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ObservatorioDigital.net
Servicio de Observación sobre Internet
(SOI).
RIIAL.
Boletín semanal
Nº 342
.
Del 20 al
26 de febrero de 2006 |
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«A
menos que la mente esté absolutamente libre del temor,
toda acción produce más daño, más desdicha, más
confusión»
Jiddu Krishnamurti |
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El paso de la edad y su
construcción
social:
¿Quién quiere cumplir años hoy?
Por Caterine Galaz
Palabras clave:
edad, tiempo, construcción social,
envejecimiento, infancia, juventud,
adolescencia, adultez, ancianidad, cultura,
valores.
Resumen:
La sociedad tiene ideas diversas de lo que es la
“edad”, y el paso del tiempo, adquiere según la
cultura connotaciones distintas, impregnando
cada faceta de la vida de las personas. La
niñez, la juventud, la adultez y la ancianidad
son vistas de formas diferentes dependiendo del
valor que le demos a los años. |
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Un código común para la Alianza de
Civilizaciones
Por Jaume Aymar Ragolta
Palabras clave:
Occidente, cultura, civilización, Islam, odio entre civilizaciones, choque de
civilizaciones, alianza de civilizaciones, diálogo interreligioso, fraternidad
existencial.
Resumen:
Como contrapunto al choque de civilizaciones profetizado por Samuel Huntington,
y al odio entre ellas aireado por el terrorismo islámico, la fórmula del
presidente del Gobierno Español José Luís Rodríguez Zapatero de una Alianza de
Civilizaciones se ha ido consolidando. El artículo propone llenarla de contenido
con un código común de valores compartidos entre los cuales la fraternidad
existencial.
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IDEAS
EN RED:
«Se nos
antojan cada vez más…»
De
Salvador Pániker |
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LECTURA
SUGERENTE:
«El futuro
de la religión»
De
Richard Rorty y Gianni Vattimo
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Cibereducación:
exámenes
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Home
page:
decoración ad-hoc |
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Esta semana:
Barcelona Movilizada
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El paso de la edad y su
construcción social:
¿Quién quiere cumplir
años hoy?
Por Caterine Galaz |
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No nos damos cuenta cómo la
«edad» está presente en nuestros días. Los
secretos de la eterna juventud aparecen vendidos
al mejor postor, mientras el bombardeo mediático
apunta a fijar como ideal de imagen, a un Peter
Pan moderno para estar a la moda, en definitiva,
para insertarse dentro del grupo social.
La «edad» cotidianamente se
incluye junto con otras clasificaciones -como la
clase social, el género, los grupos étnicos-
como categorías para establecer actuaciones
sociopolíticas, además de dar la base para
diversos estudios científicos. La «edad» se
convierte en un elemento diferenciador respecto
de lo que «debe ser» y lo que «es correctamente»
aceptado por el grupo social. En otras palabras,
la «edad» se convierte en una medida cronológica
desde que nacemos. Al asignar fechas
determinadas, se fija el lugar de la persona en
la sociedad. Se considera como algo totalmente
«natural» y casi «predeterminado», sin
considerar que el envejecimiento o avance de la
edad posee también efectos sociales y culturales
particulares: cambian derechos y deberes por
edad, cambian posibilidades de actuación
según la edad, cambia la visión de la
persona frente al grupo de acuerdo a su edad...
Esto evidencia que el envejecimiento está
implícitamente relacionado con factores
socioculturales
La forma en que los grupos
sociales visualizan la «edad» y el paso del
tiempo impregna cada faceta de la vida:
actitudes, creencias, valores, prácticas
cotidianas, formas de expresión y comunicación,
instituciones sociales, derechos y deberes
públicos y privados, etc. Philippe Ariès en su
obra «El niño y la vida familiar en el antiguo
régimen» destaca que las formas de asumir las
«edades de la vida» varían de acuerdo a la
historia y a la cultura donde se inserte la
persona. Ariès describe la construcción social
de lo que hoy conocemos como «infancia», desde
el siglo XVIII hasta la edad moderna, en la
cual, la fisiología, la psicología evolutiva y
la pedagogía han jugado un rol preponderante.
El avance de la edad, es pues, un
proceso multidimensional: fisiológico,
psicológico pero también cultural. Es un
movimiento y está más relacionado con el cambio,
que con el deterioro, como usualmente se hace
ver. La «edad» resulta ser la posición que ocupa
una persona en determinado momento dentro de ese
movimiento.
Las diferencias en la forma de
asumir el avance de la «edad» se puede apreciar
en los distintos grupos culturales. En algunos
países industrializados se considera la «edad»
como una medida de avance en el deterioro físico
y mental de la persona; la «edad» aparece como
un factor negativo, irreversible, donde la
persona entra y sale de un ciclo productivo.
Mientras tanto, en otros grupos sociales no se
entiende la «edad» como algo medido en años a
partir de la fecha de nacimiento. No se le da el
énfasis cronológico sino más bien se pone
atención a los procesos de maduración personal.
Por ejemplo, en algunos grupos africanos, en
sociedades islámicas, en la India, China o
Japón, usualmente han asociado el avance de la
edad con autoridad, status, sabiduría o incluso
más libertad.
Orígenes
En las sociedades más
industrializadas se concibe una visión de «edad»
que se ajusta a la idea de «tiempo», promovida
por la idea mecanicista de Aristóteles y Newton
(cuantificable y antológicamente previo a
nuestra conciencia). En otras palabras, la forma
cotidiana de asumir la «edad» es equipararla con
un proceso «lineal» del tiempo. Sin embargo,
también existen visiones del «tiempo», más
subjetivas y existencialistas que toman ideas de
San Agustín, Einstein y Bergson, asumiéndolo
como algo multifacético y basado en percepciones
subjetivas.
Actualmente en gran parte de los
países industrializados, el discurso que domina
respecto de la «edad» es la idea de progreso del
decaimiento de la persona, que está apoyado
también por intereses comerciales y productivos.
Esta idea de progreso lineal de la edad asociada
al decaimiento, se patentiza en el estigma (que
puede traducirse en discriminación) implícitos y
explícito que sufren tanto los mayores como los
jóvenes o los menores de edad (por supuesto los
adultos están excluidos de dicho estigma, pues
son ellos quienes los construyen y alimentan).
Se puede ver en actitudes, políticas y prácticas
cotidianas que discriminan por edad: se priva de
acceso a recursos sociales y materiales,
educación, servicios, oportunidades de empleo,
etc. Incluso se puede ver en las leyes que
permiten a personas de cierta edad hacer ciertas
cosas, pero no otras. Sutilmente, también la
discriminación por edad se manifiesta cuando el
grupo social entiende como una señal de
decaimiento el llegar a cierta edad.
Esta idea de «edad» como progreso
de decaimiento tiene fuertes estereotipos
asignados a cada individuo sólo por el hecho de
pertenecer a dicho grupo social. En definitiva,
esas características estereotipadas son las que
hacen establecer la diferencia entre un grupo u
otro de edad, asumiendo que todas las personas
en ese rango debieran poseer esos rasgos
característicos. En definitiva, se generaliza,
quitando el derecho a la individualidad, sin
tomar en cuenta las variaciones concretas que
existen entre persona y persona.
Por ejemplo, a los niños se les
ve como un carga, vulnerables, o bien como una
«esperanza de futuro» sin considerarlos personas
activas en el presente; o bien, a los
adolescentes se les asocia con ideas de
violencia, rebeldía, de indiferencia social,
como temerarios o carentes de valores; o a los
ancianos como dependientes, necesitados,
inflexibles. Todas ellas, ideas que de un modo u
otro están relacionadas con la productividad
económica de la persona en cada momento vital.
El retiro económico queda asociado a un cierto
retiro social y comunitario, perdiendo status
dentro del grupo.
Es importante ver que las
categorías por edad como son «la niñez», la
«adolescencia» y la «vejez» son divisiones
arbitrarias que varían de acuerdo al grupo
social: hay algunas sociedades que sólo tienen
dos grupos –jóvenes y viejos- y otras con más
clasificaciones como la nuestra. La niñez, por
ejemplo, en Norteamérica y Europa surgió en el
siglo XIX con la evolución en la familia
moderna. Sólo hacia finales del siglo XIX surge
la idea de «adolescencia», como categoría de
edad reconocida, debido a múltiples factores
como su exclusión del mundo adulto en términos
culturales, la prolongación de la educación
formal hasta abarcar la escuela secundaria, y la
extensión del límite para el trabajo infantil.
Actualmente es usual que no se considere que la
juventud haya concluido hasta que un individuo
haya terminado sus estudios, obtenido un trabajo
y empezado una familia… lo que con el paso del
tiempo y los cambios culturales, ha variado en
términos de edad. En tanto, la «adultez»
permaneció como una categoría poco clara,
calificada como lo «post». Hasta que en el siglo
XX aparece la «vejez» en el otro extremo,
identificándola con el deterioro y la
dependencia, ante el aumento de la población, de
las expectativas de vida y por otro lado, su
expulsión del mundo productivo.
¿Tener la misma edad significa
ser iguales?
Muchos hemos conocido personas
que no les resulta nada fácil reconocer su
«edad» por todas las connotaciones sociales y
personales que se asocian a dicho rango en su
grupo social. Quizás deberíamos tomar conciencia
que las personas avanzan en edad de maneras muy
diferentes.
Si bien el paso del tiempo por
nuestras vidas es natural –nacemos, vivimos y
morimos- la «edad» es una construcción social
que conlleva una serie de actuaciones sociales y
formas de hacer, que últimamente es muy
utilizada comercialmente. Junto con la idea de
ser «permanentemente jóvenes» como una norma
básica para ser aceptados socialmente; se
traspasa, mediáticamente, la noción de «hacer y
hacer, antes de que sea demasiado tarde». Así,
los jóvenes se desviven con años de anticipación
por un trabajo, un sueldo alto, una vivienda, un
automóvil, etc.… viven instalados en el
futuro. A los niños se les apresura en la
adquisición de habilidades que son consideradas
vitales para su éxito futuro… y a los
ancianos por diversos medios pareciera
decírseles que ya son demasiados viejos, que
ya es tarde.
El envejecimiento es un proceso
biológico que todos viviremos, es algo innegable
e inevitable como la muerte. Lo que resultaría
importante es hacer consciente las
connotaciones, las imágenes y las prácticas
culturales que nos representamos a nosotros
mismos de acuerdo a los ciclos que vamos
viviendo, además de las evaluaciones que hacemos
de las otras personas mientras envejecen. En
definitiva, ver que detrás de lo que asociamos a
niñez, adolescencia, juventud, adultez y
ancianidad reflejan creencias y valores de
nuestra cultura específica en este momento de la
historia.
Quizás sería otorgar dignidad a
cada persona que asociáramos el envejecimiento
con la idea de «cambio» y no a «deterioro». El
cambio no necesariamente es algo negativo, y se
puede entender como diferencia y no como
decremento, sacándole las valoraciones
peyorativas que usualmente tenemos respecto del
avance de la edad. En definitiva, cambiar de
edad viviéndolo positivamente es un proceso
significativo que nos ayudaría a dar valor a
cada etapa de vida por sí mismo, a asumir que es
importante adaptarse al cambio continuo.
Incluso, desplazar la búsqueda del éxito y el
progreso económico por la búsqueda de la
satisfacción y la autorrealización más allá de
los logros productivos, no es fácil, pero
quizás, nos ayude a mirar diferente la idea de
«edad»: no pensando en que nos queda poco para
hacer tantas cosas que anhelamos y que nos
estamos deteriorando; sino más bien, en que cada
día tenemos nuevas formas de comprender y de
actuar, y una oportunidad para vivir bien de
acuerdo a las posibilidades concretas de cada
uno.
La edad como construcción social:
http://escuela.med.puc.cl/publ/ArsMedica/ArsMedica8/Art05.html
http://www.ometeca.org/HTML/conf2005/Andrew-spanish.htm
«Aprendiz de anciano»:
http://www.ambit.org.es/aprendiz.htm
http://www3.usal.es/~inico/investigacion/invesinico/calidad.htm
http://www.avizora.com/publicaciones/sexualidad_humana/textos/
atractivo_fisico_0039.htm


IDEAS EN RED:
«Se nos antojan cada vez más bizantinas las
grandes disquisiciones sobre conceptos absolutos
(nación, patria, religión, etcétera). Ello es
que pertenecemos a la era de la fluidez y el
hibridismo. Los valores son cada vez más
relativos, móviles, provisionales. Los
territorios científicos son interdisciplinarios.
La misma ética es, ante todo, ética aplicada y
casuística. Y hablar de hibridismo es hablar de
identidades múltiples, pluralismo a la carta,
mestizaje cultural. Sucede que todo es hoy una
mezcla felizmente poco consistente de actitudes
y valores dispersos. De la gran matriz cultural,
de los miles de matrices culturales, se pueden
extraer combinaciones múltiples. Se puede ser a
un tiempo anarquista, petimetre y budista.
Homosexual y cristiano. Ateo y místico.
Socialista y nacionalista. Caben todas las
combinaciones imaginables. También las
inimaginables. Y no hay que pensar que los
distintos factores se relacionen causalmente:
simplemente, conviven. Se interconectan. En
algunos casos, claro, sí procede hablar de
causalidad, pero ésta no es lineal sino
cibernética, inscrita en redes complejas. Hay
quien usa la palabra conectividad:
interdependencia de ámbitos alejados entre sí,
relaciones improbables. Fenómenos generalizados
de ecología no lineal».
De Salvador
Pániker, en su artículo «La era del hibridismo»,
publicado en el diario El País, el 28 de
diciembre de 2005.


LECTURA SUGERENTE:
«El futuro de la religión»
De
Richard Rorty y Gianni Vattimo
Paidós,
Barcelona 2006
128 páginas
Gianni Vattimo y Richard Rorty, los dos
filósofos más influyentes del mundo actual, se
reúnen en este libro para explicitar que el
pensamiento débil –contra la violencia de
cualquier dogma autoritario— está en la raíz
común de la racionalidad hermenéutica europea y
el neopragmatismo americano.
Desde tal enfoque, se trata de lo más urgente
para la paz y el diálogo entre las distintas
civilizaciones: la apertura de una nueva forma
de entender y vivir la religión en la cultura,
la ética y la filosofía política de la
posmodernidad. Porque después de la disolución
del “Todo”, el “Fundamento” y las máscaras del
Absoluto metafísico, lo divino hoy se ha
liberado y nos libera de la violencia, abriendo
un futuro de la religión y la piedad como
dialogicidad histórica diferente.
Extraído de
http://www.paidos.com/lib.asp?COD=31165

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Un código común para la Alianza de
Civilizaciones
Por Jaume Aymar Ragolta |
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Las recientes declaraciones de
Osama Bin Laden, tras un año de silencio, para
reiterar sus amenazas contra EEUU afirmando
que las medidas de seguridad en Occidente no
pueden prevenir nuevos ataques, han vuelto a
levantar el fantasma de los temibles
macroatentados terroristas. El núcleo
ideológico de Bin Laden sigue empecinado en
justificar que la acción de los extremistas
fundamentalistas deriva del odio entre
civilizaciones. Ello corroboraría, según
algunos, la tesis del «choque de
civilizaciones» profetizada apocalípticamente
por Samuel Huntington.
En confrontación con este
pretendido odio en la raíz del choque, vuelve
a cobrar actualidad la propuesta del
presidente español José Luis Rodríguez
Zapatero en Naciones Unidas, en septiembre de
2004, que aboga por una Alianza de
Civilizaciones. La deseada Alianza fue
copatrocinada en su momento por Recept Tayyip
Erdogan, primer ministro de Turquía, fundador
y líder del partido islámico moderado de la
Justicia. La fórmula hizo fortuna: fue
respaldada por una veintena de países, por la
Liga Árabe y por la Organización de la
Conferencia Islámica. En la Cumbre
Internacional sobre Democracia, Terrorismo y
Seguridad celebrada en Madrid en marzo del
pasado año, el Secretario General de Naciones
Unidas, Kofi Annan, declaró que se trataba de
una proposición sugestiva. Posteriorment
anunció la constitución de un Grupo de Alto
Nivel y se comprometió a que fuera uno de los
proyectos más significativos para los próximos
años de una ONU renovada. El grupo está
integrado por personalidades relevantes de la
política, la cultura y las religiones y
copresidido por el español Federico Mayor
Zaragoza y el turco Mehmet Aydyn.
¿Qué diferencia hay entre
cultura y civilización? Según el P. Batllori,
en el siglo XIX, los historiadores tendían a
identificar la cultura con el cultivo de las
ciencias y las artes, y la civilización con la
vida que progresaba al compás de los avances
de la técnica. Modernamente se ha visto que
una y otra están íntimamente relacionadas, que
ya no se pueden diferenciar como antes se
hacía. En la década de los sesenta, Fernand
Blaudel publicó Las civilizaciones actuales
(Tecnos, 2000) dónde hizo énfasis en los
procesos de larga duración.
Por su parte, Roger Garaudy, en
su obra Diálogo de civilizaciones (Cuadernos
para el Diálogo, Madrid, 1977) afirmaba que la
historia de la humanidad en el futuro: «no
puede centrarse en Occidente (...) Sólo puede
nacer de un proyecto planetario para el futuro
de todos mediante un diálogo de civilizaciones
que, “en el plano de la cultura, nos ayuda a
abrirnos a horizones infinitos”». Y Muhammad
Jatamí, presidente de Irán de 1997 a 2005
manifestaba: «De hecho las civilizaciones no
han tenido guerras ente ellas. Al contrario,
la civilización islámica ha heredado mucho de
las civilizaciones persa, romana, griega,
hindú, china...la civilización occidental
también se ha dejado influir por la islámica».
El cuarto Encuentro
Internacional de la Universidad Complutense
también estuvo dedicado a este tema.
Intelectuales, académicos y diplomáticos
procedentes de los países árabes y europeos se
reunieron con el fin de profundizar y debatir
los términos de esta alianza. Según Carlos
Berzosa, economista, rector de la mencionada
Universidad, las civilizaciones no son un todo
homogéneo. Dentro de ellas existen países en
los que conviven ideas, creencias y valores.
Además, parte de la población de
civilizaciones no europeas vive y trabaja en
las europeas, en unas ocasiones más integradas
y en otras menos. Nuestra civilización también
está presente en las otras, a veces como
dominante, tratando de eliminar los rasgos de
las dominadas. El Islam no es homogéneo.
Existen paises árabes deseosos de colaborar
con Occidente y de desmentir que el problema
sea el de un «choque de civilizaciones». Según
José M. Benegas, el mundo occidental debe
extremar al máximo las relaciones con estos
países, cuidarlos con esmero y convertirlos en
aliados en la lucha contra el terrorismo para
esgrimir ante el fundamentalismo islámico que
las relaciones de amistad, cooperación y
entendimieno pueden ser mucho más beneficiosas
que las del enfrentamiento basado en el
agrandamiento de las relaciones del odio y de
«rencor global». Para este socialista
histórico, se trata de establecer «zonas de
confianza» que produzcan descomprensión,
disminución de la tensión y reducción de las
tendencias extremistas.
El cardenal Ratzinger, hoy
Benedicto XVI, en un denso diálogo con el
filósofo Jürgen Habermas en la Academia
Católica de Munich, el 19 de enero de 2004,
afirmaba: «hoy día la interculturalidad es una
dimensión imprescindible de la discusión en
torno a cuestiones fundamentales de la
naturaleza humana, que no puede dirimirse
únicamente dentro del cristianismo ni de la
tradición racionalista occidental».
Por su parte, el teólogo Juan
José Tamayo, sostiene que uno de los campos
que no debe descuidar la Alianza de
Civilizaciones es el diálogo entre las
religiones. Buscando un fundamento universal,
la Alianza de Civilizaciones expresa según
Máximo Cajal, «la promoción de una conciencia
universal sobre la unidad y la
interdependencia del género humano». Para
establecerla sólidamente según Benegas «haría
falta elaborar un código de valores compartido
y aceptado por las diferentes civilizaciones y
culturas que incluya la reafirmación de sus
señas de identidad y de elementos
diferenciales». La Carta de la Paz dirigida
a la ONU (www.cartadelapaz.org)
basada en evidencias como la fraternidad
existencial y que propone eliminar estériles
resentimientos históricos, podría suministrar
los principios éticos de este código
universal.

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BREVES
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Cibereducación: exámenes |
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En el hemisferio norte, el mes
de febrero para los estudiantes se caracteriza
por los exámenes. Estudiar, estudiar y
estudiar es lo que muchos de ellos hacen para
superar esa «barrera» que en muchas ocasiones
es difícil de sobrellevar.
Para ello, y no solo para este
mes sino también para aplicarlo el resto del
año, existen métodos que ayudan a conseguir un
mejor rendimiento del tiempo empleado y a unos
mejores resultados finales.
En Internet, se encuentra, por
ejemplo:
El «Método para estudiar»
http://fluidos.eia.edu.co/lecturas/metodomf.html
Este, elaborado por Fidel
Villareal González de la Universidad Nacional
de Colombia. «En los individuos que inician
estudios superiores, es frecuente observar
malos hábitos de estudio formados en su vida
estudiantil. Las ideas expuestas en este
trabajo, llevan la intención de ayudar a
corregir esos hábitos y aliviar la tarea de
estudio, mediante un método adecuado».
Otro artículo interesante es la
que ofrece la página Web
http://www.schwablearning.org/espanol/articulos.asp?r=40
«Estrategias eficaces para que
los niños con problemas de aprendizaje para
estudien y tomen exámenes».
Y finalmente, la Universidad
Santo Tomás de Chile (http://psu.ust.cl/estudio_psu.html).
Como estudiar y como enfocar el estudio las
diferentes asignaturas, entre otras cosas es
lo que se encuentra en dicho artículo.

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Home page: decoración ad-hoc |
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Hay personas que pasan gran parte
de su tiempo en espacios cerrados como las
oficinas, la casa en el caso de los
teletrabajadores o los estudiantes en las aulas
de las universidades.
Para mejorar el rendimiento, la
salud física y psicológica e incluso la
convivencia es importante saber darle a cada
espacio el su aire; una decoración adecuada, una
buena iluminación, la temperatura adecuada,…
Para todo ello existen
profesionales como los decoradores que aplican
su creatividad y practicidad para que cada
espacio este lo más preparado posible en función
de la actividad que en el se realice. Pero
además en Internet también se pueden encontrar
algunas ideas interesantes:
«Gautier» (http://www.gautier.fr/es/conseils/bienetre.html)
y «A decorar» (http://www.adecorar.com/)
ofrecen algunos consejos e ideas.
En el acondicionamiento de los
espacio es muy importante el color ya que
influye mucho en los estados de ánimo de la
persona. En
http://www.monografias.com/trabajos5/colarq/colarq.shtml
se habla de ello en relación a las actividades,
los comportamientos, etc.
Y finalmente una lugar donde se
encuentran varios artículos que hacen referencia
a dicho tema en Consumer (http://www.consumer.es/).
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Esta Semana:
Barcelona
Movilizada |
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Más de 50 mil personas asistieron
la semana pasada en el congreso 3GSM (Global
Service for Mobile) realizado en la ciudad
española, en el que las principales compañías de
telecomunicaciones presentaron sus últimos
avances en tecnologías móviles. Además de los
asombrosos dispositivos presentados, el congreso
revoluciono prácticamente toda la ciudad, debido
a la ocupación de la totalidad de su oferta
hotelera, así como de la casi totalidad del
parque de taxis. Así, por unos días, la ciudad
catalana se convirtió en la capital mundial de
las comunicaciones, dejando tras de sí una
estela de miles de millones de euros en
inversiones y la inevitable tentación –para los
tecnófilos- de acceder al sueño de su vida, el
del móvil multifunción (teléfono, TV, MP3,
consola, ordenador, cámara digital de foto y
video) en menos de 100 gramos de peso.
Extraído y adaptado de La
Vanguardia (15-02-2006) y
http://www.3gsmworldcongress.com/
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