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BOLETÍN SEMANAL nº 341
 

Del 13 al 19 de febrero de 2006

OFF LINE

Lao Tse «Quien pueda ver más allá del miedo siempre estará a salvo»

Movilidad responsable
Por Rodrigo Prieto

Palabras clave: movilidad, seguridad vial, educación vial, prevención, accidentabilidad.
Resumen: la reducción de la accidentabilidad vial requiere un cambio de perspectiva que ponga énfasis en la formación de actitudes de respeto y prudencia en los conductores y peatones; sin embargo, este objetivo se hace muy difícil si la sociedad entera funciona con los criterios exactamente opuestos.



IDEAS EN RED:
«El lenguaje oficial reconoce…»
De Eduardo Galeano

 

LECTURA SUGERENTE:
«Atando sentimientos con palabras»
De Cristóbal Gómez Mayorga


Albert Laszlo Barabasi
«La nueva ciencia en red»
Por Eulalia Bernardone

Palabras clave: red, Internet, nodos, hubs, ecosistemas, conexiones múltiples.
Resumen: desde hace varias décadas muchos investigadores de las «ciencias duras» vienen trabajando en la teoría de red; sin embargo, fue gracias a los aportes de Laszlo Barabasi que estos planteamientos han confluido en un paradigma de conocimiento que se aplica no sólo a problemas físicos o químicos, sino también a la naturaleza –entendida como ecosistema- y a las relaciones sociales en general. Por supuesto Internet ha sido contexto y objeto facilitador de estos desarrollos.




BREVES


POR THELMA GILSAMANIEGO Y MARTA MIQUEL

Tecnonotas: compartir es vivir

Time out: tiempo libre o salud

Esta semana: infopensamiento


 

 

    

Movilidad responsable
Por Rodrigo Prieto

 

El XXI es el primer siglo de la historia que nace al son de los motores. De hecho, el clásico modelo «T», de la Ford, vio la luz recién en 1908, y lo hizo como lujo que sólo unos pocos se podían permitir. No fue sino hasta la década de 1950 aproximadamente que el acceso al automóvil se universalizó, generando con ello, toda una revolución en el transporte, que relativizó la concepción del tiempo y el espacio, y ocasionó una transformación radical de la morfología de las ciudades más importantes del mundo.

De modo que para gran parte de quienes hoy tenemos menos de 45 años, el coche es un medio de transporte tan habitual como lo fueron el caballo o los tranvías para nuestros antepasados.

Pese a esta familiaridad con el coche, las cifras de siniestralidad vial parecen demostrar lo contrario. De hecho en el 2005 murieron más de 1 millón 200 mil personas en todo el mundo como consecuencia de accidentes de tráfico, y otros 50 millones resultaron heridas de diversa gravedad (http://www.eluniverso.com/2006/01/07/21/
a52f4e7aa1db489ea7977f2b4b0513e4.html?EUID).

¿A qué se debe esta situación? ¿Es que no sabemos conducir? ¿Qué hay que hacer para que estas cifras desaparezcan o al menos se reduzcan al mínimo?

Durante años todas las investigaciones y esfuerzos al respecto se centraban en la evaluación y mejoramiento de las infraestructuras viales (carreteras, señalética, planificación urbana); sin embargo en la última década la mirada se ha ido focalizando poco a poco en lo que los especialistas llaman el «factor humano» de la movilidad (http://www.supermotor.com/revista/actualidad/2003/10/242466.html).

Por cierto, de la misma forma en que ha cambiado el objeto de análisis, se ha modificado también el lenguaje con que se denomina este campo de trabajo. Ya no se habla de seguridad vial, sino de movilidad; y, específicamente en el ámbito educativo, de educación para la movilidad, o bien de «movilidad responsable».

En lo que respecta a los índices de siniestralidad, el primer enfoque pone el énfasis en la variable estructural de la movilidad y en las aptitudes de los conductores para conducir un coche. Por su parte, la perspectiva de la movilidad responsable apunta a las actitudes de conductores y peatones, o en otras palabras, a la disposición ética que prima en éstos a la hora de realizar cualquier tipo de desplazamiento.

Terreno resbaladizo

Hablar de ética es siempre un terreno resbaladizo pues no se trata de estructuras metálicas ni de programas informáticos, sino de valores que se ponen en juego en las múltiples situaciones en las que participamos día a día. De aquí que la promoción de la movilidad responsable sea hoy un desafío complejo y transversal, que pone en entredicho ya no sólo la cuestión urbana, sino las mismas bases de la sociedad occidental.

No, no es una exageración, pues cuando se trata de valores, hablamos de los criterios que nos mueven y las prácticas que realizamos, las cuales nos configuran como seres humanos, aunque a veces dicha «humanidad» parezca ausente en muchas de nuestras acciones.

¿Y cuáles son estos valores? Aunque no se puede generalizar -menos en un campo tan personal como éste- lo cierto es que los modelos de funcionamiento social puedan dar importantes pistas respecto de ellos. Por ejemplo, simplificando al máximo podríamos decir que en la esfera productiva (factor clave de la configuración social actual), los valores que suelen primar son el de la optimización (lograr un objetivo en el menor tiempo y con los mínimos recursos posible), el de la competencia (ganar, a cualquier costo) y por supuesto un afán de lucro no sólo económico sino también personal y social (el deseo permanente de obtener beneficios de todo lo que se haga). A estos se suman también el valor de la libertad (hacer lo que quiera, cuando quiera y de la forma que quiera) y del individualismo (yo primero, yo segundo, yo tercero). Sin temor a equivocarnos podríamos afirmar que la ética predominante actualmente en la sociedad occidental se basa en una combinación de estos postulados, a los que se suman –por fortuna- diferentes dosis de solidaridad y conciencia social en algunos casos.

Aplicado al ámbito de la movilidad, estos valores se traducen por ejemplo en una industria automotriz que año a año diseña y fabrica miles de coches capaces de alcanzar velocidades cada vez más altas (e imperceptibles, gracias a maravillosos sistemas de amortiguación), coches que además se publicitan asociándolos directamente con un estatus social, con la libertad de llegar a cualquier lugar, con una comodidad incomparable y como herramienta de una viril y garantizada seducción. Por supuesto, jamás se habla de las «contraindicaciones» de su uso irresponsable: millones de muertes cada año.

Otra manifestación de estos valores en el ámbito de la movilidad, son una serie de videojuegos en los que mientras más atrevida y veloz sea la conducción de los jugadores, más posibilidades tienen de ganar. El extremo de esta tendencia es «Carmaggedon» (http://www.escalofrio.com/plantilla.php?idf=264), un videojuego en que el jugador gana más puntos mientras más personas atropelle. Afortunadamente el juego fue prohibido en varios países, aunque a estas alturas ya está más que obsoleto (y probablemente nadie lo juega) pues tiene una gráfica bidimensional bastante básica -y aburrida- en comparación al formato 3D casi cinematográfico de los videojuegos actuales.

Sin ir más lejos, probablemente en las grandes ciudades estamos tan acostumbrados a ver (o cometer) infracciones de tránsito que ya ni nos damos cuenta de ellas. Pasarse un semáforo en rojo, frenar bruscamente ante el paso de peatones, aparcar en zonas prohibidas, circular en sentido contrario aunque sea unos pocos metros, conducir sin cinturón de seguridad o sin luces… son prácticas tan cotidianas que ya no nos sorprenden.

Contradicciones peligrosas

En un escenario donde se combinan todas estas situaciones, es fácil que los mensajes que promueven una movilidad responsable caigan en saco roto, pues si las prácticas cotidianas constituyen un enorme caudal que avanza en la dirección de los valores antes descritos, los esfuerzos que abogan por el respeto de la vida y de la dignidad humana, o por la solidaridad y la colaboración, son apenas un riachuelo insignificante.

De nada sirve enseñar las normas del tránsito a niños y adolescentes, si muchas veces, a la salida de sus centros de estudio ni siquiera tienen aceras adecuadas o pasos de cebra para moverse con tranquilidad y sin riesgos. De nada sirve, hablarles de la conducción con precaución, cuando los ídolos mediáticos del momento son jóvenes conductores profesionales de motocicletas o coches fórmula 1. De nada sirve insistirles en el uso del cinturón de seguridad, si sus padres rehúsan usarlo.

Para nadie es un misterio –y los pedagogos lo pueden corroborar- que los niños aprenden más por el ejemplo que por los sermones o discursos, de modo que, mientras las prácticas cotidianas mayoritarias en el ámbito de la movilidad no cambien, la siniestralidad vial seguirá cobrando miles de vidas cada año.

Algunas pistas a seguir

Por supuesto el tema es mucho más complejo de lo que aquí se ha expuesto, sobre todo si se tienen en cuenta las millonarias cifras que se mueven en la industria automotriz, en las constructoras de carreteras, en los seguros de vida y sin duda, en la actividad petrolífera (por cuyo dominio se han desatado cruentas guerras). Y mucho más complejo aún si se considera que la transformación de los valores no es cuestión de un día para otro, sino de años, incluso décadas.

De modo que –como siempre- sería irresponsable pretender dar respuestas o proponer soluciones generales para enfrentar este fenómeno. Con mucho, apenas es posible sugerir algunas ideas.

Primero que todo, señalar que el ámbito de la movilidad es un mundo muy complejo, lleno de variables, técnicas y humanas y en el cual se ponen en juego una serie de criterios económicos, políticos incluso psicológicos y afectivos, de las distintas personas en él involucradas. A partir de aquí, una primera pista apunta hacia la necesidad de acotar al máximo posible las diferentes vertientes del tema. No cabe duda de que las causas de la accidentabilidad vial de los adolescentes entre 14 y 18 años son muy diferentes de las de las personas de entre 35 y 44 años; como tampoco son equiparables los mensajes que cada uno puede comprender y está dispuesto a asumir. Por tanto, se han de estudiar de la manera más acotada posible las diferentes realidades y a partir de ahí, diseñar estrategias interdisciplinarias para hacerles frente.

Teniendo en cuenta las profundas contradicciones que comentábamos más arriba, se ha de poner especial atención sobre todo en los mensajes mediáticos masivos (publicidad, medios de comunicación y videojuegos), de modo de construir un mensaje potente y coherente según el cual la movilidad sea entendida como una actividad socialmente responsable.

Pero quizá lo más importante –y no sólo en el ámbito de la movilidad- es la necesidad de educar personas (cualquiera que sea su edad y condición) sensatas, capaces de pensar reflexivamente respecto de sus propias acciones y de sus consecuencias, que no sean meros «autómatas cumple reglas», sino seres humanos, inteligentes, que evalúen y decidan en las distintas situaciones cotidianas en que participan, cuál es el comportamiento más pertinente y adecuado partiendo de la base del respeto de la vida (y la salud y la dignidad) propia y de los demás.

Páginas de interés

La ONU y la seguridad vial: http://www.eluniverso.com/2006/01/07/21/
a52f4e7aa1db489ea7977f2b4b0513e4.html?EUID=

Instituto Mapfre de Seguridad vial: http://www.mapfre.com/fundaciones/es/
InstitutoMapfreSeguridadVial/home_principal_IMSV.shtml

Dirección General de Tráfico de España (DGT): http://www.dgt.es/indices/dgtHtm_Portada_es.html

Real Automóvil Club de España (RACE): http://www.race.es/historia/index.html

Comisariado Europeo del Automóvil: http://www.cea-online.es/quienessomos.asp?




 

IDEAS EN RED:

«El lenguaje oficial reconoce a los derechos de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría. En lugar de dictadura militar, se dice proceso. Las torturas se llaman apremios ilegales, o también presiones físicas y psicológicas. Cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, sino cleptómanos.

El saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de enriquecimiento ilícito.

 

Se llaman accidentes los crímenes que cometen los automóviles. Para decir ciegos, se dice no videntes, un negro es un hombre de color. Donde dice larga y penosa enfermedad, debe leerse cáncer o SIDA. Repentina dolencia significa infarto, nunca se dice muerte, sino desaparición física. Tampoco son muertos los seres humanos aniquilados en las operaciones militares. Los muertos en batalla son bajas, y los civiles que la ligan sin comerla ni beberla, son daños colaterales».

Tomado del libro «Patas Arriba. La escuela del Mundo al revés», de Eduardo Galeano. Editorial Siglo XXI, 1998


 

LECTURA SUGERENTE:

«Atando sentimientos con palabras»
De Cristóbal Gómez Mayorga
Publicaciones M.C.E.P. Sevilla, 2004

Es necesario, hoy más que nunca, que los maestros y maestras escribamos sobre lo que pasa en nuestras aulas. No desde la queja, sino desde el disfrute, no desde la miope mirada de las conductas, sino desde la profunda visión de las personas que la Habitamos, no desde la objetividad académica, sino desde la subjetividad de los que vivimos cada día en ellas.

En este trabajo se reflexiona sobre situaciones reales de clase y se describen soluciones a los conflictos diarios desde una visión Sentimental. Es necesario vivir los sentimientos, jugarlos, aprenderlos en situaciones educativas vivas, en las que aflore todo nuestro ser: conflictos diarios, riñas, miedos, actos de cariño, saludos, enfados, etc., pero, sobre todo, es necesario hablar de ello. Lejos de realizar programaciones estructuradas para trabajar la alegría, la tristeza, la ira, la angustia, los celos, o la vergüenza, debemos estar atentos a lo que ocurre diariamente en nuestros centros educativos para darle un tratamiento educativo. Poner nombre a lo que sentimos es una forma de controlarnos, porque las palabras son lazos que atan los sentimientos y no dejan que se desboquen. Demos nombre a lo que sentimos. Hablando de ellos estaremos construyendo los cimientos de una personalidad estable y equilibrada. bella y útil función del lenguaje, la de atar sentimientos.

Extraído de http://quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=biblioteca.
VisualizaLibroIU.visualiza&filtro_categorias=&libro_id=6892

 

 

  Albert Laszlo Barabasi
«La nueva ciencia en red»
Por Eulalia Bernardone


Por mucho tiempo, el ser humano ha estudiado y se ha enfocado al estudio de las redes. Ya en 1780 se estudiaban las redes como forma matemática abstracta.

Una red está compuesta a base de nodos y conexiones. En el análisis posterior se asumió que esas conexiones estaban distribuidas al azar. Este estudio que explora las propiedades de las redes, obedece a la ley de distribución al azar, o ley normal.

Paul Erdos y Alfred Rènyi son algunos de los principales estudiosos de las redes; sin embargo, sus teorías aleatorias se han quedado cortas para explicar las redes sociales y la tan usada y compleja Internet.

Albert Laszlo Barabasi en su libro «Linked, The new science of networks» («Conectados, la nueva ciencia en red»), explica la reciente investigación que ha desarrollado al respecto.

Javier Soberón Mainero, especialista en ciencias genómicas, explica los aspectos más relevantes de la investigación de Barabasi, a partir de sus conocimientos como investigador de las redes en la genética.

¿Quién es Laszlo Barabasi?

Laszlo Barabasi es un referente mundial en el ámbito de las redes, su pretensión y vocación es descubrir las redes de todo tipo. Nació en Transilvania, pero fue educado en Hungría, país de grandes matemáticos. Actualmente vive en Estados Unidos y es profesor en la Universidad de Notre Dame, en Indiana. Barabasi es matemático y físico, experto en redes. Descubridor de propiedades de las redes no descritas por la teoría de ley normal en 1995. En su libro publicado en 2002, «Linked, The new science of networks», describe perfectamente estas nuevas teorías y su aplicación en la vida diaria.

¿Cuál es la teoría de Barabasi?

Lo que Barabasi dice es que las redes tienen una estructura descubierta por el hombre que obedecen a otra estructura llamada ley de potencia, o ley de parapeto o sin escala, es decir que se centra en el 20% de las prioridades encontrando ahí mismo el 80% de sus problemas. Ejemplo: El 20% de los trabajadores produce el 80% de la producción de una empresa.

Sus propiedades son dadas en la evolución, son leyes vivas, dinámicas. Surge otro aspecto, las redes están unidas por nodos que están en todas partes; en las células, en las relaciones, etc. Al obedecer a la ley de potencia y no a la de la distribución normal surge los llamados «hubs» (ejes). Éstos serían los centros de una rueda de carreta. Es un punto, un nodo muy conectado.

Los hubs no estaban descritos antes y son muy importantes puesto que se encuentran en todas las redes. Son propiedades emergentes que surgen de las redes donde hay orden e información.

Barabasi empieza a ver hallazgos en Internet, luego en la célula donde descubre reacciones químicas. Descubre las conexiones físicas entre las computadoras de universidades por ejemplo. Los aeropuertos y las comunidades humanas, las conexiones telefónicas, las matemáticas, etc.

Las propiedades encontradas en todas estas redes de distintos tipos van pasando y teniendo otras conexiones a su vez con miles de diferentes sistemas. Va dando cualidad a las redes que va descubriendo. Diferencia también aquellas redes que operan o que siguen la estructura de una red de las normales o al azar y aquellas que siguen la ley de potencia. Algunas carreteras obedecen a la primera y algunos aeropuertos. Pero hay otros aeropuertos con más de 200 vuelos. Es decir que un aeropuerto como el de Atlanta, Georgia en Estados Unidos con una confluencia de 250 vuelos diarios obedece a la ley de potencia siendo este aeropuerto un hub, es decir un eje que sirve para conectar vuelos a todas partes del mundo.

De esas nuevas propiedades de los sistemas evolucionados surge el estudio de comportamiento químico, de robustés o tolerancia a errores o ataques. Por ejemplo, normalmente una red de redes permite enfrentar los problemas que surgen en un punto gracias a los recursos distribuidos en el conjunto. Pueden, sin embargo, darse casos de «fallos en cascada» (cascading failures), versión actualizada de la teoría de los dominós.

«Los fallos en cascada son comunes en las redes más complejas. Es uno de los vicios de la sociedad en red y tenemos que aceptarlo a la par de sus virtudes», explica Barabasi.

¿Qué importancia tiene para la vida cotidiana este descubrimiento?

Es importante desde el punto de vista que todos los seres humanos usamos redes. Comprender lo que usamos todos, los 365 días del año es importante para entender nuestra propia naturaleza. Las redes sociales son importantes para el trabajo por ejemplo. Por lo cual es importante para el estudio de las sociedades. En las redes biológicas está el paradigma del genoma humano que da origen a la ciencia genómica recientemente descubierta que se convierte en ciencia de las redes.

Antes se estudiaba una proteína a la vez, un gen a la vez, lo cual era un estudio disgregatorio.

La genómica es una ciencia que se debe trabajar en función de las redes. Antes se estudiaban las enfermedades en el proceso disgregatorio mencionado, dificultando en ocasiones el avance médico o retardándolo. La proteína P53 está involucrada en miles de procesos biológicos. Por lo cual yo diría que las redes de comportamiento social, biológico, etc. son importantes para la vida cotidiana y para su estudio. Barabasi tiene muchos seguidores y es muy citado en su área pero también tiene muchos detractores.

El libro señala claramente las leyes mencionadas anteriormente a las cuales obedecen las redes: 1. Crecimiento (growth): constantemente se van agregando nuevos nodos a la red. 2. Adjunción preferencial (preferential attachment): dada la elección entre dos nodos, se elegirá enlazar con el nodo más conectado. En esa lógica, las prioridades de las redes son: 1. Cantidad de enlaces; 2. Fitness (propiedad, conveniencia, oportunidad); 3. Antigüedad.

Este descubrimiento nos ayudará a comprender mejor nuestro funcionamiento y de todas aquellas redes que nos rodean (Internet, cuerpo humano, ecología, sociedad, trabajo, etc.). Pero dejando claro que la Web rompe con la idea falsa que ésta es democrática, por el contrario, respalda la acción en cadena y la capacidad de esa acción de producir beneficios.

Así nos explica el doctor Soberón desde su óptica también científica la teoría que hoy en día está haciendo revuelo en todo ámbito social, biológico, ecológico, etc.

Desde la experiencia de Barabasi nuestra existencia biológica y mundo social tratan de una fascinante historia de interrelación. Nada sucedió en forma aislada. Vivimos en un mundo pequeño donde todo está enlazado con todo y donde la tecnología de finales del siglo XX ha permitido reducir aún más las distancias de esa interrelación. Si todo esto ya lo sabemos, la evolución de Internet ha servido para estudiar el fenómeno de las redes complejas con mayor atención. Aunque hecha por el hombre, Internet no es un diseño centralizado. Barabasi menciona que estructuralmente, es más parecida a un ecosistema (otro ejemplo de red) que a un reloj suizo.

Pensar en red es lo que nos propone el físico húngaro, que además se preocupa por hacer de la Universidad en la que trabaja una ciencia experimental.

Somos redes sociales, estamos hechos a base de redes y nos comunicamos a través de ellas. Lo que nos rodea conforma una gigantesca red de redes. Por lo cual sería importante asumir nuestra naturaleza desde la perspectiva de seres intercomunicados e interrelacionados, conformando un universo enorme de posibilidades y sugerencias, donde fuéramos capaces de ver que el bien producido a alguien traerá consecuencias en esa dirección, lo mismo con el contrario. Pues no somos seres aislados con una dinámica propia y personal solamente sino que nuestras acciones acarrean otras tantas en beneficio o perjuicio de nuestro trabajo y de quienes nos rodean.
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 BREVES

Tecnonotas: compartir es vivir


No son pocas las ocasiones en que un internauta encuentra una canción, una imagen o vídeo curioso en la Red que desea compartir con otros. En el caso de las imágenes, la forma más usual de envio es por correo electrónico al contacto deseado. Una sola imagen no suele pesar mucho o puede ser retocada con un programa de edición para liberarla de peso. Sin embargo, si lo que se desea que el otro vea es un álbum completo de fotografías, el correo se convierte en un medio lento, dado el considerable peso del archivo. Lo mismo ocurre con las canciones, los discos completos y los vídeos. Muchos servidores de correo advierten de que un mensaje que pesa más de un mega no tiene garantizado su correcto envío.

Para estos casos se ha creado una aplicación que lleva por nombre Project Neon Se trata de una página Web en la que el usuario personaliza un espacio propio y selecciona del escritorio de su ordenador aquellos archivos que desea compartir con otros usuarios. Los archivos se ordenan en álbumes (ya sean de fotos, canciones, podcast o vídeos) que están en todo momento accesibles en el sitio personal del usuario; aunque realmente estos archivos permanecen en el disco duro, por lo que la capacidad de Project Neon sólo se ve limitada por la memoria del disco duro del ordenador.

Su instalación y uso es sencillo por lo que facilita a los usuarios novatos su utilización. Para más información en http://www.projectneon.divx.com/index.jsp?
safesearch=true&_pd=true

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Time out: tiempo libre o salud


El baile es una modalidad expresiva del ser humano que ayuda a tener control del cuerpo, a mantener el buen humor, a liberar tensiones, ansiedad, y a combatir los temores creados por la mente. A nivel muscular tonifica y reduce la tensión, principalmente en hombros, cuello y espalda, a nivel pulmonar aumenta la capacidad de respiración y en el corazón incrementa la irrigación de los tejidos, lo cual permite que las células del cuerpo estén abastecidas por mayor cantidad de oxígeno y sangre rica en nutrientes.

En 1973, en el marco clínico del Hospital Psiquiátrico de La Habana y del Ballet Nacional de Cuba, nació el «psicoballet», un método terapéutico que armoniza ciencia y arte en beneficio de personas con necesidades especiales como discapacidades emocionales, mentales, motoras y sensoriales (http://www.cubavision.cubaWeb.cu/especiales/12-4-2002/especiales_detalles1.asp).

Un artículo interesante sobre el baile y sus beneficios en el ser humano es: «El poder curativo del baile» (http://portal.vozprosaludmental.org.mx/modules.
php?name=News&file=article&sid=94), el cual señala que «el movimiento es, por lo tanto, una señal no verbal, que permite al individuo expresar o confrontar, en lo más íntimo, pensamientos y sentimientos, algunas de las veces, subconscientes. El expresar esas emociones a través de movimientos puede permitir a los individuos, deshacerse de barreras mentales que pudieron habérseles prevenido, llevar vidas psicológicamente saludables».

La Web de Psicología y Medicina (http://www.cepvi.com/articulos/arte2.htm)  habla de la importancia del baile y de sus raíces en la cultura africana.

De la danza como terapia también habla Tamara Herraiz en http://shoppingba.infobae.com/infofitness/home/
nota_detalle.php?idxnota=391&idxrubro=26

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Esta semana: infopensamiento

 

Investigadores de la Carleton University de Canadá proponen un nuevo sistema de seguridad informática: sustituir las claves de acceso por pensamientos. En un trabajo todavía no publicado, consideran que los actuales interfaces entre el cerebro y los ordenadores pueden programarse para reconocer a cada persona por sus pensamientos. Explican que las señales emitidas por el cerebro son diferentes según cada persona, aunque piensen lo mismo, por lo que si un ordenador es capaz de reconocer los pensamientos de un usuario, nadie podría acceder a zonas de seguridad aunque pensara las claves registradas. Esta idea desarrolla la experiencia de los ordenadores que leen el pensamiento, pero debe resolver todavía muchos desafíos, como separar el ruido de fondo de nuestra mente, para que un pensamiento pueda finalmente abrir un ordenador. Cuestión de tiempo.

Extraído de http://www.tendencias21.net/index.php

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