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ObservatorioDigital.net
Servicio de Observación sobre Internet. RIIAL.
Boletín semanal  Nº 358. Del 19 al 25 de junio de 2006

«Las cosas sólo dejan de existir cuando se deja de creer en ellas»
Gonzalo Torrente Ballester

Mobbing o bienestar laboral: perfiles y situaciones
Por Marta Burguet Arfelis

Palabras clave: mobbing, acoso moral, maltrato, persecución.
Resumen: la violencia en los espacios de interacción social no necesariamente se manifiesta de manera explícita. A veces puede adoptar sutiles formas que la hacen imperceptible a ojos de los no implicados, pero igual de eficiente en su propósito de agredir y menospreciar la dignidad de una persona. Se trata del mobbing o acoso moral, que puede estar más cerca de lo que imaginamos.

 

 

 

Superar los dualismos
o el arte de pensar en colores

Por Rodrigo Prieto

Palabras clave: dualismo, maniqueísmo, complejidad, multidimensionalidad.
Resumen: la sociedad occidental está plagada de contradicciones del tipo bien-mal, blanco-negro, que configuran en gran parte la forma en que entendemos el mundo en general y la propia vida, en particular. Superar esta lógica supone avanzar hacia comprensiones más complejas y multidimensionales, propias de un ser humano adulto, que no se conforma con simplificadores prejuicios.

IDEAS EN RED:
«¿En qué consiste el movimiento que es el respeto?..
De Josep M. Esquirol

 

  LECTURA SUGERENTE:
«Sociedad del conocimiento»
De Jordi Vilaseca Requena y Imma Tubella i Casadevall

 

 

BREVES
Jóvenes.com: cursos para monitores infantiles
Tecnonotas: buscadores verticales

 

Esta semana: millonaria multa a un spammer estadounidense

 

 
 
     
    

Mobbing o bienestar laboral: perfiles y situaciones
Por Marta Burguet Arfelis

 

Catalogamos el mobbing, el bullying, el burnout, incluso la violencia doméstica, como casos concretos de acoso psicológico o moral, que definimos como el intento de agresión de manera reiterativa a través de acciones de carácter hostil y abusivo, ya sea a través de palabras o gestos, o bien silencios o indiferencias... En nuestros días parece que estas conductas toman cada vez mayor fuerza, según lo que los medios informan.

Hablamos propiamente de acoso cuando estas actitudes tienen un carácter repetitivo en el tiempo, no de hechos aislados y puntuales. Se le atribuye el calificativo «moral» porque corresponde al terreno ético, aunque hay autores que prefieren denominarlo «psicológico» por una connotación más alejada del nivel axiológico. En cualquier caso, corresponde a un tipo de acción que agrede la dignidad de la persona, con el propósito de «intimidar, apocar, reducir, aplanar, amedrentar y consumir, emocional o intelectualmente, a la víctima», en palabras de Iñaki Piñuel, psicólogo de la Universidad de Alcalá.

Sin embargo, no todo es acoso moral. El simple hecho de discrepar, de disentir, de pensar diferente y expresarlo... no es acoso moral. ¡Pensar diferente es una bendición! La diferencia -en el aula, en la sociedad, en la familia-, no es un problema. El problema surge con el trato desigual de esta diferencia. Un grito ocasional, una broma con tono burlón pero puntual, una crítica a un trabajo hecho, un castigo escolar o familiar, una riña de pareja, una discusión... no constituyen acoso.

Perfiles de agresor y víctima

Hablamos de acosador y acosado, como podríamos decir agresor y víctima, pero a falta de unos términos sin connotación negativa por una u otra parte, y huyendo de dualismos. Entre ambas partes se establece una relación de dominación-sumisión que caracteriza el acoso. Es en esta línea donde podemos hablar de relaciones enfermizas, porque tanto el acosador -que toma el papel de dominador- como el acosado- que hace el de sumiso- mantienen una relación que no es sana, pues no se basa en la igualdad sino en el poder o dominio.

Pero no en todos los casos podremos hablar de acoso. Para hacerlo con propiedad el supuesto acosador debe actuar con intencionalidad de dañar, y la supuesta víctima debe estar o sentirse indefensa.

Tanto acosado como acosador, víctima o agresor, tienen sentimientos enfermizos, falta de capacidad de felicidad y su personalidad está desestructurada y rota.

En el trasfondo de la personalidad del acosador hay un menosprecio propio, una gran insatisfacción hacia sí mismo. A menudo necesita criticar para valorarse, necesita un reconocimiento que cree que adquirirá atacando a los demás que –según él- le opacan. Siente que no vale y trata de hacerse valer imponiéndose y desvalorizando. Son personalidades muy inseguras, vengativas, competitivas, con un gran miedo a ser amenazados, con dificultad de controlar la rabia y con una falta de responsabilidad por lo que hacen. Tienden a ser personas que no están contentas de ser quiénes son ni como son, incluso pueden no estar contentas de existir.

A veces tras estas personalidades se esconde el hecho de no haber querido existir pero... ¡como nadie les pudo preguntar si querían existir o no! Si su actitud hacia la existencia es de rechazo, o una aceptación resignada... viven haciendo pagar a los demás que tengan algo que no querían, que estén existiendo -supongamos- sin el propio consentimiento, y tienen que hacer pagar factura con una actitud de «pues, ahora que me aguanten». Si la persona siente que no vale, tiene que hacerse valer de algún modo, y por tanto debe reclamar aquello que no tiene. ¿Quién no se ha sentido alguna vez de esta forma? Reconocerlo nos ayuda a romper dualismos de buenos y malos, de acosados y acosadores, de víctimas y agresores.

En cuanto al perfil de la víctima, tras ella puede haber una personalidad de ir de víctima por la vida. Siendo así, cualquier acción le parecerá acoso y su hipersensibilidad hará que todo contacto con el otro sea entendido como colisión y no como conciliación. Tras esta víctima habrá una personalidad vulnerable, débil, a la defensiva, desconfiada de sí misma, falta de habilidades sociales y con escasas relaciones sociales. ¿Quién no se ha sentido también alguna vez bajo estos rasgos, estos victimismos?

Una de las connotaciones que se vive en estos casos, desde el ámbito de los sentimientos es un miedo enfermizo. En un conflicto el que primero ataca es quien más miedo tiene, tal como ejemplifica uno de los personajes de la galardonada película «Crash», donde la agresión puede ser física, verbal o psicológica. El miedo a menudo es «a perder» algo, ya sea material o bien la propia reputación o la misma dignidad. Ese miedo genera una actitud defensiva que intenta proteger aquello que se teme perder. Dicha actitud nos lleva a atacar cuando sentimos o percibimos –percepción que no siempre es percibida de igual modo por el otro- que nos quieren privar o usurpar de aquello. Con lo que hay que estar atentos es saber a qué no estamos dispuestos a renunciar, y sabremos a qué tenemos más miedo.

Valorar la existencia como antídoto del acoso

Si mi existencia es lo que más valoro, independientemente de cómo sea, entonces sólo la muerte me la puede quitar. Las agresiones psicológicas pueden distorsionar mi valía, pero si la tengo sustentada sobre el hecho de existir por encima de todo lo demás, seré como aquellos muñecos porfiados, que por más que los golpeemos, nunca se caen, pues no habrá nada que haga tambalear nuestra validez. De hecho, entre existir y no existir no hay grados: o existo o no existo. No hay categorías que permitan hacer comparaciones, tal como lo sostiene Alfredo Rubio en su libro «22 historias clínicas -progresivas- de realismo existencial» (www.realismoexistencial.org).

En la misma película Crash tenemos un ejemplo muy elocuente de huir de estos dualismos. En Crash podemos decir que todos los personajes han sido agredidos y todos han sido agresores, han vivido algún tipo de colisión con los demás que les ha hecho sentirse acosados y a su vez todos han dado también respuestas como acosadores. Pero, ¿qué nos hace menos vulnerables a sentirnos acosados moralmente, o a ser acosadores con facilidad?

Posiblemente cuando aceptamos nuestra existencia en la justa medida de lo que es (ni por debajo -infravalorándola-, ni por encima -sobrevalorándola-), seremos menos vulnerables. De ahí se derivará que no pediremos más espacio del que nos corresponde en el ámbito laboral, ni más necesidades de las que nos tocan en el ámbito que sea.

Esta aceptación no debe ser resignada sino desde la alegría de constatar que la propia existencia es pura lotería, que tenía millones de probabilidades de no haber llegado a existir. Entonces constataré que es mejor aceptar la realidad, la mía y la de los demás, en vez de malgastar energías peleándome con lo que existe.

Aceptación incondicional de la alteridad

De todo ello se desprende una consecuencia a aplicar en los casos de bullying, mobbing o violencia doméstica, a partir de la afirmación de Paul Valery «a menudo pintamos un cuadro y luego queremos que la realidad se le parezca».

Aplicando esta frase a los casos de violencia doméstica, de acoso en la escuela o el trabajo, podremos sacar algunas consecuencias pedagógicas basadas en la aceptación de la realidad tal y como es, y en este caso, de la aceptación de los demás tal y como son. Si preferimos el cuadro que nos hemos pintado del hijo que quisiéramos, pero que no es el real, topamos con algo –un hijo- no esperado, no deseado y que además nos contraría. Si preferimos el cuadro que nos hemos pintado del trabajador ideal -pero que no es real-, al ver el que realmente tenemos, toparemos con él y nuestra relación será enfermiza. Si preferimos el cuadro que nos hemos pintado del que sería el equipo directivo ideal de la empresa o asociación donde trabajamos, toparemos también con relaciones de acoso respecto a los directivos que no aceptamos como nuestros. Si nos pintamos el cuadro de los padres ideales, de los maestros ideales... cuando miramos la realidad y vemos el hijo real, el padre real, el director de empresa, el maestro, el gerente, el trabajador, el alumno... reales y concretos, entonces la distancia es tan grande que tropezamos, nos frustramos. En este proceso de frustración, de constatar que la realidad no es cómo soñamos... es cuando surgen posibles razones que llevan a unos y otros al acoso.

Si, por contra, partimos de aceptar a las personas reales y concretas con las que contamos, y nos atrevemos a darles nuestro SÍ, a decirles que, aún no siendo el alumno que pensábamos encontrar en el aula, le aceptamos tal y como es; si nos atrevemos a decirles que, aún no siendo el trabajador que esperábamos y deseábamos, le aceptamos tal y como es, y nos alegramos de trabajar precisamente con él, sin pretender que sea otro, y sin la ingenuidad de que es el mejor de todos los posibles; si nos atrevemos a decir que no tenemos el jefe de departamento que esperábamos encontrar, pero que le aceptamos tal y como es; que no tenemos el hijo que habíamos soñado, pero que le aceptamos tal y como es; que no tenemos el padre/madre que hubiéramos deseado, pero que les aceptamos tal y como son... quizá entonces habremos iniciado un proceso de reconciliación con la realidad, nuestra y de los demás.

Desde este haber hecho las paces con lo que somos y dejando de soñar irrealidades, eliminaremos algunas tensiones y las relaciones podrán basarse en que ambas partes se saben y sienten aceptadas por el otro, se saben y sienten amadas en lo que son y porque son.

Ante el acoso moral, cabe promover pedagógicamente el apoyo y acompañamiento moral y psicológico.

 



 

IDEAS EN RED:

«¿En qué consiste el movimiento que es el respeto? Un tanto paradójico y, a la vez, sumamente significativo de un aspecto importante de la condición humana, el movimiento del respeto es un acercarse que guarda la distancia, una aproximación que se mantiene a distancia. (…) Fijémonos en que la supresión de la distancia puede ser de signos muy diversos: a un extremo la unión amorosa, y, al otro, la violencia. Al mantener la distancia, el respeto se diferencia de ambas, pero, evidentemente, no de la misma manera, pues siendo así que entre respeto y amor hay cierta familiaridad, no hay en cambio ninguna entre respeto y violencia. La violencia está en las antípodas del respeto. No deja de ser significativo que la violencia coincida, precisamente, con la supresión de toda distancia».

De Josep M. Esquirol, en su libro «El respeto o la mirada atenta», Gedisa Editorial, Barcelona, Mayo 2006.




 


 

LECTURA SUGERENTE:
 

«Sociedad del conocimiento»
De Jordi Vilaseca Requena y Imma Tubella i Casadevall
Editorial UOC, Barcelona, julio 2005
239 páginas

Las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) se han convertido en el fundamento tecnológico de un nuevo tipo de sociedad. A pesar de que la presencia social de las TIC es reciente, en el campo de las ciencias sociales se está desarrollando un buen número de investigaciones que analizan el impacto de estas tecnologías a largo plazo y los cambios en las estructuras económicas, sociales y políticoadministrativas que pueden resultar de ello. Con la finalidad de abordar todos estos aspectos, esta obra presenta un enfoque multidisciplinario que, con la incorporación de conceptos tecnológicos, sociológicos, económicos, políticos y administrativos, pretende que el lector conozca, analice y reflexione sobre los aspectos fundamentales del desarrollo de la sociedad del conocimiento.


 

 

  Superar los dualismos
o el arte de pensar en colores
Por Rodrigo Prieto

 

¿Ha pensado alguna vez cómo sería vivir en un mundo en blanco y negro? Probablemente un poco aburrido, sobre todo si pensamos que precisamente la visión es el sentido en que más se fundamenta nuestra relación con el mundo que nos rodea. Por suerte y a diferencia de prácticamente todos los demás seres vivos, el ser humano puede distinguir una amplia gama cromática que llena de atractivos matices los escenarios en que habitamos.

Pese a esta riqueza, estamos acostumbrados a pensar el mundo en blanco y negro, como si fuera una gran cadena de opuestos entre los que hay optar continuamente a lo largo de la vida. Algunos de ellos están íntimamente vinculados a cómo entendemos el mundo, al ser humano en general y a nosotros mismos, en particular.

Durante siglos, pensar de esta manera ha posibilitado la creación de innumerables y valiosos conocimientos y formas de entender el mundo, de organizarlo y de establecer relaciones entre unas cosas y otras, entre personas y sociedades… lamentablemente relaciones de contradicción.

Bien-mal, norte-sur, cuerpo-espíritu, hombre-mujer, hombre-máquina, civilización-barbarie, oriente-occidente, individual-social, derecha-izquierda, paz-guerra, ciencia-arte, etc.

Estas son sólo algunas de las manifestaciones de este pensamiento dualista, cada uno de los cuales tiene sus respectivas consecuencias en los ámbitos en los que cada uno se mueve, tanto a nivel de las ideas como de lo material.

En el ámbito de la ética, el dualismo tuvo su mayor expresión en el maniqueísmo, pensamiento originario de la secta persa de los maniqueos, (siglo III d.C.), según la cual existe una eterna lucha entre el bien y el mal, entre Dios -creador de todo lo bueno- y Satanás -creador de todo lo malo (http://es.wikipedia.org/wiki/Manique%C3%ADsmo).

Algunos sostienen que pensar de manera dualista es una forma simplista de explicar el mundo, es conformarse con las categorías y explicaciones heredadas y no cuestionarse respecto de otros posibles significados que surgen desde otras ópticas. Así lo afirma el artista Thomas Charveriat, (fotógrafo y máster en artes digitales) en su «Machine Manifiesto» (http://www.m5project.com/HTML/44_MachineManifesto(S1).html) donde pretende hacer una «crítica irónica de todo pensamiento simplista y dual de tipo “el bien opuesto al mal”», tan común en la sociedad occidental, para lo cual recurre a una performance en que combina imagen, sonido, y diversos objetos tecnológicos que interpelan e interactúan con el espectador.

Una variante del pensamiento dualista es la que habita en la filosofía oriental, que si bien reconoce la existencia de dos fuerzas contrapuestas, éstas están íntimamente unidas, son inseparables, y no tienden a la eliminación una de la otra, sino a la complementariedad. Es lo en la filosofía oriental antigua se denomina el Ying y el Yang (http://es.wikipedia.org/wiki/Yin_y_yang), o lo que los aztecas denominaban Ometéotl (http://es.wikipedia.org/wiki/Ometeotl). En ambos casos se trataría más de una idea de coexistencia, que de supremacía de uno sobre otro.

Hacia la complejidad

Sin embargo, este mismo conocimiento, desde hace unas décadas llegó a la conclusión de que este pensamiento dualista se queda corto a la hora de dar cuenta de la complejidad de los procesos y situaciones que ocurren en nuestro entorno.

Este cambio de paradigma fue posible gracias al aporte de Edgar Morin (http://www.infoamerica.org/teoria/morin1.htm), pensador francés que introdujo el paradigma de la complejidad (http://www.uhu.es/agora/digital/numeros/06/06-articulos/monografico/pdf_6/clara_romero.pdf) para decir lo que distintas áreas del conocimiento venían constatando desde hace tiempo: que la realidad no es una sola y objetiva, sino que varía dependiendo del observador y de una infinidad de factores que en ella se articulan.

En el trasfondo de esta perspectiva habita un antiguo debate respecto de cómo el ser humano accede al mundo «real», material, a las cosas que se pueden percibir a través de los 5 sentidos, debate en que la filosofía, la psicología, la física, la biología, la lingüística han visto reconfigurados sus argumentos dando un salto cualitativo que –en suma- ha configurado este cambio de paradigma.

Una de las consecuencias de incorporar la perspectiva de la complejidad en la forma de entender el mundo es el cada vez más creciente interés que han demostrado las ciencias desde hace unos años, por combinar conocimientos diferentes, para conseguir una mirada más completa y compleja de las cosas. Es la llamada (inter/multi/trans)displinariedad, que hoy constituye un valor profesional en el mercado laboral.

De tal forma que hoy, decir que algo es «complejo» no significa que sea complicado o difícil de entender, no tiene un sentido negativo, sino más bien expresa su carácter multidimensional, que puede ser «leído» o interpretado desde disciplinas (o conocimientos, o enfoques, o perspectivas) diferentes.

En esta misma galaxia de pensamiento, la bióloga estadounidense, Donna Haraway propone el concepto de articulación (1995) como característica ontológica (del ser) tanto del individuo como de la sociedad, según la cual, tanto uno como la otra son resultado de una infinidad de elementos (historias, cuerpos, creencias, tecnologías, deseos, objetos, conocimientos, lenguajes, miedos, etc.) que interactúan en un momento y lugar determinado.

Desde esta perspectiva, las posibilidades de conexión entre estos elementos son infinitas, lo cual supone un canto a la diversidad y el reconocimiento de la importancia de las múltiples relaciones que las conectan.

Entender el mundo de esta manera (articulatoria, compleja) tiene enormes repercusiones en todos los planos de los individual y lo social; sobre todo a la hora de explicar(nos) el comportamiento de determinadas personas o colectivos involucrados en situaciones problemáticas en las que se ponen en juego valores o creencias y para las cuales el pensamiento dualista se queda corto. En cualquier caso, se trata de incorporar o considerar más variables en el análisis de las personas, las cosas, los grupos y los procesos, se trata de no dar crédito a los prejuicios o lugares comunes aprendidos, sino de intentar traspasarlos para construir comprensiones más integradas y menos autocomplacientes; más realistas y menos míticas.

Pero esta actitud de cuestionamiento y curiosidad no es natural, sino que debe ser formada; de ahí que el rol del educador adquiere una importancia vital. Por eso Edgar Morin le pide a la educación que «forme un observador-creador con sabiduría para observar; un observador con mirada más que tridimensional; un observador con conciencia de su condición humana, de su ecología y su cultura; un observador que devele los secretos en su complejidad, que descubra esencias y manifestaciones; en fin, un observador que sólo cuenta con una certeza: la de la incertidumbre racional…» (http://www.universia.net.co/docentes/articulosdeeducacionsuperior
/laeducaciondelfuturoe.morin,unescenarioglobal,garciamarquez,
unescenariolocal6.html).

Páginas de interés

René Descartes. Filósofo y matemático francés (1596-1650). Autor de «El Discurso del método» y «El tratado del hombre», origen del dualismo antropológico que considera el cuerpo humano como una máquina: http://www.termila.com/Termila10/notasboletin10.html

«El origen del dualismo se pierde en la noche de los tiempos, el hombre observo la paridad de la naturaleza como, día noche, hombre-mujer o yin -yang. Así lo señala Octavio Paz: "Los antiguos chinos veían al universo como la cíclica combinación de dos ritmos: "Una vez Yin - otra vez Yang: eso es el Tao"»: http://expertos.monografias.com/home.asp?tip=usu&id=5&item=
pregunta&id_item=220789&idr=168451

«¿Nuevas tecnologías, viejos dualismos? Reflexiones sobre el cuerpo y la diferencia sexual en la tecnocultura», de Aránzazu Hernández Piñero: http://www.uibcongres.org/congresos/ponencia.en.html?
cc=68&mes=33&ordpon=18

El dualismo es un sistema filosófico contrario al monismo que predica la existencia de dos sustancias primarias; la generalización del dualismo da lugar al pluralismo, el cual sostiene que las sustancias primarias o básicas son múltiples: http://es.wikipedia.org/wiki/Dualismo


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 BREVES

Jóvenes.com: cursos para monitores infantiles

 

Para muchos jóvenes el verano no sólo es sinónimo de vacaciones. Muchos de ellos combinan el descanso con actividades comunitarias en que ejercen como monitores o responsables de grupos infantiles: campamentos, colonias, excursiones...

La responsabilidad que esta labor supone es enorme, por tanto deben estar preparados para gestionar todos los aspectos relacionados con ella: socorrismo, alimentación, recreación, educación integral, liderazgo, resolución de conflictos, etc.

Para ello hay distintas instituciones que ofrecen cursos formativos, como la Cruz Roja (http://www.cruzroja.es/portal/page?_pageid
=33,12039390&_dad=portal30&_schema=PORTAL30&url_
show=/cre_Web/formacion.htm) y SoloCursosgratis.com
(http://www.solocursosgratis.com/cursos_gratis_primeros_auxilios-slckey15168.htm) que ofrecen cursos de socorrismo.

En Barcelona, España, la Fundación Pere Tarrés ofrece cursos de formación en el tiempo libre (http://www.peretarres.org/formacion/tlibre/index.html).

La Escuela de Tiempo de Libre «Ces Don Bosco» también ofrece sus cursos a través de la Web http://www.cesdonbosco.com/profes/jarenal/contenidos_monitores.asp


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  Tecnonotas: buscadores verticales


Los buscadores verticales son buscadores especializados en un sector concreto (por ejemplo, anuncios clasificados), permitiendo al usuario acceder a información más específica y actualizada que a través de un buscador genérico como Google o Yahoo.

Pese a su reciente creación, estos buscadores han captado rápidamente un importante número de usuarios en España, y las cifras indican que esta tendencia se mantendrá al menos en el futuro inmediato.

Entre las ventajas de estos motores de búsqueda destaca el envío de avisos de alerta por RSS o e-mail cuándo se publican nuevos anuncios en la base de datos del buscador. En la misma línea, tales alertas se pueden vincular directamente con programas de mensajería instantánea como Google Talk o Messenger, de modo que el usuario puede ser alertado por su Messenger cuando se publica un nuevo anuncio que cumpla con los criterios que éste previamente haya definido.

Algunos de estos buscadores verticales son:

http://www.casabuscador.com/; http://www.buscocasa.com/: buscadores de viviendas.

http://www.cochebuscador.com/: buscador de vehículos motorizados.

http://www.currobuscador.com/; http://www.trabajar.com/: buscadores de empleo.

Extraído y adaptado de http://www.conocimientosWeb.net/dt/article4568.html

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 Esta semana: millonaria multa a un spammer estadounidense

 

Un estudiante universitario que dirigió una operación de envío masivo de correo electrónico no deseado (spam) en Estados Unidos, fue multado con más de 10 millones de dólares (7,9 millones de euros) en Texas. El ahora ex estudiante, Ryan Pityalak, de 24 años, y sus socios, bombardeaban a los consumidores con millones de e-mails bajo al menos 250 nombres falsos, donde los engañaban para que revelaran información personal que luego era vendida a otras compañías. Tras la sanción, Pityalak afirmó que fundó luego una compañía de seguridad en Internet para combatir el 'spam' y se negó a describir los detalles de la industria del correo basura para «no dar a otros información sobre cómo conducirla».

Extraído de http://laflecha.net/canales/blackhats/200606091/


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