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ObservatorioDigital.net
Servicio de Observación sobre Internet.
RIIAL.
Boletín semanal
Nº 349.
Del 10 al 16 de abril de 2006 |
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«La
paciencia y el tiempo hacen más que la fuerza y la
violencia» Jean de la Fontaine |
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Con motivo de las conmemoraciones de Semana Santa,
el próximo lunes 17 de
abril no publicaremos la habitual edición de este
boletín, de modo que la próxima
entrega será el
24 de abril. Todo el equipo del
SOI les desea FELIZ PASCUA!
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¿Valores de conducción, valores de vida?
Por Olga Cubides Martínez
Palabras clave:
agresividad, velocidad, individualismo,
cortesía, respeto, civismo, prudencia.
Resumen:
algunos especialistas piensan que los valores
que vivimos socialmente son los mismos que se
aplican a la hora de conducir: una sociedad
que quiere vivir rápido, que valora la
agresividad, individualista, que vive al
límite y que, a su vez, no asume el límite
como realidad humana. Frente a esto se propone
recuperar valores cívicos, como el pase usted
primero; la cortesía, la prudencia, el respeto
y la responsabilidad.
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El mito de la brecha digital
Por José
David Carracedo Verde
Palabras clave:
brecha
digital, nuevas tecnologías, conectividad, resistencia tecnológica,
alfabetización digital
Resumen:
No usar
ordenadores ni conectarse a Internet es visto cada vez más como símbolo de
estancamiento y anti-desarrollo, por tanto se ha convertido en una de esos
lugares en los que «no se puede no estar»; sin embargo, en ocasiones esta
hipernecesidad de conexión puede resultar ficticia para según qué sectores, por
tanto es muy importante situar adecuadamente el evento de la conectividad en
cada contexto, de modo de generar más simpatías que antipatías en torno suyo.
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IDEAS
EN RED:
«…lo tecnológico no se puede distinguir»
De Rocío Rueda Ortiz |
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LECTURA
SUGERENTE:
«Seis miradas sobre la muerte»
De Daniel Hallado
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BREVES
E-cología:
Materiales biodegradables
Time up:
semana santa
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Esta semana:
La red ayuda a identificar personas fallecidas
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¿Valores
de conducción, valores de vida?
Por Olga Cubides
Martínez |
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El vehículo se ha convertido en
un de los inventos más revolucionarios de la
historia de la humanidad y en símbolo de la
sociedad capitalista desarrollada. Pero también
en símbolo de barbarie: desde que se inventaron
los vehículos, han muerto 45 millones de
personas en accidentes y ha habido dos mil
millones de heridos. Durante el siglo
xx,
murieron ocho millones de peatones por causa de
un atropello.
El catedrático de seguridad vial,
Luis Montoro, asegura que las sociedades y los
individuos conducen como viven y como son.
Familia, escuela, medios de comunicación, leyes,
etc., transmiten una serie de valores y de
modelos que interfieren en la seguridad vial.
Algunos de los valores que dominan cuando se va
al volante y que reflejan los valores sociales
son la velocidad, la agresividad, el
individualismo, el sensacionalismo y el todo
vale, entre otros.
Veamos más detalladamente cómo se
manifiestan estos valores, que coinciden
bastante con los que transmiten los medios de
comunicación, la publicidad, los videojuegos,
etc.
Velocidad: en una sociedad
superocupada, una de las sentencias más comunes
es «hay que ir rápido». Incluso los niños desde
muy pequeños deben ir rápido a la guardería, al
colegio y a las diversas actividades de sus
«prematuras y apretadas agendas».
Agresividad: «tú eres el más
fuerte» o «se busca ejecutivo agresivo» son
mensajes comunes en una sociedad en la que se
valora la agresividad como cualidad personal
para llegar lejos.
Riesgo (que hoy es personal,
local y global): el sociólogo alemán
Ulrich Beck, en su libro La
sociedad del riesgo global, plantea que ante
la reducción de riesgos naturales lograda en la
sociedad contemporánea, se han tenido que
inventar una serie de riesgos artificiales
(conducción temeraria, consumo de drogas, etc.).
Sin límites - sin prohibiciones:
para el antropólogo Carles Feixa Pàmpols, la
búsqueda de riesgo también está relacionada con
una sociedad que sobreprotege a los jóvenes y no
les propone límites. Ante esto los jóvenes
deciden vivir al límite y aprovechar el único
espacio donde pueden sentirse tratados como
adultos, pueden ser ellos mismos y son libres de
tomar sus propias decisiones: el coche. «Los
jóvenes quieren vivir al límite, justamente en
una sociedad que los ha hecho vivir sin
límites», afirma Feixa.
Ausencia de tiempos personales y
sociales: muchas veces suele haber urgencia por
crecer, por educar, por alcanzar, olvidando que
las personas y los procesos requieren unos
tiempos y unos espacios, que incluyen la acción,
pero también el silencio, la tranquilidad y la
reflexión.
Inmediatez: comunicaciones
online y sin límite de capacidad quizá
pueden llevar a pensar que todo debe ser ahora.
Responder al móvil y conducir –algo que en
muchos lugares empieza a estar prohibido– es uno
de los ejemplos más claros: nadie puede esperar.
Pero resulta que hasta hace diez años no se
podía movilizar el teléfono, así que muchas
veces se debía esperar.
Individualismo: la cultura del
coche privado encaja perfectamente y refuerza el
individualismo, uno de los sustratos sobre los
que se edifica el sistema de valores de las
sociedades actuales, en las que muchas veces se
da prioridad al tener por encima del ser.
La publicidad
La nuestra es una sociedad marcada por la
publicidad que, constantemente, transmite a
través de los anuncios de coches –y de otros
productos– estos valores. Los publicistas son
cajas de resonancia, mensajeros de una marca, un
producto o un servicio. Pero también tienen una
responsabilidad social y ética. Ellos le «venden
la moto» a los compradores y estos, que tienen
en sus manos la decisión de compra, son los que
en últimas deciden comprar un vehículo
potentísimo, que está incluso por encima de sus
capacidades y que, en manos irresponsables,
puede convertirse en un arma letal.
Además socialmente algunas veces
los jóvenes reciben ejemplos nefastos sobre
seguridad vial: o si no, cómo explicar que, a su
llegada a España, desde el aeropuerto de
Barajas, la policía escoltara al jugador de
fútbol David Bekcham a más de 160 kilómetros por
hora.
Desplazarse es un derecho. Un
derecho que exige responsabilidad, civismo,
respeto, educación en la autonomía y quizá
repensar modelos de familia y de sociedad en los
que los valores dominantes no sean la
agresividad, la velocidad y el individualismo.
Una sociedad que reflexiones sobre la ética de
un consumo responsable y sobre las incapacidades
y límites personales. Una sociedad que vuelva a
decir: «pase usted primero, por favor».
Páginas de interés
Información sobre seguridad vial
del Real Automóvil Club de España (RACE):
http://www.race.es/portal/transform.jsp?xml=/docs/20060110/
0020.xml&xsl=/contenido.xsl&menu=5&submenu=0
Página de la Dirección General de
Tráfico de España con diversas investigaciones
(descriptiva sobre el uso de la bicicleta),
programas (Programa Padres, Voluntariado social,
etc.):
http://www.dgt.es/educacionvial/recursos/dgt/EduVial/indiceg_menu.htm
Programa de acción europeo de
seguridad vial (2003-2010):
http://europa.eu.int/scadplus/leg/es/lvb/l24257.htm
Portal de Cultura vial de América
Latina:
http://www.seguridad-vial.com/instituciones/inforvial.htm
Documento de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL):
La seguridad vial en la región de
América Latina y el Caribe. Situación actual y
desafíos
http://www.eclac.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/3/23223/
P23223.xml&xsl=/drni/tpl/p9f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xslt
Diversos artículos sobre el tema:
http://www.ponseditorial.com/seguridad_vial/opinion


IDEAS EN RED:
«…lo tecnológico no se puede distinguir tan
fácilmente de lo humano, ya que lo tenemos
dentro (tecnologías médicas, vacunas, medicinas,
alimentos elaborados), cerca (televisores,
teléfonos) o fuera (satélites). A veces lo
habitamos (oficinas con temperatura controlada,
salas de cómputo) y otras nos habita (lógicas de
procesamiento informático, válvulas,
marcapasos). A veces parecen ser un apéndice,
una prótesis (relojes, gafas), mientras otras
veces somos los humanos los que parecemos un
apéndice (en una fábrica de producción en serie,
por ejemplo). En otras palabras, a menudo nos
relacionamos con las tecnologías, y en otras
ocasiones las tecnologías se relacionan con
nosotros, produciéndose flujos e intercambios
que muy pocas veces son unidireccionales.
(…) En efecto, la tesis que quiero proponer aquí
es que hoy en día la técnica, las tecnologías
son una de las dimensiones en las que se juega
la auto transformación del mundo “humano”.
¿Dónde reside nuestra identidad humana, sin
oponernos a la técnica tal como lo hizo la
modernidad?, ¿cuál es el límite de lo
in-no-humano? ¿Es posible usar las técnicas sin
“metamorfosearnos” con ellas y en consecuencia
reinterpretarlas e inventarles nuevos usos?
Cambio, mutación, alteración, mezcla en donde
los esencialismos sobre la identidad humana no
caben y donde emergen nuevas categorías para
comprender nuestra cultura, en tanto
tecnocultura».
De Rocío
Rueda Ortiz, extraído de su artículo «Tecnocultura
y nuevas ciudadanías», disponible en
http://www.ucentral.edu.co/acn/obser/medios/pdf/06.pdf


LECTURA SUGERENTE:
«Seis miradas sobre la muerte»
De Daniel
Hallado
Ediciones Paidós, Barcelona, noviembre 2005
160 páginas:
«Abordar en
un libro el tema de la muerte [...] requeriría
la existencia de un libro de arena capaz de
contener todas y cada una de las expresiones,
ideas y miedos que nosotros, los hombres, como
individuos y colectividad, hemos creado. Por eso
este libro parte de un propósito más simple, más
humilde.
Los autores, que provienen del mundo de las
humanidades, han sido escogidos por saber
abordar estos aspectos con textos interesantes y
reflexivos, llenos de matices y con un
tratamiento multidisciplinar del conocimiento.
En ellos se reflejan el saber del científico, la
curiosidad del investigador, las preguntas del
filósofo y la nostalgia del humanista.
Los textos que lo componen pretenden, partiendo
del tema central de la muerte en el contexto
occidental, analizar alguno de sus aspectos más
significativos. Poseen la independencia que sus
autores les conceden y están planteados con la
idea de crear un conjunto, del tal modo que su
lectura abarca, en perspectiva, el sentido más
reciente y actual del tema de la muerte en
nuestra sociedad.»
De la «Introducción»
Extraído de
http://www.paidos.com/lib.asp?COD=52102

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El
mito de la brecha digital
Por José David Carracedo Verde |
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Según el discurso empresarial,
los ordenadores imponen una nueva evolución
que selecciona a los sujetos «tecnológicamente
adaptados» llamados a triunfar y liderar el
proceso. Así, aquellos que no abracen
entusiastamente las nuevas tecnologías, se
quedarán atrás y perderán «la ola del
progreso». Bajo el frenesí que marca la idea
de progreso, resulta difícil construir
discursos críticos; nadie quiere ser tildado
de oponerse al desarrollo y ser señalado como
responsable de «perder el tren del progreso»,
aunque esto conlleve no preguntarse de qué
tipo de tren hablamos, a dónde nos lleva,
sobre qué tipo de vías circula o cuántas
clases de billetes tiene. Menos aún pensamos
en quiénes conducen ese tren, con qué
intenciones y a costa de qué gastos públicos.
Al plantear la conectividad, la tendencia
dominante parte del simple esquema
«alfabetizados versus analfabetos digitales»,
y la solución se ha centrado casi
exclusivamente en aumentar el número de
ordenadores y conexiones a la Red sin importar
su uso o utilidad (copiando el caduco esquema
mercantilista que medía lo avanzado de una
sociedad por el número de autos por
habitante). Sin embargo, en los últimos años,
el incremento en la adquisición de ordenadores
no conlleva necesariamente un incremento en su
uso. Según los estudios pioneros de Arbitron
iniciados en 1999, en EEUU tan sólo el 53% de
los propietarios de un PC lo usaban. Esta
tendencia también se observa en el Estado
español, según se puede extraer de las
encuestas del CIS.
Evidentemente es previsible que las políticas
de aumento de la conectividad no afecten a
todos los sectores sociales por igual. Es
probable que existan diferencias entre gente
con pocos ingresos y/o bajo nivel educativo
que hará uso de los contenidos baratos y
simples de Internet conforme al pasivo modelo
de difusión (situándose frente al ordenador
como si fuera una especie de avanzada
televisión-consola de videojuegos), mientras
que los sectores de la población con grandes
ingresos y/o altos niveles de educación harán
uso de los contenidos caros y avanzados que
ofrece la Red. Sin embargo este planteamiento
tiene unas repercusiones alarmantes y
manifiestas en lo que se refiere, por ejemplo,
a las diferentes posibilidades de
participación política a través del
ciberespacio, como muestran los resultados de
múltiples experiencias realizadas.
Se lamentan algunos estudiosos de que con la
progresiva penetración de las TIC en los
hogares, las diferencias de usos irán
irremediablemente en aumento. Esta situación,
concluyen, es un proceso inevitable que nos
deja con una aparente contradicción: un
incremento de las soluciones que pretenden
solventar aspectos más ‘técnicos’ (acceso a
ordenadores, infraestructuras de entrada a la
red, lugares de acceso...) provoca un aumento
proporcional de diferencias en las prácticas
de uso en las tecnologías. Dado el actual
modelo de organización socioeconómica
imperante y el peso especifico que el mercado
tiene, quizás conviene hacer notar que esta
situación no supone ningún problema para la
industria de las TIC.
Y sin embargo, a pesar de las mejoras en las
facilidades de uso y la disminución de las
reticencias a las computadoras (computer-fear),
aún existen amplios sectores sociales (en
torno a un tercio en el Estado español) que
rechazan usar un ordenador (la utilidad del
mismo en su vida cotidiana). Es un rechazo
personal que se mantiene (y frecuentemente
coexiste) con el discurso socialmente
omnipresente sobre la informática y la
tecnología, cuya presencia se supone síntoma
de progreso. Aunque mayoritario entre las
personas de edad avanzada, este rechazo
atraviesa todas las edades (incluidos jóvenes)
y sectores sociales.
Significativamente, al
preguntar sobre tareas concretas, en las que
podría ser de utilidad usar un ordenador, los
índices de rechazo aumentan hasta una media de
dos tercios. En nuestras
investigaciones sociológicas de campo
realizadas en España desde el año 2001
(asociadas generalmente a experiencias de
participación política) hemos detectado
discursos similares. Los grupos de discusión
realizados se inician y cierran siempre con
adhesiones más o menos incondicionales al uso
de ordenadores y la tecnología en cuanto
indicador de progreso. Sin embargo durante el
desarrollo de los mismos, al centrarse en lo
concreto, al evaluar los efectos de los
ordenadores en la vida cotidiana, abundan los
«peros», «contras» y diversos matices que
rompen con esa adhesión aparente. Este devenir
discursivo se reproduce intensamente en los
grupos de mujeres, que identifican nítidamente
efectos negativos de los ordenadores en las
prácticas de sociabilidad y más en concreto
sobre la educación de sus hijos.
Desde los movimientos sociales, es menester
preguntarse sobre los porqués de ese rechazo.
Y quizás sea más que conveniente unirlo a las
reflexiones que pronostican un aumento de las
diferencias de uso a consecuencia del mayor
acceso a las TIC como algo inevitable,
inherente a la construcción de nuestras
sociedades y de difícil, cuando no imposible,
solución. Ante esta situación cabe ir más allá
y sugerir que quizás la causa de ambos
problemas (tanto el del rechazo al ordenador
como el de las «brechas» en los usos) se
encuentre precisamente en la construcción
sistémica, mediática y exógena a la población
de las motivaciones asociadas al uso de
computadoras.
La estructura material y discursiva de las
sociedades de la información puede hacer
énfasis en aspectos de las TIC que despierten
inquietudes y motiven el interés individual y
colectivo. Esto ocurrirá en la medida en que
las prácticas y desarrollos tengan más
significado para la gente, estén orientados a
dar respuesta a demandas sociales y tengan
menos peso las estrategias de ventas y
mercado. Esta orientación, mayoritaria en los
inicios de la Red, forma parte de la actividad
cotidiana de los hacklabs, de gran parte del
movimiento Hacker, de sus antecesores los
preakers, del movimiento del software libre
(destacando el asociado a la licencia GPL
-General Public Licence-), la iniciativa
Creative Commons o de los grupos que se oponen
a la aprobación de las patentes informáticas y
trabajan por un conocimiento libre. Estas
redes las componen activistas (no usuarios
pasivos) que proponen construir sus propios
modelos de desarrollo de las tecnologías,
manteniendo actitudes reflexivas ante
cualquier desarrollo tecnológico y ejerciendo
cotidianamente una reapropiación social de la
tecnología para identificar sus usos útiles
(individuales o colectivos). La cuestión, en
definitiva, se reduce a pararse y pensar
para qué queremos promover el uso
de las Tecnologías de la Información y la
Comunicación.
Este artículo es una colaboración del
Observatorio para la Cibersociedad (http://www.cibersociedad.net/recursos/art_div.php?id=98).

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BREVES
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E-cología: Materiales biodegradables |
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Cuidar el medioambiente es una
responsabilidad que atañe no sólo a los
estados y empresas, sino a cada uno de los
habitantes del planeta. Parte importante de
ese cuidado tiene que ver con la gestión de
los residuos que generamos al vivir, muchos de
los cuales, gracias a diversos tratamientos o
a la acción de la misma naturaleza, pueden ser
absorbidos por la tierra, el aire o el agua.
Son los materiales llamados biodegrabables.
Sin embargo, no todos los
residuos que generamos tienen esta
característica. Así, se considera que un
material no es biodegradable cuando el tiempo
que necesita para ser absorbido por la
naturaleza es extremadamente largo o supera la
capacidad de los organismos descomponedores.
Por ejemplo, un bote de aluminio tarda más de
dos siglos en biodegradarse; los plásticos,
más de cuatro; y una botella de vidrio, un
tiempo indefinido.
A tal grado ha llegado la
preocupación que las investigaciones en
materiales biodegradables están permitiendo el
desarrollo de nuevas aplicaciones, algunas de
ellas tan curiosas como carcasas de celulares
con una semilla que puede germinar cuando se
reciclan. Otro ejemplo de este esfuerzo es el
de la automotora Volvo que está experimentando
con cáñamo, yute y aceite de colza para la
creación de telas y alfombras biodegradables;
así también, compañías informáticas como NEC o
Fujitsu han desarrollado plásticos
biodegradables para utilizarlos en la
producción de computadores portátiles.
Más información sobre el tema
en
http://natureduca.iespana.es/natureduca/activ_biodegrad.htm

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Time up: semana
santa |
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En esta semana santa y son
muchas las ofertas que tenemos para decidir de
qué forma queremos vivir estas mini-vacaciones.
Una de ellas puede ser adentrándonos en que
significa vivir la soledad y el silencio. De
esto habla Lourdes Flavia en una de las Cenas
organizadas por el Àmbito Maria Corral en el año
2004 (http://www.ua-ambit.org/she164.htm),
en la que citando a
Kierkegaard, sostuvo que: «el
mundo está enfermo, la sociedad actual está
enferma y, si yo fuera un médico y alguien me
pidiera un remedio, un tratamiento para afrontar
esta enfermedad, yo diría: crea el silencio,
lleva al hombre hacia el silencio».
Existen distintos lugares donde
acudir para reencontrarse con uno mismo,
descansar, hacer un paréntesis en las
actividades cotidianas y recobrar energías para
seguir el día a día.
Uno de ellos es el que se
encuentran en Chile, en el desierto de Atacama,
la «Murtra de Santa Maria del Silencio» (http://www.murtra.org/soledad.html)
«Un lugar abierto a todos, sin
distinción de origen, creencia o forma de
pensar: es un espacio interreligioso e
intercultural. En este ámbito, las personas,
sumergidas en la soledad y el silencio
individual, podrán encontrar más fácilmente su
norte, sosiego, paz y alegría en el ánimo».
Estas son algunas de las páginas
que se encuentran en Internet que hablan sobre
la soledad y el silencio:
Foro: «Elogio de la soledad y el
silencio»:
http://www.marianistas.org/comunidad_36_842_0.htm
La Vida de los Cartujos:
http://www.villadealtura.com/vidacartujos.htm
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Esta Semana:
La red ayuda a identificar personas fallecidas
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Un pequeño grupo de
investigadores estadounidenses ha comenzado a
utilizar Internet para rastrear a personas
desaparecidas o fallecidas sin identificación,
con resultados bastante alentadores. Es el caso
de
Todd Mathews, quien gracias a este recurso pudo
encontrar a su hermana, que había desaparecido
en Arkansas en 1968. Es lo que en EE.UU. llaman
"Cold Case", que también es el nombre de una
popular serie del canal "Warner", en la cual
detectives reabren antiguas investigaciones que
no han llegado a una conclusión y esclarecen lo
sucedido. El FBI estima que existen unos 6 mil
cadáveres no identificados en todo el país. El
grupo de Mathews, llamado "The Doe Network"
(algo así como "La red de los anónimos"), teme
que la policía no posea los recursos ni la
disposición para seguir casos como éstos.
Extraído y adaptado de
http://diario.elmercurio.com/2006/03/27/internet/internet/noticias/0D150B79-A6E6-40E4-A42A-934FDCD23D50.htm

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