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ObservatorioDigital.net
Servicio de Observación sobre Internet.
RIIAL.
Boletín semanal
Nº 358.
Del 19 al 25 de junio de 2006 |
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«Las
cosas sólo dejan de existir cuando se deja
de creer en ellas»
Gonzalo
Torrente Ballester |
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Mobbing
o bienestar laboral: perfiles y situaciones
Por Marta Burguet Arfelis
Palabras clave:
mobbing, acoso moral, maltrato,
persecución.
Resumen:
la violencia en los espacios de interacción
social no necesariamente se manifiesta de
manera explícita. A veces puede adoptar
sutiles formas que la hacen imperceptible a
ojos de los no implicados, pero igual de
eficiente en su propósito de agredir y
menospreciar la dignidad de una persona. Se
trata del
mobbing
o acoso moral, que puede estar
más cerca de lo que imaginamos.
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Superar los dualismos
o el arte de
pensar en colores
Por Rodrigo Prieto
Palabras clave:
dualismo, maniqueísmo, complejidad, multidimensionalidad.
Resumen:
la sociedad
occidental está plagada de contradicciones del tipo bien-mal, blanco-negro, que
configuran en gran parte la forma en que entendemos el mundo en general y la
propia vida, en particular. Superar esta lógica supone avanzar hacia
comprensiones más complejas y multidimensionales, propias de un ser humano
adulto, que no se conforma con simplificadores prejuicios. |
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IDEAS
EN RED:
«¿En
qué consiste el movimiento que es el
respeto?...»
De Josep M. Esquirol
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LECTURA
SUGERENTE:
«Sociedad
del conocimiento»
De Jordi Vilaseca Requena y
Imma Tubella i Casadevall
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BREVES
Jóvenes.com:
cursos para monitores infantiles
Tecnonotas:
buscadores verticales |
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Esta
semana:
millonaria multa a un spammer
estadounidense
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Mobbing
o bienestar laboral: perfiles y
situaciones
Por Marta Burguet
Arfelis |
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Catalogamos el mobbing, el
bullying, el burnout, incluso la
violencia doméstica, como casos concretos de
acoso psicológico o moral, que definimos como el
intento de agresión de manera reiterativa a
través de acciones de carácter hostil y abusivo,
ya sea a través de palabras o gestos, o bien
silencios o indiferencias... En nuestros días
parece que estas conductas toman cada vez mayor
fuerza, según lo que los medios informan.
Hablamos propiamente de acoso
cuando estas actitudes tienen un carácter
repetitivo en el tiempo, no de hechos aislados y
puntuales. Se le atribuye el calificativo
«moral» porque corresponde al terreno ético,
aunque hay autores que prefieren denominarlo
«psicológico» por una connotación más alejada
del nivel axiológico. En cualquier caso,
corresponde a un tipo de acción que agrede la
dignidad de la persona, con el propósito de
«intimidar, apocar, reducir, aplanar, amedrentar
y consumir, emocional o intelectualmente, a la
víctima», en palabras de Iñaki Piñuel, psicólogo
de la Universidad de Alcalá.
Sin embargo, no todo es acoso
moral. El simple hecho de discrepar, de
disentir, de pensar diferente y expresarlo... no
es acoso moral. ¡Pensar diferente es una
bendición! La diferencia -en el aula, en la
sociedad, en la familia-, no es un problema. El
problema surge con el trato desigual de esta
diferencia. Un grito ocasional, una broma con
tono burlón pero puntual, una crítica a un
trabajo hecho, un castigo escolar o familiar,
una riña de pareja, una discusión... no
constituyen acoso.
Perfiles de agresor y víctima
Hablamos de acosador y acosado,
como podríamos decir agresor y víctima, pero a
falta de unos términos sin connotación negativa
por una u otra parte, y huyendo de dualismos.
Entre ambas partes se establece una relación de
dominación-sumisión que caracteriza el acoso. Es
en esta línea donde podemos hablar de relaciones
enfermizas, porque tanto el acosador -que toma
el papel de dominador- como el acosado- que hace
el de sumiso- mantienen una relación que no es
sana, pues no se basa en la igualdad sino en el
poder o dominio.
Pero no en todos los casos
podremos hablar de acoso. Para hacerlo con
propiedad el supuesto acosador debe actuar con
intencionalidad de dañar, y la supuesta víctima
debe estar o sentirse indefensa.
Tanto acosado como acosador,
víctima o agresor, tienen sentimientos
enfermizos, falta de capacidad de felicidad y su
personalidad está desestructurada y rota.
En el trasfondo de la
personalidad del acosador hay un
menosprecio propio, una gran insatisfacción
hacia sí mismo. A menudo necesita criticar para
valorarse, necesita un reconocimiento que cree
que adquirirá atacando a los demás que –según
él- le opacan. Siente que no vale y trata de
hacerse valer imponiéndose y desvalorizando. Son
personalidades muy inseguras, vengativas,
competitivas, con un gran miedo a ser
amenazados, con dificultad de controlar la rabia
y con una falta de responsabilidad por lo que
hacen. Tienden a ser personas que no están
contentas de ser quiénes son ni como son,
incluso pueden no estar contentas de existir.
A veces tras estas personalidades
se esconde el hecho de no haber querido existir
pero... ¡como nadie les pudo preguntar si
querían existir o no! Si su actitud hacia la
existencia es de rechazo, o una aceptación
resignada... viven haciendo pagar a los demás
que tengan algo que no querían, que estén
existiendo -supongamos- sin el propio
consentimiento, y tienen que hacer pagar factura
con una actitud de «pues, ahora que me
aguanten». Si la persona siente que no vale,
tiene que hacerse valer de algún modo, y por
tanto debe reclamar aquello que no tiene. ¿Quién
no se ha sentido alguna vez de esta forma?
Reconocerlo nos ayuda a romper dualismos de
buenos y malos, de acosados y acosadores, de
víctimas y agresores.
En cuanto al perfil de la
víctima, tras ella puede haber una personalidad
de ir de víctima por la vida. Siendo así,
cualquier acción le parecerá acoso y su
hipersensibilidad hará que todo contacto con el
otro sea entendido como colisión y no como
conciliación. Tras esta víctima habrá una
personalidad vulnerable, débil, a la defensiva,
desconfiada de sí misma, falta de habilidades
sociales y con escasas relaciones sociales.
¿Quién no se ha sentido también alguna vez bajo
estos rasgos, estos victimismos?
Una de las connotaciones que se
vive en estos casos, desde el ámbito de los
sentimientos es un miedo enfermizo. En un
conflicto el que primero ataca es quien más
miedo tiene, tal como ejemplifica uno de los
personajes de la galardonada película «Crash»,
donde la agresión puede ser física, verbal o
psicológica. El miedo a menudo es «a perder»
algo, ya sea material o bien la propia
reputación o la misma dignidad. Ese miedo genera
una actitud defensiva que intenta proteger
aquello que se teme perder. Dicha actitud nos
lleva a atacar cuando sentimos o percibimos
–percepción que no siempre es percibida de igual
modo por el otro- que nos quieren privar o
usurpar de aquello. Con lo que hay que estar
atentos es saber a qué no estamos dispuestos a
renunciar, y sabremos a qué tenemos más miedo.
Valorar la existencia como
antídoto del acoso
Si mi existencia es lo que más
valoro, independientemente de cómo sea, entonces
sólo la muerte me la puede quitar. Las
agresiones psicológicas pueden distorsionar mi
valía, pero si la tengo sustentada sobre el
hecho de existir por encima de todo lo demás,
seré como aquellos muñecos porfiados, que por
más que los golpeemos, nunca se caen, pues no
habrá nada que haga tambalear nuestra validez.
De hecho, entre existir y no existir no hay
grados: o existo o no existo. No hay categorías
que permitan hacer comparaciones, tal como lo
sostiene Alfredo Rubio en su libro «22 historias
clínicas -progresivas- de realismo existencial»
(www.realismoexistencial.org).
En la misma película Crash
tenemos un ejemplo muy elocuente de huir de
estos dualismos. En Crash podemos decir
que todos los personajes han sido agredidos y
todos han sido agresores, han vivido algún tipo
de colisión con los demás que les ha hecho
sentirse acosados y a su vez todos han dado
también respuestas como acosadores. Pero, ¿qué
nos hace menos vulnerables a sentirnos acosados
moralmente, o a ser acosadores con facilidad?
Posiblemente cuando aceptamos
nuestra existencia en la justa medida de lo que
es (ni por debajo -infravalorándola-, ni por
encima -sobrevalorándola-), seremos menos
vulnerables. De ahí se derivará que no pediremos
más espacio del que nos corresponde en el ámbito
laboral, ni más necesidades de las que nos tocan
en el ámbito que sea.
Esta aceptación no debe ser
resignada sino desde la alegría de constatar que
la propia existencia es pura lotería, que tenía
millones de probabilidades de no haber llegado a
existir. Entonces constataré que es mejor
aceptar la realidad, la mía y la de los demás,
en vez de malgastar energías peleándome con lo
que existe.
Aceptación incondicional de la
alteridad
De todo ello se desprende una
consecuencia a aplicar en los casos de bullying,
mobbing o violencia doméstica, a partir de la
afirmación de Paul Valery «a menudo pintamos un
cuadro y luego queremos que la realidad se le
parezca».
Aplicando esta frase a los casos
de violencia doméstica, de acoso en la escuela o
el trabajo, podremos sacar algunas consecuencias
pedagógicas basadas en la aceptación de la
realidad tal y como es, y en este caso, de la
aceptación de los demás tal y como son. Si
preferimos el cuadro que nos hemos pintado del
hijo que quisiéramos, pero que no es el real,
topamos con algo –un hijo- no esperado, no
deseado y que además nos contraría. Si
preferimos el cuadro que nos hemos pintado del
trabajador ideal -pero que no es real-, al ver
el que realmente tenemos, toparemos con él y
nuestra relación será enfermiza. Si preferimos
el cuadro que nos hemos pintado del que sería el
equipo directivo ideal de la empresa o
asociación donde trabajamos, toparemos también
con relaciones de acoso respecto a los
directivos que no aceptamos como nuestros. Si
nos pintamos el cuadro de los padres ideales, de
los maestros ideales... cuando miramos la
realidad y vemos el hijo real, el padre real, el
director de empresa, el maestro, el gerente, el
trabajador, el alumno... reales y concretos,
entonces la distancia es tan grande que
tropezamos, nos frustramos. En este proceso de
frustración, de constatar que la realidad no es
cómo soñamos... es cuando surgen posibles
razones que llevan a unos y otros al acoso.
Si, por contra, partimos de
aceptar a las personas reales y concretas con
las que contamos, y nos atrevemos a darles
nuestro SÍ, a decirles que, aún no siendo el
alumno que pensábamos encontrar en el aula, le
aceptamos tal y como es; si nos atrevemos a
decirles que, aún no siendo el trabajador que
esperábamos y deseábamos, le aceptamos tal y
como es, y nos alegramos de trabajar
precisamente con él, sin pretender que sea otro,
y sin la ingenuidad de que es el mejor de todos
los posibles; si nos atrevemos a decir que no
tenemos el jefe de departamento que esperábamos
encontrar, pero que le aceptamos tal y como es;
que no tenemos el hijo que habíamos soñado, pero
que le aceptamos tal y como es; que no tenemos
el padre/madre que hubiéramos deseado, pero que
les aceptamos tal y como son... quizá entonces
habremos iniciado un proceso de reconciliación
con la realidad, nuestra y de los demás.
Desde este haber hecho las paces
con lo que somos y dejando de soñar
irrealidades, eliminaremos algunas tensiones y
las relaciones podrán basarse en que ambas
partes se saben y sienten aceptadas por el otro,
se saben y sienten amadas en lo que son y porque
son.
Ante el acoso moral, cabe
promover pedagógicamente el apoyo y
acompañamiento moral y psicológico.


IDEAS EN RED:
«¿En qué
consiste el movimiento que es el respeto? Un
tanto paradójico y, a la vez, sumamente
significativo de un aspecto importante de la
condición humana, el movimiento del respeto es
un acercarse que guarda la distancia, una
aproximación que se mantiene a distancia. (…)
Fijémonos en que la supresión de la distancia
puede ser de signos muy diversos: a un extremo
la unión amorosa, y, al otro, la violencia. Al
mantener la distancia, el respeto se diferencia
de ambas, pero, evidentemente, no de la misma
manera, pues siendo así que entre respeto y amor
hay cierta familiaridad, no hay en cambio
ninguna entre respeto y violencia. La violencia
está en las antípodas del respeto. No deja de
ser significativo que la violencia coincida,
precisamente, con la supresión de toda
distancia».
De Josep M.
Esquirol, en su libro «El respeto o la mirada
atenta», Gedisa Editorial, Barcelona, Mayo 2006.


LECTURA SUGERENTE:
«Sociedad del
conocimiento»
De
Jordi Vilaseca Requena y Imma Tubella i
Casadevall
Editorial UOC, Barcelona, julio 2005
239 páginas
Las
tecnologías de la información y de la
comunicación (TIC) se han convertido en el
fundamento tecnológico de un nuevo tipo de
sociedad. A pesar de que la presencia social de
las TIC es reciente, en el campo de las ciencias
sociales se está desarrollando un buen número de
investigaciones que analizan el impacto de estas
tecnologías a largo plazo y los cambios en las
estructuras económicas, sociales y
políticoadministrativas que pueden resultar de
ello. Con la finalidad de abordar todos estos
aspectos, esta obra presenta un enfoque
multidisciplinario que, con la incorporación de
conceptos tecnológicos, sociológicos,
económicos, políticos y administrativos,
pretende que el lector conozca, analice y
reflexione sobre los aspectos fundamentales del
desarrollo de la sociedad del conocimiento.

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Superar los dualismos
o
el arte de pensar en colores
Por Rodrigo Prieto |
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¿Ha pensado alguna vez cómo
sería vivir en un mundo en blanco y negro?
Probablemente un poco aburrido, sobre todo si
pensamos que precisamente la visión es el
sentido en que más se fundamenta nuestra
relación con el mundo que nos rodea. Por
suerte y a diferencia de prácticamente todos
los demás seres vivos, el ser humano puede
distinguir una amplia gama cromática que llena
de atractivos matices los escenarios en que
habitamos.
Pese a esta riqueza, estamos
acostumbrados a pensar el mundo en blanco y
negro, como si fuera una gran cadena de
opuestos entre los que hay optar continuamente
a lo largo de la vida. Algunos de ellos están
íntimamente vinculados a cómo entendemos el
mundo, al ser humano en general y a nosotros
mismos, en particular.
Durante siglos, pensar de esta
manera ha posibilitado la creación de
innumerables y valiosos conocimientos y formas
de entender el mundo, de organizarlo y de
establecer relaciones entre unas cosas y
otras, entre personas y sociedades…
lamentablemente relaciones de contradicción.
Bien-mal, norte-sur,
cuerpo-espíritu, hombre-mujer, hombre-máquina,
civilización-barbarie, oriente-occidente,
individual-social, derecha-izquierda,
paz-guerra, ciencia-arte, etc.
Estas son sólo algunas de las
manifestaciones de este pensamiento dualista,
cada uno de los cuales tiene sus respectivas
consecuencias en los ámbitos en los que cada
uno se mueve, tanto a nivel de las ideas como
de lo material.
En el ámbito de la ética, el
dualismo tuvo su mayor expresión en el
maniqueísmo, pensamiento originario de la
secta persa de los maniqueos, (siglo
III d.C.), según la cual existe una eterna
lucha entre el bien y el mal, entre Dios
-creador de todo lo bueno- y Satanás -creador
de todo lo malo (http://es.wikipedia.org/wiki/Manique%C3%ADsmo).
Algunos sostienen que pensar de
manera dualista es una forma simplista de
explicar el mundo, es conformarse con las
categorías y explicaciones heredadas y no
cuestionarse respecto de otros posibles
significados que surgen desde otras ópticas.
Así lo afirma el artista Thomas Charveriat,
(fotógrafo y máster en artes digitales) en su
«Machine Manifiesto» (http://www.m5project.com/HTML/44_MachineManifesto(S1).html)
donde pretende hacer una «crítica irónica de
todo pensamiento simplista y dual de tipo “el
bien opuesto al mal”», tan común en la
sociedad occidental, para lo cual recurre a
una performance en que combina imagen,
sonido, y diversos objetos tecnológicos que
interpelan e interactúan con el espectador.
Una variante del pensamiento
dualista es la que habita en la filosofía
oriental, que si bien reconoce la existencia
de dos fuerzas contrapuestas, éstas están
íntimamente unidas, son inseparables, y no
tienden a la eliminación una de la otra, sino
a la complementariedad. Es lo en la filosofía
oriental antigua se denomina el Ying y el Yang
(http://es.wikipedia.org/wiki/Yin_y_yang),
o lo que los aztecas denominaban Ometéotl (http://es.wikipedia.org/wiki/Ometeotl).
En ambos casos se trataría más de una idea de
coexistencia, que de supremacía de uno sobre
otro.
Hacia la complejidad
Sin embargo, este mismo
conocimiento, desde hace unas décadas llegó a
la conclusión de que este pensamiento dualista
se queda corto a la hora de dar cuenta de la
complejidad de los procesos y situaciones que
ocurren en nuestro entorno.
Este cambio de paradigma fue
posible gracias al aporte de Edgar Morin (http://www.infoamerica.org/teoria/morin1.htm),
pensador francés que introdujo el paradigma de
la complejidad (http://www.uhu.es/agora/digital/numeros/06/06-articulos/monografico/pdf_6/clara_romero.pdf)
para decir lo que distintas áreas del
conocimiento venían constatando desde hace
tiempo: que la realidad no es una sola y
objetiva, sino que varía dependiendo del
observador y de una infinidad de factores que
en ella se articulan.
En el trasfondo de esta
perspectiva habita un antiguo debate respecto
de cómo el ser humano accede al mundo «real»,
material, a las cosas que se pueden percibir a
través de los 5 sentidos, debate en que la
filosofía, la psicología, la física, la
biología, la lingüística han visto
reconfigurados sus argumentos dando un salto
cualitativo que –en suma- ha configurado este
cambio de paradigma.
Una de las consecuencias de
incorporar la perspectiva de la complejidad en
la forma de entender el mundo es el cada vez
más creciente interés que han demostrado las
ciencias desde hace unos años, por combinar
conocimientos diferentes, para conseguir una
mirada más completa y compleja de las cosas.
Es la llamada (inter/multi/trans)displinariedad,
que hoy constituye un valor profesional en el
mercado laboral.
De tal forma que hoy, decir que
algo es «complejo» no significa que sea
complicado o difícil de entender, no tiene un
sentido negativo, sino más bien expresa su
carácter multidimensional, que puede ser
«leído» o interpretado desde disciplinas (o
conocimientos, o enfoques, o perspectivas)
diferentes.
En esta misma galaxia de
pensamiento, la bióloga estadounidense, Donna
Haraway propone el concepto de articulación
(1995) como característica ontológica (del
ser) tanto del individuo como de la sociedad,
según la cual, tanto uno como la otra son
resultado de una infinidad de elementos
(historias, cuerpos, creencias, tecnologías,
deseos, objetos, conocimientos, lenguajes,
miedos, etc.) que interactúan en un momento y
lugar determinado.
Desde esta perspectiva, las
posibilidades de conexión entre estos
elementos son infinitas, lo cual supone un
canto a la diversidad y el reconocimiento de
la importancia de las múltiples relaciones que
las conectan.
Entender el mundo de esta
manera (articulatoria, compleja) tiene enormes
repercusiones en todos los planos de los
individual y lo social; sobre todo a la hora
de explicar(nos) el comportamiento de
determinadas personas o colectivos
involucrados en situaciones problemáticas en
las que se ponen en juego valores o creencias
y para las cuales el pensamiento dualista se
queda corto. En cualquier caso, se trata de
incorporar o considerar más variables en el
análisis de las personas, las cosas, los
grupos y los procesos, se trata de no dar
crédito a los prejuicios o lugares comunes
aprendidos, sino de intentar traspasarlos para
construir comprensiones más integradas y menos
autocomplacientes; más realistas y menos
míticas.
Pero esta actitud de
cuestionamiento y curiosidad no es natural,
sino que debe ser formada; de ahí que el rol
del educador adquiere una importancia vital.
Por eso Edgar Morin le pide a la educación que
«forme un observador-creador con sabiduría
para observar; un observador con mirada más
que tridimensional; un observador con
conciencia de su condición humana, de su
ecología y su cultura; un observador que
devele los secretos en su complejidad, que
descubra esencias y manifestaciones; en fin,
un observador que sólo cuenta con una certeza:
la de la incertidumbre racional…» (http://www.universia.net.co/docentes/articulosdeeducacionsuperior
/laeducaciondelfuturoe.morin,unescenarioglobal,garciamarquez,
unescenariolocal6.html).
Páginas de interés
René Descartes. Filósofo y
matemático francés (1596-1650). Autor de «El
Discurso del método» y «El tratado del
hombre», origen del dualismo antropológico que
considera el cuerpo humano como una máquina:
http://www.termila.com/Termila10/notasboletin10.html
«El origen del dualismo se
pierde en la noche de los tiempos, el hombre
observo la paridad de la naturaleza como, día
noche, hombre-mujer o yin -yang. Así lo señala
Octavio Paz: "Los antiguos chinos veían al
universo como la cíclica combinación de dos
ritmos: "Una vez Yin - otra vez Yang: eso es
el Tao"»:
http://expertos.monografias.com/home.asp?tip=usu&id=5&item=
pregunta&id_item=220789&idr=168451
«¿Nuevas tecnologías, viejos
dualismos? Reflexiones sobre el cuerpo y la
diferencia sexual en la tecnocultura», de
Aránzazu Hernández Piñero:
http://www.uibcongres.org/congresos/ponencia.en.html?
cc=68&mes=33&ordpon=18
El dualismo es un
sistema
filosófico contrario al
monismo
que predica la existencia de dos sustancias
primarias; la generalización del dualismo da
lugar al
pluralismo,
el cual sostiene que las sustancias primarias
o básicas son múltiples:
http://es.wikipedia.org/wiki/Dualismo

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BREVES
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Jóvenes.com:
cursos para monitores infantiles |
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Para muchos jóvenes el verano
no sólo es sinónimo de vacaciones. Muchos de
ellos combinan el descanso con actividades
comunitarias en que ejercen como monitores o
responsables de grupos infantiles:
campamentos, colonias, excursiones...
La responsabilidad que esta
labor supone es enorme, por tanto deben estar
preparados para gestionar todos los aspectos
relacionados con ella: socorrismo,
alimentación, recreación, educación integral,
liderazgo, resolución de conflictos, etc.
Para ello hay distintas
instituciones que ofrecen cursos formativos,
como la Cruz
Roja (http://www.cruzroja.es/portal/page?_pageid
=33,12039390&_dad=portal30&_schema=PORTAL30&url_
show=/cre_Web/formacion.htm) y
SoloCursosgratis.com
(http://www.solocursosgratis.com/cursos_gratis_primeros_auxilios-slckey15168.htm) que
ofrecen cursos de socorrismo.
En Barcelona, España, la
Fundación Pere Tarrés ofrece cursos de
formación en el tiempo libre (http://www.peretarres.org/formacion/tlibre/index.html).
La Escuela de Tiempo de Libre «Ces
Don Bosco» también ofrece sus cursos a través
de la Web
http://www.cesdonbosco.com/profes/jarenal/contenidos_monitores.asp

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Tecnonotas: buscadores
verticales |
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Los buscadores verticales son buscadores
especializados en un sector concreto (por
ejemplo, anuncios clasificados), permitiendo al
usuario acceder a información más específica y
actualizada que a través de un buscador genérico
como Google o Yahoo.
Pese a su reciente creación,
estos buscadores han captado rápidamente un
importante número de usuarios en España, y las
cifras indican que esta tendencia se mantendrá
al menos en el futuro inmediato.
Entre las ventajas de estos
motores de búsqueda destaca el envío de avisos
de alerta por RSS o e-mail cuándo se publican
nuevos anuncios en la base de datos del
buscador. En la misma línea, tales alertas se
pueden vincular directamente con programas de
mensajería instantánea como Google Talk o
Messenger, de modo que el usuario puede ser
alertado por su Messenger cuando se
publica un nuevo anuncio que cumpla con los
criterios que éste previamente haya definido.
Algunos de estos buscadores verticales son:
http://www.casabuscador.com/;
http://www.buscocasa.com/: buscadores de
viviendas.
http://www.cochebuscador.com/: buscador de
vehículos motorizados.
http://www.currobuscador.com/;
http://www.trabajar.com/: buscadores de
empleo.
Extraído y adaptado de
http://www.conocimientosWeb.net/dt/article4568.html
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Esta
semana: millonaria multa a un spammer estadounidense |
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Un estudiante universitario que
dirigió una operación de envío masivo de correo
electrónico no deseado (spam) en Estados
Unidos, fue multado con más de 10 millones de
dólares (7,9 millones de euros) en Texas. El
ahora ex estudiante, Ryan Pityalak, de 24 años,
y sus socios, bombardeaban a los consumidores
con millones de e-mails bajo al menos 250
nombres falsos, donde los engañaban para que
revelaran información personal que luego era
vendida a otras compañías. Tras la sanción,
Pityalak afirmó que fundó luego una compañía de
seguridad en Internet para combatir el 'spam' y
se negó a describir los detalles de la industria
del correo basura para «no dar a otros
información sobre cómo conducirla».
Extraído de
http://laflecha.net/canales/blackhats/200606091/

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