarias, pedagógicas, deportivas e incluso psicológicas, con lo cual hoy constituye una lógica que nos constituye como personas.

A continuación intentaremos aportar algunas reflexiones respecto de qué significa esto, de cuales son las implicaciones y consecuencias de este vivir en proyecto.

Los supuestos del modelo

Pensar en proyecto significa, antes de todo, el deseo de conseguir algo y la decisión –y voluntad- de realizar diversas acciones para lograrlo. Aquello que se busca constituye el objetivo del proyecto; y lo que se pretende hacer para lograrlo, conforma la metodología o estrategia elegida.

Cualquier deseo o anhelo puede ser un objetivo, ya sea personal o institucional, individual o colectivo: comprar una casa, aumentar las ganancias, estudiar una carrera, reducir el paro, etc. Casi siempre son muchos los caminos que se pueden tomar para lograr dichos objetivos, por tanto, habrá que elegir alguno de ellos. Tanto los mismos objetivos, como los criterios que se utilizan para elegir la estrategia están íntimamente ligados a los valores y a la forma de entender el mundo de quien desarrolla el proyecto.

De cualquier manera, la lógica de los proyectos obliga a hacer un ejercicio reflexivo de planificación, de orden, de explicitación de intenciones y compromisos que se adquieren ya sea con uno mismo, o con otros de quienes se depende o con quienes es necesario aliarse para cumplir los propósitos propuestos.

Por este motivo, el pensar en proyecto supone un ejercicio de realismo, de objetivación de la realidad, de intentar comprender, prever y analizar todas las variables que tengan alguna influencia en la posible consecución o fracaso del proyecto.

En la medida en que dicho análisis sea más certero y preciso, aumentan las posibilidades de que el objetivo llegue a cumplirse. Y para que eso ocurra, es necesario manejar el máximo de información posible respecto de las variables implicadas, tanto de aquellas que son posibles de controlar, como de las que se escapan de las propias manos.

Respecto de estas últimas, el sólo hecho de pensar en ellas supone un ejercicio de humildad y realismo, pues implica reconocer que cualquier objetivo depende de tantas variables incontrolables, que en definitiva, su consecución es prácticamente una lotería…

Desde la lógica de los proyectos, pensar en las variables incontrolables, implica también reflexionar respecto de las condiciones adversas u obstáculos que pudieran presentarse en la estrategia que se pretende seguir para lograr un objetivo, de modo que si efectivamente llegan a ocurrir, estar preparados para hacerles frente sin que el proyecto se vea amenazado.

De la misma manera, analizar las variables que sí están en las propias manos, supone ser conscientes de las capacidades y limitaciones de los responsables del proyecto, de modo que la estrategia que se diseñe se ajuste a dichas características.

Todas estos supuestos que habitan en lógica de los proyectos nos hablan del predominio de una razón instrumental, del supuesto de que por medio de un ejercicio racional se puede llegar a conseguir determinados propósitos que nos resultan útiles, necesarios o cautivadores. Se trata, al mismo tiempo, de una forma de autodisciplina, de una técnica para gestionar los propios deseos, de una manera de objetivarlos, racionalizarlos, utilizando la razón como materia prima principal para construir sueños. Incorporar estos elementos en el propio pensamiento supone no sólo una habilidad práctica para las actividades laborales, sino también transformamos como personas, «ser» de otra manera, asumir en la propia vida los supuestos mencionados antes. Pensar en proyectos nos constituye como personas.

Los valores de fondo

Uno de los fundamentos principales (sino el único) de esta estructura de pensamiento es el afán de optimización (de recursos, de tiempo, de fuerzas, etc.), el cual, a su vez, se basa en la suposición de escasez de todos ellos: el tiempo es oro, los recursos son escasos, las fuerzas, limitadas, por tanto hay que gestionarlos de la manera más óptima para conseguir los propósitos deseados.

Estrechamente ligado al afán de optimización, aparecen las nociones de eficiencia y eficacia, es decir, las capacidades de disponer las cosas para lograr un determinado objetivo, y lograrlo.

En el fondo de estos tres conceptos habita una forma productivista de entender el mundo, es decir, de que las cosas se hacen por un porqué, con un propósito, esperando una ganancia, un beneficio, un logro, un placer, una satisfacción, ya sea individual o colectiva, personal o institucional.

Esta forma de comprensión es propia y absolutamente coherente con un pensamiento económico que busca el máximo beneficio al menor costo posible.

Proyecto y competencia

El producto de esta lógica de pensamiento se materializa en un documento tipo (el proyecto) que incluye unos apartados más o menos fijos en los que se expresa de manera clara y concisa la idea «proyectada». En algunos ámbitos, este documento sirve como modelo estándar para realizar un análisis comparativo de diferentes ideas, las cuales compiten por obtener beneficios, con frecuencia económicos, que sirven para ejecutar las ideas en cuestión.

En estos casos, en que los proyectos entran en competencia, la lógica que los inspira adquiere unas características que vale la pena comentar.

En primer lugar, la existencia de una entidad financista interesada en promover un determinado tipo de actividad, para lo cual convoca a un concurso de proyectos (por ejemplo, de alfabetización), definiendo con ello los requisitos que deben tener los proyectos que deseen optar al apoyo económico. Este hecho supone el establecimiento de una jerarquía entre quienes tienen el dinero, y quienes lo demandan, de modo que quienes deseen adjudicarse el proyecto deberán adaptar su idea a dichas condiciones.

Si entendemos la elaboración de proyectos como una forma de construir futuros, cuando se trata de este tipo de concursos, son las entidades financistas las que definen esos futuros respecto de los ámbitos que les interesa promover; así por ejemplo, promueven un tipo de educación, un tipo de salud, un tipo de vivienda… en definitiva, un tipo de sociedad.

Esta situación puede constituir un problema cuando los proyectos que se promueven desde las entidades financistas contradicen o atentan contra valores sociales, tradiciones o formas de vida fuertemente enraizadas en las sociedades por ellas intervenidas. Es el caso, por ejemplo, de proyectos que promueven acciones individuales para conseguir mejoras en la vivienda, con lo cual –en ocasiones- desarticulan lazos comunitarios fuertemente arraigados en las culturas locales.

Sin desmerecer el enorme aporte que significa mejorar las condiciones de habitabilidad de unas familias determinadas, estos proyectos traspasan e instalan en la conducta de las personas, unas formas de relación basadas en la desconfianza, el individualismo y la competencia, pues les obliga a competir para obtener los beneficios del proyecto.

«Pensar en proyecto» es hoy casi tan habitual como hacerlo en imágenes (gracias a las tecnologías audiovisuales) o de manera hipertextual (gracias a la explosión de Internet), por tanto, se trata de una lógica que constituye nuestra forma de acceder y descifrar el mundo en que nos insertamos. Sin embargo, ya en sus fundamentos más básicos da por sentados unos tipos de relaciones, unos mecanismos y unos valores de los que no siempre somos conscientes y –por lo mismo- con los que no necesariamente estamos de acuerdo.

Independientemente de esta constatación, lo cierto es que el pensar según la lógica de los proyectos es una necesidad y una posibilidad para los habitantes de este segundo milenio que comienza; y siendo así, no está de más ser conscientes de los fundamentos de este modelo, ya sea revertirlos o para sacarles un mayor provecho, en virtud de los objetivos que nos inspiran.

· Páginas de interés 

Un modelo de marco lógico está disponible en: http://www.bvsde.ops-oms.org/bvsapi/e/bases.pdf

Completo glosario de la gestión de proyectos: http://www.allpm.com/glossary.php

Declaración Universal de los Derechos Humanos: http://www.un.org/spanish/aboutun/hrights.htm
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 BREVES

Cibereducación: juegos educativos

 

¡Ya vienen los Reyes por los arenales....! Este es el inicio de uno de los Villancicos que se cantan en estas fechas Navideñas. Y si, ¡vienen!, pero... ¿qué les vamos a pedir?

Quizá esta puede ser una oportunidad para buscar juegos que promuevan una mejor conviviencia familiar, que faciliten el encuentro de las diferentes generaciones que se suelen reunir en estas fechas.

Por ejemplo, existen juegos grupales muy fáciles y divertidos, como los que aparecen en http://www.efdeportes.com/efd9/jue911.htm

Otra Web interesante es Ludomecum (www.ludomecum.com). En ella se pueden encontrar diferentes artículos que comentan la importancia de escoger juegos que no sólo diviertan sino también sirvan para educar a los niños. Dada la orientación pedagógica de este sitio, puede ser de gran utilidad para docentes, padres, educadores y responsables de ludotecas.

Y una empresa que también pretende favorecer el juego familiar es Educa (http://www.educa.es/). Tal como señala en su Web «a través de los juguetes, los niños aprenden a relacionarse, a comunicarse y a ponerse en el lugar de los otros. Los juguetes colectivos enseñan a los niños a seguir unas reglas, a colaborar y a madurar en su relación con los demás. Los juegos familiares fomentan la sociabilidad del niño o niña, pero los juegos de encaje y puzzles también lo son si el montaje se hace con la ayuda de los padres o de otros niños».

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Medisalud en red: La dieta puede influir en el estado de ánimo

 

El cerebro sólo representa entre el 2 y el 3% del peso corporal total del ser humano; sin embargo, es responsable del consumo del 20% de la energía que se extrae de los alimentos. Su funcionamiento requiere tan sólo de oxígeno y glucosa, pero también requiere de otros nutrientes para el desarrollo de funciones como la memoria, la concentración, el pensamiento, etc.

Una mala alimentación puede producir falta de vitaminas o minerales, lo que, a su vez, puede provocar síntomas como apatía, desgano, irritabilidad, nerviosismo, cansancio, falta de atención, fallos de memoria, de concentración e incluso depresión.

Ciertos componentes de los alimentos como el triptófano (conocida como «hormona del humor»), es un mensajero químico relacionado con el sueño saludable, el estado de ánimo y el buen humor, y su concentración en el cerebro es directamente proporcional a la concentración de triptófano en el plasma y el cerebro. Los alimentos que lo contienen son: huevos, lácteos, pescados, carnes, legumbres (soja), frutos secos y frutas como el plátano, la piña y el aguacate. 

Más información sobre el tema se puede encontrar en http://www.alimentacion-sana.com.ar/informaciones/novedades/alim%20y%20cabeza.htm y en http://www.eufic.org/sp/food/pag/food30/food304.htm

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Esta Semana: clonación «entre amigos»

 

El científico surcoreano Hwang Woo-suk, que fue el primero en clonar embriones humanos, renunció a la dirección del Centro Mundial de Células Madre, tras admitir que para sus experimentos usó óvulos de algunas colaboradoras de su equipo. La utilización de personas con algún grado de dependencia está considerada «una violación de la ética médica» en varios países. El comité de ética de la Universidad respaldó al científico y a su equipo, y el Ministerio de Sanidad de ese país tampoco encontró problema legal o moral alguno en la situación. Según las pesquisas hechas por las autoridades, las colaboradoras donaron sus óvulos porque no podían encontrar suficientes células de este tipo para las investigaciones.

Extraído y adaptado de http://eltiempo.terra.com.co/cien/noticiascientificas/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2624929.html

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