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ObservatorioDigital.net
Servicio de Observación sobre Internet.
RIIAL.
Boletín semanal
Nº 351.
Del 2 al 7 de mayo de 2006 |
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«El
hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo
intenta»
Charles Dickens |
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Lo que ocultan las palabras
Por María Antonieta Mendívil
Palabras clave:
lenguaje, palabras, eufemismos, manipulación
lingüística, discurso y política.
Resumen:
el lenguaje es la piedra fundacional de la
humanidad como especie, por tanto, carta de
identidad democrática y universal de todos y
todas. Sin embargo, puede ser también terrible
arma, cuando es usado y manipulado por ácidos
labios o inescrupulosos criterios ansiosos de
poder que no escatiman esfuerzos cuando se
trata de alcanzar sus propósitos. Cabe estar
atentos, entonces, ante ciertas palabras
dichas con dobleces de los que no siempre nos
percatamos.
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Personaje del mes
Samuel Beckett, dramaturgo
del absurdo
(Foxrock,
Dublín,13 de abril de 1906 – París, 22 de diciembre de1989)
Por Mauricio Chinchilla
Palabras Clave:
Samuel Beckett, dramaturgia, literatura.
Resumen:
Se cumplen cien años del
nacimiento del autor de 'Esperando a Godot', Samuel Beckett. Poeta, novelista y
destacado dramaturgo del teatro del absurdo. De origen irlandés, en 1969 fue
galardonado con el Premio Nobel de Literatura.
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IDEAS
EN RED:
«En un artículo aparecido en…»
De Andrés Font |
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LECTURA
SUGERENTE:
«Educación para la inclusión o
educación sin exclusiones»
De Gerardo Echeita
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BREVES
Trucos:
para ver más
Medisalud en red:
productos Light |
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Esta semana:
Más
de 4000 telecentros en toda España calientan
motores para el Día de Internet el próximo 17
de mayo
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Lo que ocultan las
palabras
Por María Antonieta
Mendívil
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«In principio erat Verbum, et
Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum», es
el poderoso inicio del evangelio juánico (Jn
1:1).
La palabra existente junto a
Dios, la palabra dirigida a Dios y la palabra
que es Dios son las vertientes que nos da Juan y
que nos provocan vértigo. El significado de Dios
es tan amplio, tan misterioso, tan sagrado, que
transferimos esos atributos a la palabra; o,
bien, la palabra es tan vasta, tan indecible,
tan sacra, que Dios puede caber perfectamente en
ella. Pero lo más inquietante es la autonomía de
esta coexistencia de Dios y la palabra desde el
principio de los tiempos. Dios no se dirige
mediante la palabra, sino que la palabra se
dirige a Dios, por tanto le da independencia.
En los profetas se experimenta
esta relación primigenia con la palabra sagrada:
revelan la historia a través de la palabra, o
consuman la historia conforme se pronuncia la
palabra.
Pero basta que algo sea sagrado
para que la boca lo blasfeme; basta con que algo
revele, para que al segundo lo pliegue hasta
ocultar la verdad revelada.
Es la manipulación de la palabra.
Es el trayecto de la palabra. Ya lo dice Álex
Grijelmo: «Las palabras manipuladas, en efecto,
van por delante de las injusticias para abrirles
el camino» (La seducción de las palabras:
p. 124).
La palabra es un instrumento a la
mano de todo humano; no nos extrañe que su
perversión sea factible en cualquiera que haga
uso de ella.
Esta conciencia nos conmina a
llevar una actitud crítica y vigilante hacia los
grandes actores del lenguaje: políticos,
empresarios-publicistas y líderes de opinión
(intelectuales, ideólogos, organizaciones
activistas).
La creación de la jerga
Figuras como Erich Heller o
Viktor Klemperer no serían posibles si no
existiera la perversión de la palabra que el
régimen nazi incitó. Ambos fueron analistas y
traductores de la jerga nazi, al principio
olorosa a terruño e identidad, y al paso del
tiempo hedionda en su racismo y totalitarismo.
«Es en sus palabras y no en sus
actos donde yo he descubierto el espectro de una
época», definió Heller, y esa lente puede seguir
siendo el cristal y la graduación con la que
leemos el lenguaje actual: el de los políticos,
los medios de comunicación, corporativos,
movimientos ideológicos, líderes de opinión…
«La jerga, objetivamente un
sistema, aplica como principio organizado la
desorganización, la desintegración del lenguaje
en palabras en sí», dice Theodor W. Adorno (La
ideología como lenguaje, p. 14), y al
estirar el lenguaje obtiene un sentido
nominalista, en el que las palabras son
elementos intercambiables, no afectados por la
historia, y que a la vez busca el sentido
originario.
El riesgo que trae un lenguaje
fragmentado, atomizado, donde las palabras son
meros sonidos, meras reminiscencias de cierta
identidad, estriba en que la combinación de
tales palabras nos da un significado originario,
pero no fundamental. La jerga combina palabras
que suenan a, pero que no significan
eso; palabras que conducen al destino que el
poder que la acuña desea.
«Quien domine la jerga», continúa
Adorno (p. 16), «no necesita decir lo que
piensa, ni siquiera pensarlo rectamente: de eso
le exonera la jerga, que al mismo tiempo
desvaloriza el pensamiento». Y le es permitido,
porque quien se comunique con esta jerga posee
una especie de aureola, que le confieren las
mismas palabras, que independientemente del
contexto y del contenido conceptual, parecen
significar algo elevado.
¿Cómo identificar las palabras de
una jerga? Adorno lo dice así: «Sacrales sin
contenido sacral, emanaciones congeladas» (p.
17).
La jerga de los políticos
Los políticos saben mucho acerca
de ocultar o evitar el pensamiento, a través de
la manipulación lingüística, para crear una
jerga que arrope la realidad hasta ocultarla de
nuestra vista.
Las guerras son diluidas por
adjetivos que actúan como solventes («guerras
preventivas») o son sustituidas por palabras tan
vagas y pasivas como «situación armada». Los
bombardeos se ocultan tras términos como
«incursiones aéreas», «sistemas
armamentísticos», «soltar paquetes», «visitar
lugares». En esta jerga bélica, los ataques son
«esfuerzos», las muertes de civiles son «daños
colaterales»; no se enumeran personas muertas,
sino se contabilizan los «objetivos»; los campos
de exterminio son campos de concentración; el
genocidio es «limpieza étnica».
A la jerga se le une de manera
estratégica el aparato mediático, no solo en
nuestros días, por el desarrollo de las
tecnologías de la comunicación, sino ya en
tiempos de Hitler.
La Guerra del Golfo es un ejemplo
perfecto de un cambio de jerga en el lenguaje
bélico, que recibió el apoyo de los medios de
comunicación de la manera más «exitosa» que
pudieran esperar. Los medios de comunicación
reprodujeron la manipulación lingüística que los
líderes trabajaron tan cuidadosamente. Se trató
de una guerra entre scuds y patriots, donde se
acertaba en «objetivos», nunca en seres humanos
mortales que luchaban en el aire y el desierto.
Los estrategas de la comunicación
política convirtieron una guerra sin adjetivos
en un espectáculo mediático, donde la
información que ponían a disposición de los
periodistas era las tecnologías avanzadas para
desarrollar una guerra y transmitirla; y para
quienes pudieran tener remilgos y
cuestionamientos éticos, el entonces presidente
de Estados Unidos dedicó un lenguaje
pseudoreligioso, hablando de que el Presidente
de Irak era el anticristo, y en Medio Oriente se
llevaba a cabo una guerra apocalíptica,
profetizada por Nostradamus: la madre de todas
las batallas.
Palabras publicitarias
Las trampas del lenguaje
publicitario son lo que mejor conocemos, y por
lo mismo hay una especie de aceptación e
inmunidad hacia él.
Esa inmunidad ha trabajado
incluso en contra de la misma publicidad. Hoy es
difícil lograr que la atención, respeto e
identificación de los consumidores lleguen
puntuales a la cita del mercado. Por algo hay
quienes han declarado la muerte de la
publicidad.
Más arduo todavía resulta fundar
grandes empresas que nazcan con un certificado
garantizado de legitimidad. Por ello las
empresas buscan nombres que sean vacunas contra
las reacciones adversas de lo que se llama «masa
crítica»; es decir, se procuran términos
«políticamente correctos».
Así, empresas inmobiliarias
pueden lavar lingüísticamente sus efectos con
nombres como «Arquitectura y Cultura», «ProVida»,
«Landscape» (que en inglés significa «paisaje»,
es decir, justo aquello que interrumpe), o Ética
Inmobiliaria.
El nombre se convierte entonces
en una especie de pase automático para evitar el
cuestionamiento y la inspección.
Desnudando la palabra
El gran problema del lenguaje que
vivimos hoy es lingüístico, no mediático. Es un
problema del mensaje, más que del medio que lo
transmite.
Podemos hacer un llamado a los
emisores (políticos, publicistas, ideólogos,
activistas); pero más bien cabe elaborar leyes,
reglamentos, límites, que garanticen la
expresión de verdades por parte de estos
líderes, o en su defecto, una consecuencia legal
por tergiversar, evitar u ocultar la veracidad.
La mayor labor la tenemos los
medios de comunicación, quienes colaboramos en
ellos, y por supuesto, los receptores de los
mensajes.
Los medios de comunicación son
más que transmisores de los mensajes que emiten
los diversos actores en la opinión pública. Son
traductores que deben detectar la jerga,
desnudarla de su parafernalia lingüística y
enunciarla en un lenguaje llano, directo,
concreto, veraz. Para ello es sumamente
importante la formación lingüística, de los
comunicadores, conocer con precisión la raíz
etimológica del lenguaje, la historia crítica de
la retórica, para así ser capaces de advertir y
traducir los mensajes ideológicos de políticos,
activistas y publicistas, en mensajes precisos y
certeros.
Aparte, es una tarea
indispensable reforzar el conocimiento y uso
correcto y preciso del lenguaje desde la
Educación. La única forma de desactivar estas
perversiones del lenguaje es formando receptores
críticos; y fortaleciendo comunicadores que
utilicen con honestidad el lenguaje y
reproduzcan con precaución los mensajes emitidos
por los líderes de opinión.
La precaución lingüística debe
partir de la importancia de la palabra como un
elemento originario: el lenguaje genera
pensamiento, el lenguaje funda regímenes
ideológicos, el lenguaje provoca aceptabilidad
hacia hechos que no aceptaríamos sin una
tramposa formulación sintáctica. El lenguaje nos
funda como personas.
La palabra es lo más humano y
primigenio que tenemos; no permitamos que se
convierta en nuestro antifaz, soga o misil
destructor.
Bibliografía
La Biblia (versión Shökel-Mateos).
1982. Madrid: Ediciones Cristiandad y Verbo
Divino.
Biblia Vulgata (versión Colunga –
Turrado). 1985. Madrid: Biblioteca de Autores
Cristianos.
Grijelmo, Álex. 2000. La
seducción de las palabras. Madrid: Taurus.
Adorno, Theodor W. 1967. La
ideología como lenguaje. Madrid: Taurus.
*
María Antonieta Mendívil
(México, 1971): escribe
poesía (Cuenta Regresiva, ISC 1992) y
novela (Otros Tiempos, Equilibrio
Editores 1999). Ha sido articulista y editora de
revistas culturales y de pensamiento en México y
España. Actualmente asesora a ayuntamientos
mexicanos en comunicación y programas de
participación ciudadana.


IDEAS EN RED:
«En un artículo aparecido en el Journal of
Economics Perspectives y que se titulaba “Does
the new economy measure up to the great
inventions of the past?”
(¿Puede la
nueva economía compararse con las grandes
invenciones del pasado?), el profesor Robert J.
Gordon de la Universidad de Northwestern
concluía, sin dejar lugar a dudas, que las
mejoras en los niveles de bienestar que
proporciona Internet no pueden compararse con
las que han aportado la luz eléctrica, el motor
de combustión, el automóvil, el avión, el
teléfono, la radio y televisión o, incluso, el
agua corriente en los hogares.
Y para
ilustrar su tesis utilizaba como ejemplo, entre
otros, el hecho de que el PC no sólo se haya
demostrado incapaz de sustituir el papel en las
oficinas sino que, por el contrario, ha
incrementado sustancialmente su uso. De esta
manera evidencia que Internet puede mejorar los
procesos, pero no cambiar radicalmente la manera
de hacer las cosas. Por ello Internet, dice
Gordon, debe ser considerado más como
un caso de
late stage (última etapa) en el proceso de
desarrollo tecnológico, que como un verdadero
cambio de paradigma».
De Andrés
Font, en su artículo «Las tensiones en el
desarrollo de la Sociedad de la Información», de
la Fundación Auna, disponible en
http://www.fundacionauna.com/documentos/
analisis/cuadernos/2tensiones.pdf


LECTURA SUGERENTE:
«Educación para la inclusión o educación sin
exclusiones»
De Gerardo Echeita
Narcea Ediciones, 2006
184 páginas
La exclusión
social es un proceso que afecta a millones de
personas en todo el mundo, tanto en países en
desarrollo como en nuestras prósperas sociedades
occidentales.
Una obra
básica para entender las concepciones que
durante mucho tiempo -y todavía hoy-, han
mantenido las prácticas de una educación escolar
poco capaz de atender a la diversidad del
alumnado y, por lo tanto, excluyente y de baja
calidad para muchos alumnos y alumnas y para
ayudar a los lectores a comprender, por otra
parte, aquellos principios y prácticas
educativas que pueden conducirnos paso a paso,
hacia ese horizonte siempre en movimiento de una
educación de calidad para todos, sin eufemismos
ni exclusiones, hacia una educación más
inclusiva.
Gerardo ECHEITA SARRIONANDIA es profesor de
Psicología Evolutiva y de la Educación de la
Universidad Autónoma de Madrid. Autor de
múltiples trabajos de divulgación y análisis
sobre los temas de su especialidad.
Extraído de
http://www.narceaediciones.es/

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Personaje del mes
En
el centenario del nacimiento de Samuel Beckett
(Foxrock, Dublín,
13 de abril de 1906 –
París, 22 de diciembre de1989)
Por: Mauricio Chinchilla |
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Abril literario
El mes de abril, a parte de
estar relacionado con la primavera en el
hemisferio norte, es un mes tradicionalmente
ligado a las letras.
Sin ir más lejos, el 23 de
abril es el Día Mundial del Libro y de los
Derechos de Autor. (http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php-URL_ID=5125&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html).
Ha sido en el recién pasado mes de abril que
se ha rendido homenaje a una de las figuras
más importantes de la literatura vasca, Pío
Baroja, del que se cumplieron 50 años de su
muerte (http://www.noticiasdealava.com/ediciones/2006/04/04/
mirarte/cultura/d04cul67.336047.php).
También el 20 de abril pasado
más de 130 escritores y artistas participaron
en los 200 actos organizados en la Comunidad
de Madrid para celebrar «La noche de los
libros», una iniciativa que nace como antesala
del Día del Libro y que espera perpetuarse
como una fiesta anual para incentivar la
lectura (http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/madrid_noche_
libros_trae_actos_836916.htm).
Un día después, el viernes 21
de abril, el escritor mexicano, Sergio Pitol,
recibió de manos de los Reyes de España el
Premio Cervantes 2005 e inició la lectura
pública de «El Quijote» (http://www.epdlp.com/premios.php?premio=Cervantes).
No podemos olvidar la cita de
los catalanes en Cataluña España, con los
libros y las rosas en el día de San Jordi.
(http://www.senyal.com/santjordi/esp/santjordi.htm).
También en abril tuvo lugar la
19ª Feria Internacional del Libro de Bogotá,
Colombia (http://www.feriadellibro.com/pagina.php?pg=99),
bajo el lema «El papel del libro en la
educación», así como la 32ª Feria
Internacional del Libro de Buenos Aires, bajo
el lema: «Los libros hacen historia» (http://www.el-libro.com.ar/).
En España se celebró también en abril, la 39ª
edición de la Feria del Libro de Valladolid
que, bajo el lema «América y España: Hablando
el mismo idioma» (http://www.informador.com.mx/sitio/cgi-bin/show.pl?id=1804n7&content=article§ion=artes).
Junto con todo esto, el pasado
13 de abril se cumplió el primer centenario
del nacimiento del escritor irlandés Samuel
Beckett, padre del teatro del Absurdo, a quien
destacamos como personaje del mes en esta
edición.
Samuel Beckett
Algunos biógrafos afirman que
en realidad nació el 13 de mayo, pero él mismo
cambió la fecha para hacerlo coincidir con el
13 de abril, porque para un dramaturgo del
dolor y la mortalidad le parecía más apropiado
el 13 de abril (entonces un Viernes Santo).
Nacido en Foxrock, Dublín, en
1906 y fallecido en París, en 1989, estudió en
la Portora Royal School, una escuela
protestante de clase media en el norte de
Irlanda, y luego ingresó en el Trinity College
de Dublín, (http://www.tcd.ie/)
donde obtuvo la licenciatura en lenguas
románicas y posteriormente el doctorado.
Creció en un barrio de Dublín y
como hijo de una acomodada familia de
empresarios protestantes en la católica
Irlanda era un marginado. Como estudiante de
francés y de literatura llamó la atención,
sobre todo por sus ambiciones deportivas. Por
sus cualidades como lanzador en el equipo
universitario, el escritor zurdo sigue
ocupando un lugar en los anales del cricket.
Ya de muy joven se vio tentado por la idea de
vivir en el extranjero: en 1928, Beckett se
fue a París como profesor de inglés y pronto
formó parte del círculo en torno del novelista
James Joyce, el segundo gran exiliado de la
literatura irlandesa.
En aquellos años, Beckett visitó varias veces
a una tía en la ciudad alemana de Kassel, cuyo
marido comerciaba con arte y antigüedades. El
escritor se enamoró de su prima Peggy Sinclair,
pero los planes de boda fracasaron. Al menos
aprendió suficiente alemán como para poder
ensayar años después sus propias piezas con
actores alemanes en Berlín.
En 1930 regresó a Dublín como
lector de francés de la universidad, pero
abandonó el trabajo al año siguiente, tras lo
cual viajó por Francia, Alemania e Italia,
desempeñando todo tipo de trabajos para
incrementar los insuficientes ingresos de la
pensión anual que le enviaba su padre (cuya
muerte, en 1933, supuso para el escritor una
dura experiencia), hasta que en 1937 se
estableció definitivamente en París.
En 1942, y después de haberse adherido a la
Resistencia, tuvo que huir de la Gestapo para
afincarse en el sur de Francia, que estaba
libre de la ocupación alemana, donde escribió
su novela Watt. Finalizada la contienda, se
entregó de lleno a la escritura: terminó la
trilogía novelística Molloy, Malone
muere y El innombrable, y escribió
dos piezas de teatro. Aunque utilizaba
indistintamente el francés o el inglés como
lenguas literarias, a partir de 1945 la
mayoría de su producción está escrita en
francés, y él mismo vertió sus obras al
inglés.
Afamado escritor y director
La difícil tarea de encontrar editor no se
resolvió hasta 1951, cuando su compañera,
Suzanne Deschevaux-Dumesnil, que más tarde se
convertiría en su esposa, encontró uno para
Molloy. El éxito relativo de esta novela
propició la publicación de otras, y en
especial dio pie a la representación de
Esperando a Godot en el teatro Babylone de
París; el resonante éxito de crítica y público
que obtuvo la obra le abrió las puertas de la
fama.
Su ruptura con las técnicas tradicionales
dramáticas y la nueva estética que proponía le
acercaban al rumano Eugene Ionesco, y suscitó
la etiqueta de «anti-teatro»
o «teatro del absurdo» (http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1846).
Se trata de un teatro estático, sin acción ni
trucos escénicos, con decorados desnudos, de
carácter simbólico, personajes esquemáticos y
diálogos apenas esbozados. Es la apoteosis de
la soledad y la insignificancia humanas, sin
el menor atisbo de esperanza.
Se considera en general que su obra maestra es
Esperando a Godot (1953). La pieza se
desarrolla en una carretera rural, sin más
presencia que la de un árbol y dos vagabundos,
Vladimir y Estragón, que esperan, un día tras
otro, a un tal Godot, con quien al parecer han
concertado una cita, sin que se sepa el
motivo. Durante la espera dialogan
interminablemente acerca de múltiples
cuestiones, y divagan de una a otra, con
deficientes niveles de comunicación.
En otra de sus piezas, Días felices
(1963, escrita en inglés en 1961), lo
impactante es su original puesta en escena: la
cincuentona Winnie se halla enterrada
prácticamente hasta el busto en una especie de
promontorio. Habla y habla sin tregua,
mientras su marido Willie, siempre cerca pero
siempre ausente, se limita a emitir de vez en
cuando, como réplica o asentimiento, un
gruñido. Winnie repite a diario los mismos
actos, recuenta las pertenencias de su bolso,
siempre idénticas, y, sobre todo, recuerda las
mismas cosas triviales e intrascendentes, pero
que constituyen sus «días felices».
Al interior de Beckett
La obra de Beckett refleja las
experiencias de una generación, las guerras
mundiales, el genocidio y la primera bomba
atómica. Su teatro íntimo muestra al ser
humano sólo ante el paso del tiempo. Ningún
más allá lo consuela de su existencia, que
comienza con dolor, está repleta de fealdad y
decepción, y avanza inevitablemente hacia la
muerte.
«Yo trabajo con la ignorancia,
con la impotencia», declaró alguna vez este
autor que hizo de la escritura una auténtica
investigación estética. Una búsqueda que lo
llevó desde sus tempranas lecturas de los
clásicos a la obra de su contemporáneo James
Joyce y, más tarde, en lo que sería una opción
radical, a adoptar el francés como lengua de
su práctica literaria.
La desesperación se mezcla con el humor. Los
personajes de Beckett burlan a la profunda
desesperanza con rituales y poses, lo que les
da algo payasesco.
En sus piezas tardías, Beckett redujo cada vez
más sus medios representativos. Hálito
(1969) avanza sin actores y sin lenguaje: luz,
un escenario repleto de basura y una grabación
con los gritos de un nacimiento alcanzan para
derribar la existencia.
Beckett siempre rechazó que sus obras fueran
interpretadas. «No hay ningún enunciado»,
dijo en una entrevista. El profeta de un mundo
sombrío y ateo tenía biblias en varios idiomas
y solía leerlas. Sus amigos lo describen como
muy culto, cariñoso, solidario y cuidadoso.
Hasta edad muy avanzada, Beckett siguió
escribiendo. Junto a obras de teatro, escribió
poemas, novelas y novelas cortas, y trabajó
para la televisión. Influyó sobre autores como
Vaclav Havel, (http://www.cidob.org/bios/castellano/lideres/h-003.htm);
el premio Nobel británico Harold Pinter, (http://www.haroldpinter.org/)
y el dramaturgo austriaco Thomas Bernhard (http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1468).
Beckett murió el 22 de diciembre de 1989,
pocos meses después de su esposa Suzanne, con
la que compartió cuatro décadas y junto a la
cual reposa en el cementerio de Montparnasse
de París. Se dice que aún en su lecho de
muerte recitaba poesías.
El teatro de Beckett adquiere tonos
existencialistas, en su exploración de la
radical soledad y el desamparo de la
existencia humana y en la drástica reducción
del argumento y los personajes a su mínima
expresión, lo cual se refleja así mismo en su
prosa, austera y disciplinada, aunque llena de
un humor corrosivo. En el año 1969 fue
galardonado con el Premio Nobel de Literatura.
En una de las escasas
entrevistas que dio, refiere sobre su opción
como artista: «Yo trabajo con la impotencia,
con la ignorancia. No creo que la impotencia
haya sido explorada en el pasado. Parece
existir una especie de axioma estético según
el cual la expresión es un logro, debe ser un
logro. Mi pequeña exploración se circunscribe
a esa parte del ser que siempre ha sido
descartada por los artistas como algo
inutilizable, como algo, por definición,
incompatible con el arte. Pienso que, en
nuestros días, cualquiera que preste atención
a su propia experiencia se da cuenta de que es
la de alguien que no sabe, que no puede».
Páginas de interés
Algunos textos de Beckett:
http://maruska.soria.org/beckett.htm
El arte según Samuel Beckett
(la realidad como raíl), por Andreu Navarra
Ordoño:
http://www.babab.com/no09/samuel_beckett.htm
La Voz del desterrado:
http://www.elcomercioperu.com.pe/EdicionImpresa/html/2006-04-07/impDominical0485731.html
Homenaje a Beckett en La
Revista de Libros del diario chileno El
Mercurio:
http://diario.elmercurio.com/2006/04/14/revista_de_libros/
reportajes/noticias/EE272BDE-07CB-4769-90D3-B2E2BC0B4E4A.htm?id={EE272BDE-07CB-4769-90D3-B2E2BC0B4E4A}

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BREVES
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Trucos: para ver más |
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A la hora de navegar por la
red, puede darse el caso que se necesite una
mayor visión, porque las páginas Web pueden
estar configuradas para pantallas más grandes.
En este caso hay un par de trucos muy
básicos que se pueden hacer para conseguir un
mejor y mayor campo de visión.
El primero de ellos consiste en
deshabilitar la barra de estado de Internet
Explorer. Se trata de esa barra gris, en la
parte inferior de Internet Explorer, que nos
indica si una página se está cargando. Si no
resultar de mucha utilidad, se puede hace que
desaparezca. Para ello, es necesario un clic
en el menú Ver de Internet Explorer. Una vez
desplegado, clic de nuevo sobre Barra de
estado y ésta dejará de estar visible (para
volver a activarla, tan sólo se ha de seguir
de nuevo estos pasos).
Además de esto, también esta la opción de
pulsar la tecla F11. Con esto, se conseguirá
que desaparezcan también todo lo que no
resulte totalmente imprescindible a la hora de
navegar.
Otra opción es configurar de
manera permanente la pantalla del ordenador
para disponer de más espacio. Para hacerlo es
tan simple como clicar con el botón derecho
del mouse sobre cualquier punto del escritorio
(la pantalla cuando no hay ningún programa
abierto), ir a la opción Propiedades,
dentro de ella, a Configuración, y en
dicha ventana elegir una resolución de
pantalla mayor de la que tenemos
actualmente. Elegida la resolución, clicar en
Aplicar y ¡ya está!

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Medisalud en red: Productos Light |
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«Ah mira es un producto Light,
¡que bien no engordaré!» es lo primero que
salta al pensamiento cuando nos encontramos
delante de este tipo de alimentos que en la
actualidad se ha incrementado el consumo. Al
parecer esta nueva tendencia parece no tener
freno debido a la mayor preocupación que los
consumidores muestran por la salud y apariencia
física.
¿Pero realmente se sabe lo que es
un producto Light? Un producto light es aquél
cuyo aporte energético -la energía se mide en
calorías y en julios- es al menos un 30% más
bajo que el de su alimento de referencia, es
decir, el mismo alimento pero en su versión
natural. Esta reducción se obtiene de la
sustitución de azucares y grasas por otros
componentes menos calóricos.
Es importante aclarar que los
productos con denominación «Light» no son
adelgazantes el simple hecho que aparezca en los
envases las palabras «light», «sin azúcar
añadido», «bajo en grasas» o similares, no
significa que ayuden a perder kilos.
Pongamos como ejemplo una
cucharada sopera (15 gramos) de mayonesa
convencional contiene unas 100 calorías y unos
10 gramos de grasa, mientras que la versión
light aporta en torno a 50 calorías y 5 gramos
de grasa. El consumidor puede caer en el error
de que por ser un producto light puede tomar el
doble o mayor cantidad, al final estará
consumiendo las mismas calorías y gramos de
grasa que si se tratara de la mayonesa normal.
En
http://www.alimentacion-sana.com.ar/informaciones/novedades/diet.htm#bobos
se encuentra un articulo titulado «productos
Light trampa de bobos»
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Esta
Semana:
Más de 4000
telecentros en toda España calientan motores para el Día de Internet el próximo
17 de mayo |
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Más de un millón y medio de ciudadanos y
usuarios habituales de una red de más de 4000
telecentros en todo el territorio español serán
los beneficiarios directos de múltiples
iniciativas previstas para la celebración de la
II edición del Día de Internet el próximo 17 de
mayo, coincidiendo con el Día Mundial de las
Telecomunicaciones y la Sociedad de la
Información, efeméride propuesta por Naciones
Unidas con el objetivo de disminuir la brecha
digital, y acercar las nuevas tecnologías a los
colectivos más desconectados de la sociedad.
Extraído de
http://www.laflecha.net/canales/eventos/noticias/200604192/

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SOI
- Servicio de Observación sobre
Internet
EQUIPO DE COLABORADORES:
http://www.observatoriodigital.net/equipo.htm
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SOI no necesariamente se identifica
con las opiniones expresadas en la
entrevista ni en los artículos
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