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ObservatorioDigital.net
Servicio de Observación sobre Internet. RIIAL.
Boletín semanal  Nº 351. Del 2 al 7 de mayo de 2006

«El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta» Charles Dickens

Lo que ocultan las palabras
Por María Antonieta Mendívil

Palabras clave: lenguaje, palabras, eufemismos, manipulación lingüística, discurso y política.
Resumen: el lenguaje es la piedra fundacional de la humanidad como especie, por tanto, carta de identidad democrática y universal de todos y todas. Sin embargo, puede ser también terrible arma, cuando es usado y manipulado por ácidos labios o inescrupulosos criterios ansiosos de poder que no escatiman esfuerzos cuando se trata de alcanzar sus propósitos. Cabe estar atentos, entonces, ante ciertas palabras dichas con dobleces de los que no siempre nos percatamos.

 

Personaje del mes
Samuel Beckett, dramaturgo del absurdo
(Foxrock, Dublín,13 de abril de 1906 – París, 22 de diciembre de1989)
Por Mauricio Chinchilla

Palabras Clave: Samuel Beckett, dramaturgia, literatura.
Resumen: Se cumplen cien años del nacimiento del autor de 'Esperando a Godot', Samuel Beckett. Poeta, novelista y destacado dramaturgo del teatro del absurdo. De origen irlandés, en 1969 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.



 

 

IDEAS EN RED:
«En un artículo aparecido en…»
De Andrés Font
  LECTURA SUGERENTE:
«Educación para la inclusión o educación sin exclusiones»
De Gerardo Echeita
 

BREVES
Trucos: para ver más
Medisalud en red: productos Light

 

Esta semana:  Más de 4000 telecentros en toda España calientan motores para el Día de Internet el próximo 17 de mayo

 

 
 
     
    

Lo que ocultan las palabras
Por María Antonieta Mendívil *


«In principio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum», es el poderoso inicio del evangelio juánico (Jn 1:1).

La palabra existente junto a Dios, la palabra dirigida a Dios y la palabra que es Dios son las vertientes que nos da Juan y que nos provocan vértigo. El significado de Dios es tan amplio, tan misterioso, tan sagrado, que transferimos esos atributos a la palabra; o, bien, la palabra es tan vasta, tan indecible, tan sacra, que Dios puede caber perfectamente en ella. Pero lo más inquietante es la autonomía de esta coexistencia de Dios y la palabra desde el principio de los tiempos. Dios no se dirige mediante la palabra, sino que la palabra se dirige a Dios, por tanto le da independencia.

En los profetas se experimenta esta relación primigenia con la palabra sagrada: revelan la historia a través de la palabra, o consuman la historia conforme se pronuncia la palabra.

Pero basta que algo sea sagrado para que la boca lo blasfeme; basta con que algo revele, para que al segundo lo pliegue hasta ocultar la verdad revelada.

Es la manipulación de la palabra. Es el trayecto de la palabra. Ya lo dice Álex Grijelmo: «Las palabras manipuladas, en efecto, van por delante de las injusticias para abrirles el camino» (La seducción de las palabras: p. 124).

La palabra es un instrumento a la mano de todo humano; no nos extrañe que su perversión sea factible en cualquiera que haga uso de ella.

Esta conciencia nos conmina a llevar una actitud crítica y vigilante hacia los grandes actores del lenguaje: políticos, empresarios-publicistas y líderes de opinión (intelectuales, ideólogos, organizaciones activistas).

La creación de la jerga

Figuras como Erich Heller o Viktor Klemperer no serían posibles si no existiera la perversión de la palabra que el régimen nazi incitó. Ambos fueron analistas y traductores de la jerga nazi, al principio olorosa a terruño e identidad, y al paso del tiempo hedionda en su racismo y totalitarismo.

«Es en sus palabras y no en sus actos donde yo he descubierto el espectro de una época», definió Heller, y esa lente puede seguir siendo el cristal y la graduación con la que leemos el lenguaje actual: el de los políticos, los medios de comunicación, corporativos, movimientos ideológicos, líderes de opinión…

«La jerga, objetivamente un sistema, aplica como principio organizado la desorganización, la desintegración del lenguaje en palabras en sí», dice Theodor W. Adorno (La ideología como lenguaje, p. 14), y al estirar el lenguaje obtiene un sentido nominalista, en el que las palabras son elementos intercambiables, no afectados por la historia, y que a la vez busca el sentido originario.

El riesgo que trae un lenguaje fragmentado, atomizado, donde las palabras son meros sonidos, meras reminiscencias de cierta identidad, estriba en que la combinación de tales palabras nos da un significado originario, pero no fundamental. La jerga combina palabras que suenan a, pero que no significan eso; palabras que conducen al destino que el poder que la acuña desea.

«Quien domine la jerga», continúa Adorno (p. 16), «no necesita decir lo que piensa, ni siquiera pensarlo rectamente: de eso le exonera la jerga, que al mismo tiempo desvaloriza el pensamiento». Y le es permitido, porque quien se comunique con esta jerga posee una especie de aureola, que le confieren las mismas palabras, que independientemente del contexto y del contenido conceptual, parecen significar algo elevado.

¿Cómo identificar las palabras de una jerga? Adorno lo dice así: «Sacrales sin contenido sacral, emanaciones congeladas» (p. 17).

La jerga de los políticos

Los políticos saben mucho acerca de ocultar o evitar el pensamiento, a través de la manipulación lingüística, para crear una jerga que arrope la realidad hasta ocultarla de nuestra vista.

Las guerras son diluidas por adjetivos que actúan como solventes («guerras preventivas») o son sustituidas por palabras tan vagas y pasivas como «situación armada». Los bombardeos se ocultan tras términos como «incursiones aéreas», «sistemas armamentísticos», «soltar paquetes», «visitar lugares». En esta jerga bélica, los ataques son «esfuerzos», las muertes de civiles son «daños colaterales»; no se enumeran personas muertas, sino se contabilizan los «objetivos»; los campos de exterminio son campos de concentración; el genocidio es «limpieza étnica».

A la jerga se le une de manera estratégica el aparato mediático, no solo en nuestros días, por el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, sino ya en tiempos de Hitler.

La Guerra del Golfo es un ejemplo perfecto de un cambio de jerga en el lenguaje bélico, que recibió el apoyo de los medios de comunicación de la manera más «exitosa» que pudieran esperar. Los medios de comunicación reprodujeron la manipulación lingüística que los líderes trabajaron tan cuidadosamente. Se trató de una guerra entre scuds y patriots, donde se acertaba en «objetivos», nunca en seres humanos mortales que luchaban en el aire y el desierto.

Los estrategas de la comunicación política convirtieron una guerra sin adjetivos en un espectáculo mediático, donde la información que ponían a disposición de los periodistas era las tecnologías avanzadas para desarrollar una guerra y transmitirla; y para quienes pudieran tener remilgos y cuestionamientos éticos, el entonces presidente de Estados Unidos dedicó un lenguaje pseudoreligioso, hablando de que el Presidente de Irak era el anticristo, y en Medio Oriente se llevaba a cabo una guerra apocalíptica, profetizada por Nostradamus: la madre de todas las batallas.

Palabras publicitarias

Las trampas del lenguaje publicitario son lo que mejor conocemos, y por lo mismo hay una especie de aceptación e inmunidad hacia él.

Esa inmunidad ha trabajado incluso en contra de la misma publicidad. Hoy es difícil lograr que la atención, respeto e identificación de los consumidores lleguen puntuales a la cita del mercado. Por algo hay quienes han declarado la muerte de la publicidad.

Más arduo todavía resulta fundar grandes empresas que nazcan con un certificado garantizado de legitimidad. Por ello las empresas buscan nombres que sean vacunas contra las reacciones adversas de lo que se llama «masa crítica»; es decir, se procuran términos «políticamente correctos».

Así, empresas inmobiliarias pueden lavar lingüísticamente sus efectos con nombres como «Arquitectura y Cultura», «ProVida», «Landscape» (que en inglés significa «paisaje», es decir, justo aquello que interrumpe), o Ética Inmobiliaria.

El nombre se convierte entonces en una especie de pase automático para evitar el cuestionamiento y la inspección.

Desnudando la palabra

El gran problema del lenguaje que vivimos hoy es lingüístico, no mediático. Es un problema del mensaje, más que del medio que lo transmite.

Podemos hacer un llamado a los emisores (políticos, publicistas, ideólogos, activistas); pero más bien cabe elaborar leyes, reglamentos, límites, que garanticen la expresión de verdades por parte de estos líderes, o en su defecto, una consecuencia legal por tergiversar, evitar u ocultar la veracidad.

La mayor labor la tenemos los medios de comunicación, quienes colaboramos en ellos, y por supuesto, los receptores de los mensajes.

Los medios de comunicación son más que transmisores de los mensajes que emiten los diversos actores en la opinión pública. Son traductores que deben detectar la jerga, desnudarla de su parafernalia lingüística y enunciarla en un lenguaje llano, directo, concreto, veraz. Para ello es sumamente importante la formación lingüística, de los comunicadores, conocer con precisión la raíz etimológica del lenguaje, la historia crítica de la retórica, para así ser capaces de advertir y traducir los mensajes ideológicos de políticos, activistas y publicistas, en mensajes precisos y certeros.

Aparte, es una tarea indispensable reforzar el conocimiento y uso correcto y preciso del lenguaje desde la Educación. La única forma de desactivar estas perversiones del lenguaje es formando receptores críticos; y fortaleciendo comunicadores que utilicen con honestidad el lenguaje y reproduzcan con precaución los mensajes emitidos por los líderes de opinión.

La precaución lingüística debe partir de la importancia de la palabra como un elemento originario: el lenguaje genera pensamiento, el lenguaje funda regímenes ideológicos, el lenguaje provoca aceptabilidad hacia hechos que no aceptaríamos sin una tramposa formulación sintáctica. El lenguaje nos funda como personas.

La palabra es lo más humano y primigenio que tenemos; no permitamos que se convierta en nuestro antifaz, soga o misil destructor.

Bibliografía

La Biblia (versión Shökel-Mateos). 1982. Madrid: Ediciones Cristiandad y Verbo Divino.

Biblia Vulgata (versión Colunga – Turrado). 1985. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.

Grijelmo, Álex. 2000. La seducción de las palabras. Madrid: Taurus.

Adorno, Theodor W. 1967. La ideología como lenguaje. Madrid: Taurus.

  

* María Antonieta Mendívil (México, 1971): escribe poesía (Cuenta Regresiva, ISC 1992) y novela (Otros Tiempos, Equilibrio Editores 1999). Ha sido articulista y editora de revistas culturales y de pensamiento en México y España. Actualmente asesora a ayuntamientos mexicanos en comunicación y programas de participación ciudadana.




 

IDEAS EN RED:

«En un artículo aparecido en el Journal of Economics Perspectives y que se titulaba “Does the new economy measure up to the great inventions of the past?” (¿Puede la nueva economía compararse con las grandes invenciones del pasado?), el profesor Robert J. Gordon de la Universidad de Northwestern concluía, sin dejar lugar a dudas, que las mejoras en los niveles de bienestar que proporciona Internet no pueden compararse con las que han aportado la luz eléctrica, el motor de combustión, el automóvil, el avión, el teléfono, la radio y televisión o, incluso, el agua corriente en los hogares.

Y para ilustrar su tesis utilizaba como ejemplo, entre otros, el hecho de que el PC no sólo se haya demostrado incapaz de sustituir el papel en las oficinas sino que, por el contrario, ha incrementado sustancialmente su uso. De esta manera evidencia que Internet puede mejorar los procesos, pero no cambiar radicalmente la manera de hacer las cosas. Por ello Internet, dice Gordon, debe ser considerado más como un caso de late stage (última etapa) en el proceso de desarrollo tecnológico, que como un verdadero cambio de paradigma».

De Andrés Font, en su artículo «Las tensiones en el desarrollo de la Sociedad de la Información», de la Fundación Auna, disponible en http://www.fundacionauna.com/documentos/
analisis/cuadernos/2tensiones.pdf





 


 

LECTURA SUGERENTE:

«Educación para la inclusión o educación sin exclusiones»

De Gerardo Echeita
Narcea Ediciones, 2006
184 páginas

La exclusión social es un proceso que afecta a millones de personas en todo el mundo, tanto en países en desarrollo como en nuestras prósperas sociedades occidentales.

Una obra básica para entender las concepciones que durante mucho tiempo -y todavía hoy-, han mantenido las prácticas de una educación escolar poco capaz de atender a la diversidad del alumnado y, por lo tanto, excluyente y de baja calidad para muchos alumnos y alumnas y para ayudar a los lectores a comprender, por otra parte, aquellos principios y prácticas educativas que pueden conducirnos paso a paso, hacia ese horizonte siempre en movimiento de una educación de calidad para todos, sin eufemismos ni exclusiones, hacia una educación más inclusiva.

Gerardo ECHEITA SARRIONANDIA es profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. Autor de múltiples trabajos de divulgación y análisis sobre los temas de su especialidad.

Extraído de http://www.narceaediciones.es/

 

 

  Personaje del mes
En el centenario del nacimiento de Samuel Beckett
(Foxrock, Dublín, 13 de abril de 1906 – París, 22 de diciembre de1989)
Por: Mauricio Chinchilla

 

Abril literario

El mes de abril, a parte de estar relacionado con la primavera en el hemisferio norte, es un mes tradicionalmente ligado a las letras.

Sin ir más lejos, el 23 de abril es el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor. (http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php-URL_ID=5125&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html). Ha sido en el recién pasado mes de abril que se ha rendido homenaje a una de las figuras más importantes de la literatura vasca, Pío Baroja, del que se cumplieron 50 años de su muerte (http://www.noticiasdealava.com/ediciones/2006/04/04/
mirarte/cultura/d04cul67.336047.php).

También el 20 de abril pasado más de 130 escritores y artistas participaron en los 200 actos organizados en la Comunidad de Madrid para celebrar «La noche de los libros», una iniciativa que nace como antesala del Día del Libro y que espera perpetuarse como una fiesta anual para incentivar la lectura (http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/madrid_noche_
libros_trae_actos_836916.htm).

Un día después, el viernes 21 de abril, el escritor mexicano, Sergio Pitol, recibió de manos de los Reyes de España el Premio Cervantes 2005 e inició la lectura pública de «El Quijote» (http://www.epdlp.com/premios.php?premio=Cervantes).

No podemos olvidar la cita de los catalanes en Cataluña España, con los libros y las rosas en el día de San Jordi.
(http://www.senyal.com/santjordi/esp/santjordi.htm).

También en abril tuvo lugar la 19ª Feria Internacional del Libro de Bogotá, Colombia (http://www.feriadellibro.com/pagina.php?pg=99), bajo el lema «El papel del libro en la educación», así como la 32ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, bajo el lema: «Los libros hacen historia» (http://www.el-libro.com.ar/). En España se celebró también en abril, la 39ª edición de la Feria del Libro de Valladolid que, bajo el lema «América y España: Hablando el mismo idioma» (http://www.informador.com.mx/sitio/cgi-bin/show.pl?id=1804n7&content=article&section=artes).

Junto con todo esto, el pasado 13 de abril se cumplió el primer centenario del nacimiento del escritor irlandés Samuel Beckett, padre del teatro del Absurdo, a quien destacamos como personaje del mes en esta edición.

Samuel Beckett

Algunos biógrafos afirman que en realidad nació el 13 de mayo, pero él mismo cambió la fecha para hacerlo coincidir con el 13 de abril, porque para un dramaturgo del dolor y la mortalidad le parecía más apropiado el 13 de abril (entonces un Viernes Santo).

Nacido en Foxrock, Dublín, en 1906 y fallecido en París, en 1989, estudió en la Portora Royal School, una escuela protestante de clase media en el norte de Irlanda, y luego ingresó en el Trinity College de Dublín, (http://www.tcd.ie/) donde obtuvo la licenciatura en lenguas románicas y posteriormente el doctorado. 

Creció en un barrio de Dublín y como hijo de una acomodada familia de empresarios protestantes en la católica Irlanda era un marginado. Como estudiante de francés y de literatura llamó la atención, sobre todo por sus ambiciones deportivas. Por sus cualidades como lanzador en el equipo universitario, el escritor zurdo sigue ocupando un lugar en los anales del cricket.

Ya de muy joven se vio tentado por la idea de vivir en el extranjero: en 1928, Beckett se fue a París como profesor de inglés y pronto formó parte del círculo en torno del novelista James Joyce, el segundo gran exiliado de la literatura irlandesa.

En aquellos años, Beckett visitó varias veces a una tía en la ciudad alemana de Kassel, cuyo marido comerciaba con arte y antigüedades. El escritor se enamoró de su prima Peggy Sinclair, pero los planes de boda fracasaron. Al menos aprendió suficiente alemán como para poder ensayar años después sus propias piezas con actores alemanes en Berlín.

En 1930 regresó a Dublín como lector de francés de la universidad, pero abandonó el trabajo al año siguiente, tras lo cual viajó por Francia, Alemania e Italia, desempeñando todo tipo de trabajos para incrementar los insuficientes ingresos de la pensión anual que le enviaba su padre (cuya muerte, en 1933, supuso para el escritor una dura experiencia), hasta que en 1937 se estableció definitivamente en París.

En 1942, y después de haberse adherido a la Resistencia, tuvo que huir de la Gestapo para afincarse en el sur de Francia, que estaba libre de la ocupación alemana, donde escribió su novela Watt. Finalizada la contienda, se entregó de lleno a la escritura: terminó la trilogía novelística Molloy, Malone muere y El innombrable, y escribió dos piezas de teatro. Aunque utilizaba indistintamente el francés o el inglés como lenguas literarias, a partir de 1945 la mayoría de su producción está escrita en francés, y él mismo vertió sus obras al inglés.

Afamado escritor y director

La difícil tarea de encontrar editor no se resolvió hasta 1951, cuando su compañera, Suzanne Deschevaux-Dumesnil, que más tarde se convertiría en su esposa, encontró uno para Molloy. El éxito relativo de esta novela propició la publicación de otras, y en especial dio pie a la representación de Esperando a Godot en el teatro Babylone de París; el resonante éxito de crítica y público que obtuvo la obra le abrió las puertas de la fama.

Su ruptura con las técnicas tradicionales dramáticas y la nueva estética que proponía le acercaban al rumano Eugene Ionesco, y suscitó la etiqueta de «
anti-teatro» o «teatro del absurdo» (http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1846). Se trata de un teatro estático, sin acción ni trucos escénicos, con decorados desnudos, de carácter simbólico, personajes esquemáticos y diálogos apenas esbozados. Es la apoteosis de la soledad y la insignificancia humanas, sin el menor atisbo de esperanza.

Se considera en general que su obra maestra es Esperando a Godot (1953). La pieza se desarrolla en una carretera rural, sin más presencia que la de un árbol y dos vagabundos, Vladimir y Estragón, que esperan, un día tras otro, a un tal Godot, con quien al parecer han concertado una cita, sin que se sepa el motivo. Durante la espera dialogan interminablemente acerca de múltiples cuestiones, y divagan de una a otra, con deficientes niveles de comunicación.

En otra de sus piezas, Días felices (1963, escrita en inglés en 1961), lo impactante es su original puesta en escena: la cincuentona Winnie se halla enterrada prácticamente hasta el busto en una especie de promontorio. Habla y habla sin tregua, mientras su marido Willie, siempre cerca pero siempre ausente, se limita a emitir de vez en cuando, como réplica o asentimiento, un gruñido. Winnie repite a diario los mismos actos, recuenta las pertenencias de su bolso, siempre idénticas, y, sobre todo, recuerda las mismas cosas triviales e intrascendentes, pero que constituyen sus «días felices».

Al interior de Beckett

La obra de Beckett refleja las experiencias de una generación, las guerras mundiales, el genocidio y la primera bomba atómica. Su teatro íntimo muestra al ser humano sólo ante el paso del tiempo. Ningún más allá lo consuela de su existencia, que comienza con dolor, está repleta de fealdad y decepción, y avanza inevitablemente hacia la muerte.

«Yo trabajo con la ignorancia, con la impotencia», declaró alguna vez este autor que hizo de la escritura una auténtica investigación estética. Una búsqueda que lo llevó desde sus tempranas lecturas de los clásicos a la obra de su contemporáneo James Joyce y, más tarde, en lo que sería una opción radical, a adoptar el francés como lengua de su práctica literaria.

La desesperación se mezcla con el humor. Los personajes de Beckett burlan a la profunda desesperanza con rituales y poses, lo que les da algo payasesco.

En sus piezas tardías, Beckett redujo cada vez más sus medios representativos. Hálito (1969) avanza sin actores y sin lenguaje: luz, un escenario repleto de basura y una grabación con los gritos de un nacimiento alcanzan para derribar la existencia.

Beckett siempre rechazó que sus obras fueran interpretadas. «No hay ningún enunciado», dijo en una entrevista. El profeta de un mundo sombrío y ateo tenía biblias en varios idiomas y solía leerlas. Sus amigos lo describen como muy culto, cariñoso, solidario y cuidadoso.

Hasta edad muy avanzada, Beckett siguió escribiendo. Junto a obras de teatro, escribió poemas, novelas y novelas cortas, y trabajó para la televisión. Influyó sobre autores como Vaclav Havel, (http://www.cidob.org/bios/castellano/lideres/h-003.htm); el premio Nobel británico Harold Pinter, (http://www.haroldpinter.org/) y el dramaturgo austriaco Thomas Bernhard (http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1468).

Beckett murió el 22 de diciembre de 1989, pocos meses después de su esposa Suzanne, con la que compartió cuatro décadas y junto a la cual reposa en el cementerio de Montparnasse de París. Se dice que aún en su lecho de muerte recitaba poesías.

El teatro de Beckett adquiere tonos existencialistas, en su exploración de la radical soledad y el desamparo de la existencia humana y en la drástica reducción del argumento y los personajes a su mínima expresión, lo cual se refleja así mismo en su prosa, austera y disciplinada, aunque llena de un humor corrosivo. En el año 1969 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

En una de las escasas entrevistas que dio, refiere sobre su opción como artista: «Yo trabajo con la impotencia, con la ignorancia. No creo que la impotencia haya sido explorada en el pasado. Parece existir una especie de axioma estético según el cual la expresión es un logro, debe ser un logro. Mi pequeña exploración se circunscribe a esa parte del ser que siempre ha sido descartada por los artistas como algo inutilizable, como algo, por definición, incompatible con el arte. Pienso que, en nuestros días, cualquiera que preste atención a su propia experiencia se da cuenta de que es la de alguien que no sabe, que no puede».

Páginas de interés

Algunos textos de Beckett: http://maruska.soria.org/beckett.htm

El arte según Samuel Beckett (la realidad como raíl), por Andreu Navarra Ordoño: http://www.babab.com/no09/samuel_beckett.htm

La Voz del desterrado: http://www.elcomercioperu.com.pe/EdicionImpresa/html/2006-04-07/impDominical0485731.html

Homenaje a Beckett en La Revista de Libros del diario chileno El Mercurio: http://diario.elmercurio.com/2006/04/14/revista_de_libros/
reportajes/noticias/EE272BDE-07CB-4769-90D3-B2E2BC0B4E4A.htm?id={EE272BDE-07CB-4769-90D3-B2E2BC0B4E4A}


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 BREVES

Trucos: para ver más

 

A la hora de navegar por la red, puede darse el caso que se necesite una mayor visión, porque las páginas Web pueden estar configuradas para pantallas más grandes. En este caso hay un par de trucos muy básicos que se pueden hacer para conseguir un mejor y mayor campo de visión.

El primero de ellos consiste en deshabilitar la barra de estado de Internet Explorer. Se trata de esa barra gris, en la parte inferior de Internet Explorer, que nos indica si una página se está cargando. Si no resultar de mucha utilidad, se puede hace que desaparezca. Para ello, es necesario un clic en el menú Ver de Internet Explorer. Una vez desplegado, clic de nuevo sobre Barra de estado y ésta dejará de estar visible (para volver a activarla, tan sólo se ha de seguir de nuevo estos pasos).

Además de esto, también esta la opción de pulsar la tecla F11. Con esto, se conseguirá que desaparezcan también todo lo que no resulte totalmente imprescindible a la hora de navegar.

Otra opción es configurar de manera permanente la pantalla del ordenador para disponer de más espacio. Para hacerlo es tan simple como clicar con el botón derecho del mouse sobre cualquier punto del escritorio (la pantalla cuando no hay ningún programa abierto), ir a la opción Propiedades, dentro de ella, a Configuración, y en dicha ventana elegir una resolución de pantalla mayor de la que tenemos actualmente. Elegida la resolución, clicar en Aplicar y ¡ya está!

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Medisalud en red: Productos Light

 

«Ah mira es un producto Light, ¡que bien no engordaré!»  es lo primero que salta al pensamiento cuando nos encontramos delante de este tipo de alimentos que en la actualidad se ha incrementado el consumo. Al parecer esta nueva tendencia parece no tener freno debido a la mayor preocupación que los consumidores muestran por la salud y apariencia física.

¿Pero realmente se sabe lo que es un producto Light? Un producto light es aquél cuyo aporte energético -la energía se mide en calorías y en julios- es al menos un 30% más bajo que el de su alimento de referencia, es decir, el mismo alimento pero en su versión natural. Esta reducción se obtiene de la sustitución de azucares y grasas por otros componentes menos calóricos.

Es importante aclarar que los productos con denominación «Light» no son adelgazantes el simple hecho que aparezca en los envases las palabras «light», «sin azúcar añadido», «bajo en grasas» o similares, no significa que ayuden a perder kilos.

Pongamos como ejemplo una cucharada sopera (15 gramos) de mayonesa convencional contiene unas 100 calorías y unos 10 gramos de grasa, mientras que la versión light aporta en torno a 50 calorías y 5 gramos de grasa. El consumidor puede caer en el error de que por ser un producto light puede tomar el doble o mayor cantidad, al final estará consumiendo las mismas calorías y gramos de grasa que si se tratara de la mayonesa normal.

En http://www.alimentacion-sana.com.ar/informaciones/novedades/diet.htm#bobos se encuentra un articulo titulado «productos Light trampa de bobos
»

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 Esta Semana: Más de 4000 telecentros en toda España calientan motores para el Día de Internet el próximo 17 de mayo


Más de un millón y medio de ciudadanos y usuarios habituales de una red de más de 4000 telecentros en todo el territorio español serán los beneficiarios directos de múltiples iniciativas previstas para la celebración de la II edición del Día de Internet el próximo 17 de mayo, coincidiendo con el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, efeméride propuesta por Naciones Unidas con el objetivo de disminuir la brecha digital, y acercar las nuevas tecnologías a los colectivos más desconectados de la sociedad.

Extraído de http://www.laflecha.net/canales/eventos/noticias/200604192/


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