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ObservatorioDigital.net
Servicio de Observación sobre Internet. RIIAL.
Boletín semanal  Nº 354. Del 22 al 28 de mayo de 2006

«Tu corazón es libre, ten valor para hacerle caso» William Wallace

Del átomo a la red
Por Iñigo Damiani

Palabras clave: paradigma red, Internet, conexión, relacionalidad, red, tecnología, nodos.
Resumen: más allá de Internet, la interconexión de actores diversos constituye el paradigma de una posmodernidad que dejó atrás la individualidad del átomo, así como la unidireccionalidad y ultraespecificidad del conocimiento, para dar paso a una visión multidimensional y compleja que abre múltiples e interesantes posibilidades.

 

 

 

De analfabetismo emocional a analfabetismo existencial (II)
Por Marta Burguet Arfelis

 Palabras clave: existencia, aceptación, igualdad, contentez, inteligencia emocional, bien-estar / bien-ser, dignidad de existir.
Resumen: la estabilidad emocional de una persona depende en gran parte de cómo se plantee ante la vida, qué sentido le da y cómo éste se materializa o no en las prácticas cotidianas; sin embargo, este proceso muchas veces es obstaculizado por el resentimiento o la no aceptación propia o de los demás; es decir, por el analfabetismo existencial. Aprender a leer –no sólo repetir sino comprender- la propia existencia es una clave que puede contribuir a alcanzar la tan anhelada felicidad.
 

IDEAS EN RED:
«Simplificando tal vez demasiado…»
De Jorge Beinstein
  LECTURA SUGERENTE:
«Tertulias de bioética: manejar la Vida»
De Juan Masia Clavel

 

BREVES
E-cología: piratas biológicos
Hipervínculos solidarios: «Ropa que favorece a todo el mundo»

 

Esta semana:
i
Iberoamericana celebró el día de Internet

 

 
 
     
    

Del átomo a la red
Por Iñigo Damiani

 

Si bien el tema de la energía atómica vuelve a aparecer –esta vez de la mano de Irán- en las primeras planas de los periódicos, según algunos autores hemos enterrado definitivamente el paradigma atómico que marcó al siglo XX. Entre ellos está Kevin Kelly, gurú de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la nueva economía, editor de la famosa revista Wired y autor del libro New rules for the new economy (1999).

En ese lilbro Kelly aseguraba que «el átomo es el icono del siglo veinte. El átomo gira solitario. El átomo es la metáfora de la individualidad. Sin embargo, representa al pasado. El símbolo del próximo siglo es la red. La red no tiene centro, ni órbita, ni certezas. Es una telaraña causal indefinida; es el arquetipo usado para representar todo circuito, toda inteligencia, toda interdependencia, todo factor económico, social o ecológico, toda comunicación, democracia, familia, todo sistema ampliado; en resumen, casi cualquier cosa que parezca interesante e importante. Donde el átomo representa la simplicidad cristalina, la red trasmite la idea de complejidad caótica».

José M. Galván, teólogo español, afirma en su artículo «La contemporaneitâ come luogo privilegiato dell’ascolto» que el nuevo paradigma de la red conlleva una mayor facilidad para la escucha y la comunicación en profundidad. Todo tiende a la interacción global: personas, animales, plantas y seres inanimados viven en una inextricable interdependencia.

El paradigma atómico dominante, según Galván, ha mostrado sus límites e imperfecciones: no resuelve los problemas últimos del ser humano (muerte, dolor, culpa) y de su presencia en el cosmos (crisis ecológica). Empieza a resultar insuficiente el recurso al ser humano, y más aún al individuo, como única fuente de referencias para responder a esos interrogantes. Parece agotarse la eficacia de la auto-referencia y de una ilusa auto-redención. El hombre posmoderno que no se decide a abandonar sus presupuestos culturales dominantes, debe elegir entre la búsqueda desesperada de un sistema de redención inmanente (neo-gnosticismos posmodernos) o renunciar definitivamente a las preguntas radicales de la existencia humana (pensamiento débil).

Se empieza a decir que el síntoma más claro que diferencia modernidad y postmodernidad es el tipo de relación que se da entre inmanencia y trascendencia. Mientras que la modernidad comprendía la trascendencia como el «no-yo», ajeno y extraño a lo humano, en la posmodernidad se le entiende como algo con lo cual es imprescindible establecer un vínculo relacional. En palabras de Alfredo Rubio (Nuevo enfoque del estudiar, en: Pedagogía global de la familia, encrucijada 2000. Edimurtra, Barcelona, 1986, P. 178), la orgullosa razón del período ilustrado ha sido defenestrada, y es necesario recuperar una razón humilde que se abra, sin complejos y sin petulancia, a una trascendencia que se presiente tibia y palpitante.

Esta tendencia relacional está acompañada, o quizá impulsada, por el desarrollo de la tecnología. Si bien el ser humano nunca ha existido más que en relación con otros, el esfuerzo individualizador de la modernidad atomizó el tejido social; hoy la tendencia es distinta; prácticamente todos los campos de la existencia humana están atravesados por la relacionalidad. Dice Kelly que «en el pasado era muy fácil ignorar la tecnología porque no penetraba en los espacios más valiosos de nuestra vida: nuestra red de amistades, el escribir, el pintar, el arte y la cultura, la identidad, las asociaciones cívicas...La tecnología ya no es externa y periférica, sino que está en el centro de nuestra vida» (op cit. P. 46).

Ciertamente el nuevo paradigma está aún incipiente, y el anterior no ha terminado de desaparecer. Se está configurando un mundo de nodos y conexiones en el cual todavía hay muchos átomos dispersos; quien es nodo y participa al menos de alguna conexión, en cierto modo está ya salvado de la exclusión. Se entiende como parte de un sistema nervioso vivo que cumple un papel aunque sea modesto. Su identidad, en cierto modo, está a salvo. De aquí la importancia del esfuerzo integrador, de modo que las grandes organizaciones internacionales de las Naciones Unidas, como la ITU (referida a la tecnología) y la UNESCO (de educación) hayan impulsado la celebración de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información con ánimo de extender la inclusión digital. También por eso innumerables ONG’s y cuerpos sociales intermedios, agrupaciones religiosas e iglesias, intentan paliar los efectos de la acumulación de tecnología en unos cuantos puntos del planeta.

¿Igualdad en la red?

Esa inclusión digital, es decir, el esfuerzo de que el acceso a las redes de comunicación se extienda a todas las aldeas, por alejadas que estén, es una tarea inmensa sobre la que debemos insistir sin cansarnos. Pero sepamos que la Red, con todo y sus ventajas, no es la panacea. Existe, por ejemplo, una idea muy extendida y casi mítica sobre las redes: que en ellas no hay jerarquías, y que en la red todos son iguales. Sin embargo, de acuerdo con los recientes análisis de redes popularizados por Laszlo Barabasi, las redes están constituidas por nodos de muy diversa importancia y peso para el conjunto: los nodos tienen un valor relativo en la Red, de acuerdo con el número de vínculos que tienen con otros, y la situación en que se encuentran.

Vladis Krebs, en su Análisis de Redes, acuñó unos términos interesantes, tales como:

- Centralidad por los grados: Los grados marcan el número de conexiones de un nodo. Un nodo será en cierto modo «centro» si está conectado con todos los demás nodos de la red, de modo que se convierte en un «hub» o lugar necesario de paso para la comunicación de la red. De todos modos, aunque se suele pensar que cuantos más vínculos tenga un nodo, es mejor para él, no siempre sucede así. Depende a dónde le conduzcan y cómo sean esas conexiones.

- Centralidad por la intermediación. Un nodo puede no estar conectado con todos los demás, pero puede tener una situación de particular valor por ejercer de «puente» entre lugares inconexos de la red. El riesgo es que si un nodo de este tipo queda desactivado, toda la red se parte en dos.

- Centralidad por cercanía. Un nodo puede no tener excesivo número de conexiones, pero si las que tiene son de gran cercanía y velocidad, su valor crece en relación con la red por la eficacia de su flujo comunicativo.

Otros valores añadidos en la red son la flexibilidad y una escasa centralización que le permitan reaccionar a la desaparición de nodos importantes; también es positivo contar con aquellos nodos periféricos que conectan la red con otras redes, evitando el aislamiento. (Vladis Krebs, 2005. http://www.orgnet.com/sna.html, 15-III-2005; An Introduction to Social Network Analysis)

Otro aspecto que diferencia los nodos y el comportamiento de las redes ha sido evidenciado por Barabasi, sobre la base de un descubrimiento de los primeros años del siglo XX, por parte de Pareto, un economista italiano: la regla del 80/20:

·       El 20% de los trabajadores realiza el 80% del trabajo.

·       El 20% de los vendedores hace el 80% de las ventas.

·       El 20% de los criminales comete el 80% de los crímenes.

·       El 20% de los sitios Web recibe el 80% del tráfico.

·       El 20% de los clientes realizan el 80% de las llamadas pidiendo soporte online.

Las redes actúan de modo que los grandes nodos crecen más que los demás, y tienen más importancia para la Red. Esto es importante a la hora no sólo de crear un sitio Web, sino también en el modo de establecer las relaciones sociales de una institución, de una iniciativa, de un proyecto.

El momento del aislamiento ha terminado. Cuanto más amplias, significativas y eficaces sean las relaciones (conexiones) entre los interlocutores de una iniciativa cualquiera, mejor podrán crecer y garantizarse un lugar en el sistema nervioso de la vida social de hoy.

Alfredo Rubio (1985) señalaba que «cada persona, todos, somos centro en el universo», pero cuando las personas se aman, conforman un centro más denso.

La metáfora tecnológica –que en el fondo responde bastante al modelo de nuestro propio cerebro y de las relaciones humanas- nos ayuda mucho a orientarnos con acierto en este momento histórico de tanta complejidad, pero con apasionantes posibilidades.



 

IDEAS EN RED:

«Simplificando tal vez demasiado podría definir a la crisis como una turbulencia o perturbación importante del sistema social considerado más allá de su duración y extensión geográfica, que puede llegar a poner en peligro su propia existencia, sus mecanismos esenciales de reproducción. Aunque en otros casos le permite a este recomponerse, desechar componentes y comportamientos nocivos e incorporar innovaciones salvadoras.

En el primer caso la crisis lleva a la decadencia y luego al colapso. En el segundo a la recomposición más o menos eficaz o durable sea como supervivencia difícil o bien como "crisis de crecimiento", propia de organismos sociales jóvenes o con reservas de renovación disponibles. En cualquier caso la crisis es un tiempo de decisión donde el sistema opta (si hay lugar para ello) entre reconstituirse de una u otra manera o decaer (también transitando alguno de los varios caminos posibles). En la base de esta opción está el fondo cultural que predispone hacia un comportamiento u otro, la cultura no como stock, como patrimonio inamovible, sino como evolución, como dinámica de seres vivientes que incluye espacios de creatividad reformista o revolucionaria y espacios de rigidez, de conservadurismo letal. En ese sentido "la crisis propone pero la cultura dispone" (Le Roy Ladurie, 1976), las sociedades desarrollándose y agravando sus contradicciones llegan a las crisis y de sus propias entrañas emergen (desde una suerte de maraña, de laberinto de memorias, de reservas históricas) señales, empujones, zancadillas, sabidurías que alientan caminos futuros»

De Jorge Beinstein, en su artículo «Pensar la decadencia, El concepto de crisis a comienzos del siglo XXI»




 


 

LECTURA SUGERENTE:

«Tertulias de bioética: manejar la Vida»
De Juan Masia Clavel
Editorial Trotta
248 páginas

Estas páginas son fruto de tertulias y charlas en las que se ha pensado en común cuestiones éticas sobre la vida. El subtítulo refleja dos retos actuales: manejar la vida haciendo uso de la tecnología, pero con responsabilidad; y curar las enfermedades, cuidando a las personas. Se pretendía en dichas tertulias y charlas dialogar con seriedad científica y mentalidad abierta, teniendo en cuenta diversas perspectivas, según las ideas y creencias de los participantes.

El autor ha reunido aquí materiales misceláneos -guiones para el diálogo, resúmenes de charlas, etc.- que puedan servir de referencia en reuniones semejantes, procurando responder a cuestiones de actualidad. Se han clasificado los documentos en torno a los módulos del curso de bioética: introducción antropológica; bioética laica y perspectivas religiosas; comienzo y fin de la vida; salud y enfermedad; ecoética y justicia.
Para deshacer malentendidos y evitar extremismos, se ha añadido un espacio dedicado a la lectura crítica de algunas recomendaciones sobre temas de bioética, que se encuentran en documentos o declaraciones de instancias religiosas. Con ello se trata de evitar la exageración de algunas bioéticas -confesionales- y no convertir en cuestión política o religiosa los temas de ciencia y ética. Quienes participen de determinadas creencias tendrán que hacerlas compatibles con la discrepancia razonable y responsable dentro de su mismo grupo de pertenencia.

Extraído de http://www.casadellibro.com/fichas/fichabiblio/
0,1094,2900001108014,00.html?codigo=2900001108014&titulo
=TERTULIAS+DE+BIOETICA%3A+MANEJAR+LA+VIDA



 

 

  De analfabetismo emocional a analfabetismo existencial (II)
Por Marta Burguet Arfelis

 

Si hace unas semanas centrábamos nuestra atención en esos otros modos de ser o vivir de forma analfabeta -ya no por un desconocimiento del alfabeto de la propia lengua, sino por cuestiones de funcionalidad en sociedad- (artículo «Del analfabetismo funcional al analfabetismo existencial», en Boletín 350 del SOI), hoy centraremos nuestra atención en esas disfuncionalidades a nivel emocional para concretar la raíz de tales analfabetismos: el existencial.

Mencionábamos el Informe Delors de la Educación para el siglo XXI como referencia de esos cuatro pilares en los que sostener nuestra educación: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser; para detenernos en qué alfabetos nos darán directrices de convivencia armónica y qué alfabetos nos darán orientaciones para un desarrollo de nuestro ser en plenitud.

Cuando nuestro nivel de conocimiento para movernos socialmente con éxito, para vivir con nuestros conciudadanos -compañeros de trabajo, familia, pareja, etc.- se desarrolla de forma armónica, podemos afirmar que estamos ante unos niveles socioafectivos favorables. De ahí que tratemos de sentar parámetros pedagógicos para reducir ese analfabetismo emocional que tan de moda puso Goleman recuperando el viejo término de inteligencia emocional. En esta línea, una persona estará emocionalmente plena en su desarrollo cuando su comunicación con el/los alter-ego sea gratificante y fluida. Pero para ello precisará de unos índices previos de bienestar que irán muy unidos al bien-ser.

Es decir, para andar emocionalmente armónicos por la vida, precisamos una mínima estabilidad emocional con nosotros mismos que no viene   determinada tanto por el estar bien con los demás e incluso con nosotros mismos, sino por el bien-ser cada uno en sí mismo. Nos adentramos con ello a términos filosóficos que tratan de sentar las bases para la aceptación de la propia existencia y la propia persona.

Ninguno de nosotros pidió existir, y sin embargo, aquí estamos. Podemos, por tanto, pasarnos la vida peleándonos con nuestra existencia porque no pedimos estar aquí; o bien podemos alegrarnos de ello y vivirla en plenitud. De ambas posturas surgirán actitudes muy diversas en la vida, que llevarán a niveles de socialización totalmente divergentes.

¿Dónde tenemos, pues, el barómetro de nuestra seidad, de nuestro bien-ser? Posiblemente en la 'contentez', en el hecho de estar contentos con nuestra existencia, de valorarla positivamente y no desde la resignación -¡no me tocó otra que existir, pues a aguantar con ello! De ahí podremos percibir que entre existir y no existir no hay grados: o bien existo, o bien no existo. Por ello, el hecho de estar existiendo nos iguala a todos los contemporáneos. Los que no existen, no perdieron nada, pues no llegaron a percibir ningún sentimiento. De algún modo, la existencia nos es común a todos y no podemos valorarla como algo gradual. Por tanto, todos tenemos la misma valía en dignidad de existir: no hay comparaciones posibles ante las cuales no quedemos en un terreno de igualdad total. Nadie sale ganando ni nadie sale perdiendo. Por ello, ese termómetro de la existencia, el hecho de estar contentos, no nos lleva a vivir en el orgullo, pues todos tenemos ese mismo grado de existencia. Esta alegría no puede enorgullecernos sino hacernos andar en lo cierto: constatamos que existimos. Pero sí que esa alegría puede hacernos pensar que nunca dejaremos de existir, lo cual sería un error.

Luego habrá modos de vivir, unos más en la opulencia, otros más en la mendicidad, unos más en sobreabundancia no sólo de bienes sino también de afectos y valoraciones, otros más en la pobreza de carencias relacionales y necesidades de reconocimiento, de saberse alguien para alguien, o de afanes de protagonismos... pero en definitiva compartiremos un mismo bien-ser si lo sustentamos en el mero hecho de estar existiendo, y no en las características de ese existir.

De ahí que el analfabeto existencial podamos definirlo como aquel que no se percató de que para existir no le falta absolutamente nada. Lo tiene todo. Está completo. «Nada le falta para ser algo en vez de nada» -en palabras del autor del realismo existencial, Alfredo Rubio.

Sabiéndonos completos, al menos en el existir, tenemos ya nuestro ser bien cimentado, tenemos nuestro bien-ser sustentado en aquello que no nos llevará a posibles envidias o comparaciones, porque todos partimos de un mismo denominador común. Luego los numeradores nos diferenciarán a todos, y de ahí los analfabetismos emocionales, funcionales, etc. que podamos ir creando o incentivando... pero al menos habremos resuelto el posible analfabetismo existencial: dándonos cuenta de que no nos falta nada para esta existencia. Con ello, los demás grados de 'analfabeteidad' se disminuirán, porque partirán de la 'contentez' con uno mismo y con la existencia, partirán del entusiasmo. Partirán de estar en paz con algo, en un primer grado, con uno mismo, y de ello surgirá una estabilidad emocional a nivel de convivencia armónica, pues ya no hará falta competir con el otro, al menos en lo que hace referencia a ese denominador común.

Desde este punto de vista, las emociones surgen más armónicas, y cada uno se descubre más o menos emotivo, pero no por ello más o menos existente. Cada uno se descubre con más o menos sentimientos de alegría, de rabia, de tristeza o de creatividad... pero todos con la misma capacidad de aceptación de ser, de existir, pues de no ser como somos no hubiéramos llegado nunca a existir. Y nuevamente de ello puede surgirnos el sentimiento de resignación: «pues si justo a mí me tocó ser yo... me tengo que aguantar y que me aguanten», pero también puede surgir una aceptación realista y entusiasta, no necesariamente conformista y resignada.

Estas serán las bases para un buen clima emocional en nuestras relaciones y en nuestra relación con nosotros mismos, que a menudo es con quién peor nos llevamos. De ahí, que todo aquello que no nos agrada de los demás, en lo más profundo de nuestro ser son características, rasgos, que no nos agradan de nosotros mismos y... al verlos reflejados en los otros ese espejo nos es molesto y nos contraría.

Cuando tenemos ese primer nivel de analfabetismo resuelto, el existencial, por el hecho de darnos cuenta de que todos tenemos un mismo alfabeto en la existencia que no nos diferencia en nada -somos, existimos-, los demás analfabetismos podremos ir superándolos y desarrollándolos en mayor o menor medida, pero ya habremos solidificado un primer eslabón esencial.

Páginas de interés

www.realismoexistencial.org
www.unesco.org/delors
http://aula.elmundo.es/aula/noticia.php/2006/03/15/aula1142364278.html


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 BREVES

E-cología: piratas biológicos


Biodiversidad y biopiratería son dos palabras que aunque comparten sus tres primeras letras tienen un significado contrario. Según la «Iniciativa para la prevención de la biopiratería» (http://www.biopirateria.org/), dicho término define «El acceso a y uso irregular o ilegal de componentes de la biodiversidad y de los conocimientos indígenas asociados, especialmente como parte de procesos de investigación y desarrollo y de la aplicación de biotecnología».

En cambio, según la Revista Consumer   http://www.consumer.es/Web/es/medio_ambiente
/urbano/2006/04/24/151228.php)
la biodiversidad es un bien común que permite el desarrollo de productos y medicinas beneficiosas para los seres humanos. Es una riqueza que ha sido aprovechada tradicionalmente por pueblos y culturas indígenas, que han trasmitido durante generaciones su saber para el bien de sus pobladores.

Trabajar a favor de la biodiversidad es lo que se hizo en la cumbre celebrada por la Convención sobre la Diversidad Biológica, CBD (http://www.greenpeace.org/chile/voluntarios/equipos-de-trabajos/kids-for-forests/que-es-la-cbd) el pasado mes de marzo en Curitiba, Brasil. Uno de sus objetivos fue garantizar el uso sostenible de la biodiversidad del planeta y para ello concluyó con un acuerdo que frene y evite la biopiratería.

Existen también otras instituciones y páginas a las que se puede acceder para informarse sobre este tema:

Fundación Biodiversidad:
http://www.fundacion-biodiversidad.es/fbiodiversidadWeb/Webdinamica/inicio.do

Biodiversidad en América Latina:
http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/3078

Observatorio de la Deuda en la Globalización:
http://www.debtwatch.org/es/inicio/enprofunditat
/plantilla_1.php?identif=333


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Hipervínculos solidarios: «Ropa que favorece a todo el mundo»

 

La empresa IDEAS. Iniciativas de Economía Alternativa y Solidaria, sin ánimo de lucro, ha iniciado la campaña «Ropa que favorece a todo el mundo».

El objetivo principal es denunciar los efectos de la producción, transformación y comercio convencional y mostrar algunas de las alternativas ecológicas, sociales y solidarias en la producción y comercialización del algodón.

Carola Reintjies, de IDEAS, después de recorrer las 10 razones para consumir responsablemente algodón y textil que propone esta campaña, destacó que «esta es una campaña lamentablemente necesaria y su objetivo principal es llamar la atención sobre el consumo de moda a consumidores, empresas y administraciones públicas».

Extraído y adaptado de
http://www.ecologistasenaccion.org/article.php3?id_article=4698

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 Esta semana: iberoamericana celebró el día de Internet

 

El 17 de mayo pasado se celebró por primera vez el Día Mundial de Internet o de la sociedad de la información, en torno al cual se realizó toda clase de actos en diferentes países. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, llamó a los países de todo el mundo a tomar conciencia de la importancia de garantizar la «ciberseguridad», mientras muchos mandatarios de Iberoamérica aprovecharon la fecha para evaluar sus respectivos proyectos de desarrollo tecnológico o para anunciar nuevas políticas y programas a favor de la conectividad.

 

Extraído y adaptado de http://www.diadeinternet.org/2006/index.php?
body=article&id_article=3035&pais=70


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