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ObservatorioDigital.net
Servicio de Observación sobre Internet. RIIAL.
Boletín semanal  Nº 352. Del 8 al 14 de mayo de 2006

«La verdaderas tragedias no resultan del enfrentamiento entre un derecho y una injusticia. Surgen del choque entre dos derechos»  Hegel

         

Trapicheando con la ciencia
Por Olga Cubiles Martínez

Palabras clave: fraude científico, plagio, falsificación, intereses económicos, políticos, personales, ética, reconocimiento del límite humano.
Resumen: Después de ofrecer algunos de los casos más conocidos de fraude científico, este artículo explica qué es el fraude, por qué se produce y qué se puede hacer ante este fenómeno que es más habitual de lo que pensamos.

 

 

ENTREVISTA
Francesc Torralba, teólogo
«La caridad cristiana exige un serio compromiso con la justicia»

A propósito de la encíclica Deus caritas est del Papa Benedicto XVI
Por Patricia Castillo.

Palabras clave: encíclica Deus, caritas est, Papa Benedicto XVI, philia, eros, ágape, caridad, justicia.
Resumen: con su primera encíclica –Deus, caritas est- el Papa Benedicto XVI sienta las bases de lo que es su comprensión del fundamento básico de la ética cristiana: el amor, y de cómo éste debe ser vivido como expresión de un legítimo amor a Dios, en los tiempos que corren.
 

IDEAS EN RED:
«En la sociedad de la información…» De Hugo Pardo Kuklinski
  LECTURA SUGERENTE:
«Las profundidades de Internet»
De Idoia Salazar

 

BREVES
Peques online: gemelos
Trucos: salvapantallas personalizado en XP

 

Esta semana:  turismo online se promociona en el SITC

 

 
 
     
    

Trapicheando con la ciencia
Por Olga Cubiles Martínez


«Encontrado el eslabón perdido entre el simio y el hombre». Seguramente era el titular de todos los periódicos aquel 13 de junio de 1912, cuando el científico Charles Dawson presentó, con bombos y platillos, lo que se consideró el descubrimiento científico más increíble del siglo xix: el «Hombre de Piltdown» –como se le llamó–, supuestamente, el eslabón perdido entre el simio y el hombre, pero que a la postre resultó ser un cráneo humano pulido.

Sorpresa y desilusión semejante tuvo el mundo científico tras comprobar que el supuesto descubrimiento de una tribu de la Edad de Piedra sin ningún contacto con la civilización –anunciado en 1971 por Manuel Elizalde, ministro del Gobierno filipino– era una falsedad. Esta rupestre comunidad, que cazaba y usaba hojas de plátano para vestirse, fue protegida en una reserva y se prohibió la entrada de extraños. Años después se supo que en realidad era un grupo de hijos de buen vecino, muy contemporáneos, por cierto, dispuestos a actuar ante el mundo como si de cavernícolas se tratase.

Ni se diga de lo que se quedaron pensando los asistentes a las múltiples conferencias ofrecidas por una eminencia científica que no era tal: el matemático Dr. Bourbaki. Pronunció una conferencia en la Ecole Normale Supérieure de París. Nadie entendió ni jota, pero lo felicitaron efusivamente. Éste supuesto miembro notable de la Academia Real de «Poldava», autor de muchas obras de la especialidad y brillante profesor de la Université de Nancago, en realidad, resultó ser un invento de un grupo de individuos que contrataron a un actor para que improvisara una disertación totalmente falsa y plagada de ideas sin sentido y fórmulas descabelladas, entre ellas, el nombre de la Academia Real de Poldava, que nunca existió, o la Universidad de Nancago, el resultado de juntar el nombre de las universidades de Nancy y Chicago.

Hay muchísimos ejemplos más. Pero quedémonos con esta joya de la corona: a mediados del siglo xix, un grupo de científicos aseguró que había descubierto la materia que dio origen a la vida. Era una sustancia viscosa extraída de aguas irlandesas, que en realidad resultó ser una mezcla de barro y alcohol.

Y el fraude más reciente. El del investigador surcoreano Hwang Woo Suk, que manipuló material fotográfico con el fin de presentar sus supuestos avances en la investigación sobre células madre embrionarias. De hecho, la revista The Journal of Cell Biology verificó, a través de un test que emplea desde 2002, que el 25 % de los artículos enviados presentaba una o más ilustraciones retocadas.

Tal ha sido la frecuencia del fraude en la historia de la ciencia que incluso se han realizado investigaciones y publicado libros sobre el tema. Algunos son Betrayers of the Truth: Fraud and Deceit in the Halls of Science, de William J. Broad y Nicholas Wade; o La Science au-dessus de tout soupçon, de Serge Lariveé y María Baruffaldi, de la Universidad de Montreal, que en un anexo presenta la lista de 187 casos de presuntos fraudes y las referencias correspondientes.

Qué es fraude y qué no

El fraude científico ha sido definido como «la intención de engañar a la comunidad científica en lo que respecta a los resultados científicos, ya sean estos empíricos o teóricos» (http://colombiamedica.univalle.edu.co/Vol35No2/cm35n2a7.htm). Sólo cabe añadir a esta definición que es la sociedad entera la que acaba siendo engañada.

En resumen, los fraudes pueden ser de cuatro tipos: de fabricación, de falsificación, de plagio, o de robo. Claro, también hay quien se inventa lo que quiere y lo hace pasar por cierto, o quien, de manera negligente, presenta prematuramente y en ocasiones incluso de manera sensacionalista unos resultados que no han pasado todavía los sistemas de control científico.

A pesar de los intentos de definición de lo que es fraude en el mundo científico, no siempre resulta tan fácil determinarlos ni probarlos. En un artículo publicado en el boletín de Eroski (http://www.consumer.es/web/es/salud/atencion_sanitaria
/2005/08/17/144554.php
), Rosa Sancho, del Centro de Información y Documentación Científica, asegura que «si bien es cierto que el número de incidentes confirmados es muy bajo comparado con la actividad científica total, la frecuencia puede ser mayor de la que se detecta.

Esta autora distingue entre fraudes graves y menores, y entre los primeros indica como los más frecuentes la falsificación de datos, seguido de la fabricación de datos y el plagio. Entre los fraudes menores, destaca la autoría ficticia de un trabajo o el aprovechamiento excesivo de un trabajo propio, como el auto-plagio, la división de una publicación en varias o el inflado de los trabajos.»

El tipo de investigaciones científicas en el que más se comete fraude son aquellas que tienen más recursos e incentivos para avanzar, como por ejemplo, las de la industria farmacéutica. Veamos por qué.

 

¿Por qué engañamos?

 

Los conflictos de intereses alrededor de la ciencia son diversos: económicos, científicos, personales, ideológicos, políticos, religiosos, etc.

Juliana Buitrago, investigadora colombiana, en un extenso artículo sobre el tema, asegura que dado que la investigación científica es una actividad conducida por humanos, es, como muchas otras, vulnerable a las debilidades de la naturaleza humana y está influida por las presiones e incentivos sociales (http://colombiamedica.univalle.edu.co/Vol35No2/cm35n2a7.htm).

 

El fraude científico algunas veces puede reflejar el deseo humano de sobrepasar sus propios límites, de no hacer caso a la propia vulnerabilidad, de no aceptar que la ciencia, como todo lo humano, también es limitada.

 

En el mundo científico y académico, el mejor es aquel que logra publicar más artículos y, aún mejor, si es en revistas de prestigio internacional. Algunas veces esta presión por publicar y este afán por «producir» –que sigue la lógica del mercado– pueden alentar el fraude.

En ciertos sectores, además, está en juego la financiación de las investigaciones y del trabajo científico, que pueden verse en peligro si no se alcanzan los resultados que esperan los esponsors. Por ejemplo, como asegura Santiago Dexeus en un artículo publicado en el diario El País, «En los EE.UU. se reduce el presupuesto a premios Nobel si no alcanzan ciertos objetivos» ( http://www.elpais.es/articulo/elpepiopi/20060204elpepiopi_10
/Tes/opinion/fraude/cientifico).

Es tal la frecuencia del fraude que, a manera de sátira, en la Universidad de Harvard se creó Annals of Improbable Research (Los anales de la investigación improbable), que desde 1991 entrega anualmente los Premios Nobel a la Ignominia, IgNobel, en cuya gala participan famosos científicos disfrazados (http://improbable.com/ig).

 

¿Qué hacer?

Más allá de los controles y la vigilancia de las autoridades competentes, de la creación de comités de ética y de la vigilancia de los sectores científicos, quizá se deba recuperar el verdadero sentido de la ciencia: avanzar en el conocimiento humano y buscar el bien de la persona y de la humanidad, y no la proyección personal y el estatus.

Se requiere una mirada ética y humana de la ciencia, que nazca de la conciencia individual más que de la vigilancia.

Páginas de interés

Boletín sobre ética de la ciencia y la tecnología. Incluye dos artículos sobre el tema
(http://www.fundacion-epson.es/cat/index_sf.htm).

El fraude y el humor en la ciencia

(http://www.monografias.com/trabajos4/humor/humor.shtml).

Anatomía del fraude científico, de Horace Freeland Hudson
(http://www.casadellibro.com/fichas/fichabiblio/
0,1094,2900001104526,00.html?codigo=2900001104526&titulo=
ANATOMIA+DEL+FRAUDE+CIENTIFICO
).

 Fraudes en la ciencia, José Aguilar Peris, profesor Emérito de las universidades Complutense y San Pablo - CEU
(http://www.ti.profes.net/archivo2.asp?id_contenido=33703).

Diez grandes fraudes de la ciencia (http://gaceta.cicese.mx/ver.php?topico=seccion&ejemplar=
81&id=1060&sid=&n=Ciencia%20y%20Tecnolog%C3%ADa
).

Fraude y engaño en la investigación biomédica
(http://colombiamedica.univalle.edu.co/Vol35No2/cm35n2a7.htm).

Aspectos éticos en las publicaciones científicas, por Rafael Bravo Toledo (http://www.infodoctor.org/rafabravo/fraude.htm).




 

IDEAS EN RED:

«En la sociedad de la información, los jóvenes poseen y explotan el hecho de crearse identidades nuevas cada cierto tiempo. Comerse a sí mismo y recrearse en otro yo. Les (nos) corresponde elegir sus opciones. La constante reinvención es posible y de hecho es el arma de los iconos culturales. Hay miles de anónimos que se crean nuevas identidades, que cambian de lugar de vida, de rutina y de profesión, generalmente con éxito. En los primeros años del siglo XXI, la satisfacción se basa más en la capacidad de elección que en el poder de compra u otras variables, aunque el dinero es cada vez más un potente elector. La creación de identidades nuevas, la reinvención de ideas, individuos o empresas, son las principales características del capitalismo karaoke, dibujado por un ya reconocido dúo sueco de gurúes empresariales europeos».

De Hugo Pardo Kuklinski, en su artículo «Buenas ideas sobre Karaoke Capitalism, o cómo reinventarse a uno mismo», disponible en http://www.quadernsdigitals.net/index.php?
accionMenu=hemeroteca.VisualizaArticuloIU.visualiza&articulo_id=8133




 


 

LECTURA SUGERENTE:

«Las profundidades de Internet»
De Idoia Salazar
Editorial TREA, 2006.
308 Páginas
 
Como el iceberg, que mantiene la mayor parte de su estructura oculta bajo el agua gélida, Internet está muy lejos de ser el sitio perfectamente conocido que piensan la mayoría de los usuarios. Decenas de miles de bases de datos pueblan la Red lejos del alcance de los alargados brazos de los buscadores, y en ellas viven durmiendo Terabytes de informaciones a las que sólo se puede acceder indirectamente. Es la
llamada Internet Profunda, en la que Idoia Salazar nos enseña a bucear.

En «Las profundidades de Internet», la periodista de ELPAIS.es, parte de una máxima: «el hecho de que Google o Yahoo! no encuentren ciertos datos no significa que no estén en Internet». Están, claro que sí, pero hay que acceder a sus almacenes de uno en uno. Y son unos cuantos: multiplican por más de 400 veces el volumen de los que sí podemos ver directamente. La cosa se complica aún más si se tiene en cuenta el auge que están teniendo los nuevos formatos de comunicación en la Web, desde el video a todos los formatos imaginables de archivos (PDF, ejecutables, comprimidos, etc.).

Ante este panorama, Salazar describe todos los sistemas de búsqueda convencionales, destacando sus cualidades y sus desventajas, y en el camino disecciona además algunos de los recursos menos conocidos. Convierte así el paseo por la estructura de la Red en una auténtica guía de recursos para todos aquellos usuarios de Internet que necesitan manejar mucha información.

Extraído y adaptado de ELPAIS.es 31-03-2006

 

 

  ENTREVISTA
Francesc Torralba, teólogo
«La caridad cristiana exige un serio compromiso con la justicia»
A propósito de la encíclica Deus caritas est del Papa Benedicto XVI
Por Patricia Castillo

 

El 25 de enero de 2006 se hizo pública la primera encíclica del Papa Benedicto XVI titulada «Deus Caritas est». El Papa Benedicto ha expresado al presentar esta encíclica que la palabra «amor» parece algo muy lejano de lo que un cristiano piensa cuando se habla de «caridad» por lo cual ha querido mostrar el concepto de amor en todas sus dimensiones. La encíclica más allá de ser un tratado exhaustivo quiere «insistir sobre algunos elementos fundamentales, para suscitar en el mundo un renovado dinamismo de compromiso en la respuesta humana al amor divino» tal como lo manifiesta la introducción de la misma (http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/
encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est_sp.html
).

Para profundizar sobre el contenido de esta encíclica hemos entrevistado a Françesc Torralba, filósofo, teólogo y profesor de la Universidad Ramón Llull, de Barcelona. 

¿Qué aspectos novedosos encuentra usted en esta primera encíclica del pontificado de Benedicto XVI?

Creo que se pueden identificar dos tipos de novedad. Una, de carácter formal y, otra, de carácter material. El estilo literario de la encíclica, las metáforas y las imágenes que se utilizan no se corresponde, exactamente, con el género literario de lo que es una encíclica, cuanto menos, con las que han sido publicadas desde finales del siglo XIX hasta los albores del siglo XXI.

Se trata de un texto bello desde el punto de vista literario, erudito en muchos sentidos y que tiene, debemos confesarlo, pasajes de difícil comprensión. Cita a pensadores y a filósofos de la tradición moderna y contemporánea. Ratzinger hace gala de su extraordinaria erudición. Entre esas citaciones, cabe destacar las referencias a Descartes, Gassendi, Aristóteles, Nietzsche y Marx. Y no sólo les cita para refutarles, sino para auscultar sus argumentos, sus objeciones a la fe cristiana y a la cosmovisión que se deriva de ella. La primera referencia al conocido texto de Nietzsche, Más allá del bien y del mal, no es, en ningún caso, una pura casualidad. Ratzinger ve en él a un interlocutor fundamental para comprender la postmodernidad actual.

Desde el punto de vista material, se trata de un texto profundo y que alberga una gran densidad especulativa. Casi se podría calificar de un curso de doctorado para especialistas, puesto que las divagaciones del Papa-teólogo Joseph Ratzinger se elevan a unas dimensiones de abstracción poco usuales en las encíclicas precedentes desde el pontificado de León XIII hasta la hora presente.      

¿Una encíclica teológica o una encíclica social?

En esencia, se trata de una encíclica teológica, puesto que el tema central consiste en explorar la naturaleza de Dios a partir de la misma definición de Dios que aparece en la Primera carta de Juan. Se trata de un texto que si debiera ubicarse en el árbol de las ciencias teológicas, pertenecería de pleno al ámbito de la teología dogmática o sistemática, puesto que en él se explora la naturaleza de Dios. Sin embargo, el texto no se desarrolla única y exclusivamente en este terreno, sino que en la segunda parte, se abordan las consecuencias prácticas, en el orden personal, social, institucional y político que se derivan de tal concepción de Dios. No creo que pueda calificarse, sin más, de una encíclica social como podría decirse de Pacem in terris de Juan XXIII o de Centesimus annus de Juan Pablo II, sino de un texto profundamente teológico que sólo aborda, de modo tangencial, las posibles derivaciones de tal abstracción.

La recuperación de la palabra amor, ¿nuevas dimensiones o volver a las raíces?

A lo largo de esta corta encíclica, el Papa-teólogo aborda el concepto de «amor» haciendo gala de sus conocimientos filosóficos, teológicos y bíblicos. En sentido estricto, trata de explorar los posibles contenidos semánticos que alberga tal concepto y se centra especialmente en tres: la philia, el eros y el ágape. Propiamente no desarrolla un análisis exhaustivo de cada una de estas formas de amor, pero trata de vincular el eros con el ágape, o cuanto menos, intenta establecer una liason entre el amor como deseo y el amor como don. Esta unión profunda entre el eros y el ágape no es original en el pensamiento de Ratzinger. En otros textos anteriores al pontificado, ya  trata de mostrar que entre eros y ágape debe haber algún tipo de solución de continuidad. Muestra como el ágape no niega el eros, ni significa la destrucción del deseo, sino la transfiguración del deseo, la apertura del deseo a una dimensión superior, donde el yo se niega a sí mismo para convertir al otro en el sujeto preeminente de la relación.

¿Cómo se va del eros al ágape y a la caridad?

El ser humano es, por definición, un ser de deseos, una naturaleza erótica que experimenta deseos de diferente naturaleza e intensidad. Vivir es desear, pero no todo deseo tiene la misma calidad, ni conlleva el mismo grado de profundidad. Desde la tradición cristiana, el deseo no es, en sí mismo, negativo, sino que constituye una dimensión fundamental de la persona y como tal es bello y es expresión de la dignidad humana.

El eros se convierte en ágape o se transfigura en amor como don, cuando el deseo no tiene como referencia central al yo, es decir, al uno mismo, sino al otro, cuando la apertura al otro, el movimiento hacia él, no obedece a intereses personales, a posibles beneficios, sino que busca auténticamente la realización del otro y uno está, inclusive, dispuesto a sacrificar su bienestar personal. Cuando el eros se abre a la perspectiva del otro y niega el ego, el eros se transforma en ágape, porque entonces, lo que priva, no es el uno mismo, sino el otro. En tal situación, el eros se convierte en éxtasis, en salida de uno mismo y este éxtasis es el ágape. Éste es, en esencia, el movimiento que lleva a cabo el buen samaritano cuando atiende al malherido.

El anuncio de Jesucristo, el amor a los demás, ¿cómo se combina? ¿Qué prevalece? ¿Basta sólo con la caridad? ¿Basta sólo el anuncio?

No es fácil sintetizar el mensaje central de Jesús. Esta tarea incumbe, en esencia, a la teología cristiana. La encíclica trata de lo esencial, de lo fundamental en el mensaje cristiano y este rasgo fundamental se condensa en la máxima de amar a los demás como a uno mismo. Si Dios es el amor pleno, el hombre que ama agápicamente ya conoce Dios en sus adentros a pesar de que no reconozca explícitamente a Dios. La vía de acceso a Dios que se desprende de la encíclica y que se inspira en la Primera carta de Juan es la via amoris. A través del ejercicio del amor, se experimenta ya en esta vida la presencia de Dios, porque Dios es ágape o, para decirlo con más precisión: Dios es la misma fuerza que impulsa al ser humano a romper su solipsismo, a salir fuera de sí, para atender responsablemente al otro.

¿Cómo se relaciona la actividad de la Iglesia con la actividad del Estado?

Siguiendo las sugerentes tesis sobre este tema particular expuestas ya en el Concilio Vaticano II, el papa Benedicto XVI defiende la separación y la independencia de la iglesia con respecto del Estado y condena cualquier forma de intromisión o injerencia. Sin embargo, también afirma que la Iglesia tiene una función esencial en la sociedad donde está arraigada y que no puede permanecer en silencio frente a los grandes desafíos que se plantean en el presente. Sin involucrarse directamente en los asuntos políticos, debe expresarse claramente a favor de la dignidad humana y debe convertirse en el depósito de la conciencia para iluminar la toma de decisiones en quiénes tienen la alta responsabilidad de tomarlas.

¿Qué aporta la caridad más allá de la asistencia social?

La caridad, en un sentido tradicional, no transforma las estructuras de pecado que generan la injusticia y el sufrimiento de las personas, sino que se limita a paliar sus efectos. En la encíclica se recoge la objeción de Marx a la caridad cristiana y se responde a ella de un modo inteligente. La caridad cristiana en un sentido auténtico exige un serio compromiso con la justicia, una lucha contra las estructuras de pecado, pero ello no puede ser obstáculo para paliar y resolver las necesidades que ya se manifiestan en el presente. La lucha por un mundo futuro mejor no puede ser excusa para olvidarse de quienes sufren ahora y aquí. El amor agápico, pues, tiene su traducción social y política y debe ser generador de organizaciones y de estructuras que velen por un mundo más justo, pacífico y digno.

La participación de los laicos es un elemento clave que manifiesta Benedicto XVI ¿Cómo se puede hacer llegar el mensaje de esta encíclica al mundo de hoy para que los laicos se sientan convocados y haya apertura para su participación?

No es fácil responder a esta pregunta. Primeramente, se observa un problema de lenguaje. La encíclica es densa y profunda, en ocasiones, de difícil comprensión. Ello significa, que requiere de una adecuada divulgación, de una traducción en términos comprensibles, para que pueda comprenderse el alcance de lo que se defiende en ella. En plena sintonía con el Concilio Vaticano II, el Papa constata el valor de los laicos en la iglesia del presente y del futuro y les exhorta a un compromiso serio en la práctica del amor agápico.

¿Es esta encíclica un anuncio de un estilo de pontificado?

Creo que se trata de un texto programático, donde se contienen de un modo sintético las grandes líneas que se van a desarrollar durante el pontificado de Benedicto XVI. Se aborda lo esencial, pero, simultáneamente, se intenta mostrar como eso esencial no debe ser obstáculo, ni impedimento para el encuentro y el diálogo con otras tradiciones espirituales y religiosas.

El Papa se pregunta si se puede «mandar» el amor. ¿Qué opina de la relectura que hace del mandamiento nuevo?

Tal y como aborda el concepto de amor en la encíclica, el amor auténtico, esto es, el ágape que obedece a la lógica del don, no es un puro sentimiento, ni tampoco una emoción pasajera, sino un vínculo fuerte que une intensamente al otro y compromete internamente a la persona que lo vive. En sentido estricto, el amor no es un deber, pero tampoco un sentimiento inestable. El ágape vivido auténticamente es un don, algo que perfecciona a la persona y a la sociedad, también conlleva una dimensión de sacrificio, de fidelidad, de generosa entrega y de superación del amor sui y del narcisismo. Más que como un deber, el Papa exhorta a vivir el amor como un don, a descubrir la capacidad de amar agápicamente que hay en todo ser humano como ser capax amoris que es, entendiendo que cuando uno ama se ese modo experimenta una felicidad que no se puede comparar con ninguna otra.
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 BREVES

Peques online: gemelos


«Cada uno es cada uno pero todos vamos a la una». ¿Podría ser esta una definición del buen funcionamiento de una familia? Cada unidad familiar es un mundo; y es más, incluso en una misma familia cada hijo es educado de una forma distinta, tal como apunta el artículo «Hijos gemelos» (http://www.mujeractual.com/familia/relaciones/gemelos.html).

No es lo mismo ser el hijo mayor que ser el pequeño o ser hijo único que el sexto de una familia numerosa o ser gemelo o mellizo…  Ni peor, ni mejor, simplemente diferente.

Hoy nos centraremos en el caso de las familias con gemelos. Para ellos, una cosa muy importante, como afirma Azucena García, es que los «padres y educadores deben potenciar que cada gemelo se sienta único y que tenga la oportunidad de desarrollar su propia personalidad» (http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia
/2006/04/25/151261.php). Fácilmente se cae en la comparación entre distintas personas, y a veces también entre unos hijos y otros. En el caso de gemelos o mellizos esta tentación es más fuerte y además puede producir más daño.

Una Institución que trabaja apoyando a familias con nacimientos múltiples en México es: «Gemelos, Asociación de Nacimientos Múltiples, A.C» (http://www.gemelos.org.mx/).

Otra página que ofrece algunos consejos en la educación de hijos gemelos es «Somospadres.com» con el artículo «Dos por uno: Los gemelos o mellizos» (http://www.somospadres.com/modules.php?name=
News&file=article&sid=).



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Trucos: salvapantallas personalizado en XP

 

Windows XP  ofrece la posibilidad de crear un salvapantallas personalizado. Para ello, tan sólo se tiene que seguir estas sencillas instrucciones:

- Hacer click con el botón derecho del ratón en una zona vacía del escritorio, sin tocar ningún icono, y seleccionar la opción Propiedades.

- Hacer click en la pestaña Protector de pantalla.

- En la lista del Protector de pantalla, hacer click en Presentación de Mis imágenes.

- Después, en Configuración, se podrá realizar los ajustes necesarios, como la frecuencia de cambio de las imágenes, el tamaño, los efectos de transición entre las imágenes...

Por último, no se debe hacer clic en Aceptar para guardar los cambios.

De esta forma, se habrá conseguido un salvapantallas que mostrará, de forma aleatoria, las imágenes de la carpeta Mis imágenes.

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 Esta Semana: turismo online se promociona en el SITC


Por primera vez en sus 15 años de vida, el Salón Internacional del Turismo de Cataluña, España (SITC) incluyó una sección de viajes online en la versión que se desarrolló entre el 4 y el 7 de mayo pasados. La incorporación de este sector se debe, según el presidente de la muestra, Ramón Bagó, al enorme crecimiento que ha experimentado el turismo online en el último año, que llega al 8%. Entre los expositores de esta sección figuraron en esta oportunidad las compañías Lastminute, Vueling, Terminal A y Boletín Turístico, entre otras. En general, el SITC 2006 contó con la presencia de 1.500 expositores de 73 países, en una superficie total de 50.000 metros cuadrados, lo que supone un crecimiento del 5% respecto de la versión anterior.

Extraído y adaptado del diario español La Vanguardia, viernes 28 de abril de 2006


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